Dario Jimenez Villegas

Ibague, Tolima

Pintores

Bodegón, Figura Humana, Figura, Costumbrista, naif, primitivista

 

Darío Jiménez Villegas

pintor


Biografía

1919 - Nace en Ibagué el 9 de agosto, en un hogar católico de prestigiosos y acaudalados hacendados provenientes de las zonas cafeteras de Santuario (Antioquia) y Salamina (Caldas). Es el menor de once hermanos.

1919 - Primer congreso obrero en Bogotá. Se acelera la expansión de las ideas socialistas.1922 Se crea en México el Sindicato de escultores, pintores y grabadores revolucionarios.1924 Por iniciativa de] Centro de Bellas Artes se realiza en Bogotá una exposición de jóvenes artistas entonces entendida como reacción contra el arte establecido. Allí a través de la obra de pintores como Sergio Trujillo Magnenat se hace evidente el gusto por lo "Deco" y el manejo de nuevos lenguajes qtie derivan del desarrollo de la propuesta cubista. Pedro Nel Gómez realiza en Bogotá su primera exposición de acuarelas.

1926 - En Ibagué inicia su formación primaria en el Colegio San Luis Gonzaga de los Hermanos Maristas, orden francesa, donde a temprana edad comienza su interés y entusiasmo por las expresiones artísticas, literarias y poéticas de Francia.

1928 - Estalla la huelga de las bananeras. Se constituye en México el grupo político cultural ¡30-30!, el cual en sus manifiestos y proclamas polemiza la educación y producción de la Escuela San Carlos, así como la función social del artista. Con él se plantea como alternativa a la enseñanza académica otra libre en la que cuenta la espontaneidad y expresión de indígenas y creadores populares. 1929 Rómulo Rozo presenta en la exposición Iberoamericana de Sevilla (Pabellón de Colombia) la obra "La Diosa Bachué", la cual da su nombre al movimiento al que se adhieren Luis Alberto Acuña, Ignacio Gómez Caramillo, Pedro Nel Gómez y Carlos Correa, con el fin de producir un arte respetuoso y exaltador de valores precolombinos, indígenas y americanos. Después de varios años de estudios en Europa regresa a Colombia Luis Alberto Acuña, quien realiza en Bucaramanga su primera exposición en el país, en la cual se hace visible el manejo de la técnica puntillista. 1931 Se realiza el Primer Salón de Artistas Colombianos. Primer premio: Ricardo Gómez Campuzano.

1932 - En el Colegio San Simón de Ibagué inicia su educación secundaria.

1932 - Bajo el liderazgo de Jorge Eliécer Gaitán se crea la UNIR (Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria).

1934 - En un período crítico de su adolescencia es trasladado a Bogotá donde continúa sus estudios primarios bajo la tutela de su hermano Samuel. Debido a los problemas de salud que le genera su acelerado crecimiento interrumpe su educación. Regresa por un período corto a la casa paterna en Ibagué, donde le instalan un estudio con vista a la piscina. Visita las fincas de sus familiares cercanos especialmente la de Juan María Angel González, a quien acude su padre como consejero por su prestigio de buen educador y padre de familia.

1934 - Luis Alberto Acuña expone en Palmira (Valle) una serie de obras en las que se hace evidente el espíritu indigenista que promueve. A los pocos días de regresar de Europa, en el Teatro Colón de Bogotá, Ignacio Gómez Jaramillo expone algunas de las obras realizadas en Francia. Pedro Nel Gómez inicia para la ciudad de Medellín 11 frescos monumentales en los que desarrolla temas de los problemas sociales, políticos y económicos que vive el país; al mismo tiempo expone 114 cuadros en el Capitolio Nacional.

1936 - Ignacio Gómez Jaramillo viaja a México para estudiar pintura mural.

1937 - Aunque al respecto no figuran datos en los archivos de la institución, por apuntes personales, por la correspondencia con su amigo Alberto Suárez y por testimonios familiares, se sabe que a partir de 1937 y hasta 1944, asiste a algunos cursos en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá, por entonces ubicada en el Claustro de Santa Clara. Allí conoce y admira como artistas y maestros a Ignacio Gómez Jaramillo y a Carlos Correa. Admite algunas enseñanzas valiosas de Luis Alberto Acuiía, a la vez que reniega de los academicismos de Adolfo Samper y de los "sucumbambeos" prerrafaelitas de Sergio Trujillo Magnenat.

1938 - Se realiza una exposición colectiva para conmemorar el IV Centenario de la Fundación de Bogotá. Bajo los temas "La Liberación de los Esclavos" y "Los Comuneros", Ignacio Gómez Jaramillo pinta los frescos para el Capitolio Nacional, los cuales fueron tapados con cal por orden del gobierno conservador (actualmente recuperados).

1939 - Fuerzas alemanas atacan a Polonia. Estalla la Segunda Guerra Mundial. Procedente de Munich llega a Colombia Guillermo Wiedemann.

1940 - Primer Salón Anual de Artistas Colombianos. Primer Premio Ignacio Gómez Caramillo con la obra "Mujeres en el Trópico". Exposición de Débora Arango en el Teatro Colón. Regresa al país Gonzálo Ariza, realiza una bien comentada exposición.

1941 - Bajo un tono polémico se lleva a cabo el Segundo Salón Anual de Artistas Colombianos. Por orden del ministro de educación se retira el cuadro "La Anunciación" del pintor Carlos Correa. Las obras de Luis Alberto Acuña y Rómulo Rozo enviadas desde México no fueron admitidas. Descalificados los frescos del pintor Julio Fajardo bajo el argumento de pintura no terminada.

1942 - En el Conservatorio del Tolima en Ibagué realiza su primera exposición. Presenta en total 65 obras de diferentes géneros con comentarios elogiosos de la crítica local.

1942 - Tercer Salón Anual de Artistas Colombianos, primer premio Carlos Correa con la obra "La Anunciación", la cual se retira a los pocos días de inagurada la muestra por decisión del ministro de educación, en la que interviene el arzobispo primado basado en la autoridad que le ofrece el Concordato.

1943 - En agosto realiza una exposición con 17 pinturas en el Teatro Colón de Bogotá, en ese entonces administrado por el pintor y crítico Luis Alberto Acuña. La muestra se inaugura con un elogioso texto del poeta y amigo Daniel Arango, posteriormente publicado en el diario El Tiempo. Se publican además comentarios favorables en Cromos y en la Revista de Indias.

Junto con su amigo el pianista y compositor Oscar Buenaventura, compañero de charlas y lecturas y su principal colaborador en la traducción de textos en inglés y francés, entrevista en su paso por Bogotá al poeta chileno Pablo Neruda. Al respecto comenta en su correspondencia: Qué decepción cuando conocía ese monolito un poco carne de basofia ése era el lírico apasionado de los 20 poemas de amor? Pero yo no tengo derecho, también produzco una impresión desapasible y sin embargo soy buen artista.

1943 - Carlos Correa trabaja con el grupo "Bachué", para inspirarse en los temas indígenas viaja a San Agustín. De la obra de Débora Arango comenta un artículo de prensa: Los desnudos de doña Débora Arango no son artísticos, ni mucho menos. Estan hechos exprofeso para representar las más viles de las pasiones Injuriosas". Se radica en Colombia Casimiro Eiger.

1944 - Con el apoyo de su familia viaja a México a estudiar en la Escuela San Carlos. No constan registros suyos en los archivos de esta institución, pero nuevamente por su correspondencia, por los apuntes desordenados que constituyen su diario y por los testimonios de familiares y amigos, se sabe que asistió sin constancia a las clases de la Escuela, contra la cual también expresó algunas críticas en cuanto a sus conservadurismo académico. Sin embargo el ambiente cultural del período en México lo entusiasma así como su desarrollo artístico, el cual admite haberlo influido. Conoce a Orozco y a Miguel Angel Asturias, quien adquiere una obra suya con las rituales palabras le va a encantar a Diego ".

Se le recuerda en este período como a una persona solvente y extremadamente generosa, capaz de compartir con sus amigos hasta lo último que posee. La libertad en que se encuentra lejos de las convenciones de su círculo familiar y social le permiten según lo expresó, soltar las amarras e internarse en una profunda bohemia. En México comparte la vida con una Nicaraguense y sufre su primera crisis alcohólica.

1945 - Finaliza la Segunda Guerra Mundial. Jorge Elías Triana viaja becado a México con el fin de estudiar pintura mural en la Universidad Autónoma de México.

1946 - Por iniciativa de su amigo Ignacio Gómez Jaramillo, nombrado entonces Secretario de la embajada colombiana en México, realiza una exposición en la Biblioteca Benjamin Franklin. Comparte la sala con su compatriota Jorge Elías Triana. Cada uno presenta doce obras. Acompaña la muestra un pequeño catálogo con textos de Gómez Caramillo.

1946 - Se inicia en Colombia el período de la violencia.

1947 - Fallece su padre en Ibagué. Confiesa haber recibido la noticia con profunda furia y desilusión.

1948 - Regresa a Colombia. Hace varios años que su familia lo espera. En repetidas oportunidades por solicitud suya su padre le envía el pasaje, después de lo cual pierden contacto por espacios que inclusive llegan a los seis meses. Se supone que en cada oportunidad vende los tiquetes para gastar lo que obtiene en su gusto por la bohemia.

Son diversas las versiones de su arribo a Bogotá:

Lo había gastado absolutamente todo. Ya no tenía ni siquiera ropa, por lo cual venía envuelto en una sábana. En la mano traía una jaula y dentro de ella los zapatos.

Venía tan embriagado que no notó que aún no habían instalado la escalera para descender del avión y al intentar bajar se cayó. Fue un golpe terrible del que se repuso en varios meses.

Venía ebrio. Todo su equipaje era una mochila mexicana en la que cargaba dos botellas de tequila y unas flores artesanales que traía como regalo a sus familiares.

1948 - Asesinado el candidato liberal Jorge Eliécer Gaitán. La exposición de Andrés de Santa María (fallecido en 1945) en la Biblioteca Nacional de Bogotá, debe ser pospuesta por la difícil situación, se realiza en Julio sin ninguna repercusión. En el Museo Nacional se inaugura la exposición "Salón 26" bajo la organización de Alejandro Obregón. En la Radiodifusora Nacional se inicia la transmisión de los programas "Exposiciones y Museos" por Casimiro Eiger.

1949 - En el Museo Nacional se lleva a cabo el Salón Nacional de Arte Moderno y en Medellín el Salón Tejicondor en el que exponen Ignacio Gómez Jaramillo y Pedro Nel Gómez. En las Galerías de Arte de la Avenida Jiménez exponen Carlos Correa, Marco Ospina, Luis Alberto Acuña, Alejandro Obregón, Eduardo Ramírez Villamizar, y en forma individual Andrés de Santa María.

1950 - Participa por primera vez en el Salón de Artistas. Presenta en esta ocasión la obra "Burla del poeta", inspirada en la muerte de Porfirio Barba Jacob, uno de sus poetas mas leídos y referidos.

Se sabe por testimonios, que el escultor colombiano Julio Abril durante su estancia en México, tomó una mascarilla de Porfirio Barba Jacob, la cual posteriormente pasó a manos de Darío Jiménez, quien debido a su constante desorden solía dejarla a la custodia de sus amigos, para evitar así perderla.

En 1947 1e fue entregada por Jorge Elías Triana y a partir de ese momento pasó por las manos de otros amigos, entre ellos Alberto Soto, hasta que en 1963, debido a sus problemas de alcohol, la perdió definitivamente.

1950 - Salón Anual de Artistas Colombianos. En esta oportunidad "VIII" en que resulta ganador Luis Alberto Acuña con el "Bautizo de Aquimin Zaque" se comentan las significativas ausencias de Ignacio Gómez Jaramillo, Guillermo Wiedemann, Alejandro Obregón y Enrique Grau entre otros. Por orden del Alcalde de Medellín se cubren con cortinas de nylon los murales de Pedro Nel Gómez "Emigración" y "El Minero Muerto". Se aduce que su presencia resulta perturbadora para los empleados y que el público se siente herido con la brusquedad de sus temas.

1951 - Se inaugura la Galería. "El Callejón" como una dependencia de la Librería Central, Casimiro Eiger es su curador y director. Se celebra en Medellín el Segundo Salón Tejicondor. Primer Premio Ignacio Gómez Jaramillo. Primera Exposición de Fernando Botero en la Galería de Leo Matiz en Bogotá.

1953 - Muere su madre en Ibagué. A partir de este momento habita la casa paterna en compañía de su hermana Emilia. Por períodos viaja a Bogotá, cuando está solo, su vida se desordena y se pierde en el alcohol..

1953 - Golpe militar de Gustavo Rojas Pinilla. El 20 de julio se realiza la exposición conmemorativa de la Independencia en la que participan entre otros Ignacio Gómez Jaramillo y Sergio Trujillo Magnenat.

1954 - Pedro Nel Gómez pinta los murales de la Escuela de Minas de Medellín e Ignacio Gómez Jaramillo y Jorge Elías Triana los del Instituto de Crédito Territorial en Bogotá. Marta Traba se radica en. Bogotá, inicia sus programas de arte. Luis Alberto Acuña es nombrado director del Museo de Arte Colonial.

1955 - En el Salón Principal del Museo Nacional se organiza la exposición "Pintura Contemporánea" con la participación de artistas como Alejandro Obregón. En la Biblioteca Nacional Guillermo Wiedemann realiza una exposición individual. En la Bienal Hispanoamericana de Barcelona, Colombia representada por un significativo grupo de artistas obtiene el Gran Premio. Se firma la primera acta de creación del Museo de Arte Moderno de Bogotá.

1956 - Circula el primero de los 16 números de la Revista Plástica, dirigida por la pintora Judith Márquez y apoyada entre otros por Marta Traba y Walter Engel, Obregón, Wiedemann, Ramírez Villamizar, Grau y Botero en la Galería el Callejón. Se realiza el concurso Guggenheim en el Museo Nacional, ganador Alejandro Obregón. El Museo de Arte Moderno de Nueva York compra una pintura suya. 1957 Depuesto Rojas Pinilla. Por primera vez en Colombia las mujeres ejercen el derecho al voto. Se publica el primer número de la Revista Prisma dirigida por Marta Traba. La Biblioteca Luis Angel Arango de Bogotá inaugura su Sala de Exposiciones con el Primer Salón de Arte Moderno. El Salón Nacional de Artistas Colombianos llega a su décima versión, se destaca la calidad del evento y su actualidad con las corrientes de vanguardia. Primer premio para Enrique Grau y medalla de plata para Fernando Botero.

1958 - Participa en el XI Salón. Nacional de Artistas Colombianos con la obra "San Juan", la cual pasa completamente inadvertida. En este tiempo vive entre Ibagué (casa paterna) y Bogotá, donde tiene alquilado un apartamento grande cerca de la galería de Casimiro Eiger; quien manifiesta a través de su primo Hernando Angel Villegas su interés en realizar una exposición individual con sus mejores obras.

Por razón de su bohemia, en ninguna de las tres ocasiones en que se puso a su disposición la galería fue posible organizar la muestra Casimiro Eiger adquiere una obra suya (Crayola sobre papel),que hoy hace parte de la colección de la Biblioteca Luis Angel Arango.

1958 - Alberto Lleras Restrepo elegido primer presidente del Frente Nacional. En medio de una gran polémica Eduardo Ramírez Villamizar obtiene el premio Guggenheim por su obra Horizontal en Blanco y Negro. Se seleccionan las obras de Fernando Botero, Enrique Grau, Marco Ospina y Guillermo Wiedemann para representar a Colombia en el concurso Guggenheim Internacional en Nueva York. XI Salón de Artistas Colombianos, primer premio a Fernando Botero con "La Camera Degli Sposi".

1959 - Veintiocho óleos de Botero en la Biblioteca Nacional, la crítica avisa la madurez de su estilo. XII Salón de Artistas, primer premio Eduardo Ramírez Villamizar con la obra Horizontal "Blanco y Negro". Marta Traba destaca de este Salón, en sus comentarios de prensa, la total imposición de las nuevas tendencias, en particular la del abstraccionismo. Conforman la selección colombiana a la Bienal de Venecia: Alejandro Obregón, Eduardo Ramírez Villamizar, Guillermo Wiedemann, Enrique Grau, Fernando Botero, Armando Villegas, David Manzur, Judith Márquez e Ignacio Gómez Jaramillo. Obregón obtiene el Gran Premio en la Bienal de Sao Paulo.

1960 - Ignacio Gómez Jaramillo se enfrenta con Marta Traba a propósito de la selección que ella realiza como representación de Colombia en la Bienal de Arte de México por las inexplicables exclusiones de la muestra. Los artistas que la respaldan se retiran como gesto de apoyo (Obregón, Botero, Wiedemann y Ramírez Villamizar) y organizan una elogiada exposición en la Biblioteca Luis Angel Arango de Bogotá. Fernando Botero obtiene el premio Guggenheim con la obra "Arzodiablomaquía".

1961 - Se celebra, muy cuestionado por su desorganización, el XII Salón Anual de Artistas Colombianos, primer premio Manuel Hernández. El Museo de Arte Moderno de Nueva York adquiere la obra "Monalisa de 12 Años" de Fernando Botero", la cual se expone en el mismo año en la muestra Nuevas Adquisiciones del MOMA. Casimiro Eiger inaugura con una muestra del nuevo arte colombiano. Marta Traba en la Nueva Pintura en Latinoamérica escribe: "El muralismo mexicano se enquistó en el continente como un tumor maligno, pero todo el mundo lo saludó y reconoció como síntoma de buena salud y durante 20 años se decretó sin apelación que la vitalidad latinoamericana se expresa de acuerdo con sus fórmulas".

1962 - Premiado Alejandro Obregón en el XIII Salón Anual de Artistas con la obra "La Violencia", extensamente comentada y elogiada. Se constituye el Museo de Arte Moderno de Bogotá, Marta Traba es nombrada su directora.

1963 - Se separa por algún tiempo de sus hermanas Inés y Emilia con quienes compartió por más de un año una amplia casa del barrio Teusaquillo. Se traslada a un terreno de su propiedad en cercanías del aeropuerto El Dorado. Allí recrudece su bohemia con la compañía de amigos con quienes comparte gustos literarios y artísticos. Trabaja hasta altas horas de la noche en medio del desorden de sus materiales de trabajo.

Usualmente se reúne con los amigos en el café El Automático, frecuentado por reconocidos artistas e intelectuales, con quienes en ocasiones comparte la mesa. Algunos recuerdan que cuando llegaba a este o a otros cafés ya estaba algo tomado, razón por la cual en muchas ocasiones era rechazado.

1963 - XV Salón de Artistas, primer premio Carlos Granada. En el Museo Nacional se celebra la exposición "El Siglo XX y la Pintura en Colombia.

1964 - Se interna en una de sus más profundas crisis alcohólicas. Con tres primos que comparten su debilidad por la bebida alquila una casa en el barrio en que posteriormente se construye la urbanización E1 Minuto de Dios. Carente de recursos y disminuido por el alcohol trabajaba sin parar mientras el grupo festeja. Sus cuadros y materiales están regados por el piso en medio de un gran desorden.

1965 - El XVII Salón de Artistas que tiene como ganador a Norman Mejía con la "Horrible Mujer Castigadora", señala claramente la generación de relevo en el arte colombiano. Un nuevo grupo en el que se presentan el artista ganador, Beatriz González, Pedro Alcántara y Feliza Bursztyn, define nuevos rumbos con la imposición de los lenguajes expresionistas y el regreso a la figuración. Las exposiciones de Bernardo Salcedo y Carlos Rojas en el Museo de Arte Moderno de Bogotá introducen los términos Op y Pop en el arte colombiano.

1966 - "Icaro Calcinado" de Alejandro Obregón recibe el primer premio en el XVIII Salón de Artistas Nacionales. Eduardo Ramírez Villamizar participa en la exposición "Artistas Latinoamericanos en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Edgar Negret expone en el Guggenheim de Nueva York en la muestra "Escultura de Veinte Naciones".

1967 - Edgar Negret ganador del primer premio del XIX Salón Nacional de Artistas con la obra Cabo Kennedy, el segundo premio que comparte Beatriz González con Juan Manuel Lugo genera una polémica, pues se acusa a la artista de plagiar un cuadro de José Figueroa. Retrospectiva de Carlos Correa en la Biblioteca Nacional de Bogotá. IX Bienal de Sao Paulo, Gran Premio para Alejandro Obregón por la obra "Icaro Calcinado".

1968 - Por los testimonios ofrecidos por sus hermanas ya desaparecidas, Emilia e Inés, para la investigación que en 1987 realizó la Biblioteca Luis Angel Arango de Bogotá, ha sido posible establecer que después de cinco años de ausencia, en 1968 regresa a Ibagué a establecerse de nuevo con. ellas, época en la cual sufre una profunda crisis que lo conduce a la desición de recurrir a alcohólicos anónimos. En Ibagué acompañado de sus hermanas y en su medio ambiente logró un descanso. A1 respecto consignó en sus apuntes: "Aquí en mi tierra Ibaguereña me siento mejor. Hay más perdonavidas".

1968 - Se crea el Instituto Colombiano de Cultura (COLCULTURA). Se celebra la Primera Bienal Iberoamericana de Coltejer en Medellín, en la que se otorga el Gran Premio a Luis Caballero por la obra "La Cámara Pintada". Se inaugura la Galería Marta Traba con la exposición "Los que Son". En la Biblioteca Luis Angel Arango de Bogotá se celebra la primera exposición retrospectiva de Guillermo Wiedemann. En Bucaramanga Eduardo Ramírez Villamizar realiza su primera exposición individual.

1969 - Carlos Rojas obtiene el Primer Premio del XX Salón de Artistas con la obra "Ingeniería de la Visión". Como siempre la selección al Salón genera polémicas, por lo cual Marta Traba tiene la iniciativa de inaugurar en el Museo de la Universidad Nacional, a la misma hora en que se abra el Salón oficial, otro con los artistas rechazados, a lo cual el rector de la Universidad responde con una negativa.

1970 - COLCULTURA entrega un premio a Pedro Nel Gómez por su dedicación al arte. El XXI Salón de Artistas Nacionales se identifica. principalmente por la juventud de sus participantes. En la Segunda Bienal de Coltejer Bernardo Salcedo y Antonio Caro presentan por primera vez en Colombia obras de carácter conceptual.

1971 - Olga Amaral es una de las ganadoras de los siete premios sin jerarquías del XXII Salón de Artistas Nacionales. Primera exposición retrospectiva en Colombia de Andrés de Santa María.

1972 - Con el apoyo de su primo Hernando Angel Villegas, quien asume todos los gastos del evento, realiza una exposición en la Galería 77, que dirige Alberto Crane Uribe. La muestra logra ninguna mención en los medios de comunicación ni en los círculos artísticos. Es visitada por muy escaso público y no es posible vender un solo trabajo de los que allí se presentan. Solo obtiene pérdidas, lo cual le ocasiona, una vez más, una gran decepción.

1973 - Escribe sobre temas diversos y expresa en sus apuntes privados y en su correspondencia con su amigo Alberto Suárez sus preocupaciones y motivaciones en el arte. Parte de esos documentos originales (la carta a los dos Albertos) pertenece en la actualidad a la colección de la Biblioteca Darío Echandía de Ibagué y parte se extravió. No obstante reposan copias de estos textos en la Biblioteca del Museo de Arte Moderno de Bogotá, y en la colección de su hermana Alicia. De los otros manuscritos, la única fuente actual de consulta la constituyen las transcripciones que figuran en el catálogo editado por la Biblioteca Luis Angel Arango de Bogotá en 1987.

1973 - Premiados Ever Astudillo, Antonio Roda y Carlos Rojas en el XXIV Salón Nacional de Artistas. Luis Caballero y Beatriz González exponen juntos en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Se construye la Casa Museo Pedro Nel Gómez.

1974 - Juan Cárdenas, John Castles y María de la Paz Jaramillo son premiados con bolsas de trabajo en el XXV Salón Nacional de Artes Visuales. Retrospectiva de Fernando Botero en la Universidad Piloto de Medellín.

l975 - Se crean los salones Atenas con el fin de presentar obras de artistas menores de 35 años, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá.

1976 - Retrospectiva de Pedro Nel Gómez en el Museo Nacional.

1977 - En Bogotá se lleva a cabo la Conferencia de la UNESCO sobre políticas culturales.

l978 - Beatriz González representa a Colombia en la Bienal de Venecia.

Homenaje a Casimiro Eiger.

1979 - Por iniciativa de su amigo Alberto Suárez y del pintor Carlos Granada en la Galería Belarca de Bogotá realiza la primera exposición de importancia. Aunque solo se logra vender un cuadro, la muestra cuenta con significativa concurrencia del público y con comentarios favorables publicados en la prensa.

El día de la inauguración sorprendió por su entusiasmo. Aunque se le notó nervioso, se mantuvo sobrio. Opacó su conocida timidez con los finos y elegantes modales que lo caracterizaron.

1980 - A causa de un infarto muere en Ibagué. El dolor lo sorprende leyendo para sus hermanas Inés y Emilia algunos de sus poemas preferidos.

El mismo día el escritor Alvaro Hernández le dedica en el diario El Espectador un elogioso artículo del que no alcanzó a tener conocimiento.

1986 - Exposición retrospectiva en la Sala del Círculo de Ibagué, organizada por la Biblioteca Darío Echandía de la misma ciudad.

1987 - Exposición Antológica en la sala de exposiciones de la Biblioteca Luis Angel Arango de Bogotá, recupera por primera vez en el nivel nacional la obra de Darío Jiménez. La muestra estuvo acompañada por un completo catálogo en el que se reprodujo en extenso su obra y sus principales escritos. Una serie de conferencias apoyaron el evento.

Exposición en el Museo de arte Moderno de Medellín

Exposición en el Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali.

1988 - Exposición en la Galería Arte 19 de Bogotá.

1995 - "Darío Jiménez: un testimonio poético" Museo de Arte Moderno de Bogotá.

Tomado del Folleto: Darío Jiménez, Un Testimonio poético
Museo de Arte Moderno de Bogotá, agosto de 1995

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A la caza de Baudelaire 

por Juan Manuel Roca 

Estamos a las puertas de que se inaugure en el MAM de Bogotá una muestra retrospectiva de Darío Jiménez, el ignorado y olvidado pintor tolimense, una pieza suelta a importante en el rompecabezas de la plástica nacional. Texto sobre el puente tendido por Jiménez entre su pintura y sus poetas tutelares.

En el año cuando nació en Ibagué el pintor Darío Jiménez Villegas (1919), uno antes del nacimiento de Alejandro Obregón y Edgar Negret, ocurrieron dos hechos significativos en el arte mundial: aparecen publicados los Cali gramas de Guillaume Apollinaire y Charles Chaplin realiza su filme Una vida de perro. Aparte de esto, Gropius crea la Bauhaüs.

Son hechos necesariamente insertos dentro de la plástica: Apollinaire, ese gran cantor del obús color de plata, poeta de los grandes y crítico animador del cubismo, acopla en sus poemas un mayor sentido visual, una idea de la imagen gráfica adherida a la imagen poética. Charles Chaplin funda, a su vez, la poética del cine. O sea, que esa andadura poética por territorios de lo visual, que sería también el fundamento del expresionismo alemán y de buena parte del surrealismo, crearía un acople entre vertientes del arte que, torpemente, como ha ocurrido con las demás artes desde el Renacimiento, se dividían en cubículos, en compartimentos estancos.

Quizás, y en esto siempre la historia del arte moderno ha sido reiterada, los poetas han sido los grandes críticos de la plástica, algo fácilmente deducible si pensamos en las vecindades de la imagen poética y la imagen pictórica. Bastaría con sólo citar a Charles Baudelaire, desde la época del Salón de 1846, para corroborar cómo otra función de los poetas ha sido escamotear a los críticos, esas elaboraciones que no parten de los resultados plásticos, sino de los quehaceres del artista en su taller.

Contra esta crítica segmentada y ampulosa, contra esta crítica que se oculta en una niebla de palabras para cubrir su falta de pasión, dice el mismo Baudelaire: Creo sinceramente que la mejor crítica es la divertida y poética: no esa otra, fría y algebraica que, bajo pretexto de explicarlo todo, carece de odio y amor, se despoja voluntariamente de todo temperamento.

Y bueno, me dirán, ¡tanto barullo sobre la poética a propósito de qué! ¡Con Darío Jiménez no estamos hablando de un poeta, sino de un pintor!

Pero hay que aclarar que se trata de un pintor lírico, de un pintor que, además, es gran lector de Rimbaud (ese vidente que quiso dar color a las vocales) y de Baudelaire, que quería ir al fondo de lo desconocido para encontrar algo nuevo.

De ellos, de Rimbaud y de Baudelaire, Dario Jiménez tomará el aliento de una suerte de sonambulismo lúcido, como el pintor llamara ese puente, tendido entre el sueño y la vigilia, que es la ensoñación.

Porque la obra pictórica de Darlo Jiménez es una especie de transposición poética, de irracionalismo cromático, de desajuste de los sentidos, como ocurre en su avecindado Emil Nolde, como ocurre en Munch y otros pintores aglutinados en El Jinete Azul, expresionistas que aúnan, al decir de Josep Casals, el primitivismo y la modernidad.

Esto mismo existe en la obra de Jiménez: un algo como de cosa primitiva, y una sensación de escritura moderna. Jiménez, a veces, pero siempre desde una concepción lírica, acusa una especie de primitivismo en su sentido más puro. Su pincelada es más una pincelada pensante que pensada, como ocurre también con el expresionismo. guizás ahora, cuando las vanguardias vuelven a mirar hacia el expresionismo como una gran cantera artística, los colombianos víctimas de la moda ("fashion victim", como dicen los pedantes) por lo menos se aproximen a la obra de Darío Jiménez.

He dicho, pincelada más pensante que pensada, como también lo son las palabras que Jiménez escribía en todas partes: en los anversos de los cuadros, en sus cartas, en sus reflexiones poéticas sobre temas tan distantes, antípodas casi, como Walt Disney y Las flores del mal, como el Beato Angélico y Ricardo Rendón, a quienes pone en actitud dialogante dentro de esa Babel que eran sus sueños.

A la caza del mal

El malditismo de Baudelaire lo seduce. Pero eso que algunos, maniqueos, llaman el mal, en Baudelaire, como en Jiménez, no puede llamarse de otra manera sino pasión. Nos imaginamos a Darío Jiménez leyendo ese pasaje de Baudelaire, en donde el poeta distingue la poesía como ebriedad del corazón y la verdad que es el pasto de la razón. Y es bajo esta óptica que Jiménez mira su mundo. Si la tarea del poeta es alcanzar la ebriedad del corazón, él considera esa misma su tarea, pues todo su silabario pictórico está cargado de ebriedad y de lirismo, algo que podría resultar una redundancia, una suerte de tautología. La pintura para Darlo Jiménez es algo bello y anómalo, como Las, flores del mal. Es como una grieta, como una fisura que le deja entrever un mundo que se le escapa, que se le fuga en el vagón de tercera de los críticos ciegos. Un critico que no ve es como un narciso ciego, que al mirarse en el espejo no halla su verdadero rostro, sólo sombras sobre el agua. Hay que decirlo: la gran crítica tradicional fue ciega frente a la obra de Darío Jiménez; no vio sino imperfecciones en el dibujo, la inmadurez de sus formas, sin adivinar la interioridad de esas telas, su voluntad de imposibles, su trágico y a veces humorístico simbolismo.

Es casi seguro que Darío Jiménez no sólo haya leído al Baudelaire poeta, sino también al Baudelaire crítico, cuya lucidez nos dejó hondas pinceladas sobre el arte: Todo el universo visible -escribe Baudelaire- no es más que un almacén de imágenes y de signos a los cuales la imaginación dará un lugar y un valor relativos; es una especie de pasto que la. imaginación debe digerir y transformar.

Y es de ese universo visible, del mundo del afuera como del mundo del adentro, que Darío Jiménez extrae, como de una gran cantera, toda su poética, una poética inserta dentro de cierto feísmo, o una poética cuya belleza se burla de sí misma.

Más que la befa, que el ataque a ciertos cuadros de costumbres de su espectro social, más que el aspecto político directo, en Jiménez hay un amargo lirismo que sólo pocas veces hace requisitorias.

En esto se aleja de la grandilocuencia de Alipio Jaramillo, por ejemplo, de ciertos artificios de Ignacio Gómez Jaramillo o Pedro Nei Gómez, retóricos del nacionalismo plástico. Y no es que Jiménez escamotee su circunstancia social ni su entorno, sino mejor, que sabe atraparlo de manera indirecta, soslayadamente como en toda poética.

Ahora, bien puede ser cierto que la vida bohemia de Darío Jiménez, un tanto decimonónica, y una especie de malditismo a ultranza, fueran guiadas por un sentido romántico que a veces lesiona y lastra su obra. De ahí, cierta incuestionable irregularidad, cierta disparidad en una tan copiosa obra.

Pero en sus mejores cuadros, en esos donde la expresión logra su más alto rango de maestria, su poética crea un decantado lirismo que va más allá de la simple literaturidad.

Es una de sus más reiteradas obsesiones la poesía de Baudelaire. Lo cita. Lo entiende más allá de la lectura misma del poema. Toma mejor de él sus concepciones estéticas, su pensamiento filosófico frente a la pintura.

Balbucientes defectos

Porque si en la obra de Jiménez hay a veces una cierta tosquedad, un sedimento primitivista, no es por la falta de academia que algunos le impugnan, sino por su odio hacia ella. Pero si algo lo distingue de quienes quieren dejarlo en el rango de simple primitivista, es que es un pintor que sabe lo que quiere más allá de sus visibles y balbucientes defectos. Quizás sin esos supuestos defectos, Jiménez fuera otro Jorge Elías Triana, otro Sergio Trujillo. Son esos defectuosos dibujos los que le dan una fuerza, una magia a la obra de Darío Jiménez.

Acaso conociera aquella alusión que hacía Picasso en torno a los defectos, de cómo lo mejor de muchos pintores quizás sea el reforzar sus aparentes errores.

Y digo que en toda la obra de Jiménez se adivina, además de una cultura literaria, sin que sus cuadros sean solamente eso, un empeño en la construcción de un mundo propio, alucinado y mítico.

Dice Baudelaire: Los dibujantes puros son filósofos y alquimistas de quintaesencias. Los coloristas son poetas épicos.

Yo agregaría que los artistas que quieren dibujar y colorear su interioridad, como Jiménez, oscilan entre la épica y la alquimia, dando paso al lirismo, como en el caso de Rimbaud. Sirva todo lo anterior como pretexto para volver a señalar los nexos entre la pintura y la poesía, de lo cual hay abundancia en Colombia. Y volvamos con Jiménez a la caza de Baudelaire.

De igual manera que lo asombran los poetas franceses, especialmente los poetas malditos, y que ,se lanza al buceo espiritual por las palabras de estos, Jiménez (y qué pocos pintores en nuestro medio crean un maridaje con la literatura, qué pocos son lectores de poesía), siempre con un gusto por la tragedia, conoce y festeja la poesía de Porfirio Barba-Jacob, otro ángel caído bajo el cual siente cobijo. A él le dedica una obra: Burla del poeta, una alegoría de la muerte de Porfirio, abandonado por su país como lo sería el propio Jiménez, muerto en el total olvido. Quizás por eso ya en 1935, en un texto suyo en donde exalta a Delacroix, el pintor preferido por Baudelaire, dice, en algo que personalmente le resultará premonitorio: La humanidad ha inventado una cosa nueva y muy importante: el olvido.

Esa fuerza que encontramos en casi todos sus textos, y que parece estar signada por un expresionismo natural (Mira tu azul paisaje y tu cruz empinarse cada vez más, tú, pintor del cielo, y de oscuras sombras), nos muestran un espíritu indiviso entre sus preocupaciones estéticas hacia la pintura y hacia las letras.

Por esa razón, frente a la cáfila de críticos romos que lo encuadran dentro del primitivismo, Jiménez les requiere: Mi pintura no puede caracterizarse de primitiva pues ha estado macerada en la, meditación y el estudio. Tiene, eso sí, la, espontaneidad necesaria que toca a las sensibilidades cultas en el expresionismo.

Y algo que corrobora su seguridad, su permanencia en el quehacer pictórico, a pesar de su impuesta marginalidad, es que no deja, aun en sus peores momentos de miseria y de alcohol, de pintar como un poseso, como ese alguien tocado por el mal del arte, entendido el mal a la manera baudelariana, pasión, embrujo causado por los diablos del sueño. Darío Jiménez nos invita a una fiesta dolorosa y algo al margen del tiempo, en donde la poesía y la pintura se hermanan, y nos hacen el guiño malicioso de todo verdadero arte. Otra cosa dirán los historiadores del arte, los sociólogos del arte, los supuestos críticos de arte. Pero lo cierto es que una obra que trasciende esas esferas, que se nos hace diálogo cargado de imaginación y de lirismo, queda siempre como una sorpresa, como la alegría de saber que se derrumba la casona del olvido. Y, en una fisura, nos llega como fiesta cromática. Quizás por mi carácter lacónico y mi fobia al verbalismo, quizás porque en estos casos de verdad los muros tienen la palabra, prefiero terminar con una maravillosa sentencia de André Breton, que tan bien le caería a la actitud vigorosa y nunca claudicante de Darío Jiménez Villegas: No ha de ser el temor a la locura lo que nos haga bajar la bandera de la imaginación.

Todo lo jugó a esa verdad poética. Y cumpliendo con sus palabras premonitorias, sobre las ruinas de su ser levantó una grande, una bella fortaleza de imágenes.

Texto en "Museo de Encuentros ". Cooperativa Editorial del Magisterio.
Tomado del Magazin Dominical No. 635, 16 de julio de 1995