Andres Cepeda

Bogota

Cantantes

Personaje

 

Andrés Cepeda 

http://www.andrescepeda.com.co/ 

cantante

   
 
Premio por la constancia. Tiene buenas canciones, buena recordación y simpatía, pero le falta una disquera que apoye su distribución internacional. "Es el rnejor músico que tiene Colombia, pero le ha faltado suerte. Para mí es mejor que Juanes dice Casale. Así no lo ve López C.: "¿No suena siempre a lo mismo? Necesita tener menos empalague en su música para dejar de ser de consumo interno"

Tomado del periódico El Tiempo, 20 de diciembre de 2005, donde la clasifican en el cuarto nivel de la pirámide hacia el estrellato

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Fue uno de los fundadores de Poligamia, en 1991. Como solista lanzó Sé morir. El carpintero salió al mercado en 2001. Grabó su primer DVD, Siempre queda una canción, en marzo de 2002, al que le siguió Canción rota y actualmente Para amarte mejor.Andrés Cepeda se perfila como uno de los cantantes colombianos con más futuro. A los 26 años ya superó las 80 mil copias vendidas de su disco El carpintero, que reúne una mezcla de ritmos como balada, ranchera y salsa. Por lo que recibió un doble disco de platino.

Tomado de la Revista TV y Novelas No. 431, 7 de junio de 2005

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El 2002 empezó con toda la fuerza para Andrés. El 10 de marzo iniciará su gira de conciertos por Estados Unidos y Puerto Rico. Ese mismo mes se presentará en la Convención Mundial de la Sony, en Miami, (es el único artista suramericano que estará presente). Acaba de montar su propio estudio de grabación y después de mitad de año se dedicará a trabajar  en su nueva producción.

Tomado de la Revista del Jueves de El Espectador, No.1290, 10 de febrero de 2002

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No es el mismo, pero es igual

por Martha P. Beltrán

E I tiempo que duró ausente fue largo y, en ese lapso, en la vida de Andrés Cepeda pasaron muchas cosas. En el campo musical, no sabía lo que iba a hacer. "Estaba en la búsqueda, tenía que definir para dónde debíamos ir. En ese proceso, una de sus opciones fue trabajar con un productor extranjero, pero después de muchos ires y venires, acabó trabajando con sus amigos del alma. Freddy Camelo, su ex compañero en el grupo Poligamia, fue uno de ellos, quien lo acompañó desde el trabajo de preselección de los temas hasta la recolección de los frutos, que se resumen en Para amarte mejor. Juan Gabriel Turbay también estuvo ahí, con el tema que le da el nombre al álbum, una letra que, según Andrés, le viene muy bien en este momento de su vida.

EL GITANO

Cuando está creando, se vuelve un gitano. No importa el lugar del mundo donde se halle: la laguna de Ubaque, sitio donde terminó la maqueta de su nuevo disco; o Bogotá, donde se reunió con sus músicos; o Miami, donde mezcló las voces, o Madrid, Barcelona, Roma o París, donde presentó su música y grabó el video de Para amarte mejor Su disco es "deliberadamente imperfecto. Es decir, no se grabó en sistema digital, ni se hicieron afinaciones. "Esas imperfecciones hacen que tenga sentimiento, que no se pierda la emotividad en la voz; explica. Los covers se hicieron presentes en esta ocasión, entre ellos Cómo puede ser, al igual que la música de mariachis; Las cuarenta es el ejemplo perfecto. "Al principio era una angustia total, pero eso siempre se da en el proceso creativo. Es una producción honesta, tengo paz, me gusta mucho. Ahora se irá de gira por Colombia, pero al estilo antiguo: en bus y de ciudad en ciudad.

SOLO CON SU MÚSICA 

La constante en todos los lugares del mundo que visitó fue el trabajo sin medida. Cepeda se volcó totalmente a trabajar en este disco. Y con razón. Hace ocho meses, la musa de su inspiración, Johanna Caicedo, con quien llevaba cinco años de relación amorosa, no está junto a él. Fue un periodo duro para el artista, pues, indudablemente, ella era, según sus propias palabras, "la mujer de mi vida, con la que pensé muy seriamente en casarme.

Por fortuna para Andrés, el trabajo le hizo disipar un poco el dolor de la ruptura. Afortunadamente; advierte él. A la distancia, Andrés y Johanna mantienen un vínculo: de amistad, de apoyo y comercial (son dueños del bar La Casa del Equeco, en Bogotá). Él tiene su base en Bogotá y ella reside en Nueva York. Siempre están pendientes el uno del otro; incluso, el músico le mandó una muestra del nuevo disco. Andrés está solo con su música y en cuanto a Johanna, no se ha dicho la última palabra entre ellos.

Tomado de la Revista TV y Nove las No. 442, 24 de octubre de 2005

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Pronóstico acertado

Cuando Andrés Cepeda canta; muchos se preguntan (aparte de llorar, recordar un viejo amor o un despecho) por qué alguien con una gran voz, buen músico y además compositor no está triunfando fuera de Colombia. En realidad, es una buena pregunta porque aquí tiene a un público joven y adulto conquistado, y ha logrado lo que pocos hacen en medio de la amplísima oferta musical y la piratería: vender. Son más que suficientes las 60 mil copias de su último trabajo, Para amarte me jor, un triple platino que, de todas maneras, no responden la pregunta.

Deirás de una sonrisa permanente, una maraña de crespos que se hen convertido en la marca Cepeda (algo así como lo fue el look rasta de Lenny Kravitz, la cabellera de `El Puma o la me lena de Farrah Fawcett), y su pinta de jeans, camiseta y tenis Converse, está el Andrés que por lo que canta podría vivir con el corazón arrugado de tanto sufrir. Pero ni está triste ni tiene respuestas, solo sabe que desde hoy cualquier cosa puede pasar con su nuevo disco que ya está en el mercado estadounidense, publicado por Univisión, para conquistar a esos hispanos que casi siempre oyen baladas pop mexicanas y bailan reggaeton de `Puelto Lico: Se llama Pronóstico, por algo será.

Esto es como en el clime, le puede pegar a la temperature del día o respirar con satisfacción cuando la premonición es un acierto. Su presentación en la sociedad musical con el desaparecido grupo Poligamia y luegn sus trabajos con sonido de bolero, mariachi y son cubano en Sé marir, El carpintero, Canción rota y un DVD en vivo (el primero hecho por un colombiano), hacen que el pronóstico sea más que positivo.

No hay más camisetas negras ni caderas que hablan. Andrés lleva casi diez años con su estilo y cantando como un señor, pero de 32 años. ¿Le faltan cinco para el peso?, ¿tiene el factor X?, ¿es solo un Colombian Idol? Antes de cualquier pronóstico lo mejor es buscar los síntomas. Los crespos de Cepeda no mienten: "hemos sido reacios a propuestas que implican cambios que consi dero bruscos o impuestos. Una vez me propusieron en Miami volver a grabar mis canciones, pero en bachata" : Después de un no rotundo solo nos queda decirte "gracias, Andrés".

Luego vinieron otras propuestas y Andrés confiesa que no daba el salto por querer mantener cierta independencia artística y "por miedo, por montañero, eso daba susto porque no sabía a qué iba; dice. Una actitud que mantiene en toda su vide pues no luce como artista y mucho menos se comporta como algunos de los que el público ve en la alfombra raja de Miami, en People en español o en las mañanitas de Telemundo.

Bueno, parece a veces roquero y está seguro de que un manager gurú to primero que le diría es que se cortara el pelo. Sí, los mismos crespos que lo acomplejaban de niño y que decidió cortar a ras en la adolescencia hasta que un día descubrió que le gustaba su pelo y que las mujeres se fijaban más en él. Buen punto.

Por eso, ha reforzado este `factor X (le sobran gangs, como dicen en los realities) con algo que defiende Andrés y es ser auténtico, desde la pinta, y "valorar lo que uno es desde que es cribe una canción hasta que queda lista ; sin negar que la suerte ayuda:

La misma que hace que una canción funcione en el día y el momento adecuados; aunque nadie sepa cuándo pasará. Por eso Andrés, sin tirar las cartas o leer el horóscopo, afirma que lo mejor es hacer bien el trabajo y "si no es una será otra y si uno apunta demasiado creo que tiene chance de perder. Cuando hay coherencia con lo que uno quiere decir, le va mejor":

En sus jeans, sus tenis y un gorro que a veces esconde su pelo, cree que lo mejor es aplazar lo de pensar más en la pinta y concentrarse en Pronóstico, un disco con siete canciones de Para amarte mejor y tres nuevas, entre ellas la que le da el nombre al CD. Detrás está el productor neoyorquino Sergio George, quien ha trabajado con artistas latinos como Bacilos, Celia Cruz, Marc Anthonyy Daddy Yankee, entre otros. Mejor dicho, todo está listo para la internacionalización y el baño de popularidad de Andrés.

Su misión es conquistar a un nuevo público, guitarra en mano como acostumbra, pero sin traicionarse a sí mismo.. El -ambiente está dado, pues cuando grabó las nuevas canciones del disco no le sugirieron cambiar ritmos o estar menos `adulto en sus letras, y por eso, todos pueden respirar tranquilos, Cepeda no cambiará.

"Lo que me gusta de mi música es que es `crudita y le doy prioridad a la canción, que es el principio de toda esta vaina. Si uno es fiel a esto corre el riesgo de no estar en un mercado amplio y le toca hacer una cola más larga" afirma Andrés. Una cola en la que por fin está llegando a los primeros lugares, pero que no deja de generarle algo de temor pues, como él dice, aquí en Colombia todos lo consienten"; Pero en este tiempo de espera nos hemos preparado bien" agrega.

Andrés, la suerte está echada. "Voy a apostarle a que sea un producto menos perecedero, que tome más tiempo dentro de las personas por su contenido ; dice. Sí, con esas letras dolorosas y de amor sufrido muy latino, salidas de despechos que le han dado momentos `lúcidos para componer.

Este es Andrés edición 2006, el que puede empezar a brillar más como estrella, el mismo que rompe ciertas `reglas de artista y canta en un bar, en la redacción de un periódico, en una emisora o a capella en vivo y en directo por televisión. El de la pinta normal que un día se fue por la carrera 13 de Bogotá y compró todos los discos piratas que encontró de El carpintero, y también al que una vez se subió a un avión con el pelo recogido y le preguntaron "señor, ¿usted viene con Andrés Cepeda?.

El que simplemente sueña con llegar a viejo haciendo música.

Tomado de la Revista Carrusel No.1362, 7 de abril de 2006

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El carpintero del bolero y el pop

Este artista bogotano ha labrado una de las carreras con menos altibajos en la música colombiana. Entre su paso por la agrupación Poligamia -semillero universitario de grandes músicos del país- y ahora, Cepeda ha grabado cinco discos que reflejan el ingenio de su versatilidad, pues en ellos se pasea cómodamente entre el bolero y el pop.

Desde hace un par de meses, el músico se encuentra en la promoción de su nuevo hijo, que bautizó con el nombre de Día ttras día, una producción que lo obligó a reversar por los surcos del rock. "Es parecido a lo de Poligamia. Estoy feliz porque es número uno", asegura la estrella consentida de FM Discos en Colombia, encargada no sólo de las grabaciones de sus temas, sino de sus vídeos. En estos meses, Andrés Cepeda cuadró en su agenda un exhaustivo trabajo de promoción que lo llevará por Estados Unidos y Europa, luego de definir un acuerdo con la disquera Big Moon de España, como un decisivo paso para su esperada internacionalización.

"Cada día ante las características del nuevo mercado, los artistas debemos promocionarnos a través de medios alternativos como Facebook". En la Web tiene unos diez mil seguidores que no pierden las pisadas que ha dado el artista, conocido todavía como El carpintero del amor.

Tomado de la Revista Jet-Set, Edición 173, 12 de agosto de 2009

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Andrés Cepeda prueba un bocado de jazz

En un estudio adaptado al estilo de los programas de televisión Live from Abbey Road, en el que todo se graba sin cortes y lo que prima es el intimismo de la situación, el cantante de pop Andrés Cepeda dio vida a un capricho que tenía guardado hace años: grabar un álbum de jazz.

Compiló canciones que había escrito en el pasado y que no habían encontrado lugar en sus discos más pegajosos, y las ajustó a un sonido que ahora cobra vida en el DVD Vivo en directo, que ya se encuentra en discotiendas.

Cepeda entiende que está jugando de visitante en un terreno tan amplio como diverso y exigente: "Sé que no se trata de dar cátedra", explica el cantante, aunque siente que esta es la oportunidad de llevar el jazz a públicos que usualmente se sienten lejanos, como el de sus fanáticos, que ya lo han escuchado cantando desde rock hasta bolero.

Pero el disco no gira en torno al cantante sino al ensamble completo, conformado por músicos de la talla del baterista Horacio el negro Hernández, el trompetista Dayhan Díaz, el pianista Alexander Alfonso el maja y el bajista José Armando Gola, además de los coristas Ana María Salive y José Darío Martínez.

"Los instrumentos se destacan más, su volumen sube y alcanza al de la voz, que es otro instrumento", explica Cepeda, quien confiesa que lo influenció el reciente disco Amar la trama, del uruguayo Jorge Drexler.

Todos se reunieron un fin de semana en una finca en Anapoima y luego en un estudio en Bogotá, en el que se produjo la grabación en un solo día. En momentos, los solos de los músicos son los protagonistas.

Cepeda no teme que esto desvíe su carrera; al contrario, cree que este ejercicio que posiblemente no tenga tanta venta como sus otros discos, le refresca el panorama.

Tomado del periódico El Tiempo, 9 de diciembre de 2010

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El amor es un adiós que no termina

Andrés Cepeda, quien recuperó el bolero en Colombia y ha revivido entre jóvenes y adultos el gusto por el romanticismo, comparte para revista Diners este texto inédito sobre su relación con el género musical del amor. Cepeda se presentará junto con Ricardo Montaner en concierto del 18 al 20 de noviembre en tres ciudades de Colombia.

E bolero llega a la vida de todos tarde o temprano, ya sea porque alguien lo canta y uno se enamora de la entonación de esa voz, por el ritmo implícito y complejo que esconde cada canción, por la profundidad de sus letras que no se quedan en lo obvio o por la conexión que surge entre quienes lo escuchan y quienes lo cantaron. En mi caso, esa conexión nació cuando a mi papá le daba por cantar boleros en nuestra casa y hacía que a través de su voz retumbara en el hogar el recuerdo de Agustín Lara. Pero no sólo él le rendía un permanente homenaje al género. También mi mamá se unía a mi padre y a dúo recordaban con la voz -porque uno también recuerda cantando- las canciones de la época gloriosa del bolero, pero también la música de Silvio Rodríguez o algunas de las seis ediciones que sacó Pablo Milanés bajo el título de Feeling, que me estremecieron y me marcaron por la fuerza de sus interpretaciones y las cuales son; de alguna manera, una enciclopedia sonora del bolero.

Toda esa suma de canciones quedó grabada en mí. Porque aunque después, con los años, me dediqué con el grupo Poligamia a experimentar en el pop y en el rock, seguía enamorado del bolero. Sólo que no lo sabía. Aunque su influencia dejó de ser tan fuerte por la entrada de otros géneros y los artistas más jóvenes nos alejamos de él, sus canciones seguían haciéndome reflexionar porque estaban directamente ligadas con mi manera de ser. Con los años descubrí que más allá de lo que yo hiciera o no, de las tendencias musicales que asumiera y de las canciones que escribiera, mi carrera como solista estaba marcada por el género. Porque el bolero estaba en el entorno en que vivía y en mis primeros amores, formaba parte de mis recuerdos de infancia y surgía en las relaciones que trazaba. Dicho de manera categórica, era la banda sonora de mi vida. Al amar, era imposible no pensar en la canción que dice Ansiedad de tenerte en mis brazos/ musitando palabras de amor". O quedar marcado por la idea de un "Bésame, bésame mucho/ Como si fuera esta noche la última vez". O celebrar un cumpleaños sin cantar que "De la sierra morena vienen bajando/ un par de ojitos negros / cielito lindo, de contrabando".

Ahora que soy solista he comprendido que el bolero no sólo me afecta a mí, sino que nos toca a todos los que sentimos alguna vez un anhelo, un amor, una alegría o un dolor que desgarra el alma. O sea, a todos. Porque esa intensidad de sus letras nos afecta a los seres humanos tarde o temprano por la universalidad de los sentimientos y porque en la métrica del bolero, en la furiosa estructura qué posee, en la libertad que ofrece, hay algo de lo que todos deseamos como seres humanos. Y más allá de que el bolero ya estuviera acompañándonos en el siglo XIX o que Cuba fuera el lugar en el que se gestó con más fuerza, lo que llama la atención es que todavía hoy, en unos tiempos tan distantes de aquel 1883 en que "Pepe" Sánchez escribió el primer bolero conocido con el emblemático nombre de Tristezas, las generaciones de nuestra actual modernidad -que en apariencia se detienen poco a pensar en el romanticismo-, estén también contagiadas por su influencia.

Andrés Cepeda, cantanteEs entonces cuando queda claro que no sólo tiene letras bonitas y estructuras métricas complejas, sino que es un género musical capaz de entrar en sintonía con las personas, más allá de los tiempos en que vivan. Sólo basta adaptarlo a los sonidos actuales, como todos estos años en que se han revisado y propuesto nuevas formas de interpretarlo, porque finalmente la gente sigue necesitando sentir a través de la música y de las palabras que hablen de lo que les concierne.

Su atemporalidad no es su única ventaja. También la amplitud de rangos que no lo cierran a un solo formato. Porque permite pasar de la guitarra única al trío clásico con maracas y cuerdas, de los sonidos de la Big Band a variaciones que apelan a elementos de la ranchera, el mambo, el son montuno o el jazz o incluso llegar a acoplarse, como ya lo hizo, al sonido revolucionario de The Beatles, quienes también grabaron un bolero. En mi caso, prefiero el sonido acompañado de contrabajo, guitarra, percusión y cuerdas.

Pero quizás su mayor riqueza radica en sus letras. No es fácil hacer un bolero que no contenga una alta dosis de lirismo y que no estremezca por su manera de manejar las palabras y de acercarse con ellas a la poesía. Como cuando uno recuerda "Reloj deten tu camino/ porque mi vida se apaga/ yo sin su amor no soy nada/ Reloj no marques las horas/ porque voy a enloquecer". O como cuando Beny Moré canta: "Soy un bardo que el destino/ me maltrata rudamente/ qué triste es vivir así/ en un constante sufrir".

Yo he escrito apenas dos que considero dignos: Ciertas cosas y No voy a dejarte ir. Pero son los grandes maestros, como Benny Moré, Pablo Milanés, José Feliciano, Ornara Portuondo, Felipe Pirella, Los Tres Diamantes, Ibrahim Ferrer, Vicentico Valdés, Roberto Ledesma, Olimpo Cárdenas, Julio Jaramillo, Javier Solís, Los Panchos y tantos otros, los que han de verdad dejado huella.

Lo mejor es que el bolero siempre vuelve. Y ahora hay nuevamente músicos interesados en interpretarlo. El género renace en Venezuela, México, Cuba y Argentina, y también en Colombia. En nuestro país, para sorpresa de todos, se graban boleros incluso en ciudades como Valledupar y Barranquilla, y se prepara un álbum en homenaje a Jaime R. Echavarría. Porque los años pasan y el bolero se rejuvenece. Por algo será. Quizás porque, como digo en una canción, "alguien dijo una vez que el amor es un adiós que no termina". O porque simplemente es la mejor arma de seducción que sigue existiendo.

Tomado de la Revista Diners No.488, noviembre del 2010

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  Andrés Cepeda está viviendo su mejor año. El hombre del rock, el bolero y las baladas; el hombre del Embrujo, el Día tras día, la Canción rota, los Besos usados y la Enfermedad de ti, entre muchos otros éxitos; el empresario, el ser humano sensible que apoya causas de beneficio social, es ahora también el impulsor de Islamorada, un lugar localizado en Sopó, Cundinamarca, que al igual que el cayo del mismo nombre en la Florida (Estados Unidos), ofrece gastronomía internacional y diversión.

Este año también realizó una gira de conciertos y sacó al mercado un DVD y CD independiente llamado Vivo en directo, su proyecto más íntimo y personal, que cosechó éxitos por igual. Pero Islamorada es la nueva pasión de Cepeda. Junto con su socio Brian Pinero, y acostumbrado como está a ponerle su sello personal de calidad a lo que hace, invirtieron 6.000 millones de pesos en el local. ¿Los resultados? Un espacio de 1.400 metros cuadrados con carácter propio, localizado en una montaña con vista al valle, en el que se destaca la decoración tropical en una arquitectura hecha en guadua.

Los expertos en cromoterapia dicen que el morado es el color de la transformación al más alto nivel espiritual y mental, y eso justamente es lo que quiere ofrecer Cepeda en su nuevo proyecto, en el que combina la oferta culinaria cubana, colombiana y del sur de Estados Unidos, con rumba a cargo de él mismo en algunas ocasiones y, generalmente, de la banda homónima del lugar, que bajo la dirección de Dayan Díaz hace creativos recorridos por todos los ritmos. Esa faceta, junto con la grabación de su nuevo álbum, en el que resumirá parte de sus vivencias de los dos años y medio anteriores, son los temas que ocupan la mente y el tiempo de este soñador mientras le llega el momento de conformar una familia, que él imagina "de artistas, con un par de hijos crespitos y una mujer con la que envejezca". Después de años de éxitos, sigue trabajando con espíritu y vitalidad, tal como aprendió de niño al ver a Pedro Vargas, el artista favorito de su padre, cuya imagen de dignidad y mérito habita en su memoria.

Tomado de la Revista Diners No.495, junio de 2011

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