Rafael Baena

Sincelejo, Sucre

Fotografos

Figura Humana

 

Rafael Baena

fotógrafo, periodista, escritor

 
A ColArte
 

 
Rafael Baena (Sincelejo, 1956) trabaja  como coordinador editorial y editor gráfico de la revista Credencial. Ha sido redactor y reportero gráfico en el Diario del Caribe; en las desaparecidas revistas Antena y Cambio 16; en Cromos y en El Espectador; y  en Noticias Uno, Teledeportes y el Noticiero de las Siete.

Publico su libro Tanta sangre vista, donde recrea el ambiente rural del siglo XIX en Colombia, con una narración rica en imágenes y descripciones.

Tomado parcialmente del periódico El Tiempo, 2007

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La nueva sangre de Rafael Baena

Desde que salió su libro, Rafael Baena no da abasto para recibir a los periodistas que quieren saber quién es el personaje que escribió Tanta sangre vista, una obra que tiene fascinada a la crítica especializada. Son varias las razones que han suscitado este alboroto: que está bien escrito, que es una novela y que aborda la violencia cotidiana de la mano de una familia del siglo XIX.

Rafael Baena nunca pensó que la algarabía iba a ser de este tamaño. Tenía la historia en su cabeza desde hace varios años, pero el rigor histórico y su apego inicial a las fechas y a los acontecimientos le restaban imaginación, lo limitaban: "Un día decidí que me tenía que quitar esa camisa de fuerza. A partir de ese momento la novela empezó a fluir y me sentí más libre".

Ahora su casa es un hervidero de cámaras, de luces y de mucha acción. En las mañanas habla por teléfono con las emisoras radiales y en las tardes recibe a periodistas que quieren indagar sobre él, un reportero gráfico consagrado que ha cubierto mil guerras y ha fotografiado unos dos mil rostros.

Nació en Sincelejo hace varias décadas y llegó a Bogotá con las ganas y la ilusión de ser periodista, fotógrafo y escritor. Las dos primeras metas las alcanzó de inmediato; la última, la empieza a saborear.

Es que pasó muchos años de su vida profesional con una cámara al hombro fotografiando cuanto conflicto y guerra estallaba en Colombia o en América Latina. Cubrió la crisis de los diálogos de paz con el M-19; fue el primer reportero gráfico que registró un listado de políticos vinculados con el llamado proceso 8.000; a inmortalizó, a través de su lente, los pueblos fantasmas, totalmente vacíos, que iba dejando el conflicto armado en todo el país. En una avioneta alquilada ingresó a Nicaragua, donde Edén Pastora, el famoso `Comandante Cero de la `Contra, lo recibió para darle su versión de la guerra en Centroamérica. Pero tampoco tenía objeciones a la hora de pasar de las trincheras a las pasarelas y al Reinado de Cartagena. Fue, por muchos años, el enviado especial de Cromos a La Heroica, y recuerda, sobre todo, aquel certamen en que la candidata de Bogotá "denunció que le habían robado la corona". También cubrió deportes y fue el editor general del Noticiero de las 7. Hace cuatro años aceptó ser el editor fotográfico de la revista Credencial y desde entonces empezó a darle vueltas en la cabeza la idea que tuvo almacenada durante años: escribir una novela histórica.

Empezar no fue fácil, pero al cabo de un año Rafael tenía lista la novela y resolvió tomarse otro para revisarla, quitarle lo que sobraba y agregarle más ficción. En octubre de 2006, Baena le puso punto final a Tanta sangre vista y la entregó a la editorial. Sintió un alivio tremendo. Había cumplido el sueño de su vida, su más grande anhelo. Pero de repente sus pulmones empezaron a fallarle, el aire no le alcanzaba y pasó tres meses de clínica en clínica, con respiradores artificiales y pensando en sus tres hijos: "La imagen de mis dos hijas mayores y de mi hijo menor, de 16 años, no se me quitaba de la cabeza. Me daba dolor y tristeza dejarlos. No puedo decir que vi el túnel pero sí un hueco negro. Soy agnóstico, pero estaba tan desesperado que establecí comunicación mental con alguien, no sé con quién, y le dije que me ayudara a definir si me quedaba o me iba. Sentí que me iba al otro lado. Fue horrible. Además, los médicos me diagnosticaron mal y eso me agravó".

Rafael Baena superó la prueba, aunque ahora habla más pausado, camina un poco más lento, hace 20 minutos de ejercicio diario, toma una pastilla que alivia sus bronquios y su voz es un poco más ronca. Pero no abandona su cámara fotográfica ni la idea que tiene de hacer su segundo libro. De pronto será una historia de amor o de pronto se arriesga a contar su propia historia: "En esas estoy". -

Tomado de la Revista Jet-Set, edición No.127, 1 de agosto de 2007