Parque Nacional de Los Nevados Nevados

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  Parque Nacional Natural

Los Nevados

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En una extensa área de la Cordillera Central, entre los departamentos de Caldas, Rlsaralda, Qulndío y Tolima, se localiza el Parque Nacional Natural Los Nevados, un conjunto en el que se conjugan las montañas, las zonas de páramos, lagunas y selvas andinas, y los ecosistemas de nieves perpetuas que tienen en los nevados del Ruiz, del Tolima y Santa Isabel sus máximos exponentes.

En este lugar, con una extensión de 58.300 hectáreas, hoy se protegen para la conservación especies únicas como la palma de cera, el pino colombiano y el bosque andino. También habitan animales fascinantes como el periquito de los nevados, el pato andino, el águila crestada y el oso de anteojos.

Complementando las bellezas naturales, el parque tiene para ofrecer al visitante el disfrute de paisajes en zonas como los cráteres La Olleta y La Piraña, en el nevado de Ruiz. También cañones de gran impacto visual, incluidos los conformados por los ríos Lagunillas, Azufrado y Combeíma. A éstos se suman fuentes hídricas de aguas cristalinas como la Laguna del Otún, la Cascada de Gualí y la Laguna Verde.

Este territorio tiene además un valor histórico, ya que en tiempos precolombinos fue uno de los lugares sagrados de las comunidades indígenas Quimbaya, Pijao y Panches, que realizaban en él los ritos para agradecer a los dioses las cosechas, el agua, la tierra y en general la vida.

El plan de manejo del parque permite realizar actividades como caminatas, ciclomontañismo y escalada en roca y en hielo. Para cada una de ellas se han establecido senderos a partir de diferentes zonas de acceso.

Caminatas: Uno de los recorridos se inicia en el centro de visitantes El Cisne y conduce hacia la zona de glaciares, desde donde se aprecian las montañas circundantes incluidos los tres picos de nevado Santa Isabel, considerado el más hermoso del macizo. Un segundo trayecto lleva al viajero a la Laguna del Otún, ubicada a 3.900 m.s.n.m. y adecuada para la pesca deportiva. Por último está la ruta que se dirige al Mirador de la Laguna Verde, un pequeño lago glaciar localizado al sur del nevado del Cisne.

Ciclomontañismo: Los aficionados a este deporte pueden emprender la ruta que conduce al Chalet Arenales, el Valle de las Tumbas, el Valle Lunar y el cráter de La Olleta.

Escalada en roca: Los montañistas encuentran trayectos interesantes en los sectores del Chalet Arenales y el Valle Lunar. Quienes prefieran la escalada en hielo deben dirigirse a los glaciares de Nereidas, Recio, Azufrado y Arenillas.

Tomado del suplemento Vive Colombia, 2011


 


El Cocuy:
Una terraza hacia los Llanos

por FRANCISCO FORERO BONELL Especial para EL TIEMPO

Un ascenso a 4.900 metros por entre acantilados y picos nevados para llegar al lugar donde están reunidos todos los ecosistemas de la sierra nevada del Cocuy, en el noreste de Boyacá. 

Uno de los primeros lugares a donde llega el sol en Colombia es a los picos de la sierra nevada del Cocuy. Ellos son el techo de la cordillera Oriental y, por eso, allí son más largos los días y más hermosas las auroras, como las de enero y febrero.

El mejor lugar para apreciarlas es el conocido como `mirador al llano, arriba, al sureste de la laguna de la Plaza. Disfrutar desde allí el amanecer es apreciar cómo el sol remonta las sabanas orientales y vigoriza sus fuerzas para que sus primeras luces se adueñen de los filos de las montañas para hacerlos explotar en colores añiles, púrpuras y anaranjados.

Llegar allí significa sortear tenebrosos acantilados, maravillarse con íos picos nevados, la laguna misma y sus alrededores y, luego, ex tasiarse con la inmejorable panorámica al Oriente.

Este es el sitio donde se resume el ecosistema de la sierra nevada del Cocuy. Un ecosistema que está repartido por las 306.000 hectáreas del Parque Nacional Natural que lleva el mismo nombre. Es una zona de reserva ubicada en jurisdicción de los municipios de Güicán, el Cocuy, Chita, Cubará, El Espino y Chiscas, en Boyacá; La Salina y Sácama, en Casanare, y San Lope en Arauca.

También llamada Chita o Güicán (`tierra donde vuela el águila, según los indígenas tunebos, habitantes de esta zona), la sierra tiene 22 picos nevados y las alturas de la zona protegida van desde los 500 hasta los 5.330 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.).

La sierra nevada es como la madre protectora que abraza a varios pueblos de montaña del departamento de Boyacá. Por su costado occidental, los ascensos resultan suaves y placenteros, a pesar de que es necesario remontar el profundo cañón del Chicamocha, en Capitanejo, hasta El Cocuy (2.750 m.s.n.m.) o Güicán (2.925 m.s.n.m) y de allí al alto de la Cueva a 3.800 m.s.n.m.

Aquí se suceden bosques de encenillos, senecios, frailejones y helechos, al tiempo que sus moradores van cambiando la arquitectura de ladrillo y arena por construcciones básicas de mayor abrigo.

Mas arriba, las líneas se quiebran cuando se alcanzan las cimas y lo que era amabilidad y dóciles caminos se transforma en aspereza y peligrosos peñones desmesurados, cuando la Sierra muestra sus dientes mientras se subleva con violencia en los valles interiores.

El Recorrido

Para llegar a El Cocuy, desde Bogotá, se toma la autopista norte hasta Duitama (Boyacá), donde se desvía a Soatá, pasando por Santa Rosa de Viterbo, Belén, y Susacón.

En Soatá puede tomar el camino hacia Boavita, La Uvita, y Guacamayas para llegar a Panqueba, o continuar hacia Tipacoque y Capitanejo (es una vía más larga, aunque en mejor estado) en límites con Santander. Si escoge la segunda opción, cruzará por el puente sobre el río Chicamocha para continuar en dirección sureste hacia El Espino.

De Panqueba o El Espino sigue hacia El Cocuy por una carretera que serpentea las estribaciones de la Sierra. Es un recorrido de unos 440 kiló metros.

Vale la pena detenerse en la plaza principal de El Cocúy para apreciar una maqueta donde están los senderos, picos, lagunas y valles más importantes de la Sierra. Busque a don Pastor Correa, uno de los primeros guías de la zona, quien la ayudó a elaborar. Él le contará historias y anécdotas de las épocas en que llegaron los cartógrafos y geógrafos que levantaron los datos para los mapas iniciales.

Continuando el camino, desde El Cocuy siga la ruta hacia el estadero de don Pastor Correa y al alto de la Cueva (16 kilómetros). Pasará por el mirador, desde donde se divisan algunos picos del cordón occidental, como el Cóncavo, el Púlpito del Diablo y el Pan de Azúcar.

De aquí en adelante, la carretera exige un vehículo 4x4. En todo caso, el camino para cualquier carro termina en la casa de los Herrera, ya famosos entre los excursionistas. Es un típico rancho de montaña, construido con `palo rojo, algo de bahareque y tejas de zinc, donde se puede acampar y probar la gastronomía de la región. Aquí comienza el recorrido a pie o, si prefiere, alquile un caballo en la misma casa.

Siguiendo el camino que corre paralelo al río Lagunillas se llega, más de una hora después, a una singular cadena de lagunas unidas por el río y cuyos nombres fueron dados por los campesinos de la región, en virtud de su forma y ubicación: La Pintada, La Cuadrada, La Atravesada y La Parada.

Luego es necesario remontar el siempre ascendente Boquerón de Cusirí, un empinado y casi eterno zigzag de piedra. Cuando se corona, el viento recibe al visitante con una ráfaga, como nueva advertencia del poder insuperable de la naturaleza. Después viene un prolongado descenso hasta el río Calichal y luego de atravesar un valle salpicado de frailejones y senecios, aparece Patio Bolas, que sirve de preludio a la laguna de la Plaza, apetecido lugar para pernoctar y esperar el amanecer.

Es una experiencia única y exclusiva, que ha sido patentada por la naturaleza. La sensación de estar allí es de privilegio y de insignificancia. Es apabullante, y a la vez reconfortante.

Tomado del periódico El Tiempo, 10 de febrero de 2005


 

   

Parque de los Nevados

por David Osorio, El Tiempo

En este grupo se encuentran el Nevado del Ruiz, El Nevado del Tolima,
el Nevado de Santa Isabel, el Nevado del Cisne y el Nevado del Quindio

Es preciso madrugar para ver el resplandor del Nevado del Ruiz. A las 6 de la mañana hay que salir de Manizales, desde donde un carro lleva al grupo de turistas hasta una altura de 4.800 metros sobre el nivel del mar.

Es entonces cuando se comienzan a hacer visibles los diferentes ecosistemas y paisajes que hacen de este parque un sitio mágico, cargado de silencio y que invita a la re flexión del hombre frente a la naturaleza.

En este lugar se encuentran más de 535 especies de aves, entre migratorias y permanentes; 140 especies de mamíferos, entre los que se destacan el oso de anteojos, la musaraña, el tigrillo, el león de montaña y el cóndor de los Andes, entre otros.

El paisaje no solo lo conforman los animales, sino también la variedad en vegetación que aprecia el visitante en la travesía por el nevado, y que hacen que este parque sea una reserva natural.

Después de dos horas de recorrido se puede ver la entrada al parque. La primera estación se llama Brisas, donde los guías dan la bienvenida a los turistas y los instruyen sobre el ascenso a la cumbre.

En esta zona también se pueden adquirir los diferentes equipos, accesorios y de más artículos necesarios p ra la alta montaña.

De ahí para arriba el paisaje cambia bruscamente, pues el bosque y el páramo que se observaban en el inicio del recorrido se convierten en una zona volcánica caracterizada por el olor a azufre que emana de los cráteres y se hace constante.

El camino empinado se hace más difícil debido a que al aumentar la altura sube la presión, lo cual dificulta la respiración. Otras dos horas, en ascenso, separan a los turistas de la próxima estación, llamada El Refugio. Sin embargo, hasta allí es posible acceder en automóvil, lo que facilita la expedición. Este lugar es el paso obligado para los viajeros, pues es allí donde reciben las últimas indicaciones para continuar su ascenso y enfrentarse con lo que han anhelado desde el principio del viaje: la cumbre de la gran montaña blanca.

A 4.850 metros de altura los viajeros se disponen a continuar el ascenso y el reto es mayor, pues el recorrido se debe hacer a pie. Esta distancia, en la ciudad, se cubriría en media hora; pero en la alta montaña las cosas son a otro precio y toma entre una hora y media y dos horas alcanzar la cumbre.

La ilusión y el ánimo mantienen a todos expectantes mientras el camino se torna desértico y el olor a azufre se hace más fuerte. Todavía faltan cerca de 300 metros.

El blanco de la nieve se apodera tímidamente de la montaña, los pulsos acelerados del corazón anuncian la cercanía de la cumbre y los compañeros de travesía se miran unos a otros con satisfacción y orgullo, pues ya es un hecho que el camino depara la conquista de la cima. Por fin pueden tocar la cima del nevado.

Si USTED YA 

Cinco días antes consuma alimentos ricos en carbohidratos. Lleve gafas oscuras con protección UV y botas cómodas e impermeables.

Mujeres embarazadas y personas con problemas cardiacos o respiratorios no deben subir.

Si lo intenta por primera vez no supere los 5.100 m. s. n. m. 

El hospedaje se ofrece en sitios como El Cisne, en la zona centro del Parque, a 37 km de Brisas 

Zonas autorizadas para acampar: Los Arenales y El Cisne .

Tomado del periódico El Tiempo, 27 de marzo de 2008