Adriana Arboleda

Cali, Valle

Modelos (Modas, pasarela, publicidad)

Personaje

 

Adriana Arboleda

modelo, presentadora

 

VEA Iconografía de Adriana Arboleda en ColArte

           Adriana Arboleda en Mi Bella Colombia

          Adriana Arboleda en Surelax

          En NuestraColombia

          En CervezaCosteña


Cali, 1978
Estatura: 1.76

Presentadora de "Las Cosas Secretas de CM&"

Llega vestida con unos sencillísimos jeans y un suéter negro, que oculta más de lo que revela. Es todavía más alta de lo que parece y más bella de lo que registran las cámaras, aun sin el más mínimo rastro de maquillaje. Posee, además, una mirada felina y dorada, que, desde lo alto de su cara, parece imponerle el énfasis preciso a cada una de sus palabras. Pero este sutil toque de agresividad gatuna se suaviza con el tono de su voz y el halo angelical que la rodea. Sonríe y su rostro, de rasgos perfectos, se ilumina con los destellos blanquísimos de sus dientes. Su sonrisa nos hace reparar en ese lunar a lo Cindy, que le ha valido el apelativo de "la Crawford colombiana. " Pero no hay nada tan odioso como comparar a una top con otra top. Por eso, nos atrevimos a `auscultar su cara de facciones delicadas y ese cuerpo de curvas de vértigo; indagamos en su vida, en sus planes, en su papel de esposa y en el de modelo para comprobar que, en efecto, Adriana Arboleda pertenece a una especie única e irrepetible.

Tomado de la Revista TopModel, Año 2, No. 8

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Hace cinco años, cuando tenía 18, la su permodelo caleña vendía sus besos a cinco mil pesos en Unicentro, en Bogotá.  Lo hacía como parte de la campaña profondos de la Fundación Cardioinfantil de Colombia. A la gente no debían parecer le caros los besos de esa boca sensual y su insinuante lunar, que le mereció ser comparada con Cindy Crawford.

A los 15 años Adriana, que además de modelo es la productora de la revista Elle, comenzó a embrujar las cámaras fotográficas con su glamour libre de artificios y su esbelta figura trigueña, que ha cultivado desde entonces y que la hacen una mujer tan sexy que es de las más solicitadas en anuncios de revistas, vallas y pasarelas.

Tomado de la Revista Alo, No.327, abril 6 de 2001

 

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Mujer real y virtual

por Mauricio Ojeda

Se da la bendición y encomienda su suerte a Dios y a su difunta abuela.  Es éste el ritual que antecede al instante en que la imagen de Adriana Arboleda se esparce por satélite y penetra, con la misma facilidad que una aguja afilada se introduce en la piel, en la mente de miles de sus admiradores, y la atiborra de deseos platónicos y ardientes, capaces de perturbarles el sueño. Así se ha ganado la fidelidad de muchos. Pero a Adriana le cuesta entender esta reacción, y por eso se muestra inconforme, escéptica ante la interpretación de la palabra belleza, ya que para ella, la perfección no está en los rasgos bonitos sino en la estética no convencional.

Se define como una mujer común y corriente, que come lo mismo que las demás, que tiene problemas, que siente, duerme y sueña. Ahora, consciente de haber triunfado en las pasarelas y en su trabajo como presentadora de los Secretos de CM&, encara su nueva etapa en la sección de entreteni miento del noticiero del Canal Caracol, en el que además se dedi ca a buscar historias de interés general. "Desde los quince años me ven en fotografias pero nadie sabe en realidad quién es Adriana. Entonces llegó el momento de hacer algo más. Estoy entrando en la fase de trabajar en mis notas y me han dado la libertad de crear. Así he encontrado ese vínculo entre la imagen y el periodismo", dice esta caleña de nacimiento que vivió su infancia en Venezuela.

Su experiencia en programas de televisión como Panorama y los noticieros QAP y CM&, entre otros, la ha fortalecido. Con entereza y pericia, como los diestros, disfruta de aquellos momentos en que la verdadera noticia se sobrepone a la rutina periodística y se convierte en un instante fugaz pero sublime. No quiere que se le escape nada. Desde hace tres meses, el tiempo que lleva trabajando con Caracol, no abandona su cámara de video digital Sony. Adriana desea mostrarle a la gente su percepción de la realidad, como aquel día en que, infiltrada en la tripulación del barco Gloria, logró captar las imágenes del último viaje en alta mar del capitán Jesús A. Bejarano. Sin embargo, dice que "todo en la vida es un proceso, y aún me falta mucho camino por recorrer".

La competencia no le preocupa: cada una de sus colegas tiene su estilo definido. Además, gracias al modelaje, ha entablado amistad con reconocidas presentadoras. Es el caso de la Feria de Manizales, en la que compartió el set, durante nueve días, con Lina Marulanda y Margarita Ortega.  En esa feria transmitió en vivo, y casi sin aire, la sección de entretenimiento en medio de una nevada a 4.800 metros de altura desde el Parque de los Nevados, algo que la marcó a pesar del frío y el soroche.

Verla transmitiendo bajo una nevada, no en el invierno del Canadá sino en el nevado del Ruiz, fue una de las imágenes más sorprendentes que vieron los colombianos en estas vacaciones por la televisión nacional. Adriana disfruta de su trabajo. Segundos después de culminar su jornada, generalmente se siente eufórica, hiperactiva, con deseos de hacer más. Sólo cuando cambia de actividad y toca su polo a tierra se apacigua y vuelve a ser la niña caleña criada en Maracaibo, la soñadora, la enamorada, la que se cubre de lodo y se pinta un corazón en el pecho atravesado con una línea roja para simbolizar el momento en que el fotógrafo Mauricio Vélez partió su vida en dos. "Son regalitos que a uno le da la vida", dice refiriéndose a él. Así es la supermodelo: una mujer normal de un metro con setenta y nueve centímetros de altura, a la que le da pereza ir al gimnasio pero en cambio le gusta caminar y subir montañas siempre y cuando sus pies, que padecen las secuelas de una cirugía de juanetes mal practicada, no le causen muchas molestias. Es la joven de veintiséis años que desfiló por primera vez a los quince para Lafayette, la segunda de cuatro hermanas, que vivió en el Brasil y que todavía, cuando sufre de estrés, piensa en Providencia, su destino favorito y donde se desconecta de la realidad y se sumerge en su otra pasión, el buceo. "Todo el mundo tiene una idea errónea de los personajes públicos. Son los medios los que hacen diferente la vida", dice.

Su amor por la naturaleza no es de ahora. Sus ojos color bronce se colman de brillo al recordar momentos como el día en que su padre, un ingeniero agrónomo, la llevó a un cultivo de flores de la Sabana de Bogotá en plena helada para prender- las luces de los invernaderos, o cuando le regalaron de mascota un mico y una ardilla.

En una ocasión, firmando autógrafos, uno de sus seguidores le hizo un regalo especial: una pecera que contenía todo un zoológico de plastilina hecho exclusivamente para ella. Ha sido éste el obsequio que rnás la ha conmovido debido al trabajo que su admirador depositó en cada animal.

Hoy, llena de confianza en sí misma, enamorada y agradecida con la vida y sus admiradores, que la siguen en cualquier canal televisivo y que esperan pacientes el fin de semana para verla al medio día y en las noches, no se considera un símbolo sexual v está consciente de la responsabilidad que lleva a cuestas. "¿En la casa de cuántos estará colgada una foto mía? Hay veces que me queda un vacío muy grande, pues ¿quién es uno para crear tanta admiración? Siento una obligación muy grande con la gente, pero a la vez resulta gratificante v hermoso", afirma.

Últimamente se ha dedicado a ver todo tipo de programas de televisión. Sus favoritos son las crónicas de viajes de Discoverv Channel, y Pirri Regargado, personaje que admira por su destreza en el momento de hacer un reportaje. También respeta a quien fue su tutor, Yamid Amat, el mismo que impuso la moda de poner frente a las cámaras de los noticieros a hermosas presentadoras, unas modelos y otras ex reinas de belleza, en una franja de entretenirniento única en Colombia y que aumentó los ratings.

Parada delante de un set digital, Adriana se muestra segura. Diez años de estar en contacto con los medios de comunicación ratifican su entereza, que por fuera de la pantalla la ha llevado a escudriñar en el periodismo y que le permite olfatear el momento de activar su cámara de vídeo y dejarse llevar por la magia de la noticia.

Tomado de la Revista Diners No.406, enero de 2004

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El enigma de una sonrisa

por Eduardo Márquez

Llegó a la sala de juntas, muy a tiempo, para cumplir su cita con CROMOS: Recién había dejado atrás una soleada mañana bogotana que la vio caminar, lenta mente, con un pequeño morral a la espalda... camiseta blanca... bluejean con azul perdido a fuerza de uso... gastados tenis... rostro con maquillaje leve, imperceptible... ¿Es ella? ¿Adriana? ¿La Modelo del Año? Un halo de sensualidad que persigue sus gestos, el sugestivo lunar junto a los labios como sosteniendo esa enigmática sonrisa tan parecida a la indiferencia (¡¿Gioconda?!)... En efecto, es Adriana.

Yo, Adriana

"Soy una niña como cualquiera. Con metas como cualquiera", dice al momento de sentarse, sin que medie pregunta alguna. No hay agresividad en el comentario. Pero no deja de llamar la atención tan vehemente afirmación. ¿Por qué dice lo que dice? Mira fija mente a su interlocutor. :Sus labios se posan sobre el circular borde de un vaso de agua:

Toma aire y continúa: "Mucha gente piensa que una modelo es sólo una cara bonita. El modelaje es igual de importante en mi vida que la sicología... eso es lo que estudio. No quiero que se me muestre como una modelo hueca. También tengo una vida cotidiana importante -que respeto con celo- al igual que cualquier persona", dice sin descanso y con resolución. Un inofensivo -hasta tierno- gesto de suficiencia le ilumina el rostro. Sonríe levemente. Es Leo. Claro: Eso lo explica todo. Hasta la dulce autoridad que hay en su voz. El periodista garrapatea apuntes, con rapidez, en una hoja suelta. Se requiere destreza para registrar tal ráfaga de sentimientos.

Su enigma y una duda

La noche en que fue elegida Modelo del Año, el 21 de octubre del año pasado, convirtió la pasarela en el más cotidiano de los caminos. Suele hacerlo así. Pero, a la hora de recibir el reconocimiento, de enfrentar a la prensa -en un caluroso y atesta do salón lleno de luz blanca ese gesto que brotaba de la comisura de sus labios, le imprimió un particular carisma. No hubo llanto. Estuvieron ausentes la fraternidad postiza con las no-ganadoras y la promesa de ayuda a los menesterosos. Cuando CROMOS le preguntó "Y del futuro ¿qué?", simplemente contestó: "El futuro no existe. No se puede predecir. Por lo pronto queda desempeñarse lo mejor posible frente a este nuevo reto".

En la sala de juntas de la revista, recordó que estaba sorprendida. Poseída por una reflexión y una duda. Reflexión: "Todo me ha salido tan bien en la vida. He trabajado duro lo que tengo... pero es que las cosas me llegan así, con facilidad...". Duda:"¿Qué pasar, si se me acaba la buena estrella ¿Hasta cuándo me durará buena estrella?". 

Aunque ha modelado poco menos de la mitad de su corta vida -tiene 18 años-, no hace dieta. Come lo que le viene en gana, básicame pescado, frutos de mar y ensadas. No hace gimnasia. No la apasionan los aeróbicos (antesala del plástico mundo light). Nos alza pesas. Le preocupa más el  movimiento que ofrece la vida  espiritual. Busca la paz interior.

Tal vez por eso resultan tan apacibles sus gestos. Tal vez por eso prefiere los melancólicos acordes de la Nueva Trova Cubana (Silvio, Pablo, Santiago, Sara ...) a cualquiera de los ritmos; la poesía de Neruda a las asperezas de la literatura posmodema; los libros con breves reflexiones al pretencioso positivismo de la filosofía occidental; el negro al rojo; la equitación al montain bike; el buceo a los avatares de una rumba. Ama el silencio que acompaña a los buceadores, el encuentro consigo misma que experimentan sólo quienes logran superar el apego a tierra firme: Esa es su pasión.

Tomado de la Revista Cromos No.4073, 19 de febrero de 1996

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  Es la precursora de las modelos adolescentes en Colombia. Empezó a los 15 años. Era la `chiquita de las giras de Lafayette y
fue un `boom desde el principio porque, en ese momento, se imponían en el mundo las niñas en el modelaje. Recuerda los grandes desfiles de la época con montajes y coreografias muy estudiadas, también los lugares más concurridos como Music Factory v Massai. Presentó Persiana Americana, hizo notas en QAP, Panorama y en el 2000 la sección de entretenimiento de CM&. Fue imagen de la Federación Nacional de Cafeteros, Pepsi, Pronto, Kelinda, Studio F y Finesse.

Tomado de la Revista Alo, Edición No 437, 19 de agosto de 2005

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A
los 15 años de edad, esta caleña ya trabajaba como modelo profesional. A los 17 fue escogida Modelo del Año y 18 meses después ganó el concurso Look of the Year. Ha aparecido en cientos de portadas y campañas publicitarias, y su presencia es obligada en los desfiles más importantes del país. Es la modelo favorita tanto de los diseñadores colombianos como de los extranjeros que nos visitan. Con todo esto podría decirse que Adriana Arboleda nació para ser modelo. Sin embargo, ella no se comió el cuento y se ha inscrito en cursos, talleres y carreras tan disímiles como biología marina, sicología, diseño de joyas, producción de moda, y actuación. Pero nada la llena. Con lo único que alterna una profesión que parece haberla escogido a ella es con la presentación de noticias de farándula. Hoy la vemos en Caracol noticias luego de su paso por CM&, QAP, Panorama y Persiana americana, en donde siempre fue sinónimo de buen rating.

Esta mujer que se casó a los 19 años con el actor y cantante Alejandro Martínez y que cuatro años después se divorció, ya no cree en el matrimonio. Así que disfruta de una relación estable pero sin ataduras con el fotógrafo Mauricio Vélez. En cuanto a sus cambios físicos, ahora se maquilla menos, se aclaró el tono de su cabello y cejas, y las facciones de su cara lucen más perfiladas. Diez años de experiencia en la presentación, su versatilidad y belleza que no pasa de moda obligan a los televidentes a preguntarse cada noche: ¿cómo hace Adriana para estar cada día más bonita?

Tomado de la Revista TV y Novelas No.467, 7 de octubre de 2006

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Con Proyección internacional

por Lina María Gómez González

Hacer las cosas paso a paso y con calma es la filosofía de vida de Adriana Arboleda y siguiéndola al pie de la letra ha escalado en su carrera como modelo y presentadora de televisión. Al menos así lo percibe hoy esta caleña de 29 años que ya se abrió camino fuera de Colombia. Con esa misma tranquilidad que proyecta en pasarela y en pantalla, hace un recuento de sus comienzos como modelo, a la vez que recuerda su debut como presentadora de televisión en el magazine Panorama, el programa musical Persiana americana en la década del 90.

Esas primeras experiencias frente a la cámara la llevaron a dar un salto a los noticieros de televisión. Primero en QAP, luego en CM& y finalmente en Caracol Noticias donde ya lleva cuatro años en la sección de entretenimiento del informativo, que a su vez la catapultó a la cadena Discovery Home & Health, donde desde hace un año presenta el programa Espacio vital.

Tomado del periódico El Espectador, 19 de agosto de 2007

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Adriana Arboleda sigue en su `Espacio vital

Adriana Arboleda. no puede caminar por Ciudad de Panamá sin que la detengan para pedirle un autógrafo o felicitarla por el programa de salud y belleza Espacio vital, que se emite todos los manes a las 8:30 p.m. por el canal Discovery Home & Health.

Lo mismo le sucede en Buenos Aires, Caracas o Bogotá, donde la experiencia de ser famosa es parte de su rutina.

Para Arboleda, quien acaba de grabar la segunda temporada del magazín junto a su compañera, la argentina Ursula Vargues, ser reconocida es parte de un sueño que se hizo realidad.

"Discovery es uno de los canales que siempre veía con interés y en el que siempre había soñado estar", comenta.

Por eso, ahora no parece estar interesada en otras propuestas de televisión internacional, sino que insiste en mantenerse en ese espacio televisivo. También recuerda cómo . le tocó competir con más de 2.000 aspirantes para quedarse con el puesto y presentar este programa.

"Sigo con la rutina de grabar unos 20 programas en 15 días. Hago el trayecto Bogotá Buenos Aires-Bogotá muchas veces", comenta y agrega que alterna su camera internacional con la presentación de la sección de farándula del noticiero Caracol Noticias.

"Estoy enfocada en mi trabajo como presentadora y me gusta la experiencia de estar en un lugar donde se generan todo tipo de noticias", explica.

Sin embargo, confiesa -que quiere lanzar una marca de productos de belleza, aunque no da muchos detalles. "Quiero sacar algo mío, todavía no puedo decir qué, pero ahora estoy trabajando para desarrollar ese proyecto porque siento que tengo mucho por dar", admite Arboleda.

De su programa tiene muchas anécdotas y recuerdos, las flores que los fanáticos le hacían llegar a las oficinas de Discovery o historias más emotivas como la de un admirador que le escribía desde San Gil (Santander). "Se identificaba como un gitano que estaba en la cárcel, pero que me veía en televisión y me escribió una carta muy bonita elogiando mi trabajo", recuerda la presentadora:

"Me sentí honrada porque al menos sé que le doy unos minutos de alegría a quien lo necesita", agrega la artista.

Tomado del periódico El Tiempo, 11 de octubre de 2007

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Un accidente familiar que casi mata a su hermano mayor, una enfermedad que lesionó el cerebro de su hermana menor y vivir desde adentro el mundo del modelaje convirtieron a Adriana Arboleda en una niña grande, capaz de tomar decisiones propias.  Por eso abandonó los estudios de Psicología cuando apenas comenzaban, por eso salió a recorrer el mundo y sus pasarelas a los 16 años, por eso, y por amor, dejó de viajar a los 19, regresó a Colombia y entró a la televisión.

Trabajó en Persiana Americana, en Panorama, en QAP, y, poco a poco, se enamoró de las cámaras, de la adrenalina de los directos, del mundo del entretenimiento: un espacio perfecto para olvidarse del trabajo, del dinero, de las guerras, y para hablar de música, de cine, de teatro y hasta de chismes: esos que, quiera ella o no, suben el rating.

Hace cuatro años entró al equipo de Caracol Noticias y, desde ese momento, se convirtió en la cara obligada y sensual del entretenimiento, haciendo de esos atemorizantes directos noticias frescas todas las noches. No importa si la ataca una risa incontenible, tampoco si está cinco grados bajo cero en el Nevado del Ruiz, ni si algún fanático atragantado de alcohol le pellizca la cola, ella se divierte frente a la cámara; tanto como haciendo bufan das con `la Pitu, su hermanita. Tanto como en alguna playa, lejos de los vestidos pomposos, del maquillaje y de los zapatos con tacones.

Tomado de la Revista Cromos No. 4669, 3 de septiembre de 2007

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Cambio de filosofía

Hubo un momento en la vida de la modelo y presentadora Adriana Arboleda en que se dio cuenta de que era hora de cambiar de filosofía de vida. Primero tomó la decisión certera de dejar atrás lo artificial del medio en que se movía, para reemplazarlo por una existencia más natural. Luego se decidió a modificar su filosofía, a tal punto de rebautizarla Pink Philosophy, y de convertirla, junto con la diseñadora Johanna Ortiz, en un proyecto de vida para ella y muchas otras mujeres más.

Se trataba de su propia empresa de diseño de moda, bautizada así, que no sólo le ha dado a ella una de las mayores felicidades de su vida, sino que además le ha permitido montar una empresa con fundamento social, en la que todas las mujeres que trabajan a su lado son madres cabeza de familia del distrito de Aguablanca, en Cali, y de Ladera, Valle, que además de aportar su destreza, reciben un acompañamiento permanente y una capacitación con talleres guiados por el Sena. Lo mismo ocurre con las indígenas de la etnia embera chamí, de Pereira, quienes trabajan de lleno en la confección de las colecciones, que ya se consiguen en boutiques de Cúcuta, Manizales, Pereira, Cali, Barranquilla y Bogotá.

Pero no se ha desligado totalmente del mundo de antes, aunque ahora bajo sus condiciones. Adriana Arboleda es la imagen de un producto de belleza ligado a la naturaleza y continúa grabando la sección Viva la vida para el Canal Caracol. Quizás por ello concluya: "Ando en la onda de lo natural, y todo en mi vida tiende hacia eso", i

Tomado de la Revista Diners No.494, mayo de 2011

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La Cindy Crawford colombiana

A los 15 años Adriana Arboleda soñaba con ser bióloga marina, pero Tony Márquez la descubrió por casualidad cuando acompañaba a una amiga a un casting. Se fogueó con la generación de modelos anterior a ella (Viena Ruiz, Marta Lucía Pereiro y Noelle Schonwald) y a su lado aprendió de desfiles, fotos y viajes. Su sencillez, carisma y clase no solo la convirtieron en el amor platónico de muchos, sino que su parecido con Cindy Crawford también la posicionó en el modelaje y la presentación de entretenimiento. Mientras los medios y marcas se peleaban por tenerla en sus catálogos, Adriana estudiaba Diseño de Joyas y se familiarizaba con las industrias que se mueven alrededor del mundo de la moda. Hoy es una empresaria dedicada a Pink Filosofy, la marca que creó hace año y medio con su socia, la diseñadora Johanna Ortiz. Es una compañía de prendas femeninas en línea, en la que parte del staff de costureras está compuesto por madres cabeza de familia de sectores deprimidos de Cali. "Nos ayuda gente de Aguablanca, de Ladera y parte de la comunidad embera chamL Queremos dar empleo, capacitar y brindar oportunidades a mujeres que viven unos dramas terribles". Sus días transcurren de avión en avión visitando puntos de venta y el tiempo de trabajo apenas si la deja descansar en su finca de Cali los fines de semana, al lado de su esposo, el empresario Harold Eder.

Tomado de la Revista Caras, 19 de noviembre de 2011

 

   

Adriana arboleda: "La perfección no es real"

por Juan Carlos Piedrahita B.

Lo que más disfruta Adriana Arboleda de su rol actual es la posibilidad de verse siemprecomo ella misma. Durante su etapa como modelo, una de las más exitosas y recordadas del país, su trabajo se relacionaba con la destreza de ser el rostro de una marca, la cara amable de un producto, o la figura esbelta de una firma cuyo propósito era llegar a un número incalculable de clientes a través de ella, una vía tan atractiva como directa. Ahora, su preocupación es otra, su labor va más allá de protagonizar extensas sesiones de fotos o ser la estrella mas luminosa de una pasarela. Luego de dos décadas de estar concentrada en la forma glamurosa de la moda, pasó a contribuir en la gestación de su fondo, a coordinar y a ser el cerebro de una industria que solicita a gritos una reconciliación con la belleza natural de la mujer.

Con el impulso que le ha dado Helena, su hija de seis meses, la empresaria caleña diseña propuestas sensibles para su firma Pink Filosofy. Su intención ahora es reconciliar a la mujer con su belleza natural.

Adriana Arboleda está empeñada en ese proceso de mediación y por eso, junto a su socia Johanna Ortiz, creó Pink Filosofy, una empresa vinculada con su esencia, con la creatividad del diseño, con el rigor del mundo de la moda, y con la sensibilidad que debe tener cualquier proyecto en una nación en vías de desarrollo. La firma resume a la perfección el espíritu de la caleña porque el rosa no es simplemente un color equidistante entre el rojo y el blanco, es la óptica con la que se puede ver el mundo de una manera mágica, amable. Ella comparte esa sabiduría con los demás y aprovecha los años de experiencia y la memoria sensitiva para comunicar, para llegar a más mujeres que quieren sentirse tranquilas con lo que son. De ahí que su firma tenga talleres en sectores en estado de vulnerabilidad como Aguablanca y Ladera.

"Yo llevo veinte años trabajando en la industria de la moda. Sin embargo, en un momento dije que ya era hora de dejar de ser la imagen de tal producto o el rostro de tal cosa. Quería trabajar por lo mío y eso me motivó a crear la empresa, que es casi un espejo en el que se refleja la filosofía que he mantenido a lo largo de toda mi existencia. Yo veo la vida en rosa y me gusta que otras la vean también así y por eso con Johanna Ortiz ayudamos a mujeres de bajos recursos dándoles empleo y capacitándolas", comenta Adriana Arboleda durante uno de los pocos instantes que tiene libres porque su trabajo como cabeza creativa de Pink Filosofy y, sobre todo, su actividad principal al lado de Helena, su hija de seis meses, han hecho que su día sea un interminable listado de pendientes, que logra tachar conforme pasan las horas.

Por fortuna, la caleña siempre ha sido muy hábil para manejar el tiempo. Tal vez su gusto por bailar salsa, pasión que tiene un poco abandonada para ser sinceros, le enseñó a hacerlo todo con ritmo. Es perfeccionista pero también sabe que las cosas deben salir y tienen un tiempo y un espacio determinado.

Con la misma insistencia con la que luchó para realizar un curso de buceo en Providencia cuando tenía quince años y quería ser bióloga marina, se sumergió de lleno en el mundo del modelaje. A él llegó de forma accidental por acompañar a unas amigas a hacer un casting, en el que resultó ser la rival mejor calificada. Vio ahí una oportunidad inmejorable para llevar a buen término su deseo en las aguas y dijo por primera vez: ‘Bueno, yo modelo’. La decisión no tuvo reversa y el rumor de que había en Colombia una mujer parecida a Cindy Crawford arrasó fronteras y eliminó cualquier posibilidad de echarse para atrás.

En la intrépida conquista de las pasarelas y las cámaras fotográficas, Adriana Arboleda contó con un aliado inmejorable, su lunar. Cuando era niña, su padre le susurraba, ‘ése lunar que tiene cielito lindo junto a la boca’, canción inmortal del mexicano Quirino Mendoza y Cortez, que se constituyó en tan solo el comienzo de miles de dedicaciones que ella siempre recibió con una sonrisa, con un guiño coqueto y con la exhibición exagerada de ese puntico que hace que su rostro sea inolvidable y especial. Ningún maquillador de algún evento de moda; ni en el Noticiero QAP, en el que arrancó su etapa de presentadora, ni mucho menos en Panorama, Persiana Americana o en Noticias Caracol, alguien intentó taparlo. El lunar es como el punto de referencia de Adriana Arboleda. Es su plus.

Lleva toda la vida viéndolo y cada vez le encuentra a su lunar una característica nueva. Por eso se siente feliz con lo que es, con lo que ve y con lo que refleja. "Los años son maravillosos y llegan con muchas cosas buenas, con experiencia, con madurez. A mí me pone contenta el paso del tiempo. Ahora lo que más me gusta cuando estoy frente al espejo es que no veo a una niña bella, ni a una mujer fea; lo que más me gusta es que me veo yo. Eso me hace sentir genuina", asegura Adriana Arboleda, quien dice que nunca ha entendido ese afán por encontrar las medidas perfectas, por lograr una nariz angelical o una figura de ensueño. Defiende con todas sus fuerzas la naturalidad femenina y su argumento más sólido es que la perfección no es real. Ella sí que lo es y comparte su mundo tangible con Helena, con sus mujeres de Pink Filosofy y, claro, con ese lunar que tiene junto a la boca.

Tomado de la Revista Ellas de El espectador, No. 32, 15 de febrero de 2013 

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Imagen extraida de internet. Derechos reservados del propietario.

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http://www.mujerescolombianas.tk/ 

 

 

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  Tomado de www.efrenisaza.com