Barranquilla Ciudad Capital Atlantico

Barranquilla, Atlantico

Ciudades y sitios

Paisaje

 
 
 
Ver: Artistas de Barranquilla  - 
Reinas de belleza del Atlántico  - 
Museos de Barranquilla  -
   
 
BARRANQUILLA (Atlántico). Hacia 1629 las Barrancas de San Nicolás fueron poblados por campesinos. El 7 de abril de 1813 fue erigida la Villa de Barranquilla por el presidente del Estado de Cartagena de Indias Manuel Rodríguez Torices. Corregimiento en 1772 y municipio en 1876.
 


En Barranquilla me quedo

 

Una de las pocas urbes del Caribe,
la única ciudad del país que durante una época gloriosa
se abrió al mundo y al progreso
y acogió a un puñado de inmigrantes
que hicieron mucho por Colombia.

Por JUAN LEONEL GIRALDO

Pensando con las ganas, muchas veces he dicho que me gustaría vivir en Barranquilla. Mis amigos me miran como si no estuviera hablando en serio. Debo entonces explicarles por qué suspiro por esa ciudad de calles infestadas por una pestilente argamasa de lodo y desechos, cercada por las tristes barracas de los inmigrantes venidos de las sabanas, acosada por los hedores de los caños del río, varada por los apagones intempestivos de la energía eléctrica, agraviada por los estallidos de las cañerías que afloran en medio de las avenidas, velada por un manto de arena que opaca hasta los últimos rincones, desesperanzada por el tráfico de malas noticias sobre los cohechos de sus administradores.

Algo de estas purulencias ha sido purificado. Otras se resisten a desaparecer. Ahora, por ejemplo, por primera vez en mucho tiempo casi toda la ciudad cuenta con agua. Pero como presa de una maldición, Barranquilla contempla hoy cómo las tuberías se rompen y de nuevo, en pleno verano, las calles están una vez más encharcadas.

Sin embargo, aun así, Barranquilla me gusta. Como este es un afecto nacido del corazón no tengo razones muy claras para explicarlo. Aunque me sobran unas cuantas.

Amo los mares, por lo menos los que conozco. Por supuesto, amo el Caribe. Y también amo las ciudades, las grandes ciudades. Y Barranquilla es lo más parecido a una gran ciudad en nuestras costas atlánticas. A veces pienso que no se equivocan los que opinan que es la única gran ciudad que existe en todo el Caribe.

El último sábado de carnaval, el día de la Batalla de las Flores, volví a Barranquilla. Una hora después de llegar al aeropuerto estaba en la sala de la casa de un amigo. Es un espacio largo y blanco de amplios ventanales con batientes de persianas de madera y con un techo de casi diez metros de altura. Se halla en una de las antiguas mansiones construidas hace más de medio siglo por una firma norteamericana. El piso está hecho en baldosines pulidos y los baños son tan grandes como otra habitación. Las paredes resguardan otros cuartos, pues aquella es apenas una de las cuatro partes en que ha sido dividida la vieja casona para ser arrendada por apartamentos. Una de las alcobas tiene una ventana de barrotes que mira sobre la sombra de un patio con un almendro de raíces nudosas y un juego de muebles de jardín.

En la parte alta de Barranquilla, sobre la enorme colina del norte, todavía gastan su esplendor estas casas de una época feliz de la ciudad. Algunas exhiben avisos de venta sobre las columnas corintias de sus monumentales porches. Otras reposan escarapeladas y solitarias. Uno espera que unas cuantas sobrevivan al fatal destino de ser demolidas para erigir 20 pisos de plástico y cemento.

Sentados en aquella sala recibíamos la fuerte brisa de comienzos del año. A través de la ventana mirábamos cómo el viento abatía sin descanso las flores encarnadas de los robles del antejardín mientras sobre nuestras cabezas no cesaba de girar una lámpara colgante. Mientras esperábamos el momento de ir a presenciar el desfile del carnaval, bebíamos vodka pura acompañada con hielo y frescas rodajas de limón y escuchábamos un disco de George Winston. Isabel, la mujer de mi amigo, una judía de pelo ensortijado y ojos heredados del desierto, trajo unas cartas dirigidas a ellos por varios campesinos. Estaban escritas sin orden pero pobladas de imágenes hermosas. Las cartas venían de las profundidades de la Costa y se la mentaban de la interrupción de un dispendioso trabajo de cooperativas debido a la barbarie guerrillerista. Esta escena, he pensado, puede repetirse en muchos lugares, pero jamás con tanta intensidad de composición como en Barranquilla.

Para tratar de entender esto, basta agregar que minutos después nos encontrábamos trepados en una tarima de madera, espolvoreados con unos cuantos gramos de las toneladas de harina que arroja la gente sobre la gente, bebiendo el quemante y elemental ron blanco, desvertebrados por la trepidante marcha de las comparsas, bailando a quince metros del pavimento y sobre una tabla de 30 centímetros de ancho los porros de una banda criolla, gritando al paso de las comparsas, tratando de descubrir a los amigos que pasaban disfrazados, atendiendo al dedo que señala a uno de los herederos de la más grande fortuna industrial del país que desfila con una máscara monstruosa de plástico, con una mochila indígena terciada sobre su camiseta de franela y con el hijo a horcajadas sobre sus hombros, a pocos metros de los macilentos congos de las barriadas.

Eso me encanta de Barranquilla. Esa latente proximidad a nuestras entrañas, a ese mundo espeso y fértil de ciénagas y caños y sabanas, que está ahí, al borde mismo del puerto, al pie del mundo. Ninguna ciudad como Barranquilla venció -desafortunadamente por poco tiempo- ese pueril aislamiento que tanta mella le ha hecho a Colombia.

Durante casi un siglo se establecieron en Barranquilla decenas de extranjeros que plantearon una de las más audaces pero también más desconocidas batallas para plantar el progreso en este país. Entre 1820 y 1900 llegaron a la ciudad holandeses, ingleses, norteamericanos, franceses, alemanes, italianos, dinamarqueses, suizos, venezolanos, españoles, cubanos, hebreos y siriolibaneses. Eran pequeños grupos -un censo de 1875 fijó a la colonia más numerosa, la de los holandeses, en 67-,pero algunos con propósitos sanamente desorbitados para la estancada nación de entonces. Protagonizaron epopeyas como la del alemán Juan Bernardo Elbers, que luchó contra todo género de adversidades, incluido el mismo gobierno, para establecer la navegación a vapor por el río Magdalena. Erigieron una obra imposible, el que fue el segundo muelle más largo del mundo, entre un mar turbulento e imprevisible. Cons truyeron un puerto marítimo en el río y hoy todavía siguen luchando para mantenerlo en servicio contra una sedimentación desmesurada. Tendieron ferrocarriles, abrieron fábricas, bancos, almacenes, bodegas, líneas de transporte, periódicos que informaban en inglés sobre toda aquella febril actividad comercial. Entonces Barranquilla fue la cuna de numerosas hazañas. Sobre su cielo se efectuó el primer vuelo comercial de América del Sur y el primer vuelo de correo aéreo del mundo. Según un coleccionista de las nostalgias de Ba rranquilla, Alfredo de la Espriella, fundador del Museo Romántico, en la ciudad se señalaron catorce hitos de progreso para el país.

Todo eso me importa y alimenta mi amor por la urbe polvorienta. Un día una noticia leída en un libro acabó de profundizar mis sentimientos por Barranquilla. Supe entonces que uno de los más grandes poetas de la gran Alemania del XIX, Georg Weerth, "el primero y el más importante poeta del proletariado alemán", estuvo en Ba rranquilla vendiendo máquinas de coser. Ahora siempre que vuelvo a la ciudad respiro ese recuerdo. Igual que cuando camino por Cartagena y Santa Marta presiento las pisadas de Conrad.

Claro qué mi afecto no es tan ciego como para no reconocer que está más edificado sobre el pasado que sobre el presente. Desde hace unas décadas la ciudad afronta un malestar diagnosticado pero no remediado. Hoy Barranquilla sufre el colapso de un puerto sin suficiente calado. El pulso industrial ha bajado. El grupo Santodomingo va a instalar una maltería de 50.000 millones de pesos en Cartagena y no en su ciudad. Los barranquilleros parecerían haber aceptado que la ciudad se consolidara en estos años como la gran despensa de la Costa. Pero sólo por ahora. Porque ya andan buscando un empréstito de 6.000 millones de pesos para volver realidad un estudio de una misión holandesa para construir otra obra monumental: un dique direccional en el canal de acceso al puerto. Y pásmense: quieren que les demos 60.000 millones más para remodelar el centro. Si estos proyectos se hacen realidad, con seguridad en un poco más de una década Barranquilla será un lugar diferente. Nosotros, los que la amamos a distancia, seremos entonces unos hombres fuera de lugar y de tiempo que colocaremos un viejo y rayado disco láser para escuchar "En Barranquilla me quedo" de Joe Arroyo.

Tomado de la Revista Diners, No.228, 1989


 

 

 

Una de las ciudades más pujantes del caribe colombiano. Cuna de importantes personajes de la vida nacional y escenario de uno de los patrimonios culturales de la humanidad: el Carnaval de Barranquilla. Es curiosa la mezcla de razas y culturas que a lo largo de los años se ha dado en esta ciudad, a donde llegaron numerosas colonias de Europa y Medio Oriente, principalmente.

Lugares para visitar

Puente Alfonso López Pumarejo. Obra magnífica de la ingeniería civil sobre el río Magdalena. Con una longitud aproximada de 1.550 mt y una altura de 16 mt. Está considerado como el viaducto más largo del país. Es paso obligado para los turistas que llegan del departamento del Magdalena.

Estadio Metropolitano Roberto Meléndez. Escenario deportivo con capacidad para cerca de 60 mil personas. Su arquitectura moderna lo convierte en el mejor del país y uno de los más grandes del continente. Allí se han dado importantes triunfos de la Selección Colombia que la llevaron a los mundiales de Italia, Estados Unidos y Francia.

Jardín Zoológico de Barranquilla. Ubicado al norte de la ciudad, es un albergue para más de dos mil especies, que se revuelven entre frondosos árboles y numerosas plantas ornamentales. Dentro del zoológico, uno de los más importantes de Suramérica, se encuentra también un museo de historia natural, un parque de atracciones y varias tiendas.

Barrio El Prado. Construido gracias a la iniciativa del empresario norteamericano Karl Parrish, es tal vez el primer barrio diseñado bajo el concepto de urbanización muy al estilo europeo y norteamericano. Con casas amplias y hermosos bulevares, es uno de los mayores emblemas de la ciudad.

Museo Romántico. En una elegante mansión ubicada en el barrio El Prado tiene su sede este museo, que conserva los vestidos de coronación que han lucido las reinas del Carnaval de Barranquilla, la máquina de escribir del escritor Alfonso Fuenmayor, cartas y manuscritos del Libertador Simón Bolívar, uniformes de los policías de antaño y el primer aparato telefónico que llegó al país.*

Teatro Amira de La Rosa.  Es uno de los templos culturales más importantes de la región y además se destaca por ser la sede del Festival Internacional de Jazz, Barranquijazz.

Carnaval de Barranquilla. Descarga de alegría y folclor es o que representa el Carnaval de Barranquilla para Colombia y el mundo. Esta fiesta multitudinaria convoca a los barranquilleros y a turistas, en una apoteosis general, durante cuatro días en los que la alegría colectiva aflora en eventos como la Batalla de las Flores, la Gran Parada, el Festival de Orquestas y las noches de fiesta que anteceden al Carnaval, como La Guacherna. El Rey Momo, la Marimonda y Joselito Carnaval, son personajes de leyenda, protagonistas de estas carnestolendas, declaradas Patrimonio Oral a Intangible de la Humanidad. Porque "quien lo vive es quien lo goza".

Parque Cultural del Caribe: Este complejo se encuentra ubicado en el centro de la ciudad y está conformado por la Biblioteca Infantil Piloto del Caribe, la Mediateca Macondo, una gran plaza pública y el Museo del Caribe. Este último es un escenario *

La Cueva: Este sitio, declarado Bien Cultural de la Nación, fue el lugar donde los miembros del Grupo de Barranquilla, como Alejandro Obregón y Gabriel García Márquez, se reunían cotidianamente para crear y proponer nuevos estilosenlasartesplástlcasylas etras. En la actualidad es sede de una programación cultural permanente. *

Carnaval Internacional de las Artes: Este evento cultural congrega cada año a connotados exponentes de las artes, para conocer su vida y obra y estudiar sus procesos de desarrollo artístico. *-

Casa del Carnaval: En el conocido Barrio Abajo, lugar donde se crearon las danzas típicas del Carnaval de Barranquilla, se encuentra una casa que data de 1929. En ella se exhiben máscaras, disfraces y otros elementos propios de la fiesta más tradicional de la ciudad. *

Tomado del libro Guía de Rutas por Colombia, Puntos Suspensivos Editores, 2007
* Datos adicionales tomados del folleto Vive Colombia, 2011

 

 


CARNAVAL DE BARRANQUILLA

Esta enorme fiesta, catalogada como una de las mejores de Colombia y de Latinoamérica y que fuera designada Patrimonio de la Nación por el Congreso Nacional de Colombia, y reconocida por la UNESCO en París el 7 de noviembre del 2003 como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, se realiza entre el 13 de este mes y el 8 de febrero. Eventos tradicionales como Noche de comparsas, Reinas populares, Noche de guacherna, Batalla de flores, Desfile del Rey Momo, Gran parada de fantasía y el Festival de orquestas, entre otros, estarán a la orden del día para todos los viajeros que se animen a participar de la fiesta más antiguas y con más tradición del país.

Vivir el Carnaval de Barranquilla es una experiencia que todo colombiano debe tener, porque es el verdadero espíritu del carnaval, esos cuatro días durante los cuales las barreras sociales se borran y todos quedan bajo el influjo del Rey Momo. De paso, Barranquilla es una ciudad que cuenta con excelente oferta hotelera y muy buenos restaurantes de comida típica e internacional, para no mencionar la calidez de los ñeros, para quienes parece ser un placer actuar como anfitriones de su rumba. Es por ello que el Ministerio del Transporte ha programado caravanas para el 5 de febrero desde Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Montería y Riohacha.

www.carnavaldebarranquilla.org 

Tomado de la Revista Credencial Edición No. 218, enero de 2005


 

 

El Carnaval de Barranquilla tiene tal riqueza cultural, que hoy cuenta con una doble designación: Patrimonio de la Nación, condición otorgada por el Congreso Nacional de Colombia el 26 de noviembre de 2001, y Patrimonio Oral a Intangible de la Humanidad, título concedido por la UNESCO en París, el 7 de noviembre del 2003.

Durante el Carnaval, en el escenario que es la ciudad, se vive una muestra folclórica rica en variedad, tradición, ingenio y espontaneidad. Es una temporada de fiestas que comienza desde el mes de enero hasta finalizar el martes de Carnaval, que precede al Miércoles de Ceniza, con innumerables eventos, en los que participan todos por igual, sin distingos de raza, credos o condiciones sociales.

Con remotos orígenes en el carnaval europeo, el Carnaval de Barranquilla es una fiesta con identidad propia y con más de un siglo de tradición. Su estructura definitiva obedece a los múltiples haberes culturales que hicieron que una celebración europea se convirtiera en un producto de un mestizaje fecundo y creativo, resultado de la coexistencia de varios pueblos, especialmente el indígena, el europeo y el africano, que aportaron todas aquellas manifestaciones de música, danzas, disfraces, máscaras, y toda la parafernalia.

Los Personajes

La Reina, el Rey Momo, los reyes infantiles y las reinas populares, son los personajes de mando de una fiesta sin protocolo, porque todos y cada uno de los actores y hacedores del Carnaval, los que integran los grupos folclóricos, y los espontáneos, se convierten en lo más importante de la ciudad, donde el aburrimiento se destierra y todos están obligados a divertirse sin parar.

Los Eventos Lectura del Bando

Espectáculo folclórico y musical en el que la Reina del Carnaval ordena el inicio de la fiesta mediante la lectura de su decreto real. Recibe de manos del Alcalde las llaves de la ciudad, convirtiéndose así en la autoridad rumbera. Se inicia con un desfile de grupos folclóricos por las principales avenidas de la ciudad.

Noche de Comparsas

Noche de lujo y brillo protagonizada por los grupos inscritos en las modalidades de Comparsas de Fantasía y Comparsas de Tradición Popular, que se muestran en todo su esplendor.

La fantasía, el lujo, la creatividad, las coreografías libres, se apropian de un espacio especial para deleite de los carnavaleros.

Noche Barranquillera

La música es parte fundamental de las fiestas, y el Carnaval de Barranquilla, la mejor plataforma de lanzamiento de las agrupaciones nacionales. Para unir el respeto por la tradición y brindar nuevos espacios, cada año se realiza, en precarnaval, un homenaje a un compositor de la región. Es la oportunidad de las agrupaciones musicales para ganarse un lugar en el Festival de Orquestas.

Fiesta de Danzas y Cumbias

Espacio de carácter folclórico y rico a nivel cultural. Participan grupos de Cumbia, Danzas de Congo, de Garabato y de grupos Afrocolombianos interpretando los ritmos autóctonos y tradicionales de nuestro folclor. El escenario perfecto para que los grupos, alma de nuestra fiesta, muestren todo el esplendor de su identidad dancística.

Coronación de la Reina

Velada musical y coreográfica en la que la Reina del Carnaval recibe de su antecesora el cetro y la corona que la ratifican como soberana de la fiesta. Espectáculo único que muestra la influencia europea, conjugada con la alegría y el colorido del Caribe.

Elección y Coronación de la Reina Popular y del Rey Momo

En el marco de un show coreográfico, las candidatas de diversos sectores de la ciudad, se presentan ante el público y el jurado calificador para mostrar un espectáculo folclórico especial y conocer el nombre de la ganadora. Este es un evento que refleja la alegría en los barrios de Barranquilla.

Coronación de los Reyes del Carnaval de los Niños

Los pequeños son la demostración de que el Carnaval no morirá. Sus Reyecitos reciben de la Reina y el Rey Momo del Carnaval la corona que les otorga la potestad para comandar a los niños durante la temporada carnavalesca.

Guacherna Desfile nocturno de danzas, cumbias, comparsas y disfraces, luces y faroles, que sirve de abreboca a la temporada de Carnaval. La noche es el escenario perfecto para que, iluminados por velas y faroles, los barranquilleros salgan a anunciar que se aproxima el Carnaval más alegre del mundo. 

Desfiles del Carnaval de los Niños

En el 2005 se cumplieron 15 años de este importante evento cultural de la niñez atlanticense, organizado por Voz Infantil - Hola Juventud y la Fundación Carnaval de Barranquilla. Es la propuesta participativa de niñas y niños en esta fiesta del Carnaval.

Carnaval, su Música y sus Raíces

Espacio de carácter musical y folclórico que reúne las bandas musicales, grupos de millo y bandas de viento que interpretan ritmos autóctonos de la Región Caribe. Un culto a nuestra música, a la que hace bailar a cumbiamberos, a los amantes del porro, la puya y los demás aires folclóricos.

Batalla de Flores

Tradicional desfile de carrozas, artistas, orquestas, disfraces y grupos folclóricos. Su escenario es la Vía 40 o Cumbiódromo del Carnaval. La apertura de los cuatro días de fiesta, el sábado, es una explosión de tradición a ingenio, alegría y creatividad artística. Desfile del Rey Momo

Desfile presidido por el Rey Momo, personaje que nace de las raíces populares y carnavaleras. Él y su corte recorren la Calle 17 como homenaje a los sectores donde surgen las manifestaciones populares del Carnaval.

Gran Parada de Tradición

La tradición y el folclor marcan la pauta de un esplendoroso desfile que se celebra el domingo, en el que las Cumbiambas, Danzas de Congos, de Negros, y de Garabato, comparsas de tradición popular, marchan en un orden supremo, mostrando todo su brillo y rindiendo tributo a la tradición festiva, de danzas y música del Caribe colombiano.

Gran Parada de Fantasía

Lo nuevo, to moderno, lo estilizado, lo que mezcla to autóctono con to internacional, to que presenta nuevas propuestas en bailes, aires musicales y vestidos, lo que significa esplendor, luces y color, desfila por la Vía 40 maravillando a los espectadores, el lunes de Carnaval.

Festival de Orquestas

Escenario en donde cada una de las agrupaciones musicales de carácter local, regional, nacional e internacional interpretan tres temas para concursar por el Congo de Oro, el más grande trofeo que pueda obtener un conjunto de música en Colombia. Es el gran concierto del Carnaval que pone a bailar a todos los asistentes.

Festival de Danzas de Relación, Comedias y Letanías

Reúne la esencia de nuestro Patrimonio Oral. Danzas Especiales, de Relación, Comedias y Letanías, grupos minoritarios del Carnaval, presentan, con una admirable coreografía, su temática y la tradición oral de la fiesta. Las raíces se mantienen vivas en un espectáculo cada vez más impactante.

Joselito se va con las cenizas

Simboliza la culminación del Carnaval después de tres días de gran fiesta. Con un corto recorrido similar a un sepelio, donde grupos de toda la ciudad dramatizan la leyenda barranquillera de Joselito Carnaval, un personaje, representado en un muñeco de trapo, que en Barranquilla ha cumplido desde los viejos tiempos el mandato de morir con el Carnaval.

Cierre Rumbero

Espectáculo pirocténico y musical protagonizado por importantes orquestas que ofrecen su mejor repertorio para clausurar la temporada de Carnaval después de los funerales. Como toda gran fiesta, el cierre se da, con todas las de la ley, a pesar del dolor de la soberana y los carnavaleros. El Martes de Carnaval también se celebra un gozoso y alegre desfile en la tradicional Calle 84, donde participan, cumbias, disfraces y danzas de Carnaval.

Tomado del folleto Carnaval de Barranquilla, Bancolombia, Fundacion Carnaval de Barranquilla, 2006


 


Carnaval de Barranquilla - enero

Es, sin duda, la fiesta más importante del país, además de Patrimonio oral e intangible de la Humanidad, declarado por la Unesco. Estos son títulos ganados a base de historia, tradición y mucha celebración. Fue creado a mediados del siglo XIX y desde entonces el goce no ha parado, y como todas las fiestas nacionales, también recogió elementos europeos, africanos a indígenas.

La ubicación y el desarrollo de la ciudad hizo que a ella migraran personas de toda la región, que habían heredado el sentido de la fiesta y trajeron consigo todo tipo de tradiciones folclóricas y culturales que con el tiempo le dieron una nueva identidad a la ciudad. El resultado es una fiesta multitudinaria donde todos están unidos por el mismo objetivo: disfrutar hasta el cansancio del carnaval, sin que haya diferencias sociales o étnicas.

Quien quiera estar en el carnaval debe tener ante todo resistencia, pues desde enero Barranquilla vive a este ritmo. La fiesta comienza  con la Lectura del bando, día en que comienza el Pre carnaval y la reina del Carnaval recibe las llaves de la ciudad como autoridad de la rumba y encabeza un desfile folclórico por las calles.

Luego siguen fiestas cada fin de semana hasta febrero, con eventos gratuitos y en los que participan grupos de danza, disfraces, comparsas y orquestas.

Mejor dicho, del 20 de enero al domingo 11 de febrero, la fiesta no para y eso que es el preámbulo. Es en estos días cuando se hace la Fiesta de comparsas, la Fiesta de danzas y cumbias, la coronación de la reina del Carnaval y del rey Momo, la noche de orquestas y la Guacherna.

A mediados de.febrero es la primera gran fiesta de carnaval, con la Batalla de flores, un desfile de carrozas y comparsas por la popular Vía 40. Paralelo a este, se realia el desfile del rey Momo por la calle 17, evento revivido en 1995.

El domingo siguiente es la Gran parada de tradición y folclor, con las más profundas manifestaciones folclóricas, también por la Vía 40. El lunes  se realiza la Gran parada de fantasía, con nuevas propuestas artísticas y ese mismo día es el Festival de Orquestas.

El martes la gran fiesta agoniza y es cuando se entierra a Joselito Carnaval, quien simboliza el fin de la celebración. Pero a pesar del dolor por la muerte, esa noche se remata el funeral con una gran fiesta confuegos pirotécnicos y orquestas.

Para ver toda la programación visite: www.camavaldebarranquilla.org   

Tomado de la Revista Carrusel No. 1396, 8 de diciembre de 2006


 

 


Barranquilla, territorio creativo

por Sandra del Castillo

Conocida como La Arenosa, Curramba la Bella o la Puerta de Oro de Colombia, Barranquilla es el corazón del Caribe colombiano. Una de las ciudades más alegres y festivas del país, porque combina durante todo el año el sentido lúdico y gozoso de la vida con la vocación creativa y productiva que acoge a miles de turistas, que llegan año tras año a disfrutar del espíritu abierto y la calidez humana de su gente.

Visitar el departamento del Atlántico es encontrarse con numerosos contrastes. La parte del centro, que en este momento está en recuperación, ha pasado de ser una zona deprimida a convertirse en el Parque Cultural del Caribe, un complejo arquitectónico que ofrece servicios culturales y educativos a toda la comunidad.

El nuevo espacio público tiene un lugar reservado exclusivamente al Museo del Caribe, un sitio de diálogo creado para motivar la reflexiónsobre los procesos y las relaciones históricas, ambientales y socioculturales que a lo largo del tiempo han configurado la diversidad del Caribe.

A través del recorrido por la salas de ia Expresión, la Acción, la Palabra, la Gente, la Naturaleza y el salón Gabriel García Márquez, que imita una sala de redacción de un periódico de los años 50, donde el Nobel empezó su etapa de formación como escritor, los visitantes se aproximan a la cultura caribeña y, para complementar, usan la tecnología como una herramienta pedagógica y de divulgación para el público.

A unas cuantas cuadras del museo se ubica la Biblioteca Infantil Piloto del Caribe, donde niños de la región experimentan un encuentro provechoso con la lectura, el arte, el juego, la cultura, la naturaleza y los principios básicos de la vida cotidiana.

Avanzando más hacia el norte se encuentra el barrio El Prado, uno de los más emblemáticos y tradicionales de la ciudad, declarado Patrimonio Histórico de la Nación, diseñado en 1921 por los hermanos norteamericanos Karl y Robert Parrish. Se trata de una moderna urbanización con amplias avenidas, jardines y majestuosas mansiones que dieron paso a la arquitectura moderna que entró por Barranquilla y pronto se extendió a las principales ciudades del país. En un recorrido por sus calles se pueden apreciar robles y lluvias de oro, los árboles más representativos de la ciudad.

La gastronomía y el arte también se hacen presentes en diversos aspectos culturales de la ciudad. Y La Cueva es una prueba palpable de ello. No es un restaurante más o un bar común, se trata de un orgulloso icono local y de referencia nacional, que reabrió sus puertas para fortalecer las raíces caribeñas y barranquilleras.

Fundado en 1954, La Cueva es un antiguo bar, cuyas paredes fueron testigos de las famosas tertulias que allí realizaban grandes escritores, artistas, pintores e intelectuales de la época. Algunos de los clientes más ilustres fueron Gabriel García Márquez, Alvaro Cepeda Samudio, Alfonso Fuen-mayor, Alejandro Obregón, Fernando Botero, Rafael Escalona, Marta Traba y Germán Vargas, por mencionar sólo algunos.

La Tiendecita es otro referente típico de la gastronomía barranquillera, abre sus puertas diariamente a primera hora, para ofrecer desayunos, almuerzos y cenas típicas costeñas. Reconocida por el típico sabor de sus fritos, chicharrones, chorizos, bollo limpio, butifarras y arepa de huevo.

Tomado del periódico El Espectador, 23 de junio de 2010


   

BARRANQUILLA: Ciudad emblemática de la República.

por Adelaida Sourdis Nájera.

Barranquilla, Sabanilla y el Canal de la Piña , el Río; siempre el río y sus tormentosas Bocas de Ceniza. Ganaderos, agricultores, artesanos, comerciantes y transportadores de tabaco; colombianos, extranjeros, católicos, protestantes, masones y judíos. Una comunidad de aluvión diversa y multicultural, que surgió enfrentando tremendas dificultades con un espíritu nuevo y ajeno a la mentalidad colonial y que a fuerza de técnica y tesón se abrió camino al mar y se convirtió en ciudad. De allí, en alas de hidroaviones, remontó los aires y llevó al país a la modernidad. Navieros y braceros que amansaron el río; industriales, banqueros y dirigentes visionarios que construyeron un puerto a través del cual entraron a Colombia las máquinas, los barcos de vapor, los ferrocarriles y los automóviles, el telégrafo, la radio y también el fútbol, la moda europea y el confort norteamericano. Todo esto en menos de un siglo. La "Puerta de Oro de Colombia" la bautizó la historia. Sus cantos y sus danzas en frenética alegría acompasan el carnaval de comparsas y tambores, patrimonio intangible de la humanidad, mientras en exquisito concierto el Carnaval de las Artes se saborea con música, poesía, literatura y finas voces del Gran Caribe.

POBLAMIENTO PREHISPÁNICO

El poblamiento inicial del norte de Sur América se hizo en la costa septentrional y en las tierras bajas, en las riveras de los ríos. La presencia humana en el territorio en donde se formaría Barranquilla es muy temprana. Reichel Dolmatoff presenta fechas entre 3100 y 3500 a . C. en los concheros de Puerto Hormiga y de Monsú, en el canal del Dique1 y entre 600 y 1500 a . C. en la ciénaga de Momil y en el sitio de Barlovento cerca de Cartagena2. De allí la población prosiguió a los espacios interfluviales y a las tierras altas. Carlos Angulo Valdés ha demostrado que la tradición "Malambo", originaria de la Región Caribe en el actual departamento del Atlántico se remonta al año 1130 a .C.3

UN ASENTAMIENTO URBANO ESPONTÁNEO

Barranquilla no tuvo una fundación española como si ocurrió con Santa Marta, Cartagena o Santa María de los Remedios, luego Riohacha, sino que se formó espontáneamente a mediados del siglo XVI en la orilla de una antigua ciénaga4 paralela a la ribera occidental de río Magdalena, cercana a su desembocadura, por la conjunción de un asentamiento indígena y varias encomiendas. Sus pobladores se dedicaban a la fabricación de canoas, al transporte por el río a la agricultura y a la ganadería. Según el censo de 1778 contaba apenas con 2.676 habitantes. No tenía mayor compromiso con un pasado de abolengo colonial y su importancia administrativa como una capitanía aguerra5 en la provincia de Cartagena era muy menor. Antes bien, por estas circunstancias fue lugar de tránsito de contrabandistas y tratantes que fondeaban en la cercana ensenada de Sabanilla y pasaban al poblado para embarcar por el Magdalena sus mercancías hacia el interior del reino, constituyendo el dolor de cabeza de las autoridades provinciales. De haber seguido el régimen español probablemente el devenir de Barranquilla no hubiera sido tan brillante, pero la república le señaló una trayectoria sin par.

Constituido el Estado cartagenero en 1811, la capitanía aguerra se convirtió en guardián del límite norte del río que marcaba la frontera con la Provincia de Santa Marta, y en sitio donde Cartagena colocó fuerzas sutiles para proteger su tránsito fluvial. Al sur, Mompox principal puerto sobre el Magdalena hacia el interior del país y segunda ciudad del Estado, completaba la protección de la frontera fluvial. Fue tal la adhesión y el compromiso de los barranquilleros con la independencia que en 1813, el 7 de abril, el Presidente Manuel Rodríguez Torices la elevó a la categoría de "villa" y le otorgó escudo de armas, facultades para elegir Cabildo, Alcalde y otras prerrogativas. Aunque recibió un severo castigo por las tropas pacificadoras que la incendiaron hasta sus cimientos en 18156, lograda la independencia la pequeña población de Barranquilla comenzó un desarrollo acelerado que no tuvo parangón en ninguna otra parte del país.

LA CIUDAD A COMIENZOS DEL SIGLO XIX

El trazo urbano de la población respondió al asentamiento espontáneo de sus gentes. La cuadrícula de las fundaciones coloniales estaba allí ausente, no hubo, por lo tanto, una plaza central. Existía la plaza de la iglesia de San Nicolás de Tolentino, patrono de la villa, situada en la Calle Ancha. En 1824 se compró un terreno de 30 varas de frente a orillas de la ciénaga, para construir una plaza pública7 donde pudiera celebrarse el mercado de los productos traídos en canoas desde diferentes puntos de la comarca, y una casa cercana a la plaza de San Nicolás se organizó como cárcel8.

Creció en semicírculos concéntricos a partir del núcleo original, la hacienda de San Nicolás, de donde partían tres caminos reales que conducían uno a Sabanilla, la ensenada en donde estaba el puerto marítimo, otro a Galapa y Baranoa, y el tercero a Soledad y Malambo. Estos últimos se unían a la altura de Sabanalarga y se dirigían a Cartagena. El primero bordeaba el litoral y también se enrutaba hasta la ciudad amurallada9. Las calles, más o menos perpendiculares a la ciénaga, distinguidas con sugestivos nombres, se conectaban entre sí a través de otras más angostas llamadas callejones. Documentos notariales de las décadas de 1830 y 1840 y otros, hablan de la Calle Real la principal de la villa, la de la Soledad (hoy calle 17) la más importante, en la cual tenían sus viviendas los notables, la calle Ancha (hoy Paseo Bolívar) donde se levantó la primera iglesia, la de San Nicolás de Tolentino que fue la principal de la ciudad hasta la construcción de la catedral en los años setenta del siglo pasado; las de la Amargura , del Camposanto, de San Roque, de San Antonio, de Sitio Nuevo y de Jesús. Los callejones de Tumbacuatro, la Caimanera , Torices y el de La Prensa10.

Dos barrios componían la villa: el más antiguo de San Nicolás y el de San Roque, donde fijaron su morada grupos de emprendedores extranjeros que se asentaron en la población. En uno de sus callejones se residenciaron prominentes miembros de la comunidad sefardí por lo cual se le conoció como el Callejón de los Judíos.

Las gentes en su mayoría no eran ricas, sus casas eran generalmente construcciones de una planta en bahareque con techos de paja, situadas en solares más largos que anchos, lo que indica la existencia de amplios patios traseros. Seguramente estarían plantados con árboles de sombra y frutales de la región: totumos, corozos, guayabos, limoneros, especies como el achiote y plantas medicinales como el toronjil y la borraja Habría también flores que no necesitaran riego constante. Gallinas y otras aves de corral estarían acompañadas por traviesos micos, atados por la cintura con una correa o una cabuya a una estaca para que no escaparan. No faltarían los loros parlanchines, una que otra guacamaya de vistosos colores y las pacientes y calladas morrocoyas.11

 Las costumbres y el control social no eran tan rígidos como en otros lugares lo cual en buena parte se debía a la débil presencia de la Iglesia. La villa era un curato dependiente de la diócesis de Cartagena, al cual el Obispo nunca visitaba, atendido por un octogenario presbítero, el padre Antonio María Muñíz, que poca influencia tenía sobre sus feligreses. Las pautas de comportamiento parecían regirse más por las conductas de sus dirigentes que por las normas eclesiásticas. En 1842, Esteban Márquez, prominente concejal, proponía al Cabildo que:

…se pida al Ilustre Obispo y al Gobernador de la Provincia, se nombre otro cura para esta parroquia que coadministre la Iglesia, dado que: 1º Que lo vasto de la población que alcanzando a mas de nueve mil almas no es posible sea bien desempeñado por un solo cura, como prácticamente se está viendo. 2º Que con solo la mitad de las obenciones que produce el curato puede subsistir cualquier clérigo con decencia y comodidad. 3º Que en los domingos y días festivos la mayor parte de la población se queda sin Misa, por que el actual cura la dice de madrugada. 4º …que la religión es el único medio para contener la corrupción de las costumbres…12.

CRECIMINTO DEMOGRÁFICO

En comparación con el resto del país, la región del Caribe, organizada durante algunos años como el extenso departamento del Magdalena - integrado por las antiguas provincias de Cartagena, Santa Marta y Riohacha - , sufrió un desplazamiento en cuanto a concentración de población, lo cual debe atribuirse en buena parte a la destrucción de Cartagena su centro de poder. Mientras en 1778 la región era la tercera entidad territorial con el 22% de la población total del virreinato, en 1851 había pasado al cuarto lugar, y aunque en términos absolutos su población aumentó, su participación en el total del país disminuyó a un 13%. Esto se debió no sólo a las pérdidas humanas en las guerras de independencia, sino a que el ritmo de crecimiento fue más lento que en otras regiones, lo cual puede asignarse a las condiciones de pobreza y a las escasas oportunidades económicas que prevalecieron después de la independencia, lo que favoreció la emigración a otras regiones.

Barranquilla fue la excepción pues dadas sus condiciones y su persistencia como puerto fluvial y marítimo atrajo a grupos de inmigrantes nacionales y extranjeros (ingleses, franceses, norteamericanos y judíos sefardíes que portaban la nacionalidad holandesa, danesa o alemana), quienes con las elites locales impulsaron un crecimiento y un desarrollo industrial sin precedentes, colocándola a finales del siglo XIX como la tercera ciudad del país después de Bogotá y Medellín. De 5.359 habitantes en 1835 pasó 40.111 en 1905, frente a 9.681 de Cartagena y 9.568 de Santa Marta.

EL CAMINO HACIA EL MAR

La apertura del puerto de Sabanilla para el comercio de exportación, decretada por el gobernador Pedro Gual en 1820 porque Cartagena estaba aún en poder de los españoles, fue el despegue hacia el desarrollo. En razón de la destrucción y pérdida de preeminencia de la ciudad amurallada Santa Marta se convirtió en el principal puerto del país, pero los emprendedores dirigentes barranquilleros junto con el grupo de extranjeros dedicados al comercio y al transporte lograron en 1842 que Sabanilla fuera habilitada también para las importaciones. En estas circunstancias el auge de las exportaciones de productos agrícolas desde mediados del siglo (quina, añil, tagua y tabaco) y el aumento de las importaciones favoreció a la ciudad sobre las anteriores, dada su localización sobre el Magdalena por donde bajaban del interior los productos de exportación y entraban los bienes importados. La canalización y limpieza del río era tarea continua de los gobiernos que demandaba cuantiosos recursos.

Mejorar la salida al mar se convirtió en el firme propósito de la pujante ciudad cuya población aumentaba aceleradamente. Hasta entonces la comunicación con su puerto marítimo de Sabanilla se hacía por el Canal de la Piña , una tortuosa vía que se transitaba en bongos y con carros de mula en los trayectos más secos. Dos empresarios alemanes, Julio Hoenigsberg y Martín Wessels, construyeron una vía férrea y en 1871 partió desde la estación Montoya el tren que unió a Barranquilla con el mar Caribe en la vecina ensenada de Salgar. Fue el segundo ferrocarril que se construyó en el país, después del de Panamá. A partir de ese momento la ciudad se convirtió en el principal puerto nacional a expensas de Santa Marta. Cartagena sufría por entonces el desplome demográfico y económico causado por la independencia del cual aún no se recuperaba. En 1872 seis compañías internacionales de vapores arribaban a Sabanilla y a Salgar, tres inglesas y una francesa13.

EL SIGLO XX, PUERTO AÉREO, MARÍTIMO Y FLUVIAL

A medida que avanzó el progreso las condiciones de Sabanilla, Salgar y luego de Puerto Colombia, donde se construyó el muelle más largo del mundo en su momento, resultaron poco satisfactorias dadas su insuficiente profundidad y la necesidad de transportar pasajeros y productos desde y hasta la ciudad. Los barranquilleros comenzaron a pensar entonces en un mejor puerto. En 1874 la barra de sedimento que se formaba en la desembocadura del río en la confluencia con el mar se desplomó naturalmente y dio acceso a un canal profundo por donde entraron barcos de gran calado durante varios años. La canalización de las Bocas de Ceniza para habilitar las condiciones portuarias de la ciudad se puso sobre el tapete.

En 1906 Comerciantes locales financiaron estudios que presentaron al gobierno nacional mostrando las ventajas que esto traería para el país. En 1914 el gobierno contrató con la firma alemana Julios Berger Consortium nuevos estudios que fueron aprobados pero los trabajos no se llevaron a cabo por el estallido de la primera guerra mundial. Terminada la contienda, en 1919 la ciudad se convirtió en la cuna de la aviación comercial en América. Aviadores alemanes que habían luchado en la guerra y capitalistas barranquilleros fundaron la Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo, la famosa SCADTA que fue el origen de AVIANCA. Transportaba pasajeros, correo y diversas mercancías. En sus aviones por primera vez un presidente de la república, Alfonso López Pumarejo, visitó los Llanos Orientales.

La construcción del puerto enfrentó obstáculos mayores. En 1919 el presidente Marco Fidel Suárez dispuso que los fondos de las juntas de canalización del Magdalena se destinaran a la construcción del ferrocarril del Tolima y buena parte de los millones de dólares obtenidos por el despojo de Panamá los empleó el gobierno de Pedro Nel Ospina en la construcción de ferrocarriles en la región central. El país entraba de lleno en la era de las vías férreas, el gran río se abandonaba a su suerte y Barranquilla decaía como principal puerto. Además, la apertura del Canal de Panamá en 1914 le dio gran impulso a Buenaventura, en el Pacífico, ciudad que se consolidó como puerto en los años veinte mediante la conexión con Cali, Popayán, Ibagué y Bogotá a través del ferrocarril del Pacifico. Las exportaciones de café y otros productos se desviaron hacia allá.

Los barranquilleros liderados por Tomás Surí Salcedo, fundador en 1919 de la Liga Costeña, no se arredraron. Las fuerzas vivas de la ciudad, entre ellas los sindicatos de trabajadores y de braceros del Magdalena, los primeros que se constituyeron en el país, fuertemente politizados, organizaron sucesivas campañas en pro de la apertura de Bocas de Ceniza. Precisamente, para promover el proyecto durante la visita del ministro de obras públicas a Barranquilla, Ernesto Cortissoz, fundador y presidente de SCADTA, y el piloto Hellmuth Von Kron que sobrevolaban la ciudad arrojando hojas volantes alusivas a las obras, fallecieron cuando el hidroavión "Tolima" se precipitó a tierra, el 8 de julio de 1924. La ciudad perdía a uno de sus más connotados dirigentes.

Después de fallidas gestiones para contratar con el consorcio alemán mencionado antes - a lo cual se opusieron los Estados Unidos - , en 1925 el gobierno contrató la construcción con la empresa Ullen and Company . Ésta no sólo incumplió plazos sino que incurrió en cuantiosos sobrecostos. Las obras se dilataban y el gobierno no tomaba una decisión. Se constituyeron juntas de notables para defender el proyecto y presionar acciones en Bogotá, sin resultados positivos. El 22 de octubre de 1931 la ciudad en pleno protagonizó un paro cívico general que duró varios días. Personas de todos los estratos y oficios, incluso un grupo de distinguidas damas, se volcaron a las calles para pedirle acción al ejecutivo14. Finalmente, después de años de tropiezos en 1933 se firmó un contrato con la "Compañía del Puerto y Terminal de Barranquilla" y dos empresas norteamericanas para que se encargaran de canalizar las bocas del Magdalena. En diciembre de 1936 el moderno puerto fue dado al servicio.

DESARROLLO URBANO

A la par con el mejoramiento portuario la ciudad acometió un notable desarrollo urbano. Con créditos externos de bancos de Illinois se construyó un moderno acueducto que llevó agua potable a todos los habitantes. Por otro lado se mejoró el alumbrado público y se instalaron las primeras líneas telefónicas. El perímetro urbano se amplió. Los hermanos De la Rosa en asocio con el norteamericano Karl Parrish emprendieron en su hacienda de "El Prado" la construcción de una moderna urbanización. Parrish diseñó un barrio al estilo de los suburbios residenciales de los Estados Unidos con grandes avenidas, parques, zonas verdes y amplios solares donde se levantaron hermosas quintas, el cual constituyó un hito arquitectónico hoy declarado de interés cultural para el país. El casco urbano de la ciudad se multiplicó 2.6 veces entre 1920 y 1947. De 590 hectáreas se extendió a 1.541. De 18.050 edificaciones que tenía en 1930 llegó a sumar 34.440 en 195115.

DESARROLLO INDUSTRIAL

El crecimiento de la ciudad abrió un importante mercado que estimuló el desarrollo industrial. En 1916 en la ciudad se producían pastas alimenticias, cigarrillos, cerveza, bebidas gaseosas, hielo, harina, mosaicos, piedra artificial, calzado, sombreros de paja y de fieltro, perfumería de lujo y textiles en la Fabrica de Tejidos Obregón, la primera textilera del país inaugurada en 1909. En 1920 la ciudad tenía cerca de 3.000 obreros industriales y estaba firmemente establecida como el primer puerto marítimo, fluvial y aéreo del país16. En 1934, sin incluir el sector bancario, las industrias, entre ellas las metal mecánicas, habían aumentado a 153 con un capital de 15.723.673 pesos y generaban 6.334 puestos de trabajo entre obreros y empleados17. El censo industrial de 1945 contabilizó 11.449 empleos industriales en 580 empresas. Cali, su más cercana competidora tenía 7.987 empleos. Pero, como lo anota Adolfo Meisel, "lo que el censo de 1945 no podía revelar es que el motor industrial de Barranquilla estaba quedándose sin combustible"18.

SE PIERDE EL IMPULSO

En efecto, en 1942 Buenaventura era ya el principal puerto de importación. El declive de Barranquilla como primer puerto generó un estancamiento del desarrollo industrial y el crecimiento demográfico se desaceleró. Su aumento estuvo por debajo del de Bogotá, Medellín y Cali, ciudad que la desplazó a un cuarto lugar. Pero el declive del monopolio portuario no fue la única razón de la pérdida de dinamismo de la ciudad. Meisel, antes citado, estudia dos situaciones más que contribuyeron al fenómeno: el tipo de vinculación entre la ciudad y la economía rural de la región y el impacto de las políticas seguidas por el gobierno central.

La base de la economía agraria de la región Caribe fue siempre la ganadería, actividad que a mediados del siglo aún utilizaba técnicas rudimentarias de producción y generaba pocos empleos por lo cual las zonas rurales ofrecían un mercado muy limitado. Barranquilla evolucionó como un enclave industrial en la región impulsada por el auge de las exportaciones y la demanda de su propia población y de las ciudades vecinas como Cartagena y Santa Marta, diferente a lo sucedido con Cali, Medellín o Bogotá que eslabonaron fuertes relaciones agrícolas con su entorno. Creció como puerto y al perder su posición principal frente a Buenaventura no pudo depender de sus mercados regionales para continuar su expansión. Por otro lado, las políticas económicas del gobierno central profundizaron la situación pues tuvieron un impacto negativo en la producción de algodón, el producto agrícola que absorbía la mayor cantidad de mano de obra en la región y hubiera podido ser el motor para ampliar el mercado. A pesar de que se establecieron algunos mecanismos para fomentar su cultivo éstos se vieron anulados por la política cambiaria con tasas sobrevaluadas y por las bajas tarifas para importar algodón. A esos factores adversos se sumó el no haber construido a tiempo el gobierno central las vías de comunicación esenciales para sacar el producto a los mercados.

Las décadas de 1950 y 1960 fueron de estancamiento económico, crecimiento demográfico menor que otras ciudades - a pesar de la llegada de numerosa población pobre de otros lugares de la Costa que venía en búsqueda de mejores oportunidades - , pérdida del vigor industrial y poca generación de empleos formales, lo que llevó a un aumento de la economía informal. Como resultado la ciudad entró en una fase de pauperización y vio la proliferación de tugurios a su alrededor19. Análisis de la situación parecen mostrar que estos resultados en parte pueden achacarse a la acción de una clase política emergente comprometida ante todo con intereses clientelistas locales, no exentos de corrupción, que no tuvo la claridad ni la preparación para plantear políticas y soluciones innovadoras y fue desbordada por la aguda crisis que atravesaba la ciudad20.

RECUPERACIÓN

La recuperación se inicia en la última década del siglo pasado en un contexto regional diferente. El río Magdalena ha perdido importancia frente a la comunicación por carreteras y sufre el abandono estatal. La Costa Caribe entra en la era de la minería y lidera las exportaciones nacionales con el producto de los grandes yacimientos carboníferos de la Guajira y el Cesar y los depósitos de ferroníquel en Córdoba. Cartagena logra una recuperación sin precedentes gracias a la industria petroquímica y sus derivados, a la refinación y exportación de petróleo y al turismo. Las ciudades menores crecen y cinco zonas portuarias, dentro de las siete que tiene el país, se consolidan en la región en razón del valor de las exportaciones mineras, industriales y pecuarias: la Guajira (Carbocol), Golfo de Morrosquillo, Santa Marta, Cartagena y por último Barranquilla que continúa siendo el principal puerto de importación. Su eslabonamiento con la región se afirma gracias a su mayor población que constituye el principal consumidor de los productos agropecuarios de la Costa y de los bienes manufacturados en sus fábricas21. En 1993 fue elevada a la categoría de Distrito Especial, Industrial y Portuario.  

GENTES Y CULTURAS

La Puerta de Oro mantiene su liderazgo regional como cuarta ciudad del país con 2.350.753 habitantes según datos actualizados a febrero de 2009 por la alcaldía distrital. El nivel educativo de la población es alto dentro del contexto nacional y frente a la región con una tasa de alfabetismo del 95.2%. Es sede de importantes universidades, centros culturales, teatro, orquesta y grupos de música sinfónica, folclórica y popular, bibliotecas públicas, estadios deportivos, zoológico y parques recreacionales. De sus tertulias, grupos literarios y de otra índole han surgido personajes que han puesto en alto el nombre del país en diversos campos, entre ellos Gabriel García Márquez, Álvaro Cepeda Samudio, Alejandro Obregón, Evaristo Sourdis, Gustavo Bell, Luís Biava, Pacho Galán, Shakira y Silvia Scherasy.

Su fiesta tradicional, el Carnaval cuyo origen se pierde en la historia de cuando Barranquilla era apenas una pequeña población ribereña, es una simbiosis de la música, los bailes y las tradiciones folclóricas de la región, con danzas, comedias, letanías, alegorías y disfraces. En 2003 fue declarado por la UNESCO patrimonio oral intangible de la humanidad, porque, en palabras de la entonces ministra de cultura María Consuelo Araujo:

…reúne la expresiones emblemáticas de la memoria y la identidad del pueblo barranquillero, del Caribe colombiano y del Río Grande de la Magdalena; es mezcla de lo que somos como nación. Porque su convocatoria está en el corazón mismo de la gente. Porque su capacidad de movilización es capaz de superar todo tipo de diferencias. Por su poder de hacer de la diversidad un motivo de fiesta y de celebración. Porque alienta el arte popular.

REFERENCIAS

(1)Reichel Dolmatoff, Gerardo. “Pasado arqueológico: legado y desafío”. En: FONDO FEN COLOMBIA. Caribe Colombia . OP Gráficas, Bogotá 1990. pp. 8-10.

(2)Reichel, Dolmatoff, Gerardo. Colombia - Ancient People . Thames and Hudson , London , 1965. p. 44.

(3)Angulo Valdés, Carlos. La Tradición Malambo . Bogotá 1981, Banco de la República , Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales.

(4)Hoy quedan de ella los caños del mercado.

(5)La Capitanía Aguerra era un corregimiento que mantenía fuerzas para enfrentar un ataque enemigo y cuyo corregidor tenía mando militar y llevaba el título de Capitán Aguerra. Se establecía sobre todo en puertos y lugares que podían sufrir invasiones.

(6)Sourdis, Adelaida. Cartagena de Indias durante la Primera República 1810 - 1815 . Bogotá. 1988. Banco de la República.

(7)Archivo Histórico del Atlántico (en adelante: A.H.A.). Notaría 1ª. de Barranquilla, escritura 48 del 8 de mayo de 1824. En: Sourdis, Nájera, Adelaida. El Registro Oculto: Los sefardíes del Caribe en la formación de la nación colombiana . Bogotá, 2001. Academia Colombiana de Historia.

(8)Ibíd., escritura 13, del 13 de mayo de 1823.

(9)Solano de las Aguas, Sergio Paolo. “Notas inéditas para : La Modernización de Barranquilla, 1905 – 1930” . En : Historia General de Barranquilla, Sucesos . ACADEMIA DE LA HISTORIA DE BARRANQUILLA. Barranquilla. Academia de la Historia de Barranquilla, 1997.

(10)A.H.A., Notaría 1ª. de Barranquilla, protocolos de 1827- 1840. En: Sourdis. El Registro Oculto, op. cit.

(11)A.H.A., Notaría 1ª de Barranquilla, escritura 3, del 25 de junio de 1823. Citada en Ibíd.

(12)Archivo del Consejo Municipal de Barranquilla. Libro de Actas de 1843 . Acta del 22 de mayo. En: Ibíd .

(13)Posada Carbó, Eduardo. Una invitación a la historia de Barranquilla . Cámara de Comercio de Barranquilla - CEREC, 1987. p. 21.

(14)Sobre el paro cívico ver: Colpas Gutiérrez, Jaime. Ensayos de Historia Política y Social de Barranquilla 1905 - 1935. Barranquilla, 1995. Ediciones Barrranquilla.

(15)Posada, op. cit . pp. 108 y 115.

(16)Meisel Roca, Adolfo y Posada Carbó, Eduardo. Por qué se disipó el dinamismo industrial d Barranquilla? Y otros ensayos de historia económica de la Costa Caribe. Bogotá, 1993. Ediciones Gobernación del Atlántico. pp. 18-19.

(17)Ibíd. p. 22

(18)Ibíd. p. 23

(19)Meisel Roca, Adolfo. “Evolución de la Industria Manufacturera de Barranquilla 1953- 1988” . En: Historia de Barranquilla . Jorge Villalón, compilador. Barranquilla, 2000, Ediciones Uninorte.

(20)Ver: OBSERVATORIO DEL CARIBE, Cuadernos Regionales , No. 4, noviembre de 1999. “ Relatoría del taller ¿Cómo es Barranquilla al final del siglo XX?”.

Bell Lemus, Carlos y Villalón Donoso, Jorge. “El período del Frente Nacional y la crisis de los años sesenta (1957-58- 1974-75)” En En: Historia de Barranquilla . Jorge Villalón, compilador. Barranquilla, 2000, Ediciones Uninorte.

(21)Ver: BANCO DE LA REPÚBLICA. Boletín Económico Regional, Costa Caribe . María M. Aguilera Díaz, Directora. Años 2003 - 2008.

Tomado de: Revista Credencial Historia. (Bogotá - Colombia). Edición 232, Abril de 2009


El panorama cultural en Barranquilla

Las políticas culturales de Barranquilla han logrado poner a la ciudad como Capital Americana de la Cultura, así como armonizar las iniciativas populares para democratizar el Carnaval sumado a la puesta en marcha de un plan de Casas de Cultura: lo sembrado augura la recuperación del aura cultural de la ciudad.


por John Wiiliain Archbold, Barranquilla

Es complicado hablar de la cultura barranquillera. Lo único que parece claro sobre el tema es que nadie se atreve a definir una región y una población diversa, de múltiples corrientes, no solo por la consabida herencia de indígenas, blancos y negros que caracteriza a todo el Caribe, sino por las huellas que oleadas de inmigrantes europeos y de Medio Oriente calcaron sobre estas arenas. Luego, por alguna inexplicable razón, la ciudad se empeñó en borrar sus huellas, cubrió de olvido el centro que la acunó y escapó hacia todas las direcciones, dándole la espalda al río que propició su nacimiento. Eso hace que hoy no sea descabellado pensar en un resurgimiento, cuando la ciudad mira de nuevo hacia el Magdalena.

El símbolo de ese retorno es la Antigua Intendencia Fluvial, un edificio sobrio y elegante con casi un siglo de antigüedad, que se alza majestuosamente en la ribera del río. Fue olvidado durante décadas entre la podredumbre y la desidia, y tras un increíble proceso de restauración, hospeda hoy a la Secretaría de Cultura del Distrito. Allí se cifra un mensaje mudo que enuncia el objetivo de esta recapitulación: volver la mirada al río es una invitación a reconciliarnos con el pasado, con una esencia que nunca ha dejado de estar presente: esa intrincada definición de nuestra identidad colectiva.

Barranquilla - Secretaria de CulturaEse reencuentro es uno de los principales objetivos de las Casas Distritales de Cultura, quizá el proyecto más ambicioso de la administración por concluir. Prueba de ello es que Barranquilla ha forjado la red más grande del país, con un total de 75 casas en las que más de 14.000 beneficiarios reciben formación en 23 oficios y modalidades artísticas. Este fue el resultado de una inversión de 9.000 millones de pesos, casi 3.000 de ellos apostados durante 2015.

El pasado mes de noviembre, todos los aprendices se reunieron con los compañeros de sus respectivas localidades para realizar el cierre anual con una gran muestra de los procesos adelantados. Las pertenecientes a la localidad Norte-Centro Histórico se congregaron en la Plaza Grande del Río la Magdalena, otro espacio junto a la Intendencia, recuperado y habilitado para el disfrute de la comunidad. Entre grupos de tambores, niños disfrazados y cantaoras septuagenarias, un hombre corpulento, de casi 2 metros de estatura y con esas facciones foráneas que ya son costumbre entre los nuestros, saluda con extrema familiaridad a muchos de losparticipantes. Se trata de Afif Siman Slebi, actual secretario de Cultura. Su accesibilidad es una virtud en la que muchas voces coinciden; es una figura frecuente en los eventos, de hecho, conseguir su número de teléfono no fue complicado. Las Casas de Cultura se le han convertido en una pasión especial; tiene la firme convicción de que son el verdadero espacio en el que el tejido social puede fortalecerse, al congregar a las comunidades, e incluso familias, en torno al arte, lo que genera procesos de empoderamiento particular y colectivo: “Es la mejor manera en la que podemos garantizar que nuestras costumbres y tradiciones se resguarden, porque así cada individuo se identifica con la comunidad y con toda una sociedad a través de ellas”, dice.

Pero esa proyección es continua, por eso ha surgido la Escuela Distrital de Arte y Tradiciones Populares. Para quienes quieren adoptar la cultura como parte fundamental de su proyecto de vida, es una institución educativa formal donde se ofertan carreras técnicas en Teatro, Danza, Artes Plásticas, Música y Medios Audiovisuales. Este semestre, además, se inauguraron los primeros programas en Carnaval y Patrimonio en Colombia, enfocados en la transmisión del conocimiento sobre los oficios propios de las fiestas, como la producción de carrozas, vestuarios, artesanías e instrumentos folclóricos. La repercusión de estos procesos ya se puede evidenciar. Lisandro Polo, gestor cultural y fundador de la ya icónica Noche de Tambó, se ha desempeñado como maestro de percusión en las Casas de Cultura y pronto recibirá grado de la Escuela Distrital. El fue designado por el aporte que ha realizado al Carnaval durante más de 20 años como Rey Momo del año 2016, un ejemplo de cómo estos procesos de formación cultural terminan impactando las más grandes manifestaciones.

Una política CARNAVALERA

Partiendo del eclecticismo original de la ciudad, no es extraño que el Carnaval sea su principal baluarte cultural. Fue lo único capaz de subvertir los órdenes establecidos y reunir todas las expresiones bajo un sesgo de integralidad. Eso explica que haya terminado por corivertirse en un sello identitario para propios y cercanos.

Carnaval de BarranquillaPero, como es natural, el Carnaval ha sufrido varios reveses. La organización en los últimos años ha sido objeto de críticas debido a la prelación que se les brinda a los sellos empresariales y objetivos publicitarios por encima de las comparsas tradicionales. A tal grado que alrededor de 15.000 artistas de diferentes colectivos se agremiaron en una nueva corporación denominada Nuestro Carnaval, que diside de la asociación con Carnaval S.A., entidad organizadora de las fiestas, al tiempo que declara esta acción como una medida para proteger y hacer respetar la tradición.

Siman destaca que la comunión de todos los colectivos en un solo carnaval también ha sido una de sus preocupaciones. Por eso, en 2013, tras la designación de Barranquilla como Capital Americana de la Cultura, se invitó a todas las corporaciones hacedoras del Carnaval a la izada de bandera, representando el trabajo en función de una gran y única fiesta. Aunque la Secretaría no ve esta disidencia como un aspecto negativo, sí encuentra necesaria la atención de sus inconformidades. Por eso se ha formulado una nueva política pública para el Carnaval a través del Plan Especial de Salvaguarda (PES), concertado con más de 400 actores estratégicos, en compañía de los medios de comunicación, sectores académicos y empresas patrocinadoras. “De este parte un acuerdo social que identifica los principales riesgos en contra del Carnaval y los planes de contingencia necesarios para evitarlos, entre los cuales se clasificó la espectacularización de la fiesta —que atenta contra su carácter popular—, la comercialización irrespetuosa y el desconocimiento de la consonancia tradicional”, explica. Por eso, las instituciones organizadoras, encabezadas por Carnaval S.A., han iniciado una serie de reformas a los parámetros publicitarios y la distribución de los grupos folclóricos tradicionales durante los desfiles, sentando unas bases adecuadas para el equilibrio futuro.

La capitalización de la cultura

La designación de Barranquilla como Capital Americana de la Cultura fue utilizada como una excusa para exaltar los procesos en marcha y exponer la cultura en el primer plano de interés de los barranquilleros. Para eso se fortalecieron las alianzas entre el distrito, el sector privado y las iniciativas ciudadanas. Brindándoles una atención especial a estas últimas, al ser las manifestaciones más viscerales, se abrieron tres grandes bolsas de estímulos para la creación, divulgación e investigación del arte y la cultura, que para el año 2015 ascendieron a 1.658 millones de pesos.

En su oferta cultural, el resultado de esas alianzas es evidente. En el área de las artes plásticas encontramos el Museo de Arte moderno de Barranquilla y la pinacoteca de la Biblioteca Piloto del Caribe, dos escenarios que se encargan de la promoción del trabajo de artistas locales y extranjeros, educando a la ciudadanía en la apreciación de obras de este carácter. El teatro, por su parte, también ha tenido un importante espacio a través de Enitbar, un encuentro internacio-
nal organizado por la fundación Cofradía teatral que ya completa diez años, en los cuales han desfilado 146 compañías provenientes de once países. Por otro lado, la Carnavalada, un evento especial que emerge en plena temporada de fiestas, ofrece una revolucionaria propuesta de reflexión al aire libre, que cada año roba más espectadores de los desfiles para ponerlos frente a las tablas. En la misma línea y dejando clara la importancia de la tradición oral, el festival de cuenteros El Caribe Cuenta, que ya completa 18 años ininterrumpidos, presentó en su última edición dos decenas de invitados, algunos provenientes de los mismos barrios de Curramba, hasta otros llegados de las costas de Africa, tan lejanas y cercanas al mismo tiempo.

La música es uno de los elementos distintivos de la identidad Caribe, por lo cual las muestras de esta índole no son escasas. El Centro Cultural Cayena de la Universidad del Norte realiza un importante aporte con el Festival Interactivo de Música, un espacio en el que se expone y destaca la proyección de nuevos talentos, desde géneros canónicos conío la clásica y el rock hasta la propia música folclórica regional. Pero, sin duda alguna, es el Barranquijazz, que cumple dos décadas el año que viene, el principal evento del panorama. En 2015 se presentaron 102 artistas y agrupaciones, de los cuales 76 eran invitados internacionales. Cada año el evento alcanza nuevos escenarios, democratizando aún más el acceso a los conciertos y cumpliendo su objetivo de fomentar la formación de público con criterio. La Alianza Francesa y el Banco de la República han habilitado en el teatro Amira de la Rosa más de 150 conciertos gratuitos en los últimos dos años, a los que han accedido cerca de 250.000 personas. La Alianza Francesa también realizó un aporte interesante conectando a Barranquilla con las tendencias globales por medio de la Fiesta de la Música, que en 2015 presentó a más de 500 artistas en 14 escenarios distribuidos por toda la ciudad.

La literatura ha sido uno de los sectores más fortalecidos. Se destaca la creación del Consejo Distrital de Literatura, un estamento que parte del mismo sector literario de la ciudad y que busca apoyar las dinámicas creativas y editoriales en lo local. Barranquilla también auspicia importantes eventos como el Encuentro Nacional de Literatura, organizado por el Centro Cultural Cayena, que ya completa 27 ediciones. Por otro lado, el festival Poemarío, con más de 30 escritores invitados este año, se sostiene como uno de los referentes más importantes en la región. La fundador} La Cueva y la Biblioteca Piloto constantemente albergan espacios de difusión con con-versatorios; esta última, además, institucionalizó el Club de Lectura Crítica, dirigido por el poeta Joaquín Mattos Ornar. La fundación Casa de Hierro, a través del programa Poetas Bajo Palabra, se constituye en un importante promotor, llevando la poesía a las cárceles y participando en diferentes programas comunitarios. También organiza el Café al Aire Libre, evento distinguido por el Ministerio de Cultura como una de las experiencias culturales más significativas del país. La aparición de sellos editoriales independientes, como La Iguana Ciega y Collage Editores ha sido un factor importante en la consolidación de la obra de autores regionales y su exposición en el país.


La apuesta cinematográfica nunca ha sido el fuerte de Barranquilla, no obstante, su consolidación lleva un ritmo satisfactorio. Una de las instituciones que han permitido ese progreso es la Cinemateca del Caribe, que a través de su programación promueve la apreciación crítica del cine. La Universidad del Norte y la Autónoma del Caribe han apoyado la realización de nuevas producciones que han ganado reconocimiento local y nacional, pero quizá el hecho más importante en la materia es la aparición del Ficbaq, el Festival Internacional de Cine de Barranquilla, que en su tercera edición logró reunir 29 películas en competencia.

Aún quedan muchos compromisos. Quizá una de las principales tareas es ampliar el acceso de la oferta cultural a otras esferas de la sociedad; sin embargo, la voluntad de la mayoría de los sectores implicados nos permiten mirar con optimismo este resurgimiento. Barranquilla ha logrado reconocerse a sí misma y dejar en evidencia el tejido que la integra por encima de esas disparidades que comprometen su propia esencia. El caudal va corriendo, basta dejarlo ser.

Tomado de la Revista Arcadia No. 123,08 de diciembre de 2015