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San Andres

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Reinas de San Andrés

 

 

VISTO POR:

Hernán Diaz

     
 
Si bien el archipiélago se ha posicionado como un destino turístico visitado por más de 400.000 personas al año, aún hoy muchos desconocen el verdadero componente natural que le confieren a las islas, islotes y cayos, el título de Reserva de la Biosfera Sea Flower, concedido por la Unesco en 1995. La claridad de las aguas del mar Caribe, con sus pulcros tonos de azul y pigmentados por el sol, el verde de la vegetación tropical, la riqueza de la fauna y la barrera coralina que rodea su principal isla: San Andrés, son algunas de las características que lo hacen un destino maravilloso.

LUGARES PARA VISITAR 

Isla de San Andrés. Posee agradables playas blancas y un lindo mar conocido como el mar de los siete colores. La cultura de sus habitantes se expresa en español y en inglés, con fusiones dialécticas que combinan además el francés.  

Isla de Providencia. A 90 km de San Andrés. Es una isla paradisíaca que posee pequeñas y encantadoras playas, agradables hospedajes y un precioso mar. Es lugar ideal para el buceo y para asar una tranquilas vacaciones. 

Parque Nacional Natural Old Providence Mcbean Lagoon. Ubicado en Providencia, es una reserva natural de 993 hectáreas, de las cuales 905 corresponden a la plata forma marina. Entre sus ecosistemas se destacan los manglares, fondos sedimentarios y arrecifes de coral.

Isla de Santa Catalina. Hermana menor de Providencia. Se encuentran unidas por un puente flotante de madera y 180 mt de largo llamado El malecón de los enamorados. Para llegar, debe volar de San Andrés a Providencia en un trayecto de 25 minutos vía Satena. Disfrute de la pesca, paseos a caballo y del buceo.

ARTESANÍAS

La fibra del coco es utilizada para elaborar lindos objetos que representan la cultura tradicional de los isleños, como bolsos, billeteras y pulseras. Con la concha del coco se diseñan collares, aretes y anillos grabados. Así mismo, con la madera se fabrican pequeñas réplicas de la arquitectura isleña y otros productos alusivos al mar, hebillas para el pelo y variados recuerdos. Un lugar que aglutina muestras representativas realizadas en el archipiélago es el Museo del Coco, en la Cueva de Morgan de San Andrés, donde apreciará innumerables objetos que se adquieren a precios módicos.

GASTRONOMÍA DE SAN ANDRÉS

La riqueza gastronómica del archipiélago se manifiesta en platos compuestos por frutos marinos que provee el océano. El rondón es el plato típico más famoso y su preparación es a base de pescado, caracol, yuca y dumplings, en salsa de leche de coco, ingrediente principal de casi toda la cocina isleña. Estas delicias se complementan con pescados en todas sus formas y sabores, el cangrejo, caracoles y la famosa langosta, con leche de coco, orégano, albahaca, cebolla y pimienta.

Tomado del libro Guía de Rutas por Colombia, Puntos Suspensivos Editores, 2007


 


San Andres y Providencia

Dos Gemelas opuestas

La primera bulliciosa, la segunda tranquila.
Invitan a dos tipos de turistas diferentes.
Ambas, entrañablemente unidas
por un legado cultural común muy rico,
que pocos visitantes alcanzan a percibir.

por Cristobal Ospina (1990)

Si a la playa y las compras se les mezcla un poco de la historia y la cultura del archipiélago, la visión sobre San Andrés, Providencia y Santa Catalina se enriquece. Detrás de su imagen resplandeciente de perla del Caribe para turistas ávidos de felicidad y paz, y de su justo prestigio de puerto libre donde los colombianos compran la mejor mercancía del mundo a los precios más bajos del país, las islas guardan un tesoro de crónicas y leyendas apasionantes de cuatro siglos, y preservan una comunidad cohesionada y de rasgos culturales fuertes y un tanto exóticos a ojos de los continentales. Descubrirlos no es difícil, y en cambio ayudan a interpretar las señales particulares de estos territorios, tan valiosos, que algún vecino expansionista nos los ha pretendido usurpar.

San Andrés

Un turista tendido en la playa no se preocupa muchas veces por pensar qué hay más arriba de la cinta de cemento que circunvala a San Andrés. Acostado sobre ese colchón blanco de arenas fisimas, frente a su hotel, después de haber chapoteado en el agua con un sentimiento de gozo infantil, piensa que más tarde saboreará un rondón, o quizás una langosta, y por la tarde comprará la videograbadora de cuatro cabezas y cámara lenta que llevará para su casa, y unos perfumes de mujer. Por la noche paseará por el malecón, tomándose una cerveza fría con alguien que lo ama, y finalmente, antes de irse a la habitación, bailará salsa y reggae en una discoteca inflamada de luces intermitentes.

Todo eso forma parte imprescindible del viaje, lo mismo que el paseo al Acuario y a Johnny Key, la vuelta a la isla en un simulacro de tren o en un auto de alquiler, y los demás puntos del clásico tour. Pero eso no es sino el vestíbulo de la isla. Entablar conversación con un nativo permitirá penetrar en las intimidades de la casa. En un principio él se mostrará receloso de responder ampliamente, mas al tomar confianza y comprobar el ánimo desprevenido del visitante, le franqueará la puerta de su amistad. En ese momento el panorama se ensanchará. Así se entenderá mejor lo que ha pasado en el archipiélago desde su descubrimiento en los tiempos de Colón y su colonizaje por puritanos ingleses en 1629 y luego por leñadores jamaiquinos con sus esclavos negros, y especial mente desde su declaratoria de puerto libre en 1953.

Antes de esta última fecha San Andrés era todavía una ínsula de antiguos apellidos ingleses, con excepción de uno que otro de sonido español instalado en los despachos del gobierno. Aquellos 44 kilómetros cuadrados de tierra constituían el pequeño reino de los Johnson, los Francis, los Davis, los Bernard, los Taylor. Ellos vivían agrupados y poseían toda la isla. Unos pocos continentales se alojaban en casas de alquiler o en pensiones. La única preocupación de los isleños, que jamás han delirado por atesorar riquezas, consistía en pasar una existencia sin sobresaltos y acatar las leyes de Dios y de los hombres. Los jefes de hogar eran pescadores, agricultores, artesanos, profesores o pequeños comerciantes, y las mujeres sólo trabajaban en la casa. Hablaban el creole -un inglés criollo, común en las islas del Caribe-, el inglés corriente y algo de español (en 1886 se les impuso esta lengua y la religión católica como oficiales, en detrimento de la legislación de 1869 de Santos Gutiérrez que les reconocía sus diferencias cultura les, incluido el idioma).

En estos 36 años, San Andrés consolidó su carácter de puerto mercantil y turístico y dio cabida a otras culturas. Resulta natural que las colonias árabe, judía, costeña, valluna, antioqueña y bogotana que se han formado en estas décadas irradien sus patrones de conducta. La televisión y la radio también han inculcado nuevos estilos de vida. Por ello se acepta la lucha que libran los nativos por recuperar y conservar sus tradiciones, aunque ellos saben que estas nunca volverán a ser como en el pasado. Hay una tolerante convivencia, y ya no se profieren imprecaciones como la de "_Fuera gañas!" (o pañamanes. deformación de spanishmen, referencia a las autoridades llegadas del interior del país). Lo cual no quiere decir que los sanandresanos no clamen por un control a la invasión de continentales sin empleo que crean zozobra social, asentamientos subnormales, mayores deficiencias de los servicios públicos y una densidad de población superior a la de todas las islas del Caribe -se calculan 50.000 habitantes para sus 26 km2.

De todas maneras, lo que subsiste de las tradiciones tiene fuerza y colorido. Sigue incólume, por ejemplo, el poder de la iglesia como timonel espiritual y social de los isleños. En el templo bautista de La Loma, el más antiguo de América y construido con madera de pino de Alabama, se puede comprobar la consagración dominical de los feligreses al culto, el cual empieza a las nueve de la mañana y termina a la una de la tarde pero se prolonga el resto del día por medio de grupos de actividades especiales. Las mujeres, los hombres y los niños guardan para ese día sus mejores ropas y accesorios, ellas sus trajes vaporosos y sus sombreros, carteras y zapatos, ellos su saco y corbata, los niños sus encajes y adornos, y todos sus biblias y su libro de coros. También está intacta la tolerancia religiosa: es quizás el único sitio del país donde los pastores protestantes y los sacerdotes católicos se reúnen para hablar de la orientación de la comunidad y asisten juntos a los funerales importantes.

La música y la danza pertenecen a la esencia de los isleños, y entidades como la Casa de la Cultura se esfuerzan por estimular su vigencia. Es cierto que la inspiración se ha marchitado un poco, y que los viejos virtuosos de la música han tenido que guardar sus instrumentos para dedicarse a conducir un taxi o una lancha porque allá el costo de la vida vale tres veces más que el promedio nacional. Pero en ocasiones como la del Festival de la Luna Verde, en el mes de mayo, se reúne y se desborda todo el folclor: los aires como el calypso, el foxtrot, el reggae -que hace tiempos ellos bailan con movimientos de "lambada"- y el socca; los instrumentos como la mandolina, la guitarra, las maracas, el acordeón, el tináfono y la quijada de caballo; las danzas como el vals, el minuet, la mazurca, el schotisse y el quadrile; las agrupaciones musicales como la de Sandino Ellis, The Rebels y la prestigiosa banda juvenil; y los trajes típicos. Entre finales de noviembre y principios de diciembre, los carnavales, ahora con el Reinado Intercostas del Caribe, da rienda suelta a la parranda popular. En el resto del año resulta necesario estar pendiente de las actuaciones, especiales de los músicos. Es urja lástima que no exista un lugar adecuado y una programación permanente para mostrar una de las expresiones más importantes de la cultura isleña, la cual podría figurar como otro de los grandes atractivos turísticos. Alguien tendrá que ocuparse de esto algún día.

La política electoral también es diferente en San Andrés. Nunca se han realizado manifestaciones de plaza pública. Las campañas se adelantan de casa en casa, en reuniones de quince o veinte personas y sin discursos, y en pequeños foros e intervenciones radiales. Desde 1986 el hoy representante a la Cámara, Kent Francis, introdujo la costumbre del espectáculo musical. El aspirante a curul contrata un conjunto típico e invita a la gente a bailar. Allí no se habla de política: bastan la presencia física, los abrazos, la camaradería y los brindis con el anfitrión, para entender de qué se trata el asunto. La adhesión queda tácita.

El mar, mucho más que un anzuelo turístico en la isla, es otro espectro cultural. Herederos de una contienda de dos siglos de piratas españoles, ingleses, holandeses y franceses, los isleños son excelentes navegantes que andan por todas las aguas del mundo, o rudos pescadores que se adentran en el mar en una pequeña lancha y regresan a los tres días con un cargamento de pargos y langostas, una canción en los labios y una botella de ron en la mano. O, también, nadadores titánicos, que van a Johnny Key y regresan como si se tratara de una piscina, y que una vez al año participan en la increíble competencia de treinta kilómetros alrededor de la isla, llamada "Natación recreativa con aletas". O son ases del buceo de observación, y lo enseñan a los turistas. O se erigen en campeones de sunfish (Nemesio Novaglia, Jairo Peralta jr., Watt Hayes, Edison Hooker, entre otros, han ganado casi todas las competencias nacionales en los últimos cinco años y han obtenido algunos éxitos internacionales), o en expertos en windsurfing. O realizan otros eventos como el mundial de sunfish de 1983 -con 108 navegantes- o el thriatlon internacional, el mejor de Colombia, a principios de cada año, o la primera váli a del Campeonato Nacional de Vela de 1989, que se efectuará del 19 al 21 de este mes de enero. Se halla tan acendrada la mentalidad marina de los habitantes de San Andrés, que los scouts se adiestran en el mar, y cada año se lleva a cabo un sorprendente torneo que premia a las personas que más toneladas de desechos extraigan del mar contiguo a la playa.

Imposible registrar aquí todo lo que se descubre en San Andrés con una simple indagación, como los rituales funerarios, las ceremoniosas bodas "arco iris", las pasiones deportivas, el fervor patriótico del 20 de julio, del 7 de agosto y del 11 de noviembre, la longevidad o las virtudes viriles, prolíficas y poligámicas de los isleños. En cualquier día del año hay mucho para con cer en la isla más amada por los c lombianos.

Providencia

Old Providence -como les gusta llamarla a sus hijos- y Santa Catalina no sólo son vecinas de San Andrés-a 50 millas o veinte minutos de vuelo bajo- sino sus hermanas de historia y cultura. Lo que se dice de ésta vale, en términos generales, para aquellas. Las diferencia el desarrollo comercial y algunos matices que le dan a las dos menores un carácter propio y atractivo.

Providencia y Santa Catalina son más montañosas y de origen volcánico, y sobre todo más primitivas. Sus habitantes quieren conservarlas así, como la alternativa número uno de tranquilidad y descanso total para los colombianos. "Nos alegramos de contar con un turismo selecto, familiar y de parejas románticas, que vienen a compartir nuestra paz", dice el alcalde, Fabio Huffington.

Caminar, abrir un oído a la voz de los pájaros y de las ranas y el otro a la del mar, abordar la "chiva" que da vueltas por Providencia y en la cual se integran los visitantes y los nativos, sentirse dueño de las hermosas playas de Aguadulce, Sureste y Manzanillo, cruzar el bello "Malecón de los enamorados" hacia Santa Catalina, circundar las dos islas mientras se escuchan las referencias históricas de los lancheros, ir a Cayo Cangrejo a recibir de Humberto Britton -quien apenas ve la lancha de turistas desde su casa de Providencia se lanza a llegar primero en su canoa e instalarse en las rocas- su coctel en agua de coco y su pequeño equipo de snorkel y máscara que depara una vista fascinante bajo el agua, y contemplar desde la cima del cayo el espectáculo natural de las islas y las diversas tonalidades del cristal marino, son actividades imprescindibles.

Igual que en San Andrés, empero, aquí hay que saber mirar, saber preguntar y saber escuchar para entender mejor ese mundo de valores diferentes a los nuestros. Un mundo de sólo 17 kilómetros cuadrados y 4.000 habitantes pero dilatado real e imaginariamente por el océano. Modelado definitivamente por los colonizadores puritanos de 1629, a pesar de las 27 guerras de posesión y desalojo que se libraron a lo largo de siglos entre varias flotas navales europeas para apuntalar allí sus fortificaciones y garantizarse una despensa de agua dulce, tabaco, algodón, azúcar, pescado y carne de tortuga. Considerado más importante que San Andrés hasta la presente centuria. Dedicado casi por completo a la piratería desde 1536 y por largos períodos. Tomado en 1541 por Fran cisco Díaz de Pimienta y dominado ó durante treinta años por católicos ó de habla hispana. Poblado en 1778 por el capitán escocés Francis Archbold, apellido que se dividió en  cuatro ramas -   incluida la de sus propios esclavos manumisos -, se atrincheró como el más importante de Providencia y se extendió a San Andrés. Un mundo lleno, pues, de Archbolds, y también de Newballs, Taylors, Robinsons, Briants y Hoys, más blancos y mestizos que negros puros. De gente que celebra sus ritos en cuatro iglesias católicas, tres bautistas y una adventista y entierra a sus muertos ceremoniosamente en tres cementerios  compartidos. Que sale al interior del país a titularse en medicina, derecho o economía. Que celebra el  20 de julio con más fervor que en el continente y se ofende cuando le  preguntan si se sienten colombianos. Un universo de personas que  cultivan la música y la danza con  más intensidad que los sanandresanos. Que tienen estadios de béisbol, softbol y basquetbol y son los  campeones de estos deportes en el archipiélago. Que se divierten con las carreras de caballos en la playa, los bailes públicos y los carnavales de junio. Que son un semillero de reinas de belleza. Que crían mujeres más emprendedoras que los hombres, a los cuales parece que amaran menos que a su propia isla, como afirma una de ellas, Jennifer Archibold. Que en la historiadora Virginia Archibold -otra Archibold, sí señor- cuentan con una memoria viviente de las islas, digna de patrocinar por alguna entidad para que se siente a escribir todo lo que sabe. Que se alimentan de langosta y cangrejo habitualmente, inclusive los más pobres. Un mundo de isleños, en fin, que se visten igual, comen igual y se divierten en los mismos sitios sin discriminarse, como si en verdad fueran una sola familia.

San Andrés y Providencia

Aunque suene a lugar común, hay que decir que en este archipiélago reverbera la magia del Caribe, y que San Andrés y Providencia saben aprovecharla para titularse como dos cautivantes casas de huéspedes.

Tomado de la Revista Diners No.238, enero de 1990


 

 

Invaluables riquezas, en Providencia

por Andrea Linares, enviada especial de El Tiempo

La riqueza natural y la tranquilidad del lugar son sus atractivos.  Aguas cristalinas, playas de arena blanca, un bosque natural, colores vivos, especies únicas y una calma inigualable que se respira desde el arribo a la isla son algunos de los atractivos de Providencia, un lugar mágico sobre el Caribe colombiano a 20 minutos de San Andrés, en avión.

Se trata de un destino turístico poco visitado a pesar de todo lo que ofrece, como buceo diurno o nocturno, deportes náuticos no motorizados, careteo, caminatas ecológicas por senderos naturales, paseo a caballo y vuelta a la isla en bicicleta o en lancha, entre otros. Además, el turista puede observar el arrecife, a tan solo 30 minutos en lancha, considerado el tercero más grande del mundo después del de Australia y Belice.

Providencia tiene 17 kilómetros de área circunvalar, un recorrido que toma cerca de tres horas en bicicleta. La idea es crear miradores turísticos en cinco sitios estratégicos para tomar fotografías, observar el paisaje, interactuar con los raizales, escuchar su inglés criollo o detenerse en un kiosco a beber un refrescante coctel.

La isla tiene un bosque rico en agua potable, una laguna, tres cayos, una roca que se asemeja al perfil del pirata Henry Morgan y playas como Agua Dulce, Manzanillo y Suroeste. Roland Bryan Eden, por ejemplo, vive de la venta de platos exóticos, como el cangrejo de tierra y el Rondón. El sabor isleño es inigualable, así como la amabilidad de los lugareños.

Providencia tiene menos de 5.000 habitantes y su economía se basa en la pesca, la agricultura, el ecoturismo e incluso el buceo.

El plan más romántico es caminar por el puente peatonal que une Santa Catalina con Providencia, muy bien llamado `de los Enamorados por estar rodeado de montañas verdes, playa, sol y varios azules en el mar. Es tan atractivo, que algunas parejas deciden dar el sí bajo el agua, con la complicidad de tanta belleza.

Tomado del periódico El Tiempo, 23 de noviembre de 2006


 


SAN ANDRÉS

La encantadora isla de San Andrés siempre será una opción a tener en cuenta en cada viaje de placer. Rodeada por el azulado mar Caribe, esta isla, capital del archipiélago, resulta perfecta para el descanso en sus playas blancas a la sombra de las palmeras. La isla ofrece opciones de entretenimiento como deportes náuticos en su precioso mar, la agitada vida nocturna en sus restaurantes y bares, las compras de miles de productos en cada centro comercial y la tranquilidad de caminar por sus playas diáfanas, bajo los rayos del sol.

Mientras tanto, Providencia reúne en sus 17 kms, tantos parajes de singular belleza, que la catalogan como un destino ecoturístico, inigualable. La formación rocosa que atraviesa la isla, le confiere una topografía particular de origen volcánico, adornadas por la flora típica del lugar, perceptible mientras cabalga por las playas, corriendo contra la brisa caribe. La visita a la vecina Santa Catalina, complementa el viaje al archipiélago. Aquí, la tranquilidad sólo es perturbada por el bullicio de los pájaros y el ruido que producen las olas al romper contra las piedras, entre ellas, la famosa cabeza del pirata Morgan.

Vuelta a la Isla. Si viaja con su familia, puede alquilar desde un carro de golf, o un vehículo más grande, o hacerlo en un tren que recorre la isla. Si prefiere ir solo o con un acompañante, las motos son la mejor alternativa a incluso la bicicleta. La vuelta puede hacerla en 2 horas a iniciarla en la zona hotelera, pasando por la bahía de San Andrés, hacia el sector de San Luis. Deténgase a la altura del hotel Cocoplum, para ir hasta el barco encallado, en el sector conocido como Rocky Cay. El barco se encuentra a unos 20 mt de la playa, caminando entre el mar, con el agua hasta la cintura. De nuevo en la ruta encontrará las playas de Sound Bay, pasando por San Luis, destacadas por su tranquilidad. Adelante, frente al Decamerón notará un agitado ambiente, amenizado por el reegae de Kellas Bar.

La carretera ofrece lindos paisajes como los manglares y los arrecifes de Coral Reefs, hasta el Hoyo Soplador, donde lo reciben locales de artesanías y el hoyo, de suave soplo, dependiendo de la época. A pocos minutos la Piscinita y West View son dos formaciones naturales donde el mar ofrece la claridad de sus aguas entre las que se puede sumergir y: alimentar a los peces. Pruebe uno de los cocteles de los puestos allí ubicados. La Cueva de Morgan, que según algunos, esconde una salida subterránea hacia el mar, es símbolo de la isla; aquí están el Museo del Coco y el Museo del Pirata. Más adelante, la Casa del Museo Isleña le muestra la historia y costumbres de los habitantes. Para finalizar, disfrute de un cocoloco o deguste un plato marino en los restaurantes a orillas del mar. En el centro, camine por la zona adoquinada frente a las playas de Sprat Bight.

Ascender a la laguna de Big Pond y el barrio La Loma.

Big Pond es de un lindo color verde y hogar de babillas, boas, cangrejos y peces de mil colores. Aves como las garzas, sobrevuelan y descansan en las palmas y árboles de mango que componen su vegetación. La llegada es por el barrio La Loma, el cual merece una pausada visita a fin de apreciar la arquitectura típica isleña. Su mayor atractivo es la iglesia Bautista, primera de la isla y punto de referencia para las embarcaciones que arriban al istmo.

Visita a Johnny Cay. Es el plan para pasar todo un día de descanso sobre la arena caliente o nadando en el mar azul. Las palmeras le dan la sombra necesaria para disfrutar de una bebida refrescante Hay que recorrer el lugar para observar la barrera coralina y los peces que nadan en ella. Este islote se observa desde el centro de San Andrés, y el trayecto en lancha desde el muelle Casa de la Cultura es de 20 minutos.

PROVIDENCIA

Vuelta a la isla y disfrutar de las playas.

Providencia está rodeada de un espectacular mar, que unido a cada rincón, hacen de esta isla uno de los destinos más maravillosos de Colombia . Una de las mejores formas de conocerla es apreciándola desde el mirador Halley View y recorriéndola a caballo, respirando la suave brisa que purifica la vegetación.

En Fresh Water Bay parten las lanchas con las excursiones de buzos, donde encontrará restaurantes y cabañas. Más adelante, en South West Bay, admire las playas de mayor extensión, continuando por Manchineel Bay, también con lindas playas y excelente comida. Santa Isabel es el sector de edificios administrativos, bancos y almacenes, donde puede aprovisionarse antes de proseguir por el puente de Los Enamorados, que une a Santa Catalina con Old Providence.

En Santa Catalina, embárquese para conocer de cerca la piedra con forma de cabeza del pirata Morgan, y por el fuerte del mismo nombre, cuyos cañones evocan los sangrientos combates de la época. El posterior destino es el Parque Nacional Natural Mac Bean Lagoon, con 995 hectáreas, de las cuales sólo 90 son de tierra. El plan infaltable es el recorrido por Cayo Cangrejo, ideal para el snorkel, y los Cayos Tres Hermanos, hábitat temporal de miles de aves migratorias.

Tomado del libro Guía de Rutas por Colombia, Puntos Suspensivos Editores, 2007


 

 


La cueva de Morgan se renueva

Además del escondite de los tesoros, este destino tiene un galeón que puede visitarse

La Cueva de Morgan superó su monotonía. Este sitio clásico y obligado en la visita a San Andrés fue recientemente renovado.

Ubicado en el sur de la isla, el lugar ahora no sólo ofrece la visita a la famosa cueva, sino que cuenta con una réplica a escala de un galeón pirata: el Sea Wolf, copia de una de las naves de Henry Morgan, pirata que por éstas aguas del Caribe era el terror de los barcos españoles.

Al Sea Wolf de este parque temático se puede subir para imaginar cómo sería el modelo original, cuando navegaban 120 tripulantes que disparaban 45 cañones para apropiarse de tesoros.

A la novedad del galeón se suman música y danzas típicas de la isla. También se puede degustar vino de noni y visitar una galería de arte nativo en donde algunos isleños han plasmado con mucho color y armonía su manera de ver la vida.

De otro lado, en el Museo Pirata se encuentran objetos como balas, cañones, espadas y anclas, recuperados en los mares de estas islas y en Jamaica, que ambientan un sitio cavernoso y oscuro mientras un guía explica que los piratas no usaban parche porque eran tuertos, sino como una señal de jerarquía.

Otro punto interesante del parque es el Museo del Coco, donde a los turistas se les cuenta sobre la importancia de este producto en la economía de la isla, así como en su gastronomía. Ejemplo de ello es el run down (en las islas se pronuncia rondón) que se hace con base en la leche de esta fruta. Aquí también se aprecia cómo se conducían las finanzas del archipiélago antes de ser declarado puerto libre.

Al final del recorrido está la mítica cueva de Morgan, de 35 metros de ancho y más de 200 metros de profundidad. Es una formación de roca coralina conectada subterráneamente con el mar abierto, donde se estima que el legendario pirata escondía su tesoro.

Tomado del periódico El Tiempo, 11 de marzo de 2010


 
 

SAN ANDRES, nuestra ciudad insular

por Alberto Abello Vives.
June Marie Mow.

ANTECEDENTES HISTORICOS

San Andrés es una ciudad insular, emplazada en el corazón de una reserva de la biosfera en la que ciudad e isla se confunden con el mismo nombre. Es la capital del departamento Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, constituido como tal luego de la expedición de la nueva Constitución en 1991, que reguló la organización y el funcionamiento de las antiguas intendencias. También es la más reciente de las ciudades capitales del Caribe colombiano.

UN PUNTO EN EL CARIBE OCCIDENTAL

En la mayoría de los mapas de Colombia, el archipiélago aparece en un recuadro en escala diferente al territorio continental. Su localización y su pequeño tamaño terrestre1 obligan a ello, sin embargo no ilustra correctamente su verdadera posición en el Caribe occidental a 775 km de la costa norte, caribe y continental colombiana y a tan sólo 220 km de la llamada Costa Atlántica nicaragüense; tampoco ilustra el hecho que el archipiélago le da al país una amplia extensión en el territorio marítimo del Caribe.

Desde el año 2000 el archipiélago forma parte de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera del Programa El Hombre y la Biosfera de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación , la Ciencia y la Cultura (Unesco), al lado de 531 sitios en 105 países. Seaflower, como ha sido denominada esta reserva, es la quinta de Colombia perteneciente a esta red. Esta consideración honorífica y exigente, un gran desafío, lo convierte "en teatro para la reconciliación de la gente con la naturaleza", lo obliga a "traer el conocimiento del pasado para tratar las necesidades del presente y futuro" y a "hacer ensayos para demostrar cómo cerrar los ciclos de recursos y residuos" en islas pequeñas.

La isla de San Andrés es la más grande de las islas del archipiélago con un área de tan sólo 26 km², lo que la convierte en un pequeño punto en el mar Caribe. Pero este archipiélago que suma 350,000 km² con su área marítima y estas pequeñas islas, islotes y cayos es el que le otorga a Colombia fronteras en todo el corazón del mar Caribe con Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Jamaica, Haití y República Dominicana. Sin embargo, en muchas escuelas de Colombia se enseña aun equivocadamente al Océano Atlántico como límite norte de Colombia. De ahí que los colombianos recuerden más los límites continentales con Venezuela, Brasil, Perú, Ecuador y Panamá que los que tiene con las naciones caribeñas.

El archipiélago refuerza la condición caribe de Colombia junto con la extensa costa continental del norte del país donde habita el 22% de los colombianos. Adicionalmente, la historia del poblamiento del territorio insular amplía la riqueza cultural colombiana, siendo aquel diferente al poblamiento continental derivado de la conquista y colonización hispánicas. Descendientes de esclavizados africanos, parlantes de una lengua criolla de base inglesa, conformaban la población sanandresana aun al mediar el siglo XX.

Así, sus valores culturales, sus ecosistemas marinos y costeros y su posición geográfica hacen de San Andrés y de todo el archipiélago un lugar privilegiado, toda una invitación al respeto por la diversidad.

UNA ISLA DESPOBLADA

El poblamiento de la isla es relativamente reciente. Es a partir del siglo XVIII, escasos dos siglos atrás, cuando se sientan las bases para su poblamiento definitivo. Su historia durante los siglos XVII y XVIII no se puede entender de manera aislada a la del resto del archipiélago, a la de la costa centroamericana, el Istmo de Panamá y Jamaica.

Antes de la colonización del Caribe por parte de las metrópolis europeas la isla era visitada por los indígenas misquitos habitantes de las costas de la hoy Centroamérica quienes la utilizaban para el ejercicio de la pesca y la caza de tortugas2. A pesar de que los españoles se percataron en el siglo XVI de su existencia no se preocuparon por su ocupación: su interés por los metales preciosos privilegió la conquista y colonización del continente. Esto hizo que el archipiélago fuera utilizado para la piratería y el contrabando de manera transitoria por holandeses e ingleses.

Colonos ingleses, dedicados a los negocios y comprometidos religiosamente con el puritanismo arribaron a las islas a comienzos de los años treinta del siglo XVII, provenientes algunos de Barbados y Bermuda, otros directamente de Inglaterra. Pero fue Providencia, por su dotación de recursos, agua y tierras fértiles, y condiciones geográficas para la defensa, la isla preferida para el asentamiento de estos hombres agrupados en una compañía dedicada a la agricultura y el comercio durante un corto período de tiempo. Henrietta, como los ingleses llamaban a la hoy San Andrés, fue abandonada a pocos meses de su llegada a las islas. En cambio, en Providencia, fue introducido el primer grupo de esclavos africanos para labores agrícolas en 1633, quienes cinco años más tarde tendrían su primer levantamiento.

El archipiélago fue disputado por quienes reconocían su localización estratégica en la ruta del comercio y los metales. Los españoles fracasaron en 1635 y 1640 en sus intentos de asumir su control. Fue la expedición de Francisco Díaz de Pimienta, que había salido de Cartagena de Indias, la que da la victoria a los españoles en 1641. Luego de este triunfo, los españoles construyeron un presidio en Providencia. Fue con la firma del Tratado de Versalles en 1783 cuando se da el reconocimiento por parte de Inglaterra de la soberanía española de las costas e islas entre el Cabo Gracias a Dios (hoy Nicaragua) y Bocas del Toro (hoy Panamá), quedando el archipiélago incluido en él. Pero la poca capacidad de las autoridades españolas para ejercer el control hizo que las islas estuviesen más ligadas al mundo británico del Caribe que al Caribe hispano. La permanencia de puritanos fue autorizada y se presentaron casos como el de Francis Archbold, capitán de la marina escocesa y tratante de esclavos, quien recibió autorización de los mismos españoles para desembarcar sus esclavos en un terreno de Providencia en 1787.3

En 1680, San Andrés fue observada por el viajero William Dampier como una isla despoblada. Es a principios del siglo XVIII cuando surgen en San Andrés asentamientos de ingleses, holandeses y cimarrones provenientes de Jamaica que van a marcar la futura apropiación del territorio insular. El gobernador de Costa Rica, 58 años más tarde, aseguraba, aun para ese entonces, que la isla era apenas habitada "por unos pocos ingleses".4

James Parsons anota que " a principios de 1793 se informó de la existencia de unas 35 familias y de 285 esclavos en la isla. Habitaban además varias mujeres Miskitos, compañeras de colonos del continente que se habían trasladado a San Andrés. La base de la economía era entonces el algodón, que tenía mejor precio en los mercados ingleses que el mejor que se cultivaba en Santo Domingo o en las costas vecinas. Las haciendas explotadas por esclavos negros se hallaban en las porciones norte y este de la isla. Todos los habitantes vivían en sus respectivas propiedades y no existía ningún centro urbano organizado".

DEL ALGODÓN AL COCO

Al comenzar el siglo XIX, dos terceras partes de esta isla habitada escasamente por 1200 personas eran negros; vivían de la producción de algodón y del contrabando. Poco a poco las islas se iban conectando utilizando el comercio tanto con el Caribe continental colombiano como con las costas de Centroamérica y las otras islas del Caribe.

La producción de algodón que servía para el intercambio comercial con Jamaica dio paso, hacia 1860, al cultivo del coco que transformó por completo la economía de la isla. Según Parsons la recomposición de la economía fue motivada al parecer, principalmente, por la abolición de la esclavitud en Colombia en 1853. San Andrés se convirtió entonces en abastecedora de la industria estadounidense de dulces hasta bien entrado el siglo XX. Como región productora se había convertido en el lugar de arribo y salida de goletas para el comercio; sus habitantes adquirido destrezas en la navegación. Los contactos comerciales, los intercambios familiares y la identidad cultural con el Caribe inglés y occidental se acentuaron. Quienes visitan la isla aun pueden apreciar en su recorrido las huellas de lo que fue una "isla de cocoteros".

La vegetación primaria conformada por árboles protectores, como cedro, roble, matarratón, ceiba, cañafístula, guácimo y hobo fue reemplazada por monocultivos. Al ser los suelos de la isla áridos y haber sido expuestos muy rápidamente al sobreuso, se inició la deforestación que causó la destrucción de esa vegetación protectora del suelo, favoreció la erosión y alteró el balance hídrico y el equilibrio natural.

El profesor Francisco Avella señala que con la abolición de la esclavitud así como el crecimiento de la economía del coco y de la población, las residencias de los isleños se siguieron construyendo al borde de los caminos y como en el resto del Caribe "las viviendas principales se levantaban en grandes patios, donde las casas guardaban contacto visual una con otra y eran ocupadas por personas del mismo núcleo familiar" 5.

San Luis6 aparece en este contexto como un pequeño núcleo urbano que servía a la vez de puerto para la exportación del coco, allí se encontraba el comercio que abastecía la isla de productos importados. Además San Andrés era el último puerto de las goletas que recogían el coco en distintos lugares del Caribe antes de seguir la ruta al norte con la carga completa, haciendo de este lugar un sitio de mucho movimiento comercial y de gran contacto entre continentales e insulares.

El punto más alto de producción y exportación de coco se vivió entre 1900 y 1906. A partir de allí problemas sanitarios y plagas causadas por la alteración del balance ecológico y la implantación del monocultivo hicieron caer la productividad. Esto sumado a la competencia en el negocio de Jamaica, Panamá y Trinidad hizo que en los años treinta, quedara prácticamente por fuera del mercado norteamericano.

A partir de ahí la isla vivió una profunda crisis. Y como ocurrió a lo largo y ancho del Caribe, la emigración de la población se convirtió también aquí en tabla de salvación. Entre 1938 y 1951, la población de San Andrés, muy pequeña aun, con menos de cinco mil habitantes el primer año, descendió 14%.

EL PUERTO LIBRE

Son los efectos de la declaratoria de San Andrés como Puerto Libre en 1953 los que hacen que pase de tener una población reducida a constituirse en una pequeña ciudad en el contexto del Gran Caribe pero desafiante y desestabilizadora en esta pequeña isla. Los más profundos cambios ambientales y en los patrones de poblamiento, así como transformaciones culturales de la isla tienen su origen en esta decisión gubernamental.

La lógica de la declaratoria realizada por el gobierno nacional buscaba superar la crisis económica de la isla promoviendo el libre comercio y acercar a San Andrés en sus dinámicas sociales, económicas, políticas y culturales al resto de Colombia.7 La pequeña isla era prácticamente desconocida por los colombianos.

Como parte de la estrategia colombiana de integrar la Nación a través de visiones decimonónicas de uniformidad racial, lingüística y religiosa, el gobierno nacional había enviado en 1912 la misión de los Capuchinos. Entre los años 1912 y 1953 la Iglesia Católica se extiende por las islas. Pero paulatinamente los primeros religiosos que hablaban inglés, con los que la población mantenía buenas relaciones sin barreras entre las distintas culturas y habían establecido una relación armónica con las Iglesias Bautista y Adventista del Séptimo Día, fueron reemplazados por religiosos parlantes del español.

Hasta entonces las organizaciones religiosas existentes habían desempeñado un papel preponderante en la educación de los niños - el alfabetismo alcanzaba casi el 100% - y contribuían al desarrollo del talento musical innato de la población local. Entorno a la Iglesia Bautista , por ejemplo, se desarrollaban los conciertos, obras de teatro y "socials " en los que se desplegaban los diversos talentos artísticos. Los principios éticos y morales tenían un alto valor y significado; a los practicantes de la fe Bautista no les era permitido ir a fiestas, consumir o vender bebidas alcohólicas, fumar, vender o comprar loterías y practicar deportes el día domingo.

La estrategia religiosa de abrir escuelas, ofrecer becas y empleo para las personas que hablaran el español y no la lengua materna y se convirtieran al catolicismo, en una isla con pocas oportunidades educativas y de empleo como San Andrés, fue exitosa. La expansión del catolicismo tuvo suficiente fuerza para modificar estilos de vida, dinámicas y comportamientos sociales.

En 1953, San Andrés era una isla del Caribe anglófono que pertenecía a Colombia. Pero al declararse el Puerto Libre, poco sabía Colombia de la lengua criolla que se hablaba, la música que se escuchaba y bailaba, las costumbres familiares, las creencias, los ritos y la culinaria de esta isla. Tampoco eran apreciadas sus viviendas de madera, acondicionadas al clima y la naturaleza, a usanza de la arquitectura caribeña.

La población cesa de decrecer, para pasar en el período intercensal entre 1951 y 1964 a tener una tasa de crecimiento promedio anual de 10%8. La isla no sólo recibe población inmigrante que se vincularía a los negocios amparados en el puerto libre, sino que empezaría a recibir turistas que tenían como prioridad las compras que se podían importar al continente libre de impuestos. Inmigrantes provenientes de distintos lugares de Colombia y extranjeros de origen árabe y judío llegan a la isla en busca de fortuna; llegaron como comerciantes y como trabajadores de la expansión urbana y económica que se vivía. Esto trajo profundas consecuencias en la vida de San Andrés. Los isleños fueron desplazados de las principales actividades económicas y de los principales recursos en un proceso que ocurre durante la segunda mitad del siglo XX y que aun sigue ocurriendo sin que lo logren percibir suficientemente los turistas que llegan a la isla.

HOMBRES Y MUJERES NATIVOS PARA RECORDAR

HOMBRES DESTACADOS

Líderes Religiosos

Bonnel Williams, Noel Corpus, Rutherford Lever, Reyes Stephens.

Líderes Sociales

Ardis Christopher, Juvencio Gallardo.

Maestros

Vernon May, León Martínez (conocido como Mr Bye Bye).

Constructores navales Palmerson Coulson, Celsio Davis.
Cine, radio, radioafición Horbie Abrahams, Francisco Vélez.
Deportistas Baldo Archbold, Edison Cristopher.
Salud Phillip Livingston, Adalberto Gallardo, Alvaro Archbold.
Navegantes Samuel Davis.
Políticos Olny Pyne, Lisandro May.
Hotelería Wasing Mow, Guillermo Taylor.

MUJERES DESTACADAS

Artista Iris Abrahams.
Educadoras Eugenia Davis de Robinson, Sara Williams.
Músicas Gwendolyn Downs, Vivid Rankin, Mary Abrahams.
Salud Melodia Pomare, Delia James.
Empresarias Antonieta Davis, Engracia Rankin.

Se establecieron nuevas formas de propiedad y privilegios; el comercio y el turismo desestimularon la producción de fincas y huertas; los nativos han sido desplazados continuamente de la línea costera; los pescadores artesanales tienen pocas posibilidades de aportar al negocio de la pesca controlado por compañías comerciales; las principales actividades económicas, comercio y turismo, involucraron a inversionistas foráneos9. A la vez que se daba la construcción de la ciudad en el norte de la isla, empiezan a aparecer barrios marginales que ofrecen baja calidad de vida a sus pobladores.

La réplica de modelos continentales sin consideración alguna de las características propias de San Andrés, una isla con un pequeño tamaño terrestre y sin "hinterland "10, así como el desconocimiento de los procesos ecológicos marino-costeros que la caracterizan y del conocimiento tradicional acumulado, han alterado las capacidades socio-culturales locales, la estructura de sus ecosistemas y la habilidad de éstos para adaptarse a los cambios ambientales y climáticos globales. Este modo de crecimiento económico deja profundas secuelas en el medio ambiente y produce conflictos interculturales que aun no han sido superados.

Además de los inmigrantes, algunos jóvenes isleños que salieron a estudiar regresaron casados con personas del continente; por ello hoy un alto porcentaje de la población es una fascinante mezcla de etnias y culturas y se producen transformaciones en las formas de vivir y cambios en las prácticas culturales. La población nativa percibe muchos de los cambios ocurridos como dañinos y contraproducentes para su identidad, entre ellos, el reemplazo del creole por el español y de la música tradicional por el vallenato. En general, en San Andrés la integración hacia el mundo hispanoparlante toma ventaja frente a la esperada integración con el mundo anglófono.

Como resultado de todo esto se presentan conflictos interculturales que se han convertido en un verdadero desafío para que la sociedad encuentre formas de desarrollo que respondan a un tejido social cuantitativa y cualitativamente pluricultural.

La apertura económica e internacionalización del mercado colombiano a principios de los años 90 significó la pérdida de las ventajas comparativas que le proporcionó el puerto libre y la aceleración del colapso de este modelo. Las consecuencias inmediatas se hicieron sentir con la agudización del desempleo y la disminución del atractivo comercial de la isla.

Al comenzar el siglo XXI, en la isla se produce un reacomodamiento de la actividad turística y comercial con el avance del modelo turístico bajo la forma "todo incluido", cuyo impacto aun no ha sido suficientemente estudiado.

EL POBLAMIENTO INSULAR

En el Taller ¿Cómo es San Andrés al final del siglo XX? realizado por el Observatorio del Caribe Colombiano en 1999, se identificaban cuatro zonas claramente diferenciadas de ocupación del territorio insular.

 

El sistema urbano está conformado por la zona central (North End), San Luis y La Loma y los corredores viales entre estos dos últimos y el primero. La población y el comercio en desarrollo de sus actividades generan flujos permanentes teniendo la zona central como epicentro. Cada una de las zonas, San Luis y La Loma , tienen su propia área de influencia conformada por la zona rural más próxima, pero todo el sistema depende de North End, donde los impactos del desarrollo turístico se han manifestado con especial dureza.

En North End, la zona más grande y densa, donde vive la mayor parte de los actuales habitantes de la isla y a dónde llega la mayor parte de los turistas, es notoria la ausencia de planificación . Para su expansión, áreas de manglares y humedales fueron rellenados entre 1962 y 1963 con arenas dragadas del fondo marino produciendo daño irreversible del hábitat de especies marinas de relevancia socio-económica; el trazado de la carretera circunvalar a través de zonas de manglar y dunas de arena no tuvo en cuenta las rutas migratorias de especies costeras ni la dinámica de las playas. No asombra entonces observar en esta zona norte una isla de poblamiento denso y de apariencia caótica.

A pesar de que el modelo de desarrollo del puerto libre generó mayor demanda de bienes y servicios -agua, energía eléctrica, materiales de construcción, más espacio para los asentamientos humanos, etc. " y mayor producción de residuos, la ampliación de los servicios ambientales básicos siempre fue insuficiente para evitar el deterioro de la base productiva y del entorno tradicional de la isla. Algunos de los impactos negativos que se observan son: i) crecimiento sin control de la población a pesar de las restricciones existentes; ii) alteración de la cantidad y calidad de las aguas subterráneas " se presentan intrusión marina y altas concentraciones de nitrato -; iii) erosión costera y iv) reducción de la productividad de la diversidad biológica y sobreexplotación de recursos naturales. Ni la infraestructura técnica, ni los servicios sociales pudieron mantenerse al mismo ritmo de los constantes cambios.

A North End le sigue en su orden San Luis a lado y lado de la carretera circunvalar a pocos kilómetros de la cabecera urbana y en el lado oriental de la isla; aun es posible desde allí hacerse una idea de las características de la isla antes de los años sesenta del siglo XX. A pesar de la aparición de edificaciones que albergan instituciones y de la aparición de complejos turísticos aun es posible encontrar allí la vieja arquitectura de madera, tiendas "de barrio" donde los vecinos hablan creole y esa atmósfera antillana que diferencia la isla del resto de Colombia. Allí se encuentran la Armada Nacional y la Universidad Nacional de Colombia.

La tercera zona, La Loma11, en la parte más elevada de la isla y a la que se llega desde North End o San Luis, está construida a ambos lados de la vía sobre el filo de la colina. Allí con la Iglesia Bautista como epicentro, l os nativos de este sector se consideraban los privilegiados de Dios. Creían tener la verdad y le tenían lástima a los conversos al catolicismo y a los políticos.

La mayoría de los nativos de La Loma sólo tuvo contacto con el idioma español finalizando la década de los 80; al poseer la riqueza agrícola y pecuaria y los medios de producción cercanos a sus viviendas, la necesidad de ir a North End era mínima. La naturaleza era su despensa más importante.

La cuarta zona la conforma realmente el resto de la isla, poco poblada, pero que por su calidad paisajística es sometida a presiones de foráneos en su afán de construcción de casas de recreo y hoteles. Algunos son espacios frágiles " está la principal zona de abastecimiento de agua subterránea - y núcleos agrícolas que están en relativo buen estado de conservación. Los suelos son aptos para el establecimiento de cultivos mixtos tradicionales y frutales. Por otra parte la costa occidental está destinada al depósito de residuos líquidos y sólidos y a la generación de energía eléctrica con combustibles fósiles.

FECHAS PARA RECORDAR

1510

España toma posesión de las islas. Bajo control de la Real Audiencia de Panamá.

1544

Pasan a la Capitanía General de Guatemala.

1786

El Tratado de Versalles reconoce el dominio de España sobre el archipiélago.
1803
El archipiélago y la Costa de los Misquitos, desde Cabo Gracias a Dios hasta el río Chagres quedan bajo jurisdicción de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá
1811-1821
En las guerras de independencia se establece un autogobierno con un cabildo.
1818 - 1821
Luis Aury de origen francés toma las islas y adhiere al Libertador Bolívar.
1822
En las islas se firma la adhesión a la Constitución de Cúcuta.
1822 " 1868
Las Islas de San Andrés son el sexto Cantón de la Provincia de Cartagena, de la República de la Nueva Granada. Entre 1822 y 1832 hay un Comandante a su cargo y entre 1833 y 1868 un Jefe Político.
1868
Territorio de San Andrés y San Luis se encuentran administrados desde el gobierno central de Bogotá. El Jefe de Gobierno es un Prefecto.
1888
La Provincia de Providencia pasa nuevamente bajo la jurisdicción de Cartagena. El Jefe de Gobierno es el un Prefecto.
1912
Se crea la Intendencia de San Andrés y Providencia.
1928
Colombia y Nicaragua firman el Tratado Esguerra-Bárcenas. Nicaragua reconoce soberanía de Colombia sobre el archipiélago.
1953
El gobierno del general Rojas Pinilla declara a San Andrés Puerto Libre.

SAN ANDRES HOY

El censo de 2005 del DANE arrojó una población de 55.426 personas en la isla, de los cuales 49% son hombres y 51% son mujeres. En la cabecera municipal vive el 73.8% de su población. En ese censo sólo 35% de la población se autodenominaron como raizales, mientras que 45% respondieron como no pertenecientes a alguno de los grupos raciales o étnicos propuestos en el censo.

LOS RETOS DE SER RESERVA DE BIOSFERA

La nominación del Archipiélago como Reserva de Biosfera se fundamenta en el artículo 37 de la Ley 99 de 1993; sin embargo el proceso de planificación de ella involucró a nativos y residentes como protagonistas decisivos, sujetos de cambio y promotores de su propio desarrollo.

Cuatro criterios centrales fueron tenidos en cuenta por la UNESCO para otorgar este reconocimiento: i) alta biodiversidad, ii) posibilidades de ensayo y demostración del desarrollo sostenible con participación activa de la gente, iii) suficiente importancia para la conservación y iv) capacidad administrativa para poder implementar el plan de zonificación y manejo.

El modelo de Reserva de Biosfera considera que el Archipiélago es un sistema integrado con profundas relaciones entre el medio ambiente y el desarrollo económico y social. La condición de insularidad, el impacto de la ocupación territorial y la existencia de una población en condiciones de pobreza lo convierten en un sistema frágil, afectándose la disponibilidad de los recursos marino-costeros utilizados como fuente de alimentación de propios y visitantes, así como la belleza misma del paisaje, patrimonio que soporta su principal actividad económica.

Este archipiélago oceánico del país enfrenta retos para el manejo ambiental y el desarrollo sostenible muy diferentes a las necesidades de las masas continentales. Por ello, su manejo debe acercarse a un esquema que permita contener consumos y emisiones en estas pequeñas islas y en consecuencia aumentar la eficiencia de los sistemas, reciclar y reutilizar los recursos es una tarea que se impone.

El desarrollo y ejecución de las ideas contenidas en la Reserva de Biosfera se convierte en una oportunidad inaplazable para permitir el mejoramiento de la calidad de vida de la población multicultural y multilingüe de San Andrés y mayores capacidades para la gestión institucional y el impulso de una estrategia económica diversa pero compatible con la vocación de la isla y una estrategia educativa para afrontar los desafíos de una sociedad multicultural. Por lo demás, la administración integral de los recursos para el desarrollo humano que supone la visión de la Reserva es concebida como un proceso social e incluyente en el que se articulen la gestión de las autoridades ambientales y las autoridades gubernamentales, situación que no siempre ocurre.

* * *

El Caribe colombiano es un Caribe plural, enriquecido por el archipiélago de San Andrés; esta diversidad debe estimular políticas de Estado de integración con el Gran Caribe consistentes y basadas en las huellas de las redes sociales, culturales y comerciales construidas a lo largo de la historia. Así mismo, una visión sobre la soberanía nacional que coloque en primer plano la dimensión humana y la integración cultural debe concebir a San Andrés como una plataforma natural para alcanzar la integración de Colombia con el resto de la región del Gran Caribe.

SITIOS PARA RECORDAR

Swamp Ground

Conocido como The Garden , el jardín, en donde hoy se encuentran el aeropuerto y el estadio de béisbol. Era un humedal de aguas cristalinas y limpio; era el hábitat de ranas, aves, patos, swankas (tortugas de pantano, especie endémica de San Andrés) y serpientes. Desapareció cuando una empresa por encargo del gobierno rellenó todos los humedales de North End .

Tambrand Tree

Había un árbol de tamarindo como punto de referencia para describir los caminos que conducen a los tres sectores importantes de la isla: North End, Cove y Gough.

Slave Hill

La primera sección de La Loma en sentido Norte-Sur, aparentemente importante durante la época de la esclavitud. Al Colegio Bolivariano se le denominó Slave Hill School debido a su ubicación allí.

Ball Field

Ubicado en Linval (un subsector de The Hill ), era el sitio de encuentro obligado de nativos y residentes alrededor de los partidos de béisbol los días sábado.

Round the Rock ( around the Rock )

Se refiere a la zona entre el hospital y la Cueva de Morgan. Una de las zonas de mayor productividad pesquera.

Big Point

Hoy se denomina Duarte Blum. El punto más norte de la isla, era un sitio de contacto importante de la población de North End con el mar. Allí se desarrolló el centro turístico más importante de la isla.

Cove

La zona de mayor producción primaria agrícola y pecuaria de la Isla.

TABLA: CLASIFICACION DE LA POBLACION SEGUN SEXO

Población total

 

Total

Hombre

Mujer

Total

Hombre

Mujer

San Andrés

55.426

27.165

28.261

100%

49,0%

51,0%

San Andrés Cabecera

40.902

19.958

20.944

73,8%

48,8%

51,2%

San Andrés Resto

14.524

7.207

7.317

26,2%

49,6%

50,4%

Fuente: DANE, Censo de 2005

TABLA: POBLACION DE SAN ANDRES, 1793- 2005

AÑO

POBLACIÓN

1793

393

1835

644

1843

731

1851

1.275

1870

 n.d

1912

3.124

1918

3.653

1938

4.261

1951

3.705

1964

14.413

1973

20.359

1985

32.861

1993

56.361

2005

55.426

FUENTE: Meisel, Adolfo y DANE, Censo de 2005.

GRAFICO: CRECIMIENTO POBLACIONAL DE SAN ANDRES 1793-2005

FUENTE : Varios (Meisel, Dane, entre otros).

BIBLIOGRAFIA

Abello Vives, Alberto (2005). " La Nieve Sobre el Mar: una frontera Caribe cruzada por el tráfico de drogas. El caso de Colombia y Nicaragua" . En: Aguaita, Observatorio del Caribe Colombiano.

Avella, Francisco. "Ciudad insular" , en Poblamiento y ciudades del Caribe colombiano , 2000, Observatorio del Caribe Colombiano, Abello Vives, Alberto y Giaimo Chávez Silvana, compiladores.

Clemente, "El Caribe insular" , en Historia económica y social del Caribe colombiano , Meisel Roca Adolfo, compilador, 1994.

Latin American Caribbean Centre (LACC) (2003). The socioeconomic and cultural impact of migration between the Anglophone Caribbean and the Republic of Colombia .

Meissel Roca, Adolfo. (2003). " La Continentalización de la Isla de San Andrés: Panyas, Raizales y turismo, 1953- 2003" . En: Aguaita. Observatorio del Caribe Colombiano .

Parsons, James. (1985). San Andrés y Providencia. Una Geografía Histórica de las Islas Colombianas del Caribe . Tercera edición. Bogotá, Colombia. El Áncora Editores.

Universidad Nacional de Colombia- Sede Caribe (2006). El archipiélago Posible. Ecología, Reserva de Biosfera y Desarrollo sostenible en San Andrés, Providencia y Santa Catalina. (Caribe Occidental Colombiano).

Universidad Nacional de Colombia " Sede Caribe. Instituto de Estudios Caribeños (2004). Agenda ambiental San Andrés Isla. 2004-2020. Sistema de Gestión ambiental municipal . Ed. Unibiblios.

Vollmer, Loraine. (1997) La historia del poblamiento del Archipiélago de San Andrés, Vieja Providencia y Santa Catalina . San Andrés isla. Ediciones Archipiélago.

Zambrano Pantoja, Fabio. “Historia del poblamiento del territorio de la región Caribe de Colombia. El Caribe Insular: San Andrés Y Providencia”. En: Poblamiento y ciudades del Caribe Colombiano . Abello Vives, Alberto y Giaimo Chávez, Silvana (compiladores).

REFERENCIA

(1)Aunque el archipiélago le otorga al país un área marina de 350,000 km 2 en el Caribe.

(2)Ver James J. Parsons. San Andrés y Providencia, una geografía histórica de las islas colombianas del Caribe . 1956.

(3)Ver Isabel Clemente. "El Caribe insular". En Historia económica y social del Caribe colombiano , 1994. Ver también Fabio Zambrano. " Historia del poblamiento del territorio de la región caribe de Colombia", en Poblamiento y Ciudades del Caribe colombiano , 2000.

(4)Ver James J. Parsons.

(5)Ver Francisco Avella. "Ciudad Insular". E n Poblamiento y ciudades del Caribe colombiano , 2000.

(6)Gough es el nombre autóctono de San Luis.

(7)Fajardo Barragán, Arnovy, "Tropas regulares y milicias durante la Patria Boba en la Nueva Granada , 1810- 1816" . En Ulúa. Revista de Historia, Sociedad y Cultura , No. 8, julio-diciembre de 2006, Veracruz, Universidad Veracruzana, Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales, pp. 58-59.

(8)Ver Adolfo Meisel . " La continentalización de la Isla de San Andrés: Panyas, raizales y turismo, 1953- 2003" , en Aguaita No 9, 2003.

(9)Ver Alberto Abello. "La nieve sobre el mar: una frontera caribe cruzada por el tráfico de drogas. El caso de Colombia y Nicaragua" , en Aguaita No 13-14, 2006.

(10)Patio trasero ó territorio detrás de la línea costera.

(11) Conocida como The Hill.

Tomado de: Revista Credencial Historia. (Bogotá - Colombia). Edición 228, Diciembre de 2008
http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial/diciembre2008/sanandres.htm