Pasto Ciudad Capital Nariño

Pasto, Nariño

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Enlaces:  Festival de Negros y Blancos, por Juan Carlos Moyano

 
 



 

 

PASTO (Nariño). Fundada en 1539 por el capitán Lorenzo de Aldana, en el sitio de Guacanquer. Trasladada el 24 de junio de 1540 a su actual ubicación por Pedro de Puelles, con el nombre de Villaviciosa o San Juan de Pasto. Título de "muy noble y muy leal" por real cédula de Felipe II, a 17 de junio de 1559.


 
     
 


En el valle de Atriz, custodiada por el volcán Galeras, se levanta esta ciudad de encantadores rincones. Fundada en 1537 por Lorenzo de Aldana, la capital de Nariño es fusión de lo moderno y lo antiguo. Viviendas de arquitectura contemporánea y construcciones de estilo colonial, son el testimonio de su prosperidad y riqueza cultural a histórica. El Carnaval de Negros y Blancos, su fiesta insignia, es la muestra fiel de la alegría de los colombianos que habitan esta región.

En el departamento de Nariño y sobre la falda occidental del volcán Galeras, San Juan de Pasto posee tesoros culturales, históricos y arquitectónicos, que dejan atónito al viajero.

Recorrer el centro histórico

Plaza de Nariño. También Plaza de la Constitución. Es la principal de Pasto, donde se congregan locales y visitantes. En el centro, la estatua de Antonio Nariño es un punto de encuentro y de referencia para todos los que pasan por allí, sobre la estrella conocida como El Sol de los Pastos.

Plaza del Carnaval. Creada en 2002 con motivo de la celebración del carnaval de Negros y Blancos. Abarca una cuadra entera y es el sitio oficial por donde desfilan las carrozas. El arco de la entrada está adornado por esculturas alusivas a las festividades. Se encuentra frente al Banco de la República.

Plazuela de Rumipamba. Frente a esta plaza se erige la iglesia de San Andrés y el colegio de Nuestra Señora del Carmen. Varios hechos históricos sucedieron allí y puede sentarse a disfrutar de las historias de la fundación de Pasto, contada por alguno de los amables moradores del sector.

Visite sus iglesias

Templo de San Juan Bautista . Su fachada en piedra reproduce un diseño de Miguel Ángel y es una de las construcciones más antiguas de la ciudad. Allí reposan los restos de los primeros pobladores ilustres de la ciudad.

El templo de Cristo Rey , cerca al colegio Javeriano, admire con detalle la estatua de san Francisco, así como sus vitrales.

El templo Nuestra Señora de las Mercedes · está dedicado a la patrona de la ciudad, la Virgen de la Merced.

La iglesia de San Sebastián tiene unos hermosos vitrales que se conjugan con el color rosa del exterior y es conocida por los pastusos como iglesia de la Panadería.

La Catedral . Sin duda, la iglesia que sobresale por su belleza arquitectónica, por su iluminación y por la hermosura interior.

Recorrido por su cultura

En el Centro Cultural Pandiaco-Museo del Carnaval, se encuentran las figuras alusivas que desfilan los días de carnaval; hay lindos murales con las principales actividades de este evento.

Museo Corpocarnaval. El Museo Casa Taminango . , declarado monumento nacional por su hermosa arquitectura, reúne aspectos de las artes y tradiciones de la cultura nariñense.

La Universidad de Nariño Academia de Historia permite el acceso a libros y documentos que narran importantes hechos históricos de San Juan de Pasto.

El Museo Escolar María Goretti, con 3.350 piezas que cornponen sus colecciones en diversos campos, fue fundado en 1973 y es en la actualidad un importante centro para el conocimiento y la investigación.

El Museo de la Historia de Nariño, realice un amplio recorrido por los aspectos característicos de la cultura nariñense.

El Museo del Oro Nariño es un espacio dedicado a las culturas prehispánicas del altiplano surcolombiano. Cuenta con unas 460 piezas en oro, cerámica, concha y textiles procedentes de las culturas capulí, piartal y tirza. Hace parte del Centro Cultural Leopoldo López Álvarez y está abierto al público.

Tomado del libro Guía de Rutas por Colombia, Puntos Suspensivos Editores, 2007


 

 
 


Carnaval de Negros y Blancos - Comienzos de enero

Este también es una expresión mestiza en la que confluyen las expresiones indígenas, africanas y españolas. Su origen se remonta a las celebraciones de la Epifanía y la llegada de los Reyes Magos, traídas durante la Conquista. Pero también los cronistas hablan sobre el nacimiento de la fiesta a raíz de la sublevación de los negros de Remedios (Nariño), que exigieron un día de descanso.

El hecho repercutió en otras regiones y el rey concedió el 5 como el día para que los negros gozaran de libertad, incluso sus amos les prestaban su ropa para que los imitaran. A finales del siglo XIX, ya desfilaban por las calles un rey negro, un rey indio y un rey blanco, a caballo, homenajeando al Niño Dios. Con el tiempo, la fiesta se convirtió en el sitio para borrar las diferencias, y con pinturas todos se volvían iguales: negros un día y blancos al otro. Se tiene el año 1927 como el primero de la fiesta, que había tomado `prestadas la iconografía y las celebraciones religiosas, para convertir los festejos sacros en una reunión profana.

Hoy el Carnaval de Blancos y Negros es un encuentro con la identidad y la memoria, con la tolerancia que desaparece las diferencias sociales. Pero no comienza en enero, pues desde el 28 de diciembre comienzan las fiestas, cuando los pastusos juegan con agua (aunque ha tenido prohibiciones); luego, el 31 de diciembre, hay un desfile de Años Viejos, muñecos con mensajes de la realidad nacional y que se rellenan con pólvora para quemarlos a la medianoche.

El 2 de enero, los campesinos se ponen sus mejores trajes y llegan a la ciudad, a ofrendar a la Michita Linda, que es la Virgen de las Mercedes y patrona de todo, quien les da licencia para parrandear. El 3 de enero, el alcalde entrega los bastones de mando a los corregidores indígenas y desfila el carnavalito. El 4 la llegada de la familia Castañeda, una parodia de las familias de clase alta, ataviada con trajes y hasta el perro de la casa, y su presencia abre oficialmente la celebración.

El 5 todos los participantes del carnaval se pintan de negro y el 6 el talco cambia el color de la piel, además de que es el día del gran desfile de carrozas monumentales, murgas y comparsas.

Tomado de la Revista Carrusel No. 1396, 8 de diciembre de 2006


 

 
 


Carnaval de Negros y blancos: una fiesta en blanco y negro

por Leonardo Castro, especial para El Tiempo

Hace 55 años, Sigifredo Narváez trabajó como ayudante de un taller de artesanos creando figuras de barro, cubiertas en cola y papel, para los carnavales de Pasto (Nariño). Desde entonces no ha dejado ese mágico mundo y ahora tiene su espacio propio para mostrar las primeras semanas de enero sus muñecos de fantasía en el Carnaval de Blancos y Negros.

A las calles de la capital de Nariño salen esas figuras que montadas en carrozas miden hasta 12 metros, pesan entre dos y tres toneladas y representan leyendas populares, burlas a personajes nacionales o simplemente fantasías.

Narváez se regocija cuando unas 300.000 personas se ubican en los andenes para mirar el paso de ese desfile, uno de los más reconocidos de Colombia. Este maestro espera que sus descendientes sigan la tradición que reúne esta semana de fiesta a todo un pueblo.

Durante días y noches de insomnio, al son de la música de la región, animados por el amor infinito al Carnaval, los artesanos en los últimos cuatro meses del año moldean sus ideas.

Los turistas se acercan en los días previos al gran desfile del 6 de enero a los talleres de los escultores, alma y nervio de este Carnaval que busca ser reconocido en el mundo como patrimonio intangible de la humanidad.

El programa incluye el carnavalito y, hoy, la llegada de la familia Castañeda, como antesala de la aparición de `Pericles Carnaval, que da la bienvenida a la rumba y prohíbe la tristeza. Es un símbolo que se repite desde 1928.

Mañana, la fiesta se tiñe de negro, cuando propios y extraños se pinten la cara y recuerden los tiempos de la esclavitud en que la corona española permitió un día de libertad para los negros y el sábado, se juega a los blancos, bajo una lluvia de talcos perfumados precediendo la lenta marcha de las carrozas, al son de las comparsas de las ñapangas como cariñosamente se les llama a las campesinas.

Este año participan más de 10 colectivos coreográficos de Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela, Argentina y Colombia, para sumar unos 5.000 bailarines en escena.

Tomado del periódico El Tiempo, 4 de enero de 2007


 

 
 


San Juan de Pasto

por Vicente Pérez Silva

Antecedentes históricos

Pectoral Cauca 900 dC - 1600 dCAntes de referirnos a la fundación propiamente dicha de la ciudad de Pasto, conviene que hagamos unas someras reminiscencias. En la antigüedad fue conocida con los nombres de Villaviciosa de la Provincia de Hatunllacta, Villaviciosa de la Concepción, Villaviciosa de Pasto, Villa de Pasto y San Juan de Pasto. Se dice que este último se le dio en homenaje a la princesa doña Juana, hermana del rey Felipe II, quien firmó los documentos que concedieron el título a la ciudad. Es una de las ciudades más antiguas de América y de Colombia. Por el espíritu combativo de sus moradores, en el siglo XIX se la llamó "La Leona de los Andes"; la Vendée Americana, "donde el amor al rey y la fidelidad a Castilla llevó a extremos de sublime heroísmo". Posteriormente la "Ciudad Teológica". En la actualidad lleva el calificativo de la "Ciudad Sorpresa".

Pasto es una palabra de origen quechua que significa "río azul". Pastos se llamaron las tribus que habitaron las regiones de Túquerres e Ipiales. Refiriéndose a sus habitantes, Cieza de León escribe que "todos estos pueblos y caciques tenían y tienen por nombre Pastos, y por ellos tomó el nombre de Villa de Pasto".

Diego de Tapia, alcalde de San Francisco de Quito, Pedro de Añasco y Juan de Ampudia, enviados desde dicha ciudad por el Gobernador y Capitán Sebastián de Belalcázar, fueron los primeros conquistadores que, en 1535, llegaron a la provincia de Quillacinga; la región mejor organizada que encontraron los españoles en el sur de la patria. Los Quillacingas ocuparon un territorio limitado por el norte con el río Mayo; por el sur con el río Guáitara y el pueblo de Puerres; por el oeste con el río Patía (desembocadura del Guáitara) y por el oriente con el Valle de Sibundoy.

Estos aborígenes, en sus creencias religiosas, fueron demonólatras y totémicos. Rindieron culto al sol, al agua, a la rana, a la serpiente, al mono y a otros animales y elementos. En sus creencias llegaron hasta el sacrificio humano. Fueron especiales sus ritos funerarios; cavaban grandes y profundas sepulturas donde enterraban a los difuntos con todos sus haberes y alimentos para el largo viaje del más allá. Y fueron también antropófagos, belicosos e indómitos. Apelaron a las armas para defenderse de los invasores. Su fiereza impidió muchas veces la fundación de Pasto. Utilizaron como armas palos y piedras, pocas lanzas y mal hechas. Modelaron el barro con técnica y buen gusto; elaboraron ollas, cántaros, compoteras y silbatos. La estatuaria, tanto en piedra como en barro, acusa una gran comprensión del arte decorativo. Su cultura pertenece al período que los arqueólogos llaman de integración. No quedan vestigios del idioma. Quillacinga quiere decir "media luna", "narices de luna", para algunos y "oro en las narices" para todos.

Los fundadores

En el discurrir y existencia de nuestras ciudades capitales, ninguna como San Juan de Pasto, acerca de la cual se haya investigado y discrepado tanto, con miras a desentrañar o precisar la paternidad de su fundador e, igualmente, la fecha y lugar de su fundación. Recordemos que, desde lejanos tiempos, a una trilogía de nombres se le atribuye este privilegio: Lorenzo de Aldana, Sebastián de Belalcázar y Pedro de Puelles. La balanza se ha inclinado más sobre los dos primeros. Y recordemos, así mismo, que son dos los lugares en donde se refiere que se cumplió dicha fundación: Guaquanquer, hoy Yacuanquer y el Valle de Atris, o sea el espacio en donde actualmente se asienta la ciudad.

En torno a esta vieja y larga controversia, no son pocos los autores que desde antaño hasta la época reciente, se han ocupado de semejante suceso. Sin embargo, en razón de la inexistencia de la respectiva acta de fundación, quizás no se llegue a decir la última palabra, y no quede sombra de duda en cuanto respecta al día, fecha y año que tuvo lugar el acontecimiento de marras y quién su real e indiscutible fundador.

Con este propósito, en primer término, contamos con los testimonios de renombrados cronistas, a saber: Pedro Cieza de León, soldado expedicionario del imperio incaico y autor de la Crónica del Perú, es el primero que nos habla de la fundación de la Villaviciosa de Pasto, en el año del Señor de 1539. "La Villaviciosa de Pasto -dice- fundó y pobló el capitán Lorenzo de Aldana en nombre de su majestad, siendo el adelantado don Francisco Pizarra su gobernador y capitán de todas estas provincias y reinos del Perú". Antonio de Herrera y Tordecillas, llamado el cronista mayor de Indias, en su obra Historia General de los hechos de los Castellanos en las Islas y Tierra Firme del Mar Océano, más conocida con el nombre de Décadas de Herrera, al igual que el anterior, refiere que San Juan de los Pastos fue poblada en 1539 por el Capitán Lorenzo de Aldana, con el nombre de Villaviciosa de Pasto. Antonio Vásquez de Espinosa, religioso Carmelita, muy versado y entendido en todas las materias de Indias Occidentales, en su Compendio y descripción de las Indias Occidentales, sostiene que la ciudad de San Juan de Pasto la fundó el capitán Lorenzo de Aldana en el año de 1539. A su vez Juan Flórez de Ocariz, también atribuye a Lorenzo de Aldana la fundación de Pasto en 1539, con el nombre de Villaviciosa. Y el Jesuíta Juan de Velasco, misionero en la provincia de Im-babura y Carchi, en su obra Historia del Reino de Quito afirma que el capitán Lorenzo de Aldana fue el fundador de Pasto, llamada también Villa Viciosa y que 1539 es el año de su población y fundación en el Valle de Atris de la provincia de Hatunllacta. Al mismo capitán le atribuye la fundación el cronista Lucas Fernández de Piedrahita, en su Historia General del Nuevo Reino de Granada.

De otra parte, el indígena peruano Felipe Guarnan Poma de Ayala, versado en lenguas americanas y europeas y muy informado del desarrollo cultural de ambos mundos, en su obra Nueva Coránica y Buen Gobierno, ilustrada con mapas de ciudades y otros motivos, nos hace este breve y descriptivo relato:

Esta dicha ciudad de Atres (Atris) se fundó en el mismo año y mes y día del papa Paulo y del emperador don Carlos, fue fundado esta dicha ciudad; todos los caballeros y vecinos y soldados son gentes de paz, cristianísimos, gran servidor de Dios y de Su Majestad, son caritativos con los prójimos... Estas dichas tres ciudades (Santafé de Bogotá, Popayán y Pasto) lo fundó el dicho capitán Alvarado y Sebastián de Balcázar (Benalcázar)

Si caemos en cuenta que el mencionado cronista señala dicha fundación a los tres años del papa Paulo III, quien accedió al solio pontificio en 1534 y a los dieciocho años del emperador Carlos V, quien accedió al trono imperial en 1519, deducimos que, según Poma de Ayala, fue en 1537 cuando se llevo a cabo la fundación de Pasto, por el adelantado Belalcázar, en compañía del capitán Alvarado.

A un lado de esta consideración, cabe recordar que dicho emperador Carlos V en 1539, le expidió el titulo de Muy Noble y Muy Leal ciudad de San Juan de Pasto. En este mismo año, mediante Real Cédula de fecha 17 de junio, se le concedió el escudo de armas.

El tercero a quien se le atribuye la fundación de Pasto en el año de 1540, es el sevillano y aventurero Pedro de Puelles. Son pocos, ciertamente, los autores que han hecho este planteamiento, apoyándose en las relaciones de Pascual de Andagoya. Entre otros, el historiador ecuatoriano Jacinto Jijón y Caamaño, y Jaime Arroyo, autor de la Historia de la gobernación de Popayán. A la cabeza se halla nuestro eminente polígrafo José Rafael Sañudo, autor de los célebres y eruditos Apuntes sobre la historia de Pasto.

Vemos, pues, que tres son los personajes sobre quienes recae el título de fundadores de la Villa de Pasto y diversos los años de su fundación que, según el Libro Verde, o sea el libro primero de Cabildos de Quito, da indicios de esta fundación en los años que oscilan entre 1535 y 1540.

Recomendación académica

Ante una incertidumbre de estas proporciones y ante el desconocimiento de un documento auténtico o acta de fundación, en el año de 1936, el Centro de Historia de Pasto realizó un detenido estudio, con el fin de determinar la fecha en que debería efectuarse la celebración del cuarto centenario. Sin embargo, ante la disparidad de criterios, el mencionado Centro de Historia conformó una comisión integrada por los miembros Ignacio Rodríguez Guerrero y Sergio Elías Ortiz, secretario perpetuo, quienes luego de estudiar los respectivos informes y discutir las diversas opiniones de los socios y el aporte de autoridades versadas en la materia, el primero de mayo de dicho año de 1936, el Centro resolvió por unanimidad, recomendar al Consejo Municipal de Pasto la celebración de dicho cuarto centenario de la ciudad, en el año de 1940. 

No obstante esta recomendación académica, y de haberse zanjado la disparidad de criterios el H. Consejo Municipal de Pasto, mediante acuerdo No. 30 de fecha 23 de agosto de 1938, dispuso señalar el 24 de junio de cada año, día de San Juan Bautista, patrono de la ciudad, para conmemorar esta fundación.

Resistencia del pueblo pastuso

En opinión de ilustres viajeros, tanto extranjeros como colombianos, Pasto es "la ciudad de más bellos contornos", "el único paisaje europeo que se encuentra en Colombia". Pero volviendo atrás, Pasto fue "la fortaleza del realismo más intransigente y agresivo de toda América"; sin olvidar que fue un pueblo valiente a toda prueba. Sus moradores, con el caudillo Agustín Agualongo a la cabeza, fueron fieles al rey de España aún después de la independencia. Los ejércitos libertadores y el propio Bolívar padecieron tremenda resistencia en su marcha hacia el sur. Está escrito que Pasto fue "la patria del valor", y que los pastusos elevaron "la intrepidez y la bravura a un grado extremo más allá dé lo heroico".

Curiosidades históricas

Como datos de importancia y curiosidad histórica, conviene rememorar los siguientes: desde fines de 1781 Pasto demostró sus sentimientos de independencia, al levantarse contra el gobernador de Popayán José María Peredo, sacrificado luego en Catambuco. En los años de 1811 y 1812, el Cabildo de Pasto suscribió Actas Solemnes en las que constan sus más decididos sentimientos patrióticos que, posteriormente por desgraciadas circunstancias torcieron el curso de estas manifestaciones. En 1809, con lanzas, palos, piedras, y cañones de guadua los pastusos vencieron a los invasores quiteños en el paso del Guáitara. En agosto de 1823 los generales Salom, Flórez y Herrán, ante la imposibilidad de rendir a Agualongo que había sitiado la ciudad le enviaron como emisarias de paz a tres monjas conceptas, para que lograran persuadirlo de la retirada y su rendición. Pero ellas que pertenecían a la casa de Dios y del Rey, aconsejaron a Agualongo todo lo contrario. La historia no registra caso parecido.

Una imprenta de palo

En 1837, don Pastor Enríquez, hábil e ingenioso artista, estableció en Pasto la primera imprenta construida a mano con tipos y viñetas de madera. La creatividad de esta obra fue de maravilla y causó la admiración de propios y extraños, a tal punto que se había dispuesto exhibirla en la exposición industrial realizada en Bogotá a fines de 1895. Al respecto, el escritor Prospero Pereira Gamba en su obra Sucesos de mi tiempo recuerda lo siguiente:

Fue lástima que por insuperables inconvenientes de transporte, no se hubieran exhibido dos fenómenos de carpintería artística, a saber: un órgano hecho de guadua y construido en Pore, y una imprenta de tipos de madera, fabricada en Pasto; pero de estas obras, raras y pacientes, quedó constancia oficial en los archivos y por eso me atrevo a mencionarlas para precaver incredulidades acerca de tales esfuerzos de ingenio, que, seguramente, no volverán a producirse jamás.

Dotes artísticas de los artesanos

Es importante traer a la memoria el reconocimiento y la exaltación del genio y las dotes artísticas de los artesanos pastusos, que nos hace el sabio Miguel Triana:

Hace cuatro años Bogotá se sintió maravillada y quien sabe si en el fondo de la conciencia humillada ante una exposición de productos del Sur que llevó a cabo con mil dificultades el sincero admirador de Pasto y gran patriota señor Rufino Gutiérrez. Llamaron la atención los curtimbres, los tejidos y las pacientes obras de mano, la calidad de las obras de zapatería, ebanistería y talabartería, comprobaron la disposición y el buen gusto pastusos en artes y causó admiración por la milésima vez el modo sui generis como aplican en Pasto el barniz de copal. La guerra de 1895 cortó de un solo tajo las consecuencias industriales de esta bella exposición, que, con todo le dijo al país: "Hé aquí el pueblo más inteligente que hay en Colombia"...

Pasto capital de la república

Pero viene aquí algo sorprendente: durante la época de la Confederación Granadina, desde la presidencia de Mariano Ospina Rodríguez y la guerra de 1860 organizada por el general Tomas Cipriano de Mosquera, hasta el año de 1862, la ciudad de Pasto fue designada capital provisoria de la Confederación. El respectivo Decreto dispuso: "El Presidente de la Confederación Granadina, en uso de la autorización que le concede el artículo 40 de la ley 30 de abril de 1859 para trasladar provisoriamente, en caso de grave turbación del orden general, la capital de la Confederación al lugar que las circunstancias indiquen como conveniente, decreta: Artículo único. Desígnase para los efectos legales la ciudad de Pasto, como capital provisoria de la República. Dado en Pasto, a 26 de julio de 1862. Leonardo Canal. El secretario de gobierno, Sergio Arboleda".

Creación del departamento de Nariño

En los albores del siglo XX, Pasto celebra el advenimiento de una nueva era en el ámbito político y administrativo, con la creación del Departamento de Nariño, año de gracia de 1904. Julián Buche-li, hombre visionario y progresista, fue el primer gobernador. La educación fue su anhelo primordial. Con esta aspiración, el 7 de noviembre de dicho año, se lleva a cabo la fundación de la Universidad de Nariño, que remplazó al antiguo Colegio Académico, y contaba con las facultades de Derecho y Ciencias Políticas; de Comercio, y Filosofía y Letras. Fue su primer rector Benjamín Belalcázar. El científico Fortunato Pereira Gamba, quien vino a Pasto a instancias del gobernador Bucheli, inauguró, al siguiente año, la facultad de matemáticas e ingeniería, muy famosa en su tiempo.

Además de la Universidad, Pasto cuenta con otras entidades universitarias; colegios de segunda enseñanza y otros centros educativos de importancia.

Resulta sobremanera grato y estimulante traer a la memoria la transcripción que nos hace el geógrafo colombiano Ángel Díaz Lemos, en su texto de 1894, que es de este tenor.

"Un notable personaje caucano, dice de Pasto lo siguiente: es una importante ciudad que privada de vías de comunicación y alejada del resto de la República, ha logrado a fuerza de trabajo y energía conquistarse el tercer puesto en el país, por su población, por sus edificios, por sus adelantos y variadas industrias manufactureras. En efecto, la ciudad es muy grande y su población ha aumentado de un modo sorprendente...".

Si esto se escribió de Pasto hace más de una centuria de años, ¿qué decir ahora, cuando la ciudad cuenta con una población cercana a los quinientos mil habitantes y su expansión urbanística abarca un área de más de 26 kilómetros cuadrados? ¿Qué decir del progreso y desarrollo en décadas recientes? ¿Qué decir de un pueblo y de unas gentes con ambiciones de grandeza en los diversos ámbitos de la inteligencia y del conocimiento; de las ciencias y las artes; de la educación y la cultura? ¿Qué decir del ímpetu en el trabajo? En fin, ¿qué decir de un gremio de artesanos que hace gala de sus dones congénitos que trascienden las lindes de nuestro suelo patrio? Resultan insuficientes estas cuartillas para un emprendimiento de estas dimensiones.

Que imponencia la del Pasto de hoy, al pie del majestuoso Galeras, que los Quillacingas llamaron Urcunina, vocablo que significa "montaña de fuego". Este es el volcán, custodio milenario de la ciudad que, a veces "colérico y huraño" le causa adversos sobresaltos.

Como dato curioso de comienzos del siglo XX, conviene no olvidar que nuestra naciente capital fue la cuna del fútbol colombiano. Así, en la plazuela de San Andrés, en una tarde del mes de noviembre de 1909, se jugó por primera vez una partida de fútbol, gracias al ciudadano londinense Leslie O. Spain, quien por aquella época había llegado a Pasto con el fin de establecer la compra y exportación de los famosos sombreros de paja toquilla, tan apreciados entonces en Inglaterra.

Con el correr de los años, ocurre en Pasto un acontecimiento de singular gravedad y repercusión: el golpe militar contra el presidente de la República, doctor Alfonso López Pumarejo, el 10 de julio de 1944, el cual fue ejecutado por el Coronel Diógenes Gil, comandante de la séptima brigada, quien estaba al frente de las maniobras militares que en aquel entonces se debían de llevar a cabo en el sur del país.

Larga sería la enumeración de los pastusos que han sobresalido por sus talentos y ejecutorias; razón por la cual nos limitamos a mencionar los siguientes: Tomás Hidalgo Lara, sabio y eminente historiador, fallecido en plena juventud, es el autor de Pasto antiguo y moderno. Reseña histórica y filológica (1890). Samuel Jorge Delgado, discípulo de Miguel Antonio Caro, secretario de gobierno del presidente Marroquín, consejero de estado y rector de la Universidad de Nariño. Juan Lorenzo Lucero, misionero jesuíta, comparado con San Francisco Javier. Alejandro Santander, publicista y fundador de la Sociedad Filológica en la que se dio efectiva participación a la mujer. José Rafael Sañudo, filósofo, historiador y autor de los controvertidos Estudios sobre la vida de Bolívar. Leopoldo López Álvarez, traductor de Virgilio, Homero y Esquilo. Manuel María Rodríguez y Carlos Albornoz, parlamentarios y oradores elocuentes. Ignacio Rodríguez Guerrero, humanistas como pocos en Colombia, laureado por su obra Tipos delincuentes del Quijote. Sergio Elias Ortiz y Alberto Moctezuma Hurtado, cronistas e historiadores de la más pura estirpe intelectual. Guillermo Edmundo Chaves, novelista y poeta de singulares atributos. Carlos Guerrero Orbegozo, poeta de original creatividad, autor del canto épico Rumipamba o el despertar de un pueblo. Bernardo Martínez Santacruz, científico escrutador de la naturaleza. Y Carlos Martínez Madroñera, cantor de acrisolados méritos, consagrado por Luis Vidales como el precursor del grupo de los poetas de Piedra y Cielo.

Entre las mujeres ilustres, cabe recordar los nombres de Jerónima de Velasco, nacida a fines del siglo XVI, y de quien se ha escrito que "fue una poetiza de alto vuelo, que causó admiración a esa cumbre de la literatura universal, el español Lope de Vega"; Leonor de Orense, Dominga Burbano, Luisa Góngora, Ana Rosa Rueda, Raquel María As-torquiza, Amalia Santander y Emma Inés Medina de Moncayo, entre otras. Y las heroínas de la independencia Andrea Velasco, Domitilia Sarasti, Luisa Figueroa "La Góngora" y Dominga Burbano.

En este punto, es preciso destacar las labores de la Academia Nariñense de Historia, que honran la cultura colombiana, particularmente, en cuanto se refiere al Manad de Historia de Pasto que publica año tras año a partir de 1996. Todo un acopio que nos compenetra con el discurrir histórico de Pasto en sus diversas actuaciones y manifestaciones. Y cómo no relacionar, así mismo, la restauración de la Casona Taminango, de origen colonial, con su debida ampliación y dotación, destinada a constituir el mejor y más completo museo artesanal, no sólo de Pasto y Nariño, sino de toda América.

Y en cuanto al carnaval andino de Negros y Blancos se refiere, resaltamos el hecho de que constituye el elemento que representa toda la vivencia del pueblo pastuso, de ahí su reconocimiento como patrimonio intangible de la nación. Esta representación carnavalesca y humorística del más vivo y atrayente colorido, se ha constituido, a través del tiempo, en uno de los más auténticos del mundo hispanoamericano. En la actualidad la UNESCO proyecta declararlo patrimonio cultural de la humanidad.

Réstanos decir que las virtudes de Pasto han sido reconocidas y exaltadas a lo largo de los tiempos por eminentes hombres de estado y por destacados escritores y poetas tanto nacionales como extranjeros: el viajero francés Eduardo André, Juan Montalvo, Miguel Triana, Marco Fidel Suá-rez, Fortunato Pereira Gamba, Eduardo Santos, Luis Eduardo Nieto Caballero, Jorge Zalamea y Eduardo Caballero Calderón.

Tomado de: Revista Credencial Historia. (Bogotá - Colombia). Edición 226, Octubre de 2008