Maria Elena Villamil

Cali, Valle

Diseñadores de modas

Modas

 
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Maria Elena Villamil

Diseñadora de modas

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María Elena Villamil siempre ha tenido un objetivo como diseñadora: que su ropa posea un estilo propio, reconocible, muy personal.  Es decir, que sea ella misma la que se exprese a través de sus creaciones y no sólo la tendencia o las influencias. «Así como es posible distinguir un Armani en la calle -por su sobriedad y mezcla de texturas, por su armonía-, mi ilusión es que en los colores de mis vestidos, en los cortes clásicos y en la sutil riqueza de la mano de obra de mis diseños, se reconozca mi propio sello».  Esta diseñadora antioqueña, desde siempre apasionada por el arte, la pintura y la escultura, entró en contacto con el mundo de la moda desde muy pequeña: «Mi familia tenía un taller de confecciones y desde los años de mi niñez conviví con todo ese universo; este hecho reafirmó mi temprana vocación de dedicarme al diseño -que sentía como algo muy mío- y también me facilitó los primeros pasos, por la infraestructura de maquinarias y demás instalaciones que ya existían, v también por la práctica y años de experiencia de mi madre, que hoy en día es mi socia».   A comienzos de su carrera María Elena Villamil distribuía su ropa en almacenes de Bogotá y luego a nivel nacional, pero con el tiempo se fue dando cuenta de la importancia de tener un punto de venta propio, una tienda de modas en la que pudiera vender sus líneas y exhibir con amplitud sus colecciones.  Esto daba a sus clientes la posibilidad de adquirir una prenda exclusiva o de encargar un vestido sobre medidas: «Fue un salto de calidad gracias a la atención directa y a la gama de ofertas de las que podían disponer mis clientes con un solo golpe de vista». Villamil realiza dos colecciones al año -con unas quince referencias cada una- y las distribuye, fuera de su tienda, en pocos almacenes de las principales ciudades del país.  Asimismo, en ocasiones hace diseños exclusivos para boutiques de Panamá, Ecuador y Venezuela.  La extraordinaria calidad de sus prendas de colección hace que éstas reúnan las características de la alta costura. «Como trabajo con un taller propio -con personal calificado- y allí hacemos desde el patronaje hasta el acabado, puedo asegurar un altísimo nivel en cada vestido.  Los talleres satélites sólo los utilizo para detalles, bordados o toques especiales.  María Elena Villamil tiene la convicción de que lo característico del buen gusto y de la elegancia es una gran sencillez. Ésta se logra cuando en un diseño clásico se consigue añadir un toque de atrevimiento, de alegría y sensualidad sin caer en la extravagancia. «Es importantísima también la buena elección de las telas.  Yo prefiero las fluidas y libres, de fibras refinadas, sensualidad en el tacto y la apariencia, con aspectos mates o de brillo muy ligero, en algodón o viscosa, como el chiffon, las transparencias, los terciopelos lisos, las sedas... También, le fascina trabajar telas bordaclas en hilos burdos de algodón, con efectos de brocados».   En la nueva generación de diseñadores colombianos, María Elena Villamil demuestra un sólido talento y gran capacidad de innovación.  En un futuro cercano, -con la apertura de nuevos puntos de venta propios en otras ciudades del país y con la mayor proyección internacional (más destinos en cantidades superiores), «creo que mi¡ carrera habrá entrado en la plena madurez y en el pleno desarrollo de mis facultades».  

Tomado del libro: La Moda en Colombia, Ediciones Alfred Wild, 1994

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Comodidad y libertad son las consignas de la diseñadora caleña María Elena Villamil. Ella trabaja para las mujeres que quieren verse sensuales y femeninas, pero sin exagerar y sin sacrificar su propio confort. María Elena tiene su tienda desde hace 10 años en Cali y acaba de inaugurar otra en Bogotá. Su más reciente colección in­cluye una línea para clima frío, otra para clima cálido y una para la noche. Los materiales que más emplea son el crepé elástico, el chiffón de seda, y el cuero, que sin lugar a dudas es el más importante de su colección, ya sea como componente principal de la prenda, mezclado con otros materiales como simple elemento de adorno, reemplazando botones o ribeteados. María Elena también realiza trabajos a mano para incluir canutillos, mostacillas y cristales africanos en sus diseños, como detalles muy sutiles que complementan sus trajes de estilo minimalista. Esta diseñadora trabaja prendas que sobreviven al paso del tiempo y de la moda, pues son mo­dernas, pero a la vez guardan un estilo clásico. Resaltan la figura femenina, insinuándola pero sin exagerar. Sus diseños tienen gran caída y movimiento, justo lo que necesita la mujer para verse aún más romántica y femenina.

Nota de ColArte:  Hay especial interes en actualizar y complementar la trayectoria de esta diseñadora de modas

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MARIA ELENA VILLAMIL
LA DEPURACION DE UN ESTILO (2002


Desde que esta caleña comenzó a explorar el mundo del diseño de modas, lo único que ha buscado es depurar su estilo. Y en esa búsqueda llegó a lo que muestra hoy en las pasarelas: cortes y siluetas limpios, excelente manejo del color, toques de lujo representados en el trabajo manual con canutillos, mostacillas y lentejuelas, rosas en organza y sutiles detalles que invitan al maximalismo sin caer en el exceso... una prenda suya se reconoce sin necesidad de presentación. Y es que a la hora de mostrar su trabajo final hay dos palabras que se traducen en cada prenda: comodidad y seguridad.

Esas caracteristícas hacen que no sea raro que María Elena Villamil resulte elegida para representar a Colombia en la próxima pasarela Orbitel de moda, al lado de los neoyorquinos Badgley y Míshka, dos grandes de la moda.

Tomado de la Revista Cromos No.4388, marzo 11 de 2002

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Colombiamoda 2002- El Toque de Maria Elena Villamil

Su línea son los cortes rectos y lisos, con una caída muy natural. Prendas - que se acomoden fácilmente al cuerpo de cualquier mujer. Diseños con la exacta elegancia que otorga un acabado perfecto concebido dentro de la mayor simplicidad. Influencias todas de la corriente minimalista que para ella continúa siendo el hilo conductor de su estilo y su trabajo. Sin embargo, la novedad de sus diseños no es esa. Está es en el armonioso síncretismo de sus combinaciones logradas a base de texturas, telas y adornos y en el trabajo manual con que son recamadas muchas de sus prendas. Utiliza para ello canutíllos, rosetícas, marrocos, piedritas africanas, lentejuelas y mostacíllas bordadas a mano y puestas muchas de ellas como un detalle fino y sutil. Con esto logra que su ropa sea sobría y lanzada al mismo tiempo. Y realzar la feminidad, algo hacia lo que apunta la estética de María Elena Villamil. De allí que sus diseños acentúen los con tornos femeninos con sus telas que caen sin atropellar jamás el cuerpo y sin hacer gala de una sensualidad que nada tiene que ver con mostrar. 

Cada año sin falta viaja a Italia y Nueva York. Allí se informa de las últimas tendencias de la moda, asiste a ferias internacionales, se pasea por las tiendas con lo mejor de la temporada y compra la mayoría de las telas con las que ella trabaja: crepés elásticos, chifones de seda, cueros delgados, cachemíres y organzas. Prefiere los colores sobrios a tono con los cortes de sus prendas. Utiliza mucho la gama de los beiges, verde, azul y crudo. Uno que otro color fuerte lo usa a manera de accesorio. Por eso su ropa tiene la mezcla perfecta: elegancia, informalidad y originalidad. Por eso también ahora es considerada la segunda Silvía Tcherassi del diseño en Colombia.

Tomado de la Revista Cromos No.4410, 16 de agosto de 2002

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2004: Una década de creatividad 

Cuando se miran los diseños de María Elena Villamil se entiende por qué son tan femeninos, sencillos y elegantes. Esta paisa nacionalizada caleña es una mujer dulce que en los 10 años de vida profesional que celebra, ha mantenido su estilo. Sus comienzos fueron con sus amigas, a quienes les confeccionaba en el taller de su mamá. Hoy trabajan para ella 38 personas y el mercado y la competencia la obligaron a combinar su parte creativa con el de empresaria. Pero los diseñadores, como los artistas, deben tener espacios para crear, María Elena se va al campo, se rodea de flores y se ambienta con música clásica para buscar la inspiración. Recomienda tener en el armario, como prendas básicas, camisas blancas, un abrigo negro y bluyines. A los 36 años y además de sus almacenes de Cali y Bogotá, abrirá en Miami y Cartagena para celebrar sus primera década en la moda.

Tomado del periódico El Tiempo, 12 de abril de 2004