Julia de Rodriguez

Cali, Valle

Diseñadores de modas

Modas

 

JULIA DE RODRíGUEZ

Diseñadora de modas

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1923 -
.Pereira,

Su especializada labor de confección en cuero por más de veinte años, tiene origen en el temprano conocimiento del material, derivado de las actividades de su padre como uno de los impulsores de la industria de las curtiembres en Colombia. La diseñadora realiza trajes de diversos colores y texturas para toda ocasión a los que incorpora encajes, tejidos, plisados, pedrería y estampaciones de figuras precolombinas.

 

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La historia de Julia de Rodríguez puede re­montarse a los años en  los que Juan de Dios  Restrepo, su padre, co­menzó en Cali la impor­tación y comercialización de cueros en Colombia en los años 20’s. De manera que desde su infancia Julia de Ro­dríguez se familiarizó con este material y su padre le enseñó los secretos de su manejo. En 1975, empezó a crear sus propios diseños bajo la marca “Lady R”. En ese momento lan­zó sus colecciones introduciendo estampa­dos de sellos precolombinos. Esta diseñado­ra le incorporó al cuero otros materiales co­mo encajes, tejidos, plisados y pedrería, dando versatilidad a la moda en cuero. En 1997, Augusta Rodríguez asumió la dirección del Departamento de Diseño, bajo el ojo experto de Doña Julia.

Tomado de Bogota Fashion, seplemento de El Espectador, 20 de marzo de 2001

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La moda nacional se quedó sin la gran dama del cuero

La última vez que Julia de Rodríguez pisó una pasarela de moda fue la noche del 17 de febrero, cuando asistió al desfile inaugural de la Semana Internacional de la Moda de Bogotá, que estuvo a cargo de la marca que llevó su nombre durante los últimos 30 anos.

Puntual, como siempre, doña Julia llegó al salón de Corferias y se acomodó en la primera fila, destinada para los invitados especiales, en compañía de algunos de sus hijos, para presenciar orgullosa la última colección que ella misma revisó y a la que le dio su visto bueno definitivo.

En la noche del domingo pasado, con su muerte en Bogotá, terminaron más de 40 años de trabajo por la moda colombiana a la que se consagró esta mujer nacida en Pereira y que falleció a los 85 años de edad, como consecuencia de una enfermedad.

Su incursión en el mundo de la moda se dio casi de manera natural, por el trabajo de su padre en Cali y otras ciudades del país, donde se destacó como un importante industrial del cuero. Desde su juventud Julia Restrepo Villa -ese era su nombre de soltera- se movió en un mundo en donde el cuero era el rey.

Tal vez de allí su obsesión por ese material que se propuso poner en esa posición de privilegio que ocupa hoy en la moda nacional. Primero, a través de una tienda llamada Lady R que abrió en Bogotá, y años después, consolidando su propia marca.

"Ella fue la creadora, la realizadora de la concepción del diseño y de la confección del cuero en Colombia . Se propuso enseñarnos que podíamos vestirnos de cuero, y lo logró", dice Nohora Parra, amiga personal de la familia.

Doña Julia tuvo, además, la virtud de congregar a los suyos en torno a su pasión y a su trabajo. Casada con el ex capitán de aviación Francisco Rodríguez, tuvo cinco hijos: Patricia, Francisco `Chico, Augusta, Juliana y Mariana.

Hoy en día todos ellos, aunque graduados en diversas profesiones en el exterior, trabajan en la empresa y siguen con el compromiso de mantener el legado de su mamá.

"Como mamá y abuela era excepcional. Siempre los motivó (a sus hijos) a viajar, estudiar y prepararse. Al final, todos regresaron a trabajar con ella", recuerda Parra.

Su aporte al mundo de la moda colombiana, en general, y al del cuero, en particular, fue importante e innegable. Por eso en casi todas las ferias de moda en que este material lograba colarse para mostrar las últimas tendencias, siempre doña Julia y su empresa dijeron presente y se llevaron las primeras planas y los mayores aplausos.

Hoy en día hablar de Julia de Rodríguez es hablar de calidad, excelencia y diseños de última moda.

A pesar de la ausencia de su fundadora, es seguro que su nombre y su estilo seguirán marcando tendencias y dejando en alto el nombre del diseño nacional.

Tomado del periódico El Tiempo, 21 de abril de 2009

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El glamour de la ruana

por Silvia Arévalo

Lo sabían los bisabuelos y los tatarabuelos y muchas generaciones anteriores a las suyas: nada calienta mejor que una ruana. Los conquistadores violentos que asolaron las tierras del altiplano cundiboyacense se encontraron con algo que los detuvo en el siglo XVI y que adoptaron como si fuera propio: unas mantas largas y cuadradas, de distinto largo, ya fuera para hombres o para mujeres, que los indígenas de la región usaban para protegerse del frío, y que con el tiempo se unieron a los cortes de los capotes que lucían los españoles. Así nació la ruana, y así se ha conservado durante más de cuatro siglos. Ahora esta prenda se revitaliza gracias a la marca Julia de Rodríguez, conocida especialmente por su trabajo en el ámbito del cuero, la moda y su trabajo de carácter social. La historia puntual de las ruanas inició hace tres años cuando junto con la Fundación Compartir unió fuerzas para trabajar con los tejedores y artesanos del municipio cundinamarqués de Cucunubá, en donde se respira la esencia de la lana y con la cual se fabrican ruanas consideradas entre las más bellas del país. Con este proyecto, que continúa vigente y se presenta todos los años en Expoartesanías y Festilana (el festival de la lana de la región), la marca ha reinterpretado la prenda icono de la cultura colombiana y ha innovado su estilo, al punto de añadirle glamour a la prenda tradicional mediante la inclusión de bordados, flecos y piedras.

Pero además, le ha dado múltiples posibilidades de uso a la fibra en prendas más elegantes y modernas como abrigos doble faz, capas y chalecos. En definitiva, Julia de Rodríguez y los artesanos de la región han hecho magia con la lana y han creado un valor agregado para el vestuario del cuero. Con trabajo, dedicación e ingenio han logrado hacer "algo más que una ruana" al punto de fusionar la tradición y la calidad de los paños junto con el trabajo artesanal, la elegancia y el diseño impecables propios de la marca. Con ello, encontró la fórmula para promover una nueva identidad de la moda colombiana en el mercado de la exportación en el plano internacional. Porque si algo define a la marca Julia de Rodríguez es la creatividad, la elegancia y el buen gusto. Algo que Juliana Rodríguez, la mujer que lleva la batuta de este negocio de tradición del cuero, sabe y proyecta muy bien. Sólo basta con verla para percibir en ella un halo de distinción y un porte que transmite fuerza y personalidad. En pocas palabras: Juliana lleva el carácter del cuero impregnado en su piel. Esta materia prima de origen natural, al ser transformada en una prenda o accesorio, adquiere vida propia y deja una huella indeleble en quien la porta. Y así ocurre con la diseñadora, que es capaz de transmitir experiencias de vida capaces de darles a las mujeres un sentido de seguridad y búsqueda de exploración de nuevas facetas en la proyección de su imagen y su estilo personal. Con más de treinta años en el mercado de la moda colombiana, Julia de Rodríguez ha sabido cómo transmitir y proyectar este concepto a través de sus creaciones y de la asesoría personalizada que ofrece en su boutique. Julia de Rodríguez le apuesta, en fin, a la tradición y a la modernidad. Al igual que la ruana, que unió las miradas de españoles e indígenas en una prenda emblemática, su trabajo actual refleja carácter e innovación, con la intención de reinterpretarse sin perder su esencia madura y ancestral.

Tomado de la Revista Diners No.487, octubre de 2010