Pablo Ramirez

Antioquia

Fotografos (Farandula, modelos, reinados, actores)

Figura Humana

 

Pablo Ramirez

fotografo

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Antioquia, 1964

PABLO RAMÍREZ es un fotógrafo de aquí con nombre allá. Habla poco de sus logros. La verdad es que siempre habla poco, pero su labor no necesita de Io que él considera palabras innecesarias.

Paisa, 36 años, al menos un lustro de ellos dedicado al trabajo en Nueva York. Ha fotografiado para agencias de modelaje como Elite; Ford y Sky, y pueden verse sus trabajos en las revistas Harpers Bazar, Vogue, EÍIe y Regazza. En Colombia sus producciones se han publicado en CROMOS (veterano de los Minicromos), Nueva, .G, Aló y Edítora Cínco.

Es un experto retratista que da siempre prelación al trabajo editorial, pero no desecha la fotografía comercial. Sabe de maquillaje y modas, y ello le ha permitido manejar conceptos muy claros en sesiones donde lo respalda su estable equipo de trabajo. En el Mínícromos 2000 (Reinado2000) lo acompañaron Gloria Patricia Síerra (directora de arte y asistente de maquillaje), Francisco Murcia (asistente técnico de fotografía), Juan Camilo Álvarez (maquíllador y estilísta en jefe), Paula Galarza (productora) y Miriam Hernández (asistente de maquillaje y peinados).

Ellos admiran en Pablo dos cualidades: que tiene memoria fotográfíca y jamás olvida una modelo (tratándose de un fotógrafo el don parecería redundancia) y que es un maestro a la hora de capturar la luz y manipularla. No más. Pablo detesta que la gente malgaste palabras en él.

Tomado de la Revista Cromos No. 4316, octubre 23 de 2000

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Pablo Ramírez: responsabilidad y respeto 


Este paisa es comunicador social de profesión y fotógrafo por amor. Desde hace 15 años ha dejado sus fotos en Medellín, Bogotá y Nueva York, en donde trabajó 9 años en campañas publicitarias de importantes marcas cosméticas internacionales.
A su regreso a Colombia se estableció en Medellín, donde trabaja, entre otras, con la marca de ropa Touche. Así, persiguiendo el mundo de la moda, de las mujeres bellas y los cuerpos es culturales, encontró con su cámara de fotografía un lugar que lo recibió y lo aceptó. 

Como comunicador social y profesional de la in formación, tiene conceptos que son característicos de sus fotografías. "Yo tengo una idea muy responsable de la mujer. Por eso quiero que mi trabajo y mi nombre sean relacionados con este importante valor". Por eso su estilo encantador lo hizo merecedor del premio a mejor fotógrafo latinoamericano de modas de la revista Vogue. 

Con sus fotos y retratos pretende dar mensajes positivos, respaldados por una industria que tras bambalinas hace que el esfuerzo valga la pena. "No es sólo el lujo por el lujo, la ostentación por la ostentación". Por eso sus retratos están lejos de reflejar a la mujer frívola, deseada como estereotipo, pero poco valorada como ser humano. Sus fotos, especialmente las tomadas en blanco y negro, son para él como epitafios, con un mensaje que vivirá eternamente en la posteridad. 

La modelo lo proyecta, lo interpreta y lo transforma, dando como resultado algo nuevo, una sensación nueva. Un producto auténtico y original, fruto de su mente creadora y de Ia fluidez de las formas femeninas. Por eso a la hora de hacer su trabajo y sacar los mejores momentos de las modelos, prefiere la naturalidad, reflejada en rostros de verdad, sin elementos artificiales que le roben lo básico, lo que es propio de cada mujer. 

Mantener el respeto y la responsabilidad no sólo con las modelos sino con su equipo de trabajo es lo que Pablo más valora de su oficio. Conseguir la armonía de ideas y conceptos con su asistente, Francisco Murcia, es fundamental para su producción creativa, para lograr un trabajo que refleje sus ideas tal y como las quiere manifestar.
Tener un punto de vista claro sobre lo que quiere expresar, firmeza y seguridad acerca del aporte de su ojo, son para Pablo la verdadera esencia de la fotografía. "Si alguien me va a pagar por mi trabajo, éste debe reflejar lo que yo pienso sobre lo que estoy haciendo. Un mensaje en el que yo crea y quiera divulgar". De ahí que sus fotos más que aparentar y experimentar, tengan como respaldo una cierta moral, en donde la confianza y el sentirse bien sean elementos fundamentales. 

Para él, su nombre es garantía de responsabilidad y respeto, y asegura que "una metida de pata" es un error que nunca se verá en sus trabajos. Pablo Ramírez es un hombre sencillo y agradecido que ve en su trabajo el esfuerzo de muchas manos y mentes que unidas logran un producto de calidad y reconocido. Que le ha dado popularidad con el sello del respeto y la seriedad.

Tomado de la Revista Estilo, de Fedco,edicion 13, 2002

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Después de retratar a las mujeres más bellas de Colombia, este paisa se radicó en Nueva York a trabajar para agencias de modelaje como Élite, Ford y Sky. Sus trabajos se publicaron en revistas como Harpers Bazar, Vogue, Elle y Regazza.

Tomado de la Revista Cromos, Edición de Aniversario 95, 2011

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