Carlos Gaviria

Bogota

Fotografos, Directores (Moda, comerciales, campañas publicitarias)

Figura Humana

 

Carlos Gaviria 

www.carlosgaviria.com

fotógrafo, director artes escénicas

Vea otras fotos de Carlos Gaviria en ColArte

 


Carlos, el envidiado

por Marta Brugés

Todas le dicen "Carlitos", le hacen pucheros, le entregan la mejor de sus sonrisas y la más seductora pose. Obedecen de inmediato cuando sugiere "te verías mejor sin la blusa", o "estira un poco más la pierna", o "mírame, por favor"...

Carlos Gaviria pasa horas y horas concentrado en ellas, escuchando la música que las inspira aunque a él no le guste, pendiente de cada detalle que contribuya a su plenitud. Por lo general se encarga de elegirles el estilo de ropa, los accesorios y la ambientación. Literalmente podría decirse que las viste... y las desviste.

Y al final, se las apropia. Congela ese instante sensual, eterniza la voluptuosidad de sus formas, para luego permitir que seduzcan a otros mortales desde las páginas de la revista SoHo.

Es su responsabilidad como director estético y fotográfico de esta publicación, especializada en mostrar ligeras de ropa a las mujeres más hermosas y deseadas de Colombia.

Catalina Aristizábal, Martina García, Cathy Sáenz, Patricia Vásquez, Carolina Acevedo, Natalia París, Adriana Hurtado, Sofía Vergara, Manuela González, Paola Rey, Carolina Castro, Juanita Acosta, Adriana Tono, Carolina Gómez, Claudia Lozal no, Adriana Arboleda, Norma Nivia, entre otras, han sido captadas por la ingeniosa avidez de su lente.

Inflados de envidia, muchos hombres le han ofrecido sus servicios como asistentes, arrastra-cables, prende-luces... y ni hablan de salario, se conforman con estar presentes en sus interesantes sesiones fotográficas.

Curiosa paradoja. Ignoran que cuando una bella comienza a destaparse o a cambiarse la ropa, Carlos, que semeja el último caballero del reino de lo erótico, se pone más nervioso que ella y es el primero en salirse del estudio. ¡Ah! Y también saca a sus asistentes. Le pide a la productora que cuando esté lista lo llame para volver a entrar.

Más de una vez se ha sonrojado al dar una indicación como: "quítate el brassier y lo tapas con los brazos, si se lo ve más de la cuenta le aviso". "Menos mal -confiesa- que mis ruborizadas pasan inadvertidas".

¿Será que esa timidez ayuda para desinhibirlas?

"No, más que ser tímido me ayuda el ser respetuoso -dice- hacemos un pacto de confianza, nunca voy a hacerles una foto mientras ellas no lo quieran. No hago nada sin su permiso".

Enseguida se da cuenta si son extrovertidas o muy tímidas. A veces aquellas mismas le dicen "oye, esto está muy parco" y proponen más audacia. Con las tímidas se puede manejar la sesión de fotografía en una playa.

Tiene una metodología que le funciona: así sea con dibujos, antes de la sesión les muestra una referencia de cómo serán las fotos, de modo que ellas saben a lo que van. Y si en el transcurso de las tomas surge una imagen bonita y sugestiva que no estaba planeada, les pregunta si la hace.

Cuando trabaja, siempre mantiene conversación con la modelo, le muestra lo que está haciendo y corrige lo que no sale bien. Ellas se sienten seguras cuando ven el vestuario, el maquillaje, el peinado, la luz, la primera foto en formato Polaroid...

Por su temperamento algo introvertido, no es meloso pero cuida que sus modelos no se cansen. Le preocupa que, generalmente, vienen de grabar una telenovela, de filmar o de presentar noticieros, y allá posan seis horas o más, y nunca hacen mala cara.

"Este es un trabajo de equipo", dice al referirse a las cuatro personas que trabajan con él y que también saben reconocer cuando "el jefe" está furioso porque, como buen Géminis, tiene dos facetas, puede ser muy calmado y sonriente o hacer gala de una agresividad pasiva (en su caso mutismo total) cuando las cosas no funcionan.

A la imagen por amor

Bogotano de nacimiento, ha permanecido poco en la capital. Debido al trabajo de su papá, el diplomático Enrique Gaviria, y a su alma de gitano, ha vivido, desde los 2 años, en diversos países: Estados Unidos, Chile, México, Suiza, Italia, Grecia, República Checa, Japón y España.

Es el menor de tres hermanos, dos de ellos músicos: José, reconocido compositor y productor; a Inés, quien acaba de lanzar su primer disco en Miami, donde residen ambos. La vena artística de que hace gala la familia, dicen heredarla de sus abuelas formadas en piano, ballet y canto.

Carlos llegó a la fotografía, a los 16 años, por una novia, modelo francesa, que tenía en Chile. Veía que le tomaban fotos y fotos y le parecía fascinante. Terminó el bachillerato en el Liceo Francés y como le gustaba el dibujo comenzó a estudiar diseño gráfico, carrera que terminó en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá.

Los trabajos con fotografías que allí le ponían acabaron por "encarretarlo"; aplicó y se ganó una beca para estudiar fotografía en Milán. Para comprar su primera cámara, que aún conserva, trabajó de guía turístico, de mesero y hasta de obrero. Los siete años que vivió en Italia le sirvieron para abrirse camino en el mundo de la moda. Empezó a ser buscador de modelos para agencias como Future Models y Names, lo que le sirvió para entender los parámetros de belleza en cada lugar.

A raíz de esto le ofrecieron la dirección de una agencia de modelaje en Milán. A la par tomaba fotografías para diversas revistas de Polonia, República Checa, Grecia, Alemania, y Punto G de Colombia.

"Parte del encanto que tiene la fotografía es que uno agarra maleta y cámara, se va y esto mismo en cualquier lugar del mundo. Me crié montando y desmontando mi casa de un lugar a otro".

De la moda al erotismo

Su ingreso a SoHo en septiembre de 2001 fue más por amistad con Daniel Samper Ospina, a quien conoce desde chico. Al principio se negó a aceptar la invitación porque venía de hacer moda, catálogos para diseñadores y campañas publicitarias en Italia. Samper insistió en que hiciera una propuesta, la hizo y les gustó el enfoque. La primera portada fue la modelo Claudia Lozano, que marcó una nueva etapa.

Respecto a la utilización del desnudo femenino como incentivo de venta, opina que "ni SoHo ni yo nos hemos inventado las fotos de desnudo, eso data de muchísimos años. La diferencia entre la vulgaridad y el buen gusto está en el manejo de la línea estética que se le dé. Si se mira una foto de SoHo y otra de un diario sensacionalista, no tienen el mismo resultado. En nuestro caso, más que en el desnudo es en la sensualidad donde está la fuerza de venta".

En su vida personal sigue soltero, afirma que le gustaría conseguir pareja y, más aún, tener un hijo. Hace seis meses se fue a España a estudiar dirección de cine publicitario y videos musicales. Le encanta vivir en Madrid y por lo pronto permanecerá allí. Hace poco estuvo en Bogotá y realizó fotografías con seis bellas colombianas que ilustrarán la edición del sexto aniversario de SoHo: Versiones para adultos de cuentos infantiles. ¡Señores, imagínenselas! Y sigan envidiándolo.

horizontal rule

Ellos opinan 

Enrique Gaviria, su papá: 

"Creo que las fotografías de Carlos, que me parecen magníficas, reflejan su espíritu sensible. Él siempre, desde pequeño, se ha inclinado por la parte cultural y artística. ¿Sabe qué me dicen mis amigos? Que lo envidian". 

Daniel Samper, director de SoHo: 

"Cuando Carlos está en el set es muy buen psicólogo de las modelos, sabe entenderles sus temores y darles tranquilidad. Ellas se sienten seguras, confiadas y muy bien tratadas. Su trabajo es un aporte fundamental al éxito de la revista. Estoy cansado de que me pregunten si hay vacantes en su equipo". 

Gustavo Gómez, editor general de SoHo: 

"Carlos Gaviria es. un hombre al que hay que saber odiar. Yo le tengo una envidia del tamaño de su talento. ¿Cómo es posible que mientras todos nos quebramos la espalda leyendo textos y diseñando páginas, a él, en SoHo, le paguen por estar con las mujeres que todo colombiano cuerdo desea? Es un fotógrafo impecable, un profesional estricto y, además, un buen tipo. Un buen tipo rodeado de buenas tipas".

Tomado de la Revista Credencial No.222, mayo de 2005

horizontal rule


Hace poco (1999)  Carlos Gaviria se graduó como fotógrafo del Instituto Europeo de Diseño, pero su hoja de vida parece la de un consagrado profesional. Con solo 26 anos ya fotografio la  campaña mundial de Peta, la campaña de Peugeot para Francia y la Republica Checa, y también una serie de avisos para Reebok. Pero su pasion es la moda, y en ese terreno ha alcanzado grandes logros. Sus extravagantes fotos con los drag queen de Amsterdam son portada d.e la ultima edición de la revista italiana Max. Además, ha publicado editoriales de moda en la revistas Squire y Elle (edición Checoslovaquia), Spootswear, y va en camino para hacer su entrada a la revista Elle México y la famosa Erzna de Italia. Hoy en día este colombiano tiene como hogar la ciudad de Milán, y trabaja también con la agencia de modelos Want como jefe de reclutamiento. Su vida gira en torno a aviones, hoteles y por supuesto, su mejor amiga: su cámara.

Generación .G

horizontal rule

  30 años, diseñandor gráfico Vivió parte de su adolescencia en Chile. El resto la disfruta actualmente en Madrid, donde estudia Dirección de Cine. Estudió Fotografía en Milán y allí trabajó para revistas como Marie Claire, Max y Esquire, Vivió en México y también en Tokio. Ha hecho fotos para cuanta revista de moda existe. Se pide Francia cuando juega

Tomado de la Revista SoHo No. 63, junio de 2005

horizontal rule

 


Carlos Gaviria, en foco

por Liliana López Sorzano

Como en casa de herrero hay azadón de palo, en casa de fotógrafo no hay fotos.

Paradójicamente odia posar para la cámara y desde chiquito anteponía su mano ante la luz de un flash. El trabajo como diplomático de su padre lo llevó a recorrer medio globo terrestre. En Chile empezó la carrera de diseño gráfico, donde tuvo una novia modelo a quien veía salir de una manera impecable en las revistas. Uniendo el imaginario colectivo y el propio, Gaviria se dio cuenta de que quería estar ahí, en el punto exacto entre la realidad y la ficción de una foto de moda. Básicamente fue el amor el que lo motivó a hacer fotos.

Se ganó una beca en el Instituto de Diseño Europeo en Milán para terminar el último año de carrera. "Logré convencer al instituto de que yo podía ser un mejor fotógrafo que diseñador a hice que me cambiaran la beca por el primer año de fotografía". Se graduó finalmente en fotografía, trabajó un tiempo en Milán y un día decidió coger un avión a Tokio. Era la oportunidad de tocar diferentes puertas y de estar donde sus compañeros no estaban. Cuatro meses bastaron para darse cuenta de que abrirse un camino en un país único en el mundo y donde la demencia y el orden conviven, era muy difícil, era como estar en Lost in Translation.

Volvió al terreno europeo conocido y sus fotos fueron publicadas en revistas como Elle, Marie Claire, Squire, entre otras. Poco a poco fue formando su red de contactos por toda Europa y lo llamaron de Want, una agencia de modelaje en Milán, para que fuera el jefe de selección de modelos. Fue así como llevó a Ingrid Wobst y a Carolina Castro para trabajar en Europa. Pero la tierra hace su llamado en algún punto y regresó a Bogotá. Comenzó a desempeñarse como director de fotografía de la revista Soho gracias a la persuasión de Daniel Samper, quien le planteó el reto, y ahí permaneció por cuatro años. Fue la envidia de muchos hombres, pues cada mes tenía bajo el lente a las mujeres más bonitas de Colombia ligeras de ropa.

Como buen nómada no pudo permanecer por mucho tiempo en un solo sitio. Renunció a la revista, trabajó en México al mismo tiempo que se le fue colando el cine. Cortó la fotografía, se fue a estudiar cine a Madrid y volvió a Bogotá porque se casó. RCN Comerciales le dio la oportunidad como director, donde dirigió más de 20 producciones.

El manejo de la luz y del espacio cambiaron definitivamente en su fotografía después de haber aprendido del cine. Su estilo también es muy influenciado por el diseño gráfico, porque es limpio y geométrico y siempre tiene presente las leyes del tercio.

Según Gaviria, el secreto de una buena modelo no es la de mejor cara ni la de mejor cuerpo, es la que tiene actitud, la que conoce milimétricamente su cuerpo. Para lograr el trabajo se necesita un lobby psicológico muy fuerte. "Tiene que haber química, hay que conectarse con la persona y sacarle el alma. Si no, salen unas fotos como en la sala de su tía abuela".

Un cortometraje hace parte de sus próximos proyectos, así como también lograr exponer en una galería un trabajo que siga los principios químicos de la fotografía.

Tomado del periódico El Espectador, 23 de agosto de 2008