Jose Horacio Betancur Betancur

Medellin, Antioquia

Escultores

Figura Humana

 
Jose Horacio Betancur

Jose Horacio Betancur Betancur

Escultor

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Nació en Medellin, 1918

Artista antioqueño con produccion de mitad del siglo XX, con marcada tendencia a lo regional y a representar personajes del pueblo.

Desde muy joven se dedicó a la escultura.  En 1945 participó en el VI Salón de Artistas Nacionales y en 1952 en el IX Salón con tallas en piedra tituladas Laguna y Madremonte.

Realizó numerosas esculturas, las que alternó con trabajos artesanales en carpintería, murió en Medellin en 1959.


A SUS 59 AÑOS DE MUERTO HOY 10 DE NOVIEMBRE DE 2016 QUIERO HACER UN RECONOCIMIENTO A ESTE GRAN MAESTRO  ESCULTOR CREADOR DE LA ESCULTURA MONUMENTAL NO OFICIAL DE ANTIOQUIA

CON UN ESCRITO DE  León Zafir, cedido para El Colombiano Literario , Domingo 24 de noviembre de 1957. con motivo de su  muerte acaecida el 10 de noviembre del mismo mes

Titulado

José Horacio Betancur y la Casa de la Cultura

alli se narra la historia de la trayectoria escultorica de José Horacio y el nacimiento de la Casa de la Cultura de Medellin hoy facultad de Artes de la Universidad de Antioquia.

Por León Zafir, cedido para El Colombiano Literario , Domingo 24 de noviembre de 1957.

…” De irrevocable extracción obrera y campesina, como que su padre, labriego ocasional, ejercía en la época del advenimiento de José Horacio, con suma honradez y modestia el honesto oficio de carpintero, desde su infancia el artista de que se viene en trato se sintió atraído por las aficiones obreras de su progenitor, y tras de haber cursado estudios elementales en la única escuela de varones que existía en el poblacho, abrazó con bríos singulares el oficio de la garlopa y el serrucho, del martillo y el escoplo, alistándose desde entonces en el escuadrón de los obreros universales, toda vez que el oficio de características artesanas es cogido por el rústico mocetón para iniciarse en las lides del trabajo, es el mismo que le asigna la Historia Sagrada al Carpintero de Nazaret.

Jose Horacio BetancurA fuerza de estudio, en lucha abierta contra los vientos de la incomprensión, logró acopiar una envidiable cultura artística, y en posesión de sus vastos conocimientos y de sus ideas voluntarias, después de haberle jurado con el pensamiento fidelidad a la patria chica, enderezó resueltamente sus pasos hacia esta capital. 

En calidad de obrero común trabajó durante algún tiempo en un taller de ebanistería, calladamente, con el pensamiento fijo en los estudios de escultura y dibujo que adelantaba por las noches en la escuela de Bellas Artes, en donde él mismo se había matriculado. Más tarde, siempre bajo el influjo de sus sueños de liberación de los yugos patronales, fundó su propio taller en un local amplío del barrio alto de Buenos Aires, que distinguió con el nombre legendario de “Taller Luis XV ”. Realizó a la sombra de su casa espiritual una copiosa obra de talla en madera, de tan audaces y originales concepciones, que hubo de sorprender y maravillar a los críticos del arte magnífico, hasta el punto que, no resultara aventurado ni fuera de la realidad, asegurar que con aquellas sus primeras obras clásicas de talla en madera, José Horacio Betancur se incrustó de un solo golpe en el historial artístico – escultural de la montaña y de Colombia. 

No cejaron aquí sus empeños de superación en las artes plásticas, y con una docena de Discípulos de buena voluntad que logró recoger abrió una escuela para enseñarles, maestro generoso, a dominar con arte y elevación de espíritu el barro, el yeso, el concreto y el bronce, cuatro elementos simples y duros que al conjuro de sus sabias manos de artista genial, solían ablandarse, adquirir formas, simular movimientos y expresiones elocuentes, y hasta llegaban a tornarse dóciles y tersos como las lunas de cristal. 

Entregado por entero a la escultura, modeló en madera, yeso, bronce y granito, monumentos de vigorosa concepción, y en barro plasmó una frondosa colección de cerámica que causó una verdadera revolución artística por la originalidad y maestría con que supo captar los más complejos motivos autóctonos de Antioquia, de Colombia y de América. Mas llegó un día en que el dueño del local en donde Betancur estaba consiguiendo a duras penas el pan escaso para su familia, (ya se había casado con doña Enriqueta Tamayo, digna compañera de sus luchas), pero sí mucha gloria para la patria, hubo de reclamarle su propiedad, protestando, sin ruborizarse el imbécil, que se quejaban los vecinos por el hecho “escandaloso” de que en el taller se hallaban exhibidas algunas estatuas de mujeres desnudas… y aquí empezó el viacrucis artístico de José Horacio. 

Posteriormente consiguió que le cedieran, para continuar sus clases, el patio interior de un local público con oficinas al frente, pero tal concesión no le duro mucho tiempo debido a que el jefe de las oficinas mencionadas, un tonto malicioso que ni siquiera es antioqueño, conceptuó en su ignorancia ilimitada que era supremamente inconveniente para el buen nombre de la administración pública, que José Horacio estuviera escandalizando a la ciudad con la exposición de estatuas ligeras de ropas, modeladas en el patio interior de un edificio de propiedad del gobierno. 

Fue entonces cuando el varón de toda varonía que lo era José Horacio Betancur Betancur, digno ejemplar de la raza brava que no se doblega ni trepida, herido en lo más hondo de su sensibilidad artística, retraído como las fieras circenses nostálgicas de selvas, en señal de protesta desdeñosa, a la cabeza de treinta estudiantes de ambos sexos que era el número total de sus Discípulos, se lanzó a la calle como un tigre escapado de un jardín zoológico, sereno y frío al parecer, pero ardiendo por dentro como los volcanes en vísperas de estallar. En completo orden recorrieron algunas calles, sin lanzar un grito ni arrojar una piedra de las que llevaban consigo como elementos de trabajo, hasta desembocar en la Plazuela Nutibara, en términos modernos Plaza de las Américas, en donde, esgrimiendo afanosamente sus instrumentos de trabajo, maestro y Discípulos se pusieron a trabajar al aire libre, bajo la luz de un sol atardecido, y en presencia de altos empleados del gobierno que los observaban curiosos desde los miradores de la secretaría de educación. 

Esta hazaña típica y original fue repetida por varias ocasiones en parques y plazas de esta localidad, con la aceptación total del público que aplaudía admirando al maestro y a los artistas en embrión, hasta el día en que una entidad cívica que por aquel entonces gobernaba a la Villa de la Candelaria como a un feudo propio, hizo que José Horacio y sus optimistas discípulos abandonaran sus propósitos de continuar trabajando al aire libre en los parques públicos, porque, decían los incautos, con las aglomeraciones que provocaban obstaculizaban el tráfico, fuera de que pisaban la grama y despetalaban las flores.

Acosado por la insensatez y mala voluntad de sus conciudadanos, Betancur, seguro de su personalidad, confiado en la bondad de su obra y firme en sus propósitos de lucha hasta triunfar o morir, fue a recluirse en la serena paz de su hogar, y se dedicó a la talla de obras en madera y a la elaboración de figuras y objetos de barro para ver de ganarse la subsistencia. 

Corría el año de 1953, y era el mes de febrero, cuando a los doctores Antonio Osorio Isaza y Jorge Montoya Toro, Director de Educación Departamental, el primero, y jefe de la Extensión Cultural del Municipio de Medellín, el segundo, se les ocurrió la feliz idea de fundar en esta ciudad un Instituto de Enseñanza que se denominaría “Casa de la Cultura”, el cual funcionaría por cuenta de ambas entidades oficiales, con un director y los profesores que se requirieran para su desarrollo cultural efectivo, que fuera la enseñanza gratuita para el pueblo, de las artes de más fácil aprendizaje, tales como la música de cuerdas, el canto, el dibujo, la escultura, etcétera. Aprobada la idea y puesta en práctica en cuestión de días, hasta el retiro hogareño de José Horacio Betancur fueron a llamarlo para desagraviarlo en parte poniéndolo al frente de los estudiantes de escultura en la “Casa de la Cultura” que acaba de abrirse. El artista aceptó complacido y desde entonces recomenzó una vida de mayor agitación, de trabajo más intenso, logrando dar a la cultura escultórica americana más de cuatro obras monumentales de extraordinaria concepción original, muy vigorosas y ceñidas con caracteres casi reales a las leyendas brujas de la mitología de Colombia y América. “…

…” Esto en cuanto las obras de mayor visibilidad por el tamaño de tales monumentos, porque en cerámicas y obras de talla de estatura menor, José Horacio dejó adelantada obra suficiente para colmar mucho más de un museo. 

Sin embargo, a José Horacio no lo abandonó jamás la sombra de la incomprensión ambiental, y por eso, él que confiaba en sí mismo; que era desdeñoso y altivo, nunca llegó a sentirse plenamente tranquilo y confiado entre sus conciudadanos; se sentía oprimido por lo pesado del ambiente y asechado por las miradas egoístas de los moralistas que ignoran o fingen ignorar maliciosamente la belleza puramente espiritual de un desnudo en el arte. Por eso, en más de una ocasión estuvo a punto de expatriarse hacia México, tierra bravía, libre y generosa. “…

Tomado de http://miguelangelbetancur.com/de-otros-lados/recordando-a-un-gran-escultor-colombiano-a-sus-59-anos-de-muerto-el-maestro-jose-horacio-betancur-betancur/ , 2016


Biografía Escultor JOSE HORACIO BETANCUR BETANCUR

A raiz  del post anterior sobre el Escultor José Horacio Betancur Betancur varios correos recibí pidiendome que les aclare quien es realmente El Escultor , pues  muchas obras suyas son atribuidas a otro escultor que lleva por segundo apellido el mismo de José Horacio y muchos aunque ocupan puestos oficiales desconocen quien es este Escultor… He aquí la  única biografía autorizada del Escultor José Horacio Betancur  B.

Jose Horacio BetancurEs el mayor de una humilde familia de 5 hijos, nacido el 2 de julio de 1918 en el Corregimiento de San Antonio de Prado, de la ciudad de Medellín, Antioquia, Colombia, sus padres fueron Rafael Betancur y María Ramona Betancur, traído luego y residenciado en las goteras de la ciudad de Medellín como corresponde a todo chico de una familia honesta y pobre; desde pequeño fabricaba caucheras y trompos, diábolos, que eran la admiración de sus amigos .

Sus padres deseosos de que adquiriera una buena educación lo matricularon en la Escuela Superior Industrial de San Juan Bautista de la Salle dirigida por los Hermanos Cristianos (Escuela del Hermano Timoteo) donde estudió hasta Quinto de Primaria; ( paralelo a ello,su padre le consiguió empleo en talleres de ebanisteria, de electricidad y, finalmente, como vendedor de diversos artículos en un mostrador de Félix de Bedout e hijos, la Tipografía Bedout) , a la edad de 16 años donde fue mecánico, ebanista, electricista y empleado de mostrador, sus ganancias las partía en ayudar a su familia y en la compra de equipo de cacería deporte que practicó durante toda su vida.

 Durante su trabajo en la Tipografía  y a la edad de 21 años ,en un trozo de naranjo, con la ayuda de una navaja esculpió un hermoso Cristo caído (copia del de la Iglesia de la Candelaria) el que al ver  sus compañeros y amigos le  aconsejaron  que se dedicara a estudiar escultura en el Instituto de Bellas Artes, donde ingresó a la edad de 22 años y allí fué becado por La Sociedad de Mejoras Publicas por su alto rendimiento. Sus profesores de Escultura fueron Gustavo López  y Carlos Gómez Castro a los que se les entregó con todo el entusiasmo, fuerza y capacidad  de trabajo  asimilando  tan profundamente sus lecciones que de la noche a la mañana fue nombrado Profesor de Escultura .

A medida que sus estudios ascendían tallaba unas hermosas molduras que vendía a la Bedout y así se hacía a su plata, la que invertía en materiales y para el sustento de su hogar, pues estudiando contrajo matrimonio con su prima María Enriqueta Tamayo Betancur en el año 1941, de cuyo matrimonio hubo cuatro hijos : Dara , José Horacio, Miguel Ángel Nutibara, e Inés de Jesús.

El 20 de agosto de 1942 monto su primer taller Luis XV, en Uribe Ángel por Ayacucho # 48 A 33 del barrio Buenos Aires, con el slogan “ lo que el arte logra en madera“, en compañía de su amigo Alberto Fernández, al que un año mas tarde le compraría su parte, para así, dar rienda suelta a su espíritu creador. En 1944 con las ganancias adquiridas compró un terreno y construyo su casa en el barrio Sucre, Calle 57 A # 31 ­­– 40 donde montó el Taller, que fue el laboratorio mas heterogéneo : mármol ,cemento, granito, piedra blanca y verde, yeso etc., maquinaria de ebanistería y fundición.

Como todos los escultores principiantes hizo muñecos y escandalizó pero su idealismo lo fue estructurando artísticamente y adquirió poco a poco concepciones modernas de la escultura.

 Fue profesor además del Instituto de Bellas Artes en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús del barrio Miraflores, de donde hubo de retirarse para realizar su obra escultórica. En la  Escuela de Artes Plásticas dependencia de la Biblioteca Municipal y en la Biblioteca Santander situada en la Calle Bolivia Nro 45–156  Entre Sucre y El Palo, donde tuvo un semillero de arte que más tarde tomo forma y se consolido cuando fue creada en 1953 la Casa de la Cultura,(hoy facultad de Artes de la Universidad de Antioquia) donde fue nombrado profesor y con algunos alumnos adelantados formó el primero y único equipo de Escultores que ha existido en Antioquía y tal vez en el país, con los cuales trabajó.

Estando en la Casa de La Cultura  creó las primeras  Esculturas Monumentales no oficiales del país : “La Madremonte “1953 , “ La Bachué”1954, y “El Cacique Nutibara”1955.Es de anotar que sus obras fueron pagadas por el mismo, no tuvo apoyo del Estado alguno y cuando regaló al Municipio de Medellín la Escultura en Piedra ” La Barequera ” fue rechazada porque dejaba ver un pezón del cuerpo de la Gran Minera y hoy está exhibida discretamente en el Museo de Antioquia.

 Allí en la Casa de la Cultura desarrollo todo su potencial creativo motivando a sus alumnos y a la Sociedad en general en busca de un desarrollo de la escultura americana, sin extranjerismos.

Fue un hombre muy activo, además de sus obras Monumentales ya mencionadas realizó el “ El Cristo de los Andes “ en 1956 una gigantesca talla en madera ( pino)  de un solo bloque de 3 mts de alto por 1 mts de diametro,hoy propiedad del Parque Cementerio Jardines Montesacro de la ciudad de Medellín  y numerosos bustos de tamaño heroico de personajes ilustres y de la vida política del país. A más de numerosas esculturas y relieves en madera, piedra , mármol, granito esmerilado, concreto,y terracota.

Su prematura muerte  ocurrida el 10 de noviembre de 1957,  (un accidente de cacería) en Porce corregimiento del Municipio de Yolombo, en la Hacienda Normandie  nos privo de ver  realizados todos sus sueños. 

fuente: archivo  del Escultor,  recopilado por  El Escultor Miguel Angel Betancur Tamayo

Tomado de http://miguelangelbetancur.com/uncategorized/biografia-escultor-jose-horacio-betancur-beta/  , 2017