Eladio Velez

Antioquia

Pintores

Bodegón, Figura Humana, Paisaje

 
Eladio Vélez

pintor

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Itagui, Antioquia, 1897 - Medellin, 1967

1924 - Junio. Hizo una exposición individual en el Hotel Regina, Bogotá.

1924 - Octubre. Participó en la Exposición del Centro de Bellas Artes, Bogotá.

1928 - Estudió arte en Francia. En París ejecutó un retrato del escultor Tobón Mejía, el cual trajo a su regreso a Colombia y actualmente se encuentra en el Museo de Zea en Medellín.

Participó en algunas exposiciones en Francia.

Regresó a Colombia y se estableció en Medellín.

1932 - Fue director del Instituto de Bellas Artes de Medellín.

1935 - Pintó al óleo el retrato de su madre.

1941 - Participó en el II Salón de Artistas Colombianos con los óleos "La Madre" y "Autorretrato".

1942 - Participó en el III Salón de Artistas Colombianos con los óleos "Guayacán Florecido" y "Bodegón".

1944 - Expuso en la Gran Exposición Nacional de Medellín del 6 de enero de 1944 al 6 de febrero.

1945 - Pintó el óleo titulado "El Desayuno de la Viejecita".1944 - expuso en la Gran Exposición Nacional de Medellín del 6 de enero de 1944 al 6 de febrero.

1952 - Agosto, 7. Participó en el IX Salón de Artistas Colombianos con el "Retrato de un Pintor" y "Pasando la Hoja".

1964 - Julio, 5. Participó en la exposición colectiva, que tuvo lugar en la Galería El Retablo del Hotel Nutibara, Medellín.

1975 - Julio. Participó en la Exposición Paisaje 1900-1975 en el Museo de Arte Moderno de Bogotá.

Eladio Vélez ha ejecutado diversos retratos y paisajes en Medellín. Su labor como director y profesor del Instituto de Bellas Artes de Medellín es muy importante pues a su lado se han formado diversos artistas.

OBRAS:

En el Museo de Zea de Medellín: Retrato de Tobón Mejía.

En la Sociedad Antioqueña de Ingenieros: Paisaje (óleo sobre lienzo).

Numerosos retratos, país y bodegones en poder de sus familiares.

Tomado del Libro: Diccionario de Artistas en Colombia, Carmen Ortega Ricaurte, Editado en 1979, Plaza & Janes 

Nota de Luis Gil, 2016:

Encontré informacion en Estampa en 1944 de que él expuso en la Gran Exposición Nacional de Medellín del 6 de enero de 1944 al 6 de febrero.

 

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PRESENCIA Y MEMORIA DE ELADIO VELEZ

En la sala de Proyectos Especiales del Museo de Antioquia, presentamos la exposición de cuarenta obras que forman parte de un total de cincuenta, propiedad de la Escuela de Arte Eladio Vélez, de Itagüí, que depende de la Sociedad de Mejoras Públicas de la misma ciudad. Estas obras fueron entregadas al Museo para su restauración, conservación, cuidado y exhibición, en condiciones adecuadas. Al aceptar gustosamente esta solicitud, el Museo cumple con el deber de custodiar y preservar un valioso patrimonio artístico, y asume al mismo tiempo la hermosa tarea de instalarlo al alcance de un amplio público.

Se ha convenido que dichas obras quedarán en el Museo por tiempo indefinido y de modo transitorio, hasta cuando se den las condiciones adecuadas para instalarlas en lo que en un futuro será el sueño realizado de la Sociedad de Mejoras Públicas y de la comunidad de Itagüí: el Museo Eladio Vélez, que habrá de construirse con tal fin. Pasados dos meses, tiempo destinado para esta exposición, el total de obras recibidas pasarán a compartir el magnifico espacio de nuestras Salas Siglos XIX y XX.

Eladio Vélez nació en 1897 en Itagüí, que en aquella época era una población distante de Medellín, esa ciudad apenas imaginada por las familias campesinas que, como la del artista, sobrevivían difícilmente cultivando tierras que ni siquiera les pertenecían. Eladio vivió la infancia de los niños pobres, adultos prematuros que deben asumir responsabilidades familiares y ocuparse en los oficios de los mayores. Pero algo en aquel niño lo arrastraba hacia una vocación que nada tenía que ver con las actividades que se le imponían, y se descubrió de pronto a sí mismo dibujando todo lo que veía a su alrededor. Podemos imaginarlo, de niño y de joven, en una lucha íntima entre el estrecho ámbito familiar y social, y aquel fuego que habría de devorarlo durante toda su vida de artista. Tanta fuerza interior tenía que propiciar ciertas circunstancias que lo llevaron primero al taller de los hermanos Carvajal como dibujante y tallador de imágenes, y luego a la Escuela de Bellas Artes. Años más tarde, dueño de una gran madurez y de una clara concepción de su destino de artista, viviría el deslumbramiento de Francia e Italia, haciendo realidad el sueño de beber directamente de las obras de los grandes maestros de todos los tiempos. Sus trabajos de aquellos años muestran la preciosidad de sus acuarelas y de sus óleos, las líneas perfectas de sus desnudos.

Eladio se adelantó a su época haciendo del color una propuesta esencial, preocupado sólo por el hecho estético, en un momento en el cual el arte constituía, para muchos, una herramienta de crítica social. La pintura le interesaba como oficio en sí misma, y parecía recrearse y gozarse en esa noción mediante ejercicios y esbozos previos, y en el derroche del color, rasgo fundamental de su obra artística: las tonalidades de las nubes, los verdes y azules de las montañas. Como testigo de la realidad circundante, pintaba lo próximo y lo sencillo, lo doméstico, los parientes, el paisaje que divisaba desde la ventana, la avenida, la plaza. En sus desnudos se advierte un trabajo de contornos precisos y un cuidado por la anatomía, que le permite entregar cuerpos ciertos, reales. Y esa generosa dimensión del clima, de la atmósfera, de la vegetación, todo aquello que significa encontrarnos allí, identificamos en la luz y en el color local, ingredientes que a Eladio parecían producirle un gusto partícular, calarle hasta el fondo.

En el recorrido por estos cuadros, el visitante descubre el tesoro de las acuarelas, los conmovedores efectos de luces y sombras, lo: rostros entrañables, la maravilla de nuestras flores. Y por encima de todo, un aire. Ese algo misterioso que envuelve la sala y que se queda en el alma, en la mirada.

Tomado de la Guía Coleccionable No. 25 del Museo de Antioquia

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Creador con Pedro Nel Gómez de la Escuela de Acuarelistas Antioqueños, juzgada por muchos críticos la más importante del país. Tras diez años en Bogotá y en Europa, reinicia en Medellín su trabajo plástico. Al margen de las tendencias experimentales que comenzaban a surgir en el medio, su pintura denota sin embargo una firme conciencia crítica acerca de los propósitos del arte. A diferencia de Pedro Nel Gómez, cuyo interés en lo social e histórico es el gran soporte de su obra, Vélez, según anota un crítico, "quiso ser un artista más que un testigo", centrando "en el cómo y no en el qué" la misión del artista. Llegó incluso a cuestionar abiertamente "las ideas demagógicas de algunos pintores".., abocados a "un arte puesto al servicio de la política". Su interés, pues -y con sus propias palabras-, se centra como expresión pura de la belleza". Actitud lúcida y firme que hace quizá de él, desde ese ángulo de enfoque, el artista más contemporáneo de su entorno.

Esta obra realizada en Europa, durante los años de estudio que el autor compartió a veces con Pedro Nel Gómez. No es pues extraño que la obra de los dos artistas tuviera en esa época claros paralelismos. Esta Vista romana, similar a algunos paisajes de Gómez, destaca en Eladio Vélez su interés por los volúmenes, su tratamiento clásico de la composición, serena y equilibrada del color la feliz captación de una atmósfera.

Jesús Gavina Catálogo El Arte en Suramericana 1994 
Tomado del folleto Arte Colombiano, Cuatro decadas de la Coleccion de Suramericana, 2013 

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