Carnaval de Negros y Blancos Carnaval

Festival (Carnaval - Comparsas)

Personaje

 

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Carnaval de Negros y Blancos

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Pasto, Nariño, enero

 
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El Carnaval de Negros y Blancos, es la fiesta más grande e importante del sur de Colombia, si bien su Indicación Geográfica le pertenece a la ciudad de San Juan de Pasto,[1] Colombia, también ha sido adoptada por otros municipios nariñenses y del suroccidente Colombiano. Se celebra del 2 de enero al 7 de enero de cada año y atrae un considerable número de turistas colombianos y extranjeros.

El 30 de septiembre de 2009 fue declarado "Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad" por el comité de la UNESCO.[2]

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Carnaval de negros y blancos

El espíritu de tolerancia y respeto que debe existir entre los seres humanos se constituye en uno de los aspectos fundamentales, del Carnaval de Negros y Blancos, que cada año, entre el 4 y el 6 de enero, transporta en una ola de alegría a la ciudad de San Juan de Pasto, capital del departamento de Nariño.

Para descubrir los orígenes del carnaval es necesario remontarse a la época prehispánica, cuando las etnias indígenas de los Pastos y los Quiliacingas llevaban a cabo celebraciones con las que rendían tributo a sus dioses (la Luna, el Sol y el Taita Urcunina, que es el mismo volcán Caleras), y les confiaban el cuidado de sus cultivos. Cuando los españoles llegaron al territorio americano, aportaron a estos actos algunos elementos de las festividades de su tierra.

Con el tiempo, los esclavos africanos hicieron otro tanto. En el año 1607, cuando os negros que huyeron de la población antioqueña de Remedios fueron indultados por su sublevación mediante una Cédula Real, los esclavos del Cauca aprovecharon esta coyuntura para solicitar a las autoridades coloniales que se les concediera un día de libertad en compensación por 12 meses de trabajo continuo. En respuesta, España emitió la declaratoria del 5 de enero como el Día de los Negros, durante el cual éstos salían a las calles, Interpretaban su música ancestral y tiznaban a los blancos que se cruzaban a su paso. A finales del siglo XIX, se adoptó la costumbre de embadurnarse con talco para hacer referencia a la raza blanca. Las dos tradiciones se extendieron hacia el departamento de Nariño, dando lugar a lo que hoy se conoce como el Carnaval de Negros y Blancos.

Con el transcurrir de los años se fueron incorporando a la fiesta otros elementos como los desfiles costumbristas y las carrozas con inmensas esculturas elaboradas por los artesanos de la zona. Estos componentes contribuyeron para hacer del carnaval lo que es en la actualidad: un medio de expresión social cargado de elementos estéticos y artísticos, declarado Patrimonio Cultural de la Nación y Patrimonio Inmaterial e Intangible de la Humanidad por parte de la Unesco.

EVENTOS DEL CARNAVAL DE NEGROS Y BLANCOS

Carnaval del Agua: Tiene lugar el 28 de diciembre, cuando los habitantes de la ciudad salen a las calles para lanzarse unos a otros cantidades de agua, en un acto de purificación colectiva que a la vez sirve como preámbulo al espíritu festivo del carnaval.

Ofrenda a la Virgen de las Mercedes: Se trata de un evento tradicional que tiene lugar el 2 de enero. En él, los habitantes de los corregimientos de San Juan de Pasto rinden homenaje a la patrona de la ciudad, ofreciéndole flores y productos de sus respectivas regiones, acompañados por plegarias y las melodías de las bandas musicales.

Desfile de la Familia Castañeda: Es un desfile que se realiza cada 4 de enero, el cual simboliza la bienvenida que la ciudad y sus habitantes dan a todos aquellos que llegan para disfrutar del carnaval. El recorrido se llevó a cabo por primera vez en 1928. En él se re presentan escenas costumbristas y personajes que han dejado su huella en la historia de San Juan de Pasto.

Día de Negros: La pintica, con esta palabra los pastusos describen el juego mediante el cual, cada 5 de enero, pintan la piel de sus vecinos, familiares y amigos con cosméticos de color negro, hasta cubrir por completo su cuerpo. De esta manera, ponen de manifiesto su respeto por las diferencias étnicas y culturales.

Día de Blancos: El 6 de enero el carnaval se despide con un evento en el que la harina, el talco y la espuma cubren el cuerpo de los asistentes, quienes a la vez disfrutan del Desfile Magno, protagonizado por las carrozas con imágenes monumentales elaboradas por los artesanos de la reglón. Se trata de piezas artísticas articuladas con movimiento, realizadas utilizando las técnicas de papel maché y el cartón piedra.

Tomado del folleto Vive Colombia, septiembre a febrero, 2010

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CARNAVAL DE NEGROS Y BLANCOS:
EN LOS TERRITORIOS SIN FRONTERAS DE LA MEMORIA COLECTIVA

por
JUAN CARLOS MOYANO ORTIZ  


Afortunadamente las fronteras geopolíticas, como el racionalismo, la globalización y otras formas de definir las cosas, son relativas, impermanentes, efímeras. Por eso voy a referirme al Carnaval de Negros y Blancos sin perjuicios conceptuales. El Carnaval acontece en la Ciudad de San Juan de Pasto, una ciudad próxima a la frontera con el Ecuador, en el sur occidente colombiano, que pronto bordeará el medio millón de habitantes. Construida sobre el Valle de Atriz, conserva una cultura andina que se emparenta estrechamente, sobre el espinazo nervioso de los andes, con lo que puede ser el imaginario que existe desde Bolivia, precisamente, hasta Pasto, lugar hasta donde llegó la frontera del Tahuantinsuyo, por el norte. En este lugar de Colombia, de América, de los Andes, se celebra un Carnaval singular, de significativas simbologías y de una basta y compleja riqueza cultural, que a manera de crisol, permite que se junten caminos, memorias y perspectivas.

El carnaval de negros y blancos se celebra el 4, 5 y 6 de enero, pero en realidad se prepara durante casi todo el año y se inicia, a manera de preámbulo, 7 días antes: el 28 de diciembre, el día del agua, cuando todos los pastusos se mojan y se bañan y juegan y son felices, como si purificaran cuerpo y espíritu de toda la pesadumbre del año que ha pasado. El 31 se queman loa años viejos, también como exorcizando aquellos signos nefastos: la violencia, el terrorismo, la corrupción o las cosas que han resultado olvidables y por lo tanto son expuestas a la incineración: el 2 de enero, los campesinos del entorno bajan con flores, música y canciones y le piden permiso a la Virgen de las Mercedes, a la Michita linda, que podría ser la versión sincrética de la Pacha Mama, con el revestimiento del catolicismo tradicional de la región. Le piden permiso para parrandear, para ser felices en el carnaval y para beber y bailar sin limites; para rehacer la vida, porque efectivamente lo que sucede en el carnaval, espacio democrático para la imaginación y el divertimiento, es que todo se transforma y se pone patas arriba. Es decir, en el juego de lo festivo, se subvierte lo establecido y se propician paradojas e ironías respecto al poder y a los parámetros de la normalidad que reina el resto del año.

El 3 de enero se efectúa el Carnavalito y la tradición se multiplica y se transmite porque son los niños los que realizan, en una versión más pequeña, lo que los grandes luego harán en la versión plena y fantástica del Carnaval. Es la manera natural de transmitir el conocimiento, de reproducirlo, dándole bríos y herramientas y experiencias a las nuevas generaciones. De hecho, los equipos de trabajo para hacer las carrozas o las comparsas están compuestas casi siempre por familiares y allegados. Es la práctica más directa para conservar en forma dinámica lo que podría entenderse como tradición cultural y de expresión lúdica y carnavalesca.

El cuatro de enero Pericles Carnaval asume poderes plenipotenciarios e inicia el evento. Entonces las autoridades legales son suplantadas por autoridades de la fiesta y la parodia. Después, se efectúa el desfile de la familia Castañeda, que de alguna u otra manera es una alegoría de la migración que siempre ha caracterizado los rumbos de este corredor andino, cruce de caminos, nudo de paradojas políticas y metáforas culturales. La familia Castañeda es un desfile donde se percibe el proceso de inmigración de las generaciones y las épocas, en el tiempo tornadizo que genera los descubrimientos y las imágenes del arraigo, los inventarios de la memoria. En el anecdotario del Carnaval la familia Castañeda viene de la Laguna de la Cocha, va para el santuario mestiza de las Lajas, pero cuando pasa por Pasto se encuentra con la fiesta y se integra a la celebración. En el desfile de la familia Castañeda, como en una secuencia de fotogramas vivientes se rehace la memoria colectiva y entonces desde el pasado desfilan cuadros alusivos, situaciones del pasado, personajes que habitan el laberinto del recuerdo parroquial y todo lo que ha constituido una historia, que al fin y al cabo, se vuelve tangible cuando el pueblo de nuevo la exhibe, la disfruta y la consagra.

El cinco de Enero es el día de los negros. Se dice que ese día comenzó, un poco al norte, en las haciendas del Valle del río Patía o en los caserones de Popayán, como un reconocimiento a la libertad que los amos le concedían una vez al año a los esclavos. Lo cierto es que ese día sucede algo insólito: todos juegan a la pintica usando maquillaje negro, que comienza siendo un toquecito en la mejilla y se expande por todos los rostros de cualquier color. Al final de la tarde miles de seres embebidos en el delirio dionisiaco, bajo el sagrado tatuaje de la pintura, son negros, bailan como negros, sienten como negros y afirman el yo disolviendo el ego, porque como no hay distinción de persona o de clase todos comparten el regocijo de la fiesta y la libertad que produce precisamente una tradición donde lo que se celebra es la expansión del espíritu y la posibilidad del contacto colectivo. En una ciudad donde, aparentemente, la gente es recatada y distante, se entra en comunicación directa, piel con piel. De hecho, la sensualidad y el juego le dan a la fiesta una importancia definitiva, para que la calidez humana y el fuego de lo placentero siga cultivándose en este crisol de las culturas.

Foto del CarnavalEl 6 de enero es el día de blancos y ahí sucede lo contrario, todos, con talco, con confeti y serpentinas, con el espejismo del encuentro, se pintan de blanco. Este carnaval suscita el encuentro de las culturas o la opción de entender el mundo desde una circunstancia donde no es la exclusión, sino la integración, lo que cuenta. A pesar de que el nombre es de Negros y Blancos, en realidad, es triétnico, pues lo indígena está plasmado en el contexto, en la esencia, en las raíces que se agitan y se manifiestas en la música, las danzas, los atuendos y las evocaciones. Esta fiesta, con el paso de los años, ha ganado un altísimo significado y se puede afirmar que condensa rastros ancestrales de procedencia memoriosa, a pesar del origen institucional relativamente reciente, pues el evento apenas se inicia en 1927 y 1928.

En el carnaval de Pasto no solo la rumba predomina: junto con la alegría desbordante existe y coexiste una visión artística sorprendente, una suma de fuerzas creativas que alcanzan esplendor en la construcción de carrozas y comparsas, donde sobresalen figuras de gigantescas proporciones y muy buena resolución técnica. Tal vez porque los pastusos, descendientes de Pastos y Quillacingas, heredaron de los antiguos habitantes del Valle de Atriz la capacidad de moldear la arcilla y esculpir la realidad. Antes trabajaban el barro y la roca volcánica y ahora lo hacen con papel, cola negra, yeso, madera y otros materiales mas recientes como el icopor o la fibra de vidrio. Se obtienen propuestas delirantes, de vida efímera, pintorescas, que en determinado momento consiguen una versión de la realidad, que se acomoda, precisamente, al mundo de los sueños, a la fugacidad de las imágenes inolvidables que se diluyen en el tiempo. Son construcciones maravillosas, que se han desarrollado con arte con una suerte de ingeniería popular que articula los muñecos o figuras, otorgando movimiento a lo inanimado. Y en esta fiesta es donde se encuentra lo que casi todos hemos perdido: la fuente de la memoria, que no es inmóvil: al contrario, escapando de cualquier noción arqueológica, es viva y mantiene la vigencia de valores que no se ha perdido y que se renueva de manera constante. Antes de que existiera la "globalización", los pastusos ya se sentían universales y por eso las temáticas que se manejan oscilan entre el costumbrismo y las tradiciones terrígenas, hasta alcances polidimensionales donde la mitología, la ciencia, la política y la cultura reconfiguran un nuevo mapa de realidades e invenciones, nutriendo un imaginario donde lo particular y lo general, donde lo propio y lo foráneo, se encuentran y se conjugan y hacen la sacrosanta alquimia de los símbolos, los esfuerzos y las costumbres.

En el sur occidente de Colombia, en Nariño, es un sitio donde abundan las expresiones artísticas. Posiblemente porque la industria no ha desarrollado sus tentáculos y la noción de tiempo permite practicar el ocio creativo o también porque es un lugar donde las sensibilidades se afinan con los vientos de las grandes alturas, los insondables paisajes y las proporciones humanas que son cálidas y sutiles. Podemos afirmar que en el Carnaval de Negros y Blancos la violencia disminuye. A veces se piensa que cuando hay festejos, multitudes, extroversión, se fomenta el choque y el antagonismo y, sin embargo, los pastusos han demostrado lo contrario, pues en esas épocas de fiesta los índices delictivos y los homicidios disminuyen. La gente acepta abrir su espíritu, desplegarse y entregarles a los demás ese tesoro que es la cultura que durante siglos se ha conservado, se ha transformado y aun hoy en día continúa vibrando. El instrumental sonoro que utiliza la cultura pastusa es igual al usado en el sur, en el resto de la topografía andina: zampoñas, quenas, pincuyos, bombos, charangos, cuerdas, cobres de banda de pueblo.

Es posible, culturalmente hablando, que las fronteras desaparezcan en las prácticas regionales de amplias zonas trasnacionales. En cierto modo las fronteras no existen. En estas magnitudes geográficas se siente la ilimitación: esa tentativa de libertad que se ejerce a través de la tradición, pero también a partir de lo nuevo inevitable, que se revela, transgrediendo límites, porque la memoria es una totalidad, una conformación compartida, que en determinados momentos aporta nuevos ingredientes a lo que podría ser una actividad que identifica a un pueblo. Hasta hace muy poco Colombia aceptó que el Carnaval de Negros y Blancos es un patrimonio nacional. Por otro lado, creo que hay que desglobalizar el concepto de globalización. Se puede ser universal sin aceptar las definiciones de las corporaciones multinacionales y sin aceptar los intereses del estado. Se puede ser distinto y se puede mirar de otra manera para continuar viendo y para seguir sintiendo que la historia no se reduce a las efemérides y las batallas y que no se basa en los héroes, en los emblemas, en los escudos, en las banderas. La historia es mínima y cotidiana y es infinita y se vive instante tras instante, de una manera que es innegable y muy humana. Nos han confundido, nos han extraviado, nos han cuadriculado y nos han hecho distintos a lo que realmente somos. En épocas de globalización quizá sea indispensable ser de identidad cósmica, planetaria, porque al fin y al cabo somos partículas activas de un todo al cual pertenecemos y del que nunca nos hemos separado, porque en un país donde los políticos corruptos y los violentos nos han hecho victimas de sus mezquindades, las raíces de la fiesta nos ha redimido. El Carnaval es un espacio para soñar, para existir en el ritual de lo creativo. 

Juan Carlos Moyano Ortiz, Lima, Noviembre 23 de 2003 

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  2012

Fiesta en Pasto con su carnaval de negros y blancos

Habrá sorpresas para turistas y locales de la capital de Nariño, con Francia como país invitado y las colonias con sus mejores muestras.Ferias

Las colonias de 17 municipios de Nariño se toman hoy a Pasto en la antesala del carnaval de negros y blancos, pues cada representación local presentará su banda musical, su gastronomía y su danza.

Para complementar los festejos habituales, en la capital nariñense también se hablará en francés porque una delegación del país europeo estará presente por ser ellos los invitados de honor.

La participación francesa es uno de los grandes atractivos de este carnaval, ya que cuenta con una amplia delegación de 30 personas, principalmente de la ciudad de Stevenvoorde, con la que Pasto acordó un convenio de intercambio cultural.

Así, los representantes de Francia le darán vida a Juan El Leñador, un muñeco gigante, que tiene una altura de 4 metros 90 centímetros, un metro de ancho y 90 kilogramos de peso, y que impulsan dos personas que se desplazan en su interior.

Además, se presentará el grupo musical Notas Rodantes (Rolling Notes) y el tradicional grupo Los Amigos de Fromulus (Les Amis de Fromulus), de 45 integrantes y constituido en 1913 en la ciudad de Steenvoorde, en el norte de Francia.

Para el director de la Corporación de Carnaval de Negros y Blancos (Corpocarnaval), David Mendoza, los eventos programados en el precarnaval han resultado positivos y han atraído gran cantidad de público.

"Ahora todo está listo para que empiece la fase del carnaval y nos preparamos para recibir a los turistas de todo el país", informó.

La agenda de este año tiene planes para todos los gustos. Por ejemplo, hoy se cuimplirá el festival del humor pastuso en la plaza de Nariño, de 2 a 9 p.m.debes

Simultáneamente se llevará a cabo el Rockcamaval, en la plaza del carnaval, hasta las 11 de la noche.

Desde las 9:00 de la mañana, se vivirá el carnavalito por la avenida Boyacá. Por la noche habrá serenata de carnaval en el Club del Comercio. El cierre será el 6 de enero, con el desfile magno, en la avenida Julián Bucheli.

Tomado del periódico El Tiempo, 2 de enero de 2012 

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2012

Cura descabezado y Mujer mula de cinco metros cobraron vida

por Mauricio de la Rosa

Pasto. Aunque inmensas, surreales y hasta un poco intimidantes, las carrozas que desfilaron ayer por las calles de Pasto revivieron la memoria y la alegría que rodea el Carnaval de Negros y Blancos. Fue un monumental derroche de color.

Un buen número de los 127 motivos de este año le rindió tributo a las leyendas y a los mitos de la región como ‘La mujer muía’, ‘El cura descabezado’, ‘El duende’ o ‘La viuda’.

La senda del carnaval se convirtió en un río humano, por donde pastusos y turistas no se cansaron de jugar a los blancos y de aplaudir las creaciones de los artesanos para despedir el Carnaval.

"Esta es una demostración hermosa del arte popular y del juego limpio (...) ¡que viva Pasto carajo!", exclamó Elvira Arango, una visitante procedente de Medellín, quien completó diez años consecutivos visitando el carnaval.

"En este carnaval no hay ricos ni pobres, tampoco liberales y conservadores, todos somos iguales", expresó Genaro Botina, un pastuso que lleva 16 años elaborando comparsas.

En total, desfilaron 25 carrozas, 10 no motorizadas, 30 comparsas, 30 disfraces individuales, 30 murgas y dos colectivos coreográficos, todos ellos con el sello que impone la magia y creatividad nariñense.

En el majestuoso desfile, uno de los reconocidos escultores del carnaval, Harold Roberto Otero, reconoce que la lluvia en la víspera estuvo a punto de impedir su participación con la carroza ‘La conquista del carnaval’, que tiene 5.50 metros de alto por 4.50 de ancho. "Es un homenaje a nuestra identidad indígena", dijo.

Los artesanos contaron que el diseño de las carrozas con el paso del tiempo ha tenido una transformación radical. Antes, las figuras se elaboraban con barro y el papel encolado. Ahora se emplea la talla en icopor, espuma y fibra de vidrio. Además, de los colores pálidos se cambió a los fuertes como verde, rojo, azul o amarillo, que le dan al desfile ese aroma multicolor.

Tomado del periódico El Tiempo, 7 de enero de 2012 

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