Maria Jose Arjona

Bogota

Artistas Visuales

Varios, Visual

 


 Maria José Arjona 

 

 

artista visual
 

A ColArte

 

 


performance3@mac.com 

http://pas-mariajosearjona.blogspot.com/

 
Bogotá, 1983

FORMACION ACADEMICA

1995-2000: Maestra en artes plásticas. Academia Superior de Artes de Bogotá, Asab, Bogotá.

EXPOSICIONES INDIVIDUALES

2007: What? Gallery Diet, Miami.

2006: The absent puppeteer Bernice Steinbaum Gallery, Miami;

Influenced identity. Summer show at Bernice Steibaum Gallery, Miami.

2005: Body over water, Frost Museum, Miami.

2003: Alado. Bass Museum of Art, Miami;

Bóveda. The Ballroom Marfa, Marfa, Texas. 

PUBLICACIONES

En trance la identidad colectiva en Bemice Steibaum Gallery

El Nuevo Herald, 23 de julio de 2006, 6D;

María José Arjona o el arte de empanar la vidriera. El Nuevo Herald, 30 de marzo de 2006, 4D;

Planos de vuelo en el Miami Light Project. El Nuevo Herald, 16 de junio de 2005;

Ensayos sobre Arte Contemporáneo-Actos de fabulación. Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 2005;

Una vigorosa muestra alternativa: Sweet Basil. El Nuevo Herald, 12 de noviembre de 2005, Galería D;

Performance de María José Arjona sobre el drama de la emigración. El Nuevo Herald, 7 de julio de 2005, 9D; 

Work that is performed but is not Performance Art. The New York Times, 1 de octubre de 2004, sección Arte; Wealth of labor goes for the vault. The Miami Herald, 25 de octubre de 2003, sección Arte.

PREMIOS Y DISTINCIONES

1998: Salón de Nominados, Fundación Gilberto Alzate Avendańo, Bogotá.

Información tomada del Folleto ArtBo, Feria Internacional de Arte de Bogota, 2007 

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El arte en primera persona

Por Paola Andrea Guevara 

Descubrimos que Maria josé Arjona es una artista plástica osada a irreverente que no teme meterse, literalmente hablando, dentro de sus propias obras. Una colombiana tipo exportación.

Lo primero que sorprende a las personas que asisten a una ex posición de María José Arjona es encontrarla dentro de una obra de arte, ya sea colgando de una pared o con la cabeza detrás de una imagen traslúcida, como si se tratara de una pieza más de la exhibición.

Gracias a esa forma irreverente y creativa de relacionar arte y cuerpo, esta joven artista plástica está dando que hablar dentro y fuera del país. Para la muestra, María José fue una de las figuras jóvenes más destacadas de la feria de arte de Bogotá, ArtBo, con una performance en la que fue necesario derramar 10 galones de petróleo en el piso y luego hacer burbujas de jabón que al explotar dejan manchas rojas en cualquier superficie. Según María José, esta presentación está relacionada "con la forma como experimento la violencia y la contaminación, no solo ambiental sino también la del cuerpo". En sus obras, esta artista destaca la presencia de un cuerpo que opone resistencia al entorno de violencia y contaminación, un cuerpo que se libera del sometimiento y reafirma la vida por encima de las estructuras y las instituciones generadoras de corrupción.

María José, quien estudió artes plásticas en la Academia Superior de Artes de Bogotá, se enamoró primero de la danza. Aunque confiesa que bailar no era lo suyo, descubrió que existía otra forma de unir el cuerpo y el arte: la performance. Asegura que en el arte las fórmulas "incendian la creatividad", por eso se preocupa por buscar siempre nuevas formas de abordar el tema del cuerpo.

En la actualidad, el trabajo de esta artista se exhibe en la Gallery Diet de Miami, donde ha recibido los elogios de la crítica especializada, y mientras la fama de su obra se expande fuera, María José se prepara para vivir un 2008 muy ligado a Colombia y ser, por fin, profeta en su propia tierra.

Tomado de la Revista Carrusel No.1444, 30 de noviembre de 2007

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Puro "Performance"

Esta artista bogotana se radicó hace nueve ańos en Miami porque allá encontró buenas oportunidades de trabajo y es una ciudad desde la que puede desplazarse con facilidad a otros lugares del mundo para hacer exposiciones. Sin embargo, todavía siente nostalgia por la capital colombiana y, en especial, por sus montańas. Hace poco volvió a esta para participar con un performance en la exposición colectiva Sin remedio, un proyecto de la Galería AlCuadrado, que tuvo lugar en la antigua clínica Santa Rosa, ubicada en la Universidad Nacional.

María José decidió que el performance era el medio ideal de manifestación para ella desde cuando estudiaba artes plásticas en la Academia Superior de Arte de Bogotá. En ese entonces sintió la necesidad "de utilizar mi cuerpo y expresar a través de él una serie de preguntas sobre la violencia y los efectos que esta fuerza tiene sobre el mismo". En abril del ańo próximo participará con unos dibujos titulados Líneas de pensamiento, líneas de acción, líneas, en un programa de residencias artísticas en Nueva York. Y dos meses después presentará en el Festival Internacional de Performance, In-transit, en Berlín, Alemania, un proyecto en el que está trabajando con el uso de la voz como extensión del cuerpo.

Tomado de la Revista Caras 18 de noviembre de 2008

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Una silla para el arte

María José Arjona propone un performance en el que ella está sentada a cuatro metros de altura, en una silla atornillada a la pared, mientras una vasija de bronce (el singing bowl, usado en Oriente para la meditación), produce un sonido que rebota mágicamente en el espacio. Miguel Ángel Rojas hace una metáfora del progreso a través de una escalera que existía en el silo y que revistió con laminilla de oro. Jaime Ávila se apropió del espacio para emboscar al espectador con terroristas de papel cargados con luces y explosivos, que descienden al estilo Tom Cruise en Misión: Imposible. Pablo León de la Barra recrea en Noa Noa un bar de obreros con sillas rojas de plástico, cajas de cerveza y un televisor que muestra videos de travestis grabados en un bar de Chapinero. "Así plantea cómo el licor llega a generar dos efectos: uno liberador y otro opresor", explica López. Y Regina Silveira dibuja una ventana por medio de un video proyectado en la pared llamado 1001 días fusao que, como dice la curadora, "es una forma de abrir un espacio dentro de la estructura carcelaria de la fábrica, donde los obreros fueron presos de la promesa del progreso".

Tomado de http://www.cromos.com.co/entretenimiento/cultura/articulo-una-silla-el-arte

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ARTE EN VIVO

"Mi obra tiene un proceso similar al que hace el cuerpo al digerir alimentos: pasa de la forma a la síntesis y, como resultado final, genera energía". Así define su trabajo la artista María José Arjona. Graduada en 1999 de la Academia de Artes de Bogotá, María José quería ser bailarina y se preparó para ello. Pero luego descubrió que cuerpo y arte podían estar unidos de otra forma: el performance. Sus acciones -en las que siempre está ella de cuerpo presente-han sido vistas en Colombia, China, varios países de Europa y Estados Unidos, donde Arjona vive desde hace diez ańos. Su obra se ha caracterizado por su sobriedad y su impacto, razón por la cual contó en sus inicios con el respaldo de la artista colombiana María Teresa Hincapié, y hoy tiene como mentora nada menos que a Marina Abramovic, la serbia considerada gurú del perfomance en el mundo. Precisamente invitada por Abramovic, María José estará el próximo mes en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, reinterpretando una de las obras de la artista serbia en su gran retrospectiva.

Tomado de la Revista Carrusel No. 1522, 26 de febrero de 2010

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Performance Maria Jose ArjonaThe "body" is not a word and cant be defined as one. It is, if we want to identify it, the expression of all the definitions contained in all words.  

This phrase could actually explain the "White Series" as well as mac recent work, in its most complex implications in relationship with the body and its inference regarding language. This unit, the "White Series", is a play of words which implies a different way of understanding language to better release the expression or expressive force of the body from single definitions. What I want to state with this, is the universal meaning of the body itself and the need to free words from specific delineations in order to be free physically. The body as the space from where we experience life, functions and happens in terms of actions and reactions; every process that takes place in the body, including rational practices, is a result not of a definition but of the assimilation of stimuli, which in return is the intersection of different phenomena. Language as we use it, cages that experience as it expresses verbally or written that same experience; words have become segments composing the line that further on will create the limit which circumscribes and addresses certain characteristics, attaching and attracting with these definitions, individuals who think and feel that those descriptions communicate what they are and what they believe within the same boundary (a save place).   

The body, in opposition to this system and ironically living in it, talks trough organs, plays with images, sounds, smells, textures, blends everything, reacts, absorbs and transpires, giving as result fluids, which are not singular on their composition but bundles of bodily experiences. These fluids in a metaphoric way are all the possible meanings and forces of single particles as it is the body.

Tomado de http://www.voltashow.com/Maria-Jose-Arjona.5932.0.html 

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Camine despacio, performance

por Ricardo Arcos-Palma

Maria Jose Arjona en el performance Camine despacioY en las salas de exposiciones del Banco de la República tuvimos la oportunidad de apreciar el performance Camine despacio, de María José Arjona, quien recientemente expuso al lado de Marina Abramovic en New York. Comenzó a las 10 a.m. y terminó a las 7 p.m. La artista, vestida de negro y calzada con unas botas negras de grandes suelas, tenía a su lado varias canastillas de huevos blancos, que, dispuestos uno tras otro, crearon tres líneas en el suelo.

Lentamente, la artista recogía un huevo, se estiraba boca abajo en el suelo y trataba de dejarlo en equilibrio. Cuando éste se mantenía firme, la artista se paraba y buscaba otro huevo que formaría una línea compuesta por 111 huevos. El cuestionamiento al mundo acelerado, el límite entre la vida y la muerte materializado en la fragilidad del huevo, el equilibrio y el desequilibrio son elementos conceptuales que emanan de la obra. Estas muestras, tan disimiles entre sí, acentúan una cosa en común: las mujeres artistas se han tomado desde hace varias décadas la escena del arte contemporáneo en Colombia.

Tomado del periódico El Tiempo 28 de febrero de 2011

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El arte es el límite

por Enrique Patiño

EI arte es provocación. Y para provocar, María José Arjona se puso un diamante en la boca. El que lograra arrebatárselo se ganaría la pieza. El gesto de la artista performática más importante de Colombia iba más allá de demostrar lo que ella podía hacer como artista: quería que el público participara y a partir de su reacción construir algo nuevo, "transformar el sentido de la acción".

El arte es una acumulación de felicidades. O de objetos que hacen feliz a quien los posee. Eso piensan un médico y un hombre de las finanzas que invirtieron su dinero en una colección privada y eligieron el anonimato para poder convertirse en simples espectadores. "No es solo tener. Es evolucionar", dicen. Lo afirman sentados en la sala de un apartamento con ventanales que da a la quebrada La Vieja, en Bogotá, en un espacio sin cuadro alguno. El vacío tiene sentido: todo lo suyo está en el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá. "No es tener. Es evolucionar", repite uno de ellos, para que quede en claro a qué se refieren.

Maria Jose Arjona, artista; Foto: Monica BarrenecheUn hombre se le acercó a María José Arjona con una tarjeta de crédito y le dijo que le diera la cifra que ella deseara. Otra mujer le dijo "You are my diamond", para darle a entender que la deseaba a ella. La mayoría forcejeó y trató de abrirle la boca a la fuerza, de romper el cerrojo que imponía con su mandíbula. Algunos intentaron seducirla. Hasta que un hombre, que había permanecido observándola todo el día, se acercó por el punto de luz que le daba en la cara y no le dio tiempo de reaccionar. Abrió una mano para darle a entender que le quitaría el diamante, y cuando ella, segura de su velocidad, le mostró la pieza, él se acercó "como un camaleón" y se la arrebató con la punta de su lengua. Como menos lo esperaba. "Fue un proceso de interacción en el que mi cuerpo aprendió a reaccionar frente a otros. Sentí la violencia, el forcejeo, el deseo y la provocación de los que querían tener acceso a mí".

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La decisión de ser coleccionistas les llegó el día que quebró Lehman Brothers. En esa fecha macabra para la historia por las repercusiones financieras que acarreó la crisis, la pareja de amigos entendió que era hora de abandonar el sector de las finanzas y dedicarse al arte, un tema por el que sentían pasión pero del que desconocían casi todo. Estudiarlo les significó comprar libros por decenas y mirar en detalle la obra de cada artista, entrar a las páginas de Internet de cada uno de ellos e indagar qué sucedía en el mundo y en las galerías de Latinoamérica. Lo primero que hicieron fue apostarles a las propuestas colombianas. Comenzaron con María José Arjona y su trabajo performático. Con treinta fotografías y cuatro videos de ella sobre la relación entre un ser humano y una silla en la obra Animal de cuatro patas, iniciaron su colección. Apenas la tuvieron se dieron cuenta de que querían conseguir nuevas piezas. Tener más, pero no para enriquecerse, sino para entregarla a los otros.

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María José es una provocadora en el sentido más puro y artístico de la palabra. Una especie de demonio de cuerpo ágil y bello, flexible y resistente a las más duras pruebas que ella misma se impone, decidido a superar sus propios miedos frente a los otros. Una mujer que comenzó estudiando dibujo y diseño gráfico en Bogotá, pero pasó a ser bailarina contemporánea cuando entendió que el dibujo y las otras artes no la retaban tanto como construir una propuesta en el instante mismo en que la ejecutaba. Una rebelde convencida de que el arte efímero, el performance, obliga al público a reaccionar y genera respuestas. Y le enseña a ella quiénes son los otros, qué sociedades visita, qué causa su cuerpo cuando está expuesto ante los otros.

La pareja de coleccionistas parecía demente. No querían invertir en una escuela impactante, sino específicamente en arte contemporáneo. Pero no en cualquiera, sino en el que fuera capaz de transmitir su amor por el cuerpo y el espacio, y que además estuviera provisto de intangibilidad. "Un arte que produjera intranquilidad y formulara preguntas. Que les permitiera a los artistas desarrollar su trabajo. Queremos ser una especie de versión moderna de los mecenas", afirman, haciendo referencia a los aportes que en la historia hicieron las Casas Reales, la Iglesia y las colecciones privadas al desarrollo de los grandes genios. "La diferencia es que otros no arriesgan. Nosotros sí".

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Lo que genera María José con su cuerpo lo sintió con intensidad cuando realizó el performance Vires en Nápoles (Italia), en el que probó el concepto del poder y de la fuerza. Las personas entraban de a una a un espacio cerrado en el que ella estaba desnuda. El visitante lanzaba un dado. Del número dependía lo que cada persona podía hacerle a la artista. Ella, luego, tenía su turno de lanzar y hacer su elección. Un hombre sacó el número dos y se fue directo a sus senos. Ella sacó el número uno. El se protegió las partes íntimas pensando que ella respondería igual, pero María José improvisó y lo tomó de los hombros para darle un beso en la frente. El visitante rompió a llorar.

"Han sucedido desde los besos más impresionantes hasta las demostraciones de afecto más puras. Ese ejercicio me enseñó que todos quieren ejercer el poder, pero que en realidad las personas están necesitadas de afecto. Si me agreden, les enseño lo contrario".

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Ahora, estos coleccionistas compran para enriquecer la propuesta que aman. Lo hacen por subastas, por la red o en galerías. Eso los llevó a empeñarse en conseguir al escultor británico Antony Gormley. "Él representa el cuerpo arquitectónico y María José Arjona el cuerpo vivo", explican. A partir de allí vincularon a artistas como Nicolás París, Vik Muniz, ícaro Zorbar o Doris Salcedo, a los que eligieron "porque cuentan una historia con lenguaje universal y enfatizan en la relación arte y cuerpo". Nada se parece a nada. Pero todas las obras hablan de lo mismo.

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Arte en movimiento. Construido en el instante. Arte provocador que fuerza a María José a ir más allá del dolor y de los límites de su cuerpo. Eso busca. Como cuando se puso un vestido con tiras de cuero y un punzón sobre cada chacra de su cuerpo, se ató con candados y se acostó. Su cuerpo podía soportar máximo cuatro horas esa presión antes de que empezara a convulsionar. La gente tomó la decisión de ayudarla cuando la despojaron de la primera tira y vieron el orificio que el punzón le dejaba en la piel. Angustiados, la liberaron siempre antes del momento límite. "Yo trabajo a través del tiempo. Mis procesos tardan años. Y nunca ensayo. Cuando lo tengo claro, me planto frente al público hasta por nueve horas. Como hice en el MoMa de Nueva York, cuando presenté Luminosity, Imponderabilia y Nude with Skeleton. De todos modos, cada obra es distinta porque cada vez me hago una pregunta nueva y el público es diferente. En cada una enfrento mis miedos".

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Ahora, este médico y su amigo financista tienen en claro lo que viene: una exposición itinerante que irá a Ibagué y Medellín, y de ahí al resto de Colombia, y que se renovará cada cinco años. ¿Cuál es su límite? ¿Hasta cuando comprarán? "Siempre hay algo más, obras nuevas. Compramos en la medida de nuestras capacidades. Además, las obras avanzan y están vivas, como sus autores. María José es el ejemplo. Con ella comenzamos y desde entonces no ha hecho sino evolucionar. El límite no existe".

El límite no existe, dice Arjona. Su cuerpo lo puede todo: guardar el equilibrio, soportar el frío del hielo, ser vista desnuda, flexionarse hasta lo indecible. Lo ha hecho en Berlín, Viena, Bogotá o Boloña. Sabe que el suyo es el arte más complejo de todos: el que no tiene referentes en el país, el que aún produce rechazo y cuyos ingresos dependen de las galerías y de coleccionistas de arte contemporáneo tan enamorados del arte como los de Maraloto para invertir en lo efímero y en lo que rete al espectador.

Tomado de la Revista Diners No. 498, septiembre de 2011

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 El cuerpo del arte

Es una de las colombianas con más proyección en el exterior. Su talento la llevó a ser parte de la retrospectiva que el Museo de Arte Moderno de Nueva York hizo a Marina Abramovic, la artista de performance más importante del mundo.

El cuerpo de María José Arjona es el elemento central de todas su obras. En él está la clave para acceder al universo que le permite configurar las relaciones con el otro. "Pienso que en la creación de esas posibles relaciones se afirma la vida", dice esta artista bogotana que desde niña se interesó por la danza. "Ese fue mi primer contacto con el cuerpo", cuenta, y luego busca en sus recuerdos de infancia cuál fue su primer roce con el arte. "Las clases de cerámica con Sarita Dávila", anota, y después confiesa que en ese momento no tenía ninguna intención de ser artista. Sin embargo, a medida que pasaron los años, se interesó cada vez más por el movimiento y el mundo creativo.

Su verdadera vocación la encontró en la Academia Superior de Artes de Bogotá, de donde se graduó como artista plástica. Un día llegaron a sus manos unas fotocopias en blanco y negro en donde salía una foto de Ritmo O de Marina Abramovic, artista yugoslava considerada como una de las precursoras de la performance. Cuenta María José que, aunque no podía ver la imagen, el texto la dejaba entender lo que estaba sucediendo. "Fue un momento revelador. Me di cuenta de que la performance era lo que me permitirla usar el cuerpo de una manera antes impensable para mi"

Si en ese momento alguien le hubiera dicho que iba a ser parte de una retrospectiva organizada por el Museo de Arte de Nueva York para conmemorar los 30 años de carrera de Abramovic, seguramente no lo hubiera creído. Pero así fue. Gracias a su persistencia y talento la contactó hace alrededor de seis años, y desde entonces comenzó un diálogo entre las dos. El año pasado, María José fue una de las artistas elegidas para participar en The Artist is Present (El artista está presente), una exposición en la que varios artistas recrearon algunas obras de la yugoslava bajo su estricta supervisión. El arte de la performance es llegar a los límites del cuerpo, por eso, para ser parte de este selecto grupo, tuvo que ingresar a un taller del que no se podía retirar sin la autorización de Abramovic. Previo a eso firmó un acuerdo de renuncia a lo material en el que se comprometía, entre otras cosas, a ayunar por dos semanas, a no hablar y a no tener ningún contacto sexual. La retrospectiva fue una de las más comentadas del año en el ámbito artístico, y puso a la bogotana en el ojo del arte mundial.

Llegar ahí no fue fácil. Es precisamente la preparación a través de su obra la que le ha permitido poner su cuerpo a prueba y conocer el poder que se esconde dentro de él. Hace un mes los bogotanos pudieron interactuar con la artista en la exposición Vires que se presentó en NC-Arte con el apoyo de Gloria Saldarriaga y Omayra Alvarado, dos mujeres comprometidas con la difusión del arte colombiano. Este es un proyecto que María José estaba desarrollando antes de ser elegida por Abramovic, en donde el poder, la fuerza y la influencia son el eje central de la puesta en escena. "Vires revela las dinámicas del poder en esa relación con el público. La gente debe decidir qué hacer con mi cuerpo", anota.

La exposición se dividió en tres ejercicios. Uno de los más comentados fue: sobre la fuerza, el deseo y los objetos del deseo, en los que vestida de negro y sujetada a una pared con un arnés que le quitaba movilidad, guardaba un diamante en la boca. Durante las cuatro horas de esta performance, cada asistente tuvo cinco minutos para intentar sacárselo de la boca, en una especie de pelea artística entre quien quiere la piedra, y el poder, la concentración y el dominio del cuerpo del artista. Quien lograra retirarlo se quedaba con él.

Por esa exigencia física intrínseca a cada una de sus presentaciones, María José es tajante al decir que su mayor orgullo no es la serie de éxitos profesionales -ha expuesto en el Moma, en In-Trasit en Berlín, en el Museo Madre en Nápoles, en el Teatro Anatómico en Bologna, en Brot Kunsthale de Viena, en el Miami Art Museum, entre otros-, sino el entendimiento que tiene de su cuerpo después de cada obra. "Es el camino para hacerse a un cuerpo que logre enfrentarse al tiempo. Entender el tiempo y todas su posibilidades: ese es mi mayor logro", concluye.

Tomado de la Revista Fucsia No.131, octubre de 2011 

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María José Arjona: La fuerza de la perseverancia

Por: Diego Guerrero

Enfundada en su chaqueta negra para protegerse del frío bogotano, la figura de María José Arjona parece liviana y  concreta al mismo tiempo. Su cuerpo es entrenado y seguro en sus movimientos. Sus conceptos son claros, aunque habla sin dureza. Tampoco con ternura. Simplemente, sus palabras fluyen de forma natural. Su rostro es perfilado. Viene del caótico centro capitalino, en días en los que los campesinos reclaman lo suyo.

Maria Jose Arjona, performance justo en el centro ... existe el sielencioAhora se prepara para presentar Tiempo / medio, en el Museo de Antioquia, el 6 y 7 de septiembre, un performance de 24 horas continuas, en el que hará masas con maíz para, luego, imprimir sus dientes en ellas. Una obra que -dice- ha tomado cierto tono "oracular", al quedar relacionada -sin proponérselo- con la situación de los campesinos en Colombia.

Sentada en el estudio de un amigo, pues no tiene uno en Bogotá -vive entre esta ciudad y Nueva York- saluda y va al grano.

"En el arte, el instrumento más importante y fuerte es el tiempo", dice en una opinión que explica que sea común que sus performances duren seis horas y más, en muchos casos, en una total quietud.

Sin embargo, en el transcurso de ese tiempo suceden cosas con la gente que mira su obra. "Pasa algo invisible, más allá de lo racional y lo plástico. Surge una conexión con las personas, una comunicación que sucede cuando el otro entra a la obra y, entonces, esa obra cambia".

Parece creíble si uno piensa, por ejemplo, en un performance en el que está sentada a varios metros de altura, en el interior de un silo, produciendo sonidos al hacer girar una vara en los bordes de un cuenco de estaño, bronce y cobre que contiene un poco de agua. Es difícil quedarse inmune a alguna sensación luego de verla.

Ni qué decir lo que pasa cuando la gente se va y la deja sola con su acción. "Hacer un performance sola es difícil, pero a la vez revelador -dice, y se pregunta- ¿metafísico?". Esa palabra resulta ineludible si uno sabe, por ejemplo, que en una obra se ha quedado de pie, quieta, impertérrita durante casi seis horas, con su cuello en el filo de cuatro cuchillas de afeitar. O que ha "defendido", obstinada, un diamante, mientras las personas que asistían a su performance trataban, una a una, de quitárselo.

"¿Qué hace la gente con uno? -se pregunta-. Uno no es uno solo, no es egoísta. El yo desaparece y se vuelve otra cosa. Uno entra en otro plano, el yo se deja atrás, es como una entidad, otro cuerpo. Yo veo la gente cuando entra, tengo la sensación de los cuerpos, pero no sé quiénes son. Entonces salen y vuelven, y se establece una relación. Uno no sabe cómo se llama esa persona, pero sabe que está en la obra", dice, tratando de explicar lo que pasa ella mientras vive el performance.

Obvio, para mantener semejante fortaleza tiene métodos para entrenarse: meditación, dieta, ayuno, ejercicios, hábitos. Todo para que el cuerpo no la traicione y resista el paso del tiempo. "Parar el tiempo es importante. Instaurar otro tiempo en las personas. La gente entiende o se conmueve o van para un lado u otro, pero algo se queda", dice.

Algo que no tiene que ser alegría o bienestar: "Uno no siempre quiere que la gente quede satisfecha y entretenida. Todo lo contrarío: qué sientan cosas".

Entonces muchos eventos suceden mientras sus obras ocurren. Cosas que también la cambian a ella. Parece que su trabajo no tendría sentido si no fuera así. "Dar tiempo de mi tiempo me ayuda a entender mi lugar en el arte. Pasan miles de cosas que no se planean. Uno se confronta. A veces crees que no pasa ni un minuto y resulta que pasó todo el día. Es un abandono. Uno deja ir los miedos que tiene, está sensible y salen cosas", confiesa la artista.

Maria Jose Arjona: Performance El simple balance de las cosasSin embargo, Arjona advierte que en su obra no ventila cosas personales: "Yo no hago terapia". Sus propuestas, dice, están conectadas con lo que pasa en la vida. Comenta como, en una especie de sincronía, a veces las obras parecen vaticinar cosas. "Este trabajo con el maíz (que presentará en el SENA), es algo tan común para todos y, de pronto, uno ve esto tan terrible de las semillas (empresas que modifican las semillas, las venden y prohíben que los agricultores que las compran utilicen las que, luego de usadas, se derivan de la siembra). Uno se da cuenta de que pasan cosas que no veías cuando estabas haciendo el proyecto, pero que se instalan en uno. Es como una energía universal que abre en la obra ventanas para ver lo que pasa con la nación y como individuos.

El camino al éxito

Para los afines a las artes plásticas y visuales decir María José Arjona es convocar el nombre de una artista que viaja en lo más alto de su arte y que viene en una carrera desde hace años. Los que menos la conocen es probable que tengan en su mente los minutos de exposición mediática en Colombia, cuando participó en la exposición The Artist is Presenil, alrededor de la obra de Marína Abramovic, en el Moma. Pero los que piensan que su nombre creció de la noche a la mañana están lejos de la realidad. Y en eso esta artista que egresó de la Academia Superíor de Artes de Bogotá (Asab) (hoy Facultad de Artes de la Universidad Distrítal) es clara.

"El éxito no tiene que ver con la suerte sino con un trabajo arduo. Ojo: no digo que la gente no trabaje, pero hay gente que dice: ‘bueno si hago un performance, sale en alguna parte’. Esto no es así. Tengo una disciplina férrea. No hay día en el que no trabaje. A veces dicen: claro, como salió en el Moma... ¿Cómo hizo?’ Trabajando. También sé para dónde voy".

¿Enfática? Sí y viene más: "A mí me dicen no, pero ese no es el final: es el príncipio para que me digan sí. Si me dijeron no, es porque, seguro, me falta algo que puedo mejorar. Cuando uno trabaja, las cosas rebotan para llegar a ciertas instancias", dice.

Recuerda que su primer performance lo hizo con su propio dinero y que llegaba a la Universidad con preguntas sobre lo que le interesaba. "No soy de la Universidad Nacional ni de Los Andes. Rico haber estudiado en Los Andes, pero mi familia me podía pagar la Asab. Hacerlo allá fue la exacerbación del cuerpo, estar cerca a la morgue, a la prostitución. Entendí realidades que antes no vivía y sin la mediación que se vive en la Universidad Nacional", recuerda. Allá se encontró con grandes profesores y entendió que en el performance se "cruzan energías para afirmar la vida por medio del cuerpo".

Asegura que desde esa época fue constante: "Para mí, Marína Abramovic era importante, me interesaba. Solo con ella pude entender la importancia de la larga duración. Llegar a ella me costó seis años. A mí no me atropelló el éxito. Tengo una dedicación profunda al performance .

Por eso no hace fotos, ni video ni instalaciones y, sin falsas modestias, dice que poder vivir del trabajo es magnífico aunque reconoce que su obra es algo carísimo de hacer.

Ahora, en su proceso, vuelve su mirada a Colombia, a lo que están haciendo sus colegas y a seguir pensando en lo que viene, luego del Salón (Inter) Nacional de Artistas. "Quiero estar en Colombia, no solo por el auge del arte sino porque tengo cosas que aportar, ver propuestas nuevas, ver cómo puedo empujar. Aquí nos bombardean con historias del horror. Desde que nací dicen que esto se está acabando, pero lo sostienen los que hacen lo que deben y pueden. Yo hago esto, performance y si ayudo, maravilloso".

Tomado de la revista Arteria No.30, septiembre de 2013

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  El vuelo de Arjona llega a Alemania

Después de seis meses de haber presentado Avistamiento en Bogotá, Maria José Arjona presenta en la Kunsthalle de Osnabrück (Alemania), su proyecto You are Splendid!, que estará abierto al público hasta el 28 de marzo. El performance que mezcla instalación, video y pintura, es producto de una investigación que realizó la artista acerca de la migración que hacían las águilas por todo el continente americano y que ya presentó, por lo menos en parte, en Flora ars+natura con el proyecto Avistamiento.

"No hay prácticamente ninguna diferencia entre You are splendid! y Avistamiento. Básicamente la palabra avistamiento en alemán no tiene las mismas implicaciones que en español. Entonces, decidimos darle un énfasis a la relación de la luz con la palabra espléndido, para designar a una persona capaz de generar luz", explica la artista.

Kunsthalle, es uno de los centros más importantes de la región noroccidental de Alemania. Pertenece a la Asociación Internacional de Curadores de Contemporáneo, es uno de los siete miembros de la CAPP (Collaborative Arts Partnership Programme), que promueve la investigación en torno a arte colaborativo, con el apoyo de instituciones como: Tate de Liverpool, Agora (Berlín) y Hablar en arte (Madrid).

La invitación llegó por parte de Julia Draganović, directora de la Kunsthalle, quien conocía el trabajo de Arjona desde el 2011, cuando realizaron el performance Tell me a story because I cant sleep como parte del proyecto ‘No Longer Empty’, en Nueva York.

Cuatro años más tarde (2015), participó por primera vez en la Kunsthalle con dos performances Karaoke, en el que la artista colombiana invitaba a cantar a los visitantes una canción de Edith Piaf, y Habito, un vestido hecho de dulces que iba derritiéndose en el cuerpo de la artista.

"El trabajo de María José produce nuevas propuestas todos los días, lo cual significa para nosotros la reorientación de las instalaciones todos los días. Es un proceso muy inusual para la Kunsthalle. Sin embargo, al mismo tiempo es muy inspirador para todos incluso me atrevería a decir que sus presentaciones sirven para generar nuevos vínculos con nuestro público", cuenta la directora.

De este modo, You are Splendid! será uno de los cuatro proyectos que se presentarán en la Kunsthalle de Osnabrück este año y se espera que para el 2017 este performance se presente en la Prometeo Gallery, en Milán.

Tomado del periódico Arteria, 2016

 

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