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El milagro de Arcadia

Sacar la cultura de su nicho y acercarla a un público más amplio con periodismo cultural de calidad es el secreto de Arcadia, revista que esta semana (octubre 2010)celebra su quinto aniversario.

En las publicaciones culturales hay una barrera difícil de superar: la de las dos primeras ediciones. Sobran dedos en la mano para contar las que en Colombia han logrado cautivar lectores y anunciantes suficientes para sobrevivir más allá del empujón inicial y adquirir velocidad de crucero. Por eso es noticia cuando una revista dedicada a la cultura llega a su quinto aniversario. Se trata de Arcadia, la publicación mensual cultural de Publicaciones Semana, que celebra su primer lustro de vida con la edición que comienza a circular esta semana.

Como en cualquier publicación de este tipo, los inicios de Arcadia fueron de mucha mística, poco sueño y no menos afanes. "Hicimos la primera edición casi toda en mi casa, en condiciones un poco precarias", recuerda Marianne Ponsford, directora y también artífice del proyecto. Con un valioso apoyo económico inicial de Philip Morris, la revista se caracterizó desde el comienzo por el que sigue siendo su sello: periodismo cultural que permite llevarle aun público más amplio temas que de otra forma terminarían encerrados en el nicho de la intelectualidad."Arcadia no es una revista literaria. Autores e intelectuales no escriben en Arcadia, nosotros (los periodistas) escribimos sobre ellos", aclara Ponsford.

Llama la atención saber que, de acuerdo con el perfil de sus suscriptores, sus lectores no se encuentran solo en el mundo de las artes y las letras. Así lo explica su directora: "Si miramos por profesiones, los que más nos leen son los economistas y los médicos; hemos roto el cliché de que los temas de la cultura solo le interesan a los que están en el medio. Tanto que es la primera o segunda revista que desaparece de las salas VIP de Avianca en todos los aeropuertos". Este último dato puede sonar anecdótico, pero es revelador: "Demuestra que los lectores en Colombia sí buscan otro tipo de información". Pero no solo los que viajan con frecuencia en avión quieren acceder a nuevos temas, entre ellos los culturales; son los colombianos en general. De acuerdo con la más reciente encuesta de hogares del Dane, el consumo en recreación y cultura se incrementó en 8,1 por ciento con relación al mismo periodo del año anterior.

En la acogida que ha tenido Arcadia, un factor clave es su equilibrado repertorio de temas, en el que no han faltado aciertos periodísticos: tres veces ha entrevistado a futuros ganadores del Nobel de Literatura. Por las páginas de la revista también han pasado los autores más destacados del momento: Salman Rushdie, Umberto Eco, Ian McEwan, Amélie Nothomb, Amin Maalouf y Mario Vargas Llosa (que concedió entrevista exclusiva poco antes de lanzar su ensayo El viaje a la ficción). Pero como no solo de literatura viven los lectores, también ha habido espacio para filósofos, como Peter Singer; fotógrafos como Spencer Tunick, y artistas como Fernando Botero.

Pero tal vez la principal razón de su éxito ha sido el saber poner, en boca de muchos, asuntos polémicos diferentes a los que habitualmente aportan la política y los deportes. Arcadia ha generado debate en torno a temas como la literatura que se ha inspirado en el conflicto armado, los escritores que han incursionado en la diplomacia, el humor político en Colombia y la arquitectura de las grandes obras de infraestructura. A las entrevistas y polémicas se suman artículos sugestivos, como aquel en el que Nicholas Carrse preguntaba si Google estaba produciendo estúpidos; especiales como el del museo imposible del Bicentenario, en el que 11 intelectuales escogieron un objeto que también era un fragmento de la historia del país, y las reseñas de personajes que han preferido el bajo perfil, como la artista Doris Salcedo y el escritor Tomás González. Aquí se incluyen dos ediciones monográficas que tienen en común haber obviado prejuicios y estereotipos habituales para detenerse en la obra de mujeres no convencionales y hombres gays que a través de la historia se han destacado en campos tan disímiles como la poesía y el heavy metal.

Hay que destacar sus reseñas de libros, discos y películas. Su ya tradicional Lista Arcadia de los mejores libros del año (que se agotan en todas las librerías) y la edición que cada año registra las novedades de la Feria del Libro de Bogotá son una guía útil para los interesados en expandir sus gustos culturales. La crítica, por lo general lejana de tendencias políticamente correctas, también viene por cuenta de sus columnistas: Antonio Caballero, Carolina Sanín, Lucas Ospina, Marta Ruiz y Miguel Mesa.

En el éxito de este proyecto también ha sido clave el haber concebido un producto editorial amable, pensado para el uso diario y no para ser empastado con fines de exhibición. Un detalle vital en el que hace énfasis Ponsford es el papel en el que se imprime la revista: "Al principio hubo reacción negativa al formato y al papel. Ahora es lo que más les gusta a los lectores. Se escogió el papel periódico -que es de buenísima calidad, por cierto - pensando en un producto que tuviera un aire poco pretencioso, poco frivolo y que pudiera tener la mayor circulación y periodicidad posible".

Cinco años después, Arcadia es una revista un poco esquizofrénica en el buen sentido: así como resulta amena para el lector común, también es consultada por escritores e intelectuales. Tiene la virtud de hacer más digerible la cultura sin transformarla en entretenimiento de masas. "Cuando nació el proyecto se esperaba que durara dos números, como todas las revistas de este corte, pero no solo superó los dos números, sino que ha pasado a llamarse el milagro Arcadia. Cuandosu directora habla del "milagro" se refiere a la cantidad importante de anunciantes que convoca, algunos de una fidelidad y apoyo fuera de serie, como Mapire, Paños Atlas, Tena y Bbva, y al público tan disímil y numeroso que ha cautivado. Un público que agradece que sea una revista que, para disfrutarla, baste con una dosis mínima de curiosidad. Y la curiosidad abunda.»

Tomado de la Revista Semana No.1484, 11 de octubre de 2010