Martina Garcia

Bogota

Actores

Personaje

 


Martina García

actriz

   
 

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Bogota, 1981

Actriz - filmografía
(2000s) (1990s)
  1. Operación E (2012 - España)
  2. La cara oculta (2011) ... Fabiana
  3. La mosquitera (2010)
  4. Biutiful (2010)
  5. No eres tú, soy yo (2009 - en producción)
  6. Rabia (2009) .... Rosa
  7. Amar a morir (2009) .... Rosa
  8. Tierra de tigres (2007) Pelicula colombo-mexicana
  9. "Plan América" .... Adriana Vásquez (5 episodes, 2008)
  10. "Tiempo final" .... Camila (1 episode, 2008) ... Camila      
  11. Satanás (2007) .... Natalia
  12. Perder es cuestión de método (2004)
  13. "Amor a la plancha" (2003) TV Series .... Rita Emilia Pulido
  14. "Maria Madrugada" (2002) TV Series .... Laura
  15. "Guerra de las Rosas, La" (1999) TV Series .... Caperusa Rojas
  16. "Francisco el matemático"  .... Antonia
  17. "Rosas al atardecer"
  18. Los niños se toman el mundo
     
 
 
Información parcial cortesía The Internet Movie Database. Con permiso

 
 
 

Nació en Bogotá, el 27 de junio de 1981. Desde pequeña ha combinado su carrera de actriz con la de modelo, y ha sido la imagen de ropa juvenil, de marcas como Gas Evolution y Jeans & Jackets. Participó en el concurso Elite Model Look de Klass Model y ocupó el tercer puesto. Hizo cursos en la academia de Paco Barrero, la Fundación Estudio XXI, Alfonso Ortiz y Escuela del Actor de Juan Carlos Corazza en Madrid, también viajó y estudió en el Central School of Speech & Drama de Londres, allí aprendió de Vincent Cassel y Ewan McGregor, éste último, actor de películas como Mouling Rouge y La guerra de las galaxias.
 
Su debut en televisión se dio en la serie Francisco el matemático (1999) para luego participar en producciones como Rosas del atardecer, María madrugada (2002), La guerra de las rosas (1999), donde interpretó a Caperuza, una adolescente incomprendida, papel con el que obtuvo una nominación a los premios India Catalina en la modalidad Mejor actriz revelación y otra más en los premios TV y Novelas en la misma categoría, en el año 2000. Estando en Edimburgo, recibió por correo electrónico el perfil de Rita y tres escenas para la audición de Amor a la plancha (2003), envió su propuesta y en marzo ya estaba grabando la telenovela que fue dirigida por Mario Ribero y que le permitió evolucionar y consolidarse en el mundo de la televisión. Luego trabajó en la exitosa serie La saga, negocio de familia (2004) y más recientemente en un capítulo de la serie de Fox, Tiempo Final, para luego participar en la teleserie española Plan América.
 
Su papel en La saga, coincidió con su entrada al cine en la cinta Perder es cuestión de método (2004) de Sergio Cabrera, donde encarnó a Quica, una joven prostituta de 18 años que ha aprendido a manejar el bajo mundo como si fuera un juego de muñecas. Luego llegó la oportunidad en Satanás (2007) del director Andi Baiz, donde interpretó a Natalia, la alumna de inglés que Eliseo asesina a puñaladas y donde compartió escena con el mexicano Damián Alcazar. Posteriormente, viajó a México donde estuvo por dos meses, en la zona costera de Michoacán para rodar la película que en un principio se llamó Tierra de tigres, pero finalmente conocida como Amar a morir (2009), ópera prima de Fernando Lebrija, coproducción colombo - mexicana que ganó el Nueva Vision Award a Mejor Película en la Sección Latin Cinema en el pasado de Festival de Cine de Santa Bárbara y que clausuró el 49 Festival Internacional de Cine de Cartagena -FICCI.
 
Sus más recientes participaciones comprenden, la recién estrenada en Venezuela, comedia romántica Día naranja, ópera prima de la documentalista y cortometrajista venezolana Alejandra Szeplaki; un breve papel en Biutiful, la más reciente película del mexicano Alejandro González Iñárruti, que le permitió compartir set con el actor español Javier Bardem; coprotagonista de La mosquitera del cineasta catalán Agustí Vila; No eres tú, soy yo del documentalista, productor y director mexicano Alejandro Springall (Santitos); productora asociada de la ópera prima del colombiano José Luis Rugeles García (2010) y la coproducción Rabia de Sebastián Cordero.
 
Es una mujer que siempre está para los demás y nunca para ella misma. Me obligó a realizar una profunda exploración como actriz. La casa y lo pequeño del pueblo me ayudó mucho para construir el personaje, pues tiene una atmósfera claustrofóbica y angustiosa que en un estudio seguramente se hubiera perdido”, afirmó la actriz sobre su papel en
Rabia. “Afortunadamente mi experiencia en España, donde ya llevo cuatro años, es muy distinta a la del personaje de Rosa.

Texto gentilmente suministrado por Pantalla Colombia, 2010


   
 


El Otros Rostro de Martina

 por Martha Monroy Redactora de EL TIEMPO 

Sus primeros papeles la mostraron como una niña tonta y rebelde. Ahora es Rita, en `Amor ala plancha, y se prepara para protagonizar una película de Sergio Cabrera. La verdadera Martina García es amante del `punk, busca a Dios a través del budismo y quiere ser escritora.

Su cara angelical, su cuerpo menudito y sus ojos grandes y brillantes envuelven una conversación con Martina García en un manto de tranquilidad y dulzura. Los mismos que transmite Rita, su personaje en la telenovela Amor a la plancha. Tal vez por eso, esta bogotana de 22 años se siente tan plácida caracterizando a la protagonista de la telenovela de RCN. Y es que con sus tres papeles anteriores (Caperuza en La guerra de las Rosas, Antonia en Francisco el matemático y Laura en María madrugada) al público, y a muchos de sus colegas, les quedó la idea de que Martina era una niña rebelde, loca y que tal vez solo podía interpretar a adolescentes insoportables que no aguantan su propia vida. "Muchos directores decían que yo era rara, porque soy vegetariana, porque tengo mi propio sello para vestirme, por que me gusta el estilo punk y gótico. Pero no soy rara, soy normal", dice.

Martina sabía que era lógico que le ofrecieran papeles acordes con su edad empezó a actuar a los 19 años- que apuntaban a adolescentes `incomprendidas, por eso nunca se atormentó pensando que la iban a encasillar. Pero estaba aburrida de no poder evolucionar como actriz. Este cansancio, sumado a sus ganas de vivir un tiempo fuera de Colombia, la hicieron empacar maletas. "Para ser actor es importante conocer otras culturas, salir del país, ver que hay otras cosas. Eso enrique ce", analiza esta mujer, que a los 14 años ya pisaba las pasarelas de la moda del país mientras terminaba sus estudios en el Liceo Francés, donde aprendió inglés y francés.

Volvió la inocencia

Llegó a Inglaterra el año pasado, sin más que los ahorros de sus trabajos, la in formación de The Central School of Speech & Drama y las ganas de entrar a esa escuela de actuación. "En Londres sentí que volví a nacer. Me volvieron a brillar los ojos. fue como un regreso a la inocencia. Era como encontrar la belleza en todas las cosas", confiesa. Con un checo, fueron los únicos extranjeros aceptados para estudiar allí. Se había propuesto no volver al país antes de seis meses y por eso se perdió de presentar varios casting. Incluso, estando en Edimburgo, recibió por correo electrónico el perfil de Rita y tres escenas para la audición. Grabó su propuesta, por que la idea de trabajar con el director Mario Ribero le fascinó, y en marzo estaba grabando Amor a la plancha.

La llegada de este personaje a la vida de Martina coincidió con un momento de reflexión, búsqueda de paz interior y acercamiento a Dios a través del budismo. Ribero la ayudó a explotar lo que en otros papeles no había podido y, para completar su dicha, solo tuvo que mirar hacia Marta, la nana que la ha acompañado desde que tenía un año, para encontrar la alegría, optimismo y belleza de Rita.

Los sueños de Martina se siguen realizando. La próxima semana comienza las grabaciones de Perder es cuestión de método, cinta dirigida por Sergio Cabrera, basada en el libro de Santiago Gamboa. Interpretará a Quica, una prostituta de unos 18 años. El reto actoral no será diferenciarla de sus primeros personajes, sino de Rita, pues aunque la niña vive en el bajo mundo, es dulce y alegre como la emplea da del servicio de la telenovela.

Las rumbas y los conflictos existenciales, por los que atraviesa cualquier adolescente, quedaron atrás. Aunque ha sido una mujer independiente, después de haber vivido en Londres aprendió a valorar más la compañía de sus cercanos. Por eso, los pocos ratos libres que tiene los pasa conversando con su mamá, con quien vive, y con su gato, Sioux, quien es el culpable de los rasguños de sus manos. Ahí va alcanzando sus metas y otra de ellas es ser escritora. Quizá publique los cuentos que tiene guardados.

Tomado del periódico El Tiempo, 2 de noviembre de 2003


  Es bogotana y nació el 27 de junio de 1981. Demostró su talento con el personaje de Caperuza en La guerra de las Rosas. Desde pequeña ha combinado su carrera de actor con la de modelo, y ha sido la imagen de ropa juvenil, como Gas Evolution y Jeans & Jackets. Participó en el concurso Elite Model Look de Klass Model y ocupó el tercer puesto. Martina ya había actuado en Rosas al atardecer y en Los niños se toman al mundo, el programa de María Angélica Mallarino. Ha hecho cursos en la academia de Paco Barrero Estudio XXI y su gran sueño es trabajar en cine.

Tomado de http://encolombia.com/tvynovelas10anos-promesas.htm


 
Tiene 26 años y ha estado en muchas partes, estudió en el Central School of Speech & Drama de Londres, vivió la ciudad, pasó mucho tiempo visitando museos y exposiciones, vio en vivo a sus ídolos The Cure y David Bowie y según dijo alguna vez fue all donde aprendió "a encontrar la belleza en todas las cosas".Ahora está en México filmando Tierra de Tigres, el primer largometraje de Fernando Lebrija. Martina estudió en el Liceo Francés y desde los tres años ha estado rondando la televisión. Había algo de premonición en el hecho de que uno de los programas infantiles por los que pasó se llamara Los niños se toman el mundo. Su debut en serio fue con el rol de Caperuza en La guerra de las rosas y sin duda su personaje no sólo hizo que muchos televidentes masculinos se volvieran fieles seguidores de una telenovela en horario Triple A, sino que muchos de ellos le siguieran la pista en Francisco el matemático, Amor a la plancha y La Saga. Martina ha estado cerca del budismo y el vegetarianismo, del punk y lo gótico, y finalmente, porque se había ido a Londres para aprender a actuar y llegar al cine, terminó encarnando a Quica, la prostituta de Perder es cuestión de método cuando Sergio Cabrera llevó al cine la novela de Santiago Gamboa, y ahora también está en la adaptación de Satanás, de Mario Mendoza. Ha modelado de vez en cuando y tiene guardados algunos cuentos, no sobre ella sino de ella, porque la "niña rara" que llegaba a los sets con pintas más extrañas que las de sus personajes quiere además escribir en serio.

Tomado de la Revista Don Juan No. 10, 2007



 


Protagonista colombiana de Amar a morir

Nació en Bogotá el 27 de junio de 1981. Desde pequeña ha combinado su carrera de actriz con la de modelo, y ha sido la imagen de ropa juvenil, de marcas como Gas Evolution y Jeans & Jackets. Participó en el concurso Elite Model Look de Klass Model y ocupó el tercer puesto. Hizo cursos en la academia de Paco Barrero Estudio XXI y Alfonso Ortiz, luego viajó y estudió en el Central School of Speech & Drama de Londres, allí aprendió de Vincent Cassel y Ewan McGregor, éste último, actor de películas como Mouling Rouge y La guerra de las galaxias. En Londres vivió la ciudad, pasó mucho tiempo visitando museos y exposiciones, vio en vivo a sus ídolos The Cure y David Bowie y según dijo alguna vez fue allá donde aprendió "a encontrar la belleza en todas las cosas".
 
Se inició en la televisión en producciones como Rosas del atardecer, María madrugada, Francisco el matemático, La guerra de las rosas, donde interpretó a Caperuza, una adolescente incomprendida, papel que además le valió la nominación a un premio India Catalina en la modalidad Mejor actriz revelación y otra más en los premios TV y Novelas en la misma categoría, en el año 2000. Estando en Edimburgo, recibió por correo electrónico el perfil de Rita y tres escenas para la audición de Amor a la plancha (2003), envió su propuesta y en marzo ya estaba grabando la telenovela que fue dirigida por Mario Ribero y que le permitió evolucionar y consolidarse en el mundo de la televisión. Luego trabajó en la exitosa serie La saga.
 
Su entrada al cine fue en la cinta Perder es cuestión de método (2004), del director Sergio Cabrera, donde encarnó a Quica, una joven prostituta de 18 años. Luego llegó la oportunidad en Satanás (2007) del director Andi Baiz, donde interpretó a Natalia, la alumna de inglés que Eliseo asesina a puñaladas. Cuando recibió el guión de manos del director Andy Baiz lo leyó de inmediato, pero esa noche no pudo dormir, quedó impresionada. No dudó en aceptar el papel y se puso en la tarea de conocer un poco más de la famosa historia de la matanza de Pozzetto. Se sintió muy bien trabajando con Baiz y con Damián Alcázar, actor de amplia experiencia.
 
Viajó a México donde estuvo por dos meses, en la zona costera de Michoacán para rodar la película que en un principio se llamó Tierra de tigres, y su título final fue Amar a morir (2009), ópera prima de Fernando Lebrija, co producción colombo - mexicana que protagonizó haciendo el papel de Rosa una joven de exótica belleza que se enamora de Alejandro Vizcaíno, el heredero de un imperio bancario de Ciudad de México. La experiencia le encantó, la playa fue su gran compañía y como dijo, “dormía arrullada por la voz del mar”. La película ganó el Nueva Vision Award a Mejor Película en la Sección Latin Cinema en el pasado de Festival de cine de Santa Bárbara y será la película que clausure el Festival Internacional de Cine de Cartagena este fin de semana. 

Información gentilmente suministrada por Pantalla Colombia, 2009


 


Rara, punk y budista

Siempre se caracterizó por ser un personaje particular.  Comenzó a modelar siendo apenas una niña, decidió ser vegetariana en plena adolescencia, escuchaba punk y buscaba la verdad en el budismo. Ella misma, hace algunos años, confesó que cuando ingresó a la televisión muchos directores decían que era "rara". "Es muy ella, y en eso radica su magia", asegura Mario Ribero, el reconocido director de Yo soy Betty, la fea, quien la eligió para el papel de Rita en Amor a la plancha.

En 2001 decidió apostarle a la academia. Si bien ya había trabajado en La guerra de las rosas, Francisco el matemático y María madrugada, viajó a Londres para estudiar en el Central School of Speech and Drama. Hasta allá le llegó, por correo electrónico, el perfil del personaje y tres escenas escritas para que presentara la audición. "No pensamos en nadie más para el papel -recuerda Ribero-. Martina tiene un aura muy especial. Necesitábamos una mujer de apariencia frágil pero con mucha fuerza interior, y ella es así, con una mirada que te cautiva".

Cuando responde mis preguntas acaba de regresar de unas vacaciones en el sur de Francia. Recuerda esa época, asegura que fue un papel muy bonito para ella y que aprendió mucho al lado de Ribero. "He cambiado de acuerdo con lo que he vivido desde entonces, tengo más experiencia, pero en el fondo me sigo acercando a todo con la misma inocencia y la misma inquietud de siempre".

En 2003 la ya reconocida actriz pasó de inocente empleada del servicio a prostituta adolescente en la adaptación que Sergio Cabrera hizo de la novela Perder es cuestión de método, de Santiago Gamboa. Así, de la mano de la cinta de Cabrera, que es una celebridad por esas tierras, llegó Martina a España. "La crítica hacia mi trabajo fue maravillosa y empezó a representarme la agencia de actores más importante de aquí", nos cuenta desde su apartamento en Barcelona, cerca al histórico hospital de la Santa Creu I Sant Pau.

París-Barcelona

Martina vive a caballo entre este piso exterior cerca de la Avenida Gaudí y un pequeño estudio, de diseño moderno pero, decorado con muebles bohemios y antigüedades, en pleno Saint Germain-des-pres en París. "Francia hace parte de mi vida, me gradué del Liceo Francés y visito regularmente este país desde niña".

A finales de 2007, tras terminar Amar a morir, debía decidir entre quedarse en México, regresar a Colombia o viajar a España, donde el ecuatoriano Sebastián Cordero {Ratas, ratones y rateros, Crónicas) la había elegido para ser la protagonista de Rabia, una historia de inmigrantes latinoamericanos que acaba de estrenarse en el Festival de Cine de Toronto. "Me decidí por España. Me pareció coherente estar allí para acercarme más a la realidad del personaje y alternar con los ensayos". 

Ya en Europa, París bien valía algunas carreras. Se inscribió en La Sorbona para estudiar filosofía. "Fue una necesidad que se impuso en mi vida. Me cuestiono todo, como persona y como actriz, y la filosofía me mantiene el espíritu abierto. Lo interesante de ser actor es la posibilidad de ser otras personas, pensar diferente, sentir diferente. La filosofía me permite ver las cosas desde diversos puntos de vista, entender otras escalas de valores, además de acercarme al origen y a la verdad". Una verdad que pasa por Nietzche, el filósofo al que siempre regresa para encontrar respuestas, pero también por Camus, Auster, Kerouac y García Márquez.

Repartió todas sus clases en París de miércoles a viernes ("empezando desde muy temprano hasta muy tarde, y casi sin respiro"), el resto del tiempo se lo dedicaba, en España, a su carrera como actriz. Sin embargo, con la promoción de Amar a morir, el rodaje de No eres tú, soy yo (una comedia del mexicano Alejandro Springall) y la huelga en contra de la reforma educativa en Francia, ya no pudo sostener esa rutina.

"Estoy en proceso de volver a organizarla", asegura mientras da vueltas por las canciones favoritas en su Ipod, una ecléctica colección que va de John Frusciante (guitarrista de los Red Hot Chili Peppers) a Bach, pasando por la francesa Charlotte Gainsbourg, la ahora primera dama de Francia Carla Bruni, Sophie Auster, Blondie, Louis Bertignac, Kurt Weil, Beethoven y Schubert. ¿Habrá una Martina cantante en el futuro?, le pregunto. "Habrá, cuando pueda concentrarme en ello. Sé cómo hacerlo".

Por el momento está concentrada en retomar su rutina de estudio y consolidar una carrera como actriz cada vez más exitosa. "Me interesa trabajar con buenos directores y con buenos actores, que la historia me haga sentir algo, que el personaje represente un reto para mí, que vea la posibilidad de disfrutarlo, aunque sea desde el dolor". Hace poco una revista colombiana tituló que García iba siguiendo los pasos de Penélope Cruz. ¿Barcelona es una escala en su camino a Hollywood? "Cada momento es una escala para el siguiente. Nunca me lo propuse así. Si termina siéndolo... solo Dios sabe".

Mientras tanto sigue disfrutando de las tardes en la plaza de La Sorbona y los cafés de Saint Germain-des-pres, soñando con escaparse algún día a un lugar exótico, viviendo a su ritmo. "Un bonus track", me dice refiriéndose a su particular top 10 musical. "Nick Cave and the Bad Seeds". Investigo, una banda australiana que comenzó a sonar a mediados de los 80. Una especie de punk-rock oscuro, algo siniestro y muy erótico, Cave tiene una voz desgarrada, cascada, como la de Tom Waits, el otro bonus track de su listado. Ribero tiene razón. Martina es muy ella... y tiene magia..

Tomado de la Revista Gente, Año 2, No. 9, septiembre de 2009


 


Una estrella en franco ascenso

Esta sirena, como la describió la revista Elle, esta muñeca, como la definió Vogue, esta actriz que anda haciendo moñona con su actual participación en cinco películas internacionales -Amar a morir, Rabia, No eres tú, soy yo, La mosquitera, Biutiful-, sonríe cuando se le pregunta por el éxito en sus cortos 28 años y suelta un "he tenido suerte", con voz suave. Pero no es solo suerte lo de Martina García.

Ha pasado ya tiempo desde los cursos de ballet que tomó mientras estudiaba juiciosa en el Liceo Francés de Bogotá: Pero todavía hoy su cuerpo revela ciertas posturas por cuenta de ese aprendizaje. La delicadeza clásica, tan propia de ese arte y que ella reconoce que a veces le estorba, sobre todo cuando está en el set interpretando un personaje.

De niña también estudió cerámica y practicó equitación y se probó en la danza y ensayó, con buenos resultados, el canto. También modeló. Todo esto antes de que llegara el teatro, que al principio poco le interesaba. Pero al final llegó, y lo hizo de la mano del amor que empezó a tomarle al cine. Y a una actriz francesa en especial: Isabelle Adjani. Las vueltas que da la vida. Hace poco, en una elegante gala de estreno, Martina conoció a su ídolo. Recuerda que no le salieron palabras cuando la tuvo cerca, y muchos menos cuando Adjani le sonrió y le dijo que iba a verla en Rabia.

Martina tenía 14 años cuando le dijo a su mamá, Cecilia, que la inscribiera en una buena escuela de teatro porque no quería que el asunto se volviera algo de aficionados. Ella deseaba ser actriz.

La televisión le llegó antes que el cine. Cuando armaba planes para estudiar en Europa, le ofrecieron su primer papel en una novela, el de Cape-rusa en La guerra de las rosas. "No lo busqué -dice Martina-. Incluso dudé en aceptarlo. Con esa educación ultracultural francesa, mi idea era irme a París, no entrar en la televisión". Pero lo hizo y de ahí siguieron otros papeles en series y novelas (Amor a la plancha, por ejemplo, con Mario Ribero, "el primer director que me tomó en serio como actriz", dice). Y en ese tiempo una persona conoció su rostro: Sergio Cabrera.

El director planeaba su película Perder es cuestión de método y después de un largo casting infructuoso, buscó a Martina para que interpretara a Quica en la cinta. Además de su belleza, Martina ya se había ganado la fama de realizar un trabajo serio.

Esa película, afirma, abrió las puertas de su carrera. "Empezó esto", pensó en ese momento. En adelante, de hecho, han seguido participaciones en cintas como Satanás y las cinco que ahora empiezan a estar en cartelera dirigidas por Alejandro González Iñárritu y Sebastián Cordero, por ejemplo, y en las que ha compartido set con actores de la talla de Damián Alcazar, Daniel Jiménez Cacho, Javier Bardem y Concha Velasco. .

En estos momentos Martina es asesorada por la misma agencia que tiene a estrellas como Penélope Cruz. Allá le dieron un consejo: esta carrera depende tanto de las propuestas que se aceptan, como de las que se rechazan. Por eso los pasos siguientes se los toma con calma. "No sé explicar este momento más que por el hecho de que el trabajo da sus frutos -dice Martina-. Cada papel que he hecho me ha traído el otro". Hoy su vida se reparte entre España, Francia, México y Colombia. Sus estudios de filosofía en La Sorbona están suspendidos por ahora, mientras cumple con estrenos y festivales. Ni siquiera le queda tiempo para hacer algo de ejercicio, se lamenta, y a pesar de eso mantiene sus habituales 48 kilos (delgada, para 1.71 de estatura). Pero no se detiene. Ahora estudia una propuesta de otra película de la que prefiere aún no hablar. Está leyendo el guión. Comparte ese texto con otro, que es su-favorito, la Metafísica de la voluntad de Shopenhauer. Así es Martina.

Tomado del periódico El Tiempo, 20 de junio de 2010


 


2010: El año de Martina

"Asistimos a la explosión de una actriz sublime. Hacemos solemnemente la predicción de una bella carrera para ella". Clon estas palabras recibió este año la prensa Francesa la presencia en las pantallas de cine de la actriz colombiana Martina García, que estuvo en filmes como Rabia y Biutiful sin contar su participación en cintas también estrenadas este año como Amar a morir y No soy yo, eres tú. Muy calladita, como sin querer hacerse notar, Martina brilló este año en producciones internacionales de gran calidad y su nombre estuvo presente en festivales y prensa.

Actriz Martina Garcia; foto: Cesar Londoño Jaramillo"No sé qué explicación darle a todo esto. El trabajo da sus frutos v yo no he parado de trabajar", dice Martina respecto a este 2010. Cuando mira hacia atrás recuerda que empezó con cursos de ballet desde los 6 años, mientras estudiaba en el Liceo  Francés de Bogotá, colegio del que se graduó con altos promedios. Esas clases, dice, la marcaron no solo en algunas posturas corporales que aún deja ver, sino en la disciplina. Hacia los 14 años pensó por primera vez en el teatro, pero no como un pasatiempo sino con verdadera intención de prepararse. Su mamá tardó varios meses hasta dar con la escuela que le ofreciera una preparación en serio. Y entró en Estudio XXI

Ya habían visto su rostro en uno que otro desfile de moda colegial sin mucha trascendencia. Sin embargo, al productor de una telenovela se le quedó grabado y la llamó para un papel en La guerra de las rosas. "Yo no tenía planeado entrar en la televisión -dice Martina-. Mi pasión desde entonces era el cine. Estaba marcada sobre todo por las producciones francesas y por sus actrices". Además, en ese momento tenía planeado irse a Europa a estudiar. Pero optó por la televisión, con el extra de que iba a ser dirigida en esa novela por Dago García. Le siguieron participaciones en series como Francisco el matemático, María Magdalena, Amor a la plancha... "Esos papeles me enseñaron muchísimo -agrega-. La televisión te enseña la disciplina del trabajo diario, de memorizarte el parlamento. Cualquier escena me la tomaba muy en serio". Sin embargo, también reconoce que se aburría. Era algo rutinario, repetitivo, y eso no le gustaba. Desde pequeña, Martina, que cumplió 29 años el pasado junio, ha estado buscando retos, pasión, el miedito antes de lanzarse al ruedo.

Entonces llegó el cine, con Perder es cuestión de método, dirigida por Sergio Cabrera y en la que ella hace el papel de Quica, una prostituta que lleva mucho la trama de la cinta. Martina llegó a esa película cuando ya habían hecho casting para ese personaje, pero Cabrera se interesó en tenerla en el elenco a pesar de que habían descartado los rostros de actrices de televisión. "Empezó esto", recuerda que dijo cuando fue seleccionada. Empezó a rodar su carrera por las rutas que quería. El cine. Como actriz y como espectadora, es una amante del séptimo arte. "Me gusta lo que produce. Me cambia el día, me llena de emociones. Se ilumina esa pantalla y te lleva a otra realidad", dice Martina. Con esa película viajaron a muchos festivales por el mundo y ella reconoce que todavía hoy la buscan para nuevas producciones gracias a ese papel.

Después de eso, tuvo paciencia, que ha sido algo importante en su carrera. Porque luego de esa cinta empezaron a llegarle solo ofertas para volver a novelas en televisión y no quería repetirse. Martina esperó. "Esta carrera está basada en los no que dices, y en los sí", afirma, con gran claridad sobre sus metas. Y llegó su papel en Satanás, la película dirigida por Andi Baiz que también recibió premios en festivales. "La verdad, me lo pensé -cuenta Martina-: era una historia tan dura. Pero me regresó la esperanza de volver a hacer cine". A esa cinta también llegó sin casting de por medio. La llamó el director y le dijo: te quiero para este personaje. De ahí en adelante ha seguido en esa corridilla de actuaciones que ni ella misma se explica. "Vi en ella la luz especial que necesitaba para el papel", dijo, por ejemplo, Sebastián Cordero, director de Rabia.

Durante este año, Martina García no paró. Entre presentación de películas, festivales, entrevistas, y sus estudios de filosofía en La Sorbona, en París, que se toma tan en serio como sus actuaciones, no tuvo tiempo de sentarse a pensar mucho. Su propósito cercano, sin embargo, es graduarse pronto. "La filosofía me encanta porque te mantiene despierta la inquietud, te pone a pensar, te genera preguntas constantemente. Nunca vives en la certeza", dice la actriz, que habla francés como si fuera su lengua materna, además de inglés. No es una persona que se ponga límites, de forma que no espera quedarse siempre ante las cámaras. Le gusta la fotografía, le gusta la música, y también le gusta escribir ficción. De hecho anda pegada a un computador portátil, no para conectarse a redes sociales, de las que pasa, sino para escribir fragmentos de diversos temas. "Es algo que he hecho desde niña -cuenta—. En el colegio tenía cuadernos llenos de historias". Algún día espera tener lista una novela para publicar. Pero, como siempre con ella: sin afanes.

Como siempre en ella, también, ha estado presente la discreción. Ella misma acepta que nunca estuvo en su naturaleza eso de exhibirse. Claro, ante las cámaras, naturalmente. Pero no en su vida personal. "No me interesa mostrarme. No es una decisión, es que soy así", dice. De los estudios de grabación, va para su casa-o el hotel donde se esté quedando, que se han vuelto tan familiares para ella, ya- y a sus actividades predilectas. La lectura, la escritura, de vez en cuando pilates, que es el ejercicio que hace. De resto, su figura se la debe, dice, "a subir y bajar las escaleras de los hoteles, porque no me monto en ascensor". Martina mide 1,71 m. y pesa 48 kilos. Es vegetariana desde hace diez años, pero de resto no es de las que deje comida en el plato.

Tiene dos o tres proyectos en camino de los que por ahora prefiere no hablar. No están mirando hacia Hollywood (de hecho, dice, ni siquiera conoce LosÁngeles). Sin embargo, no se cierra a nada. Esa es otra de sus constantes. "Porque no se sabe de dónde va a salir el próximo proyecto ni quién te está viendo", opina. Y así debe ser. Hace poco en un coctel, recuerda Martina, su gran admirada la actriz francesa Isabelle Adjani se le acercó y la saludó amablemente. "Me debe estar confundiendo", pensó la actriz colombiana. Pero no. No era una confusión. Martina sonrió.

Tomado de la Revista Elenco, No.1543, 24 de diciembre de 2010


   

Martina García

Desde 2008, cuando actuó en la serie Tiempo final, los colombianos no han vuelto a encontrar en la pantalla chica a esta talentosa y hermosa actriz bogotana, pero ya anunció su regreso para finales de este año. Desde que a los 15 años Martina García tomó sus primeras clases de teatro en la Escuela Estudio XXI de Paco Barrero, supo con certeza que la actuación marcaría su vida. Apareció por primera vez en la pantalla chica en La guerra de las rosas, realizada en 1999. Su debuten el cine llegó en 2004 con Perder es cuestión de método, bajo la dirección de Sergio Cabrera, cuando hizo el papel de una joven prostituta; su impecable actuación y sus desnudos dejaron a más de uno con la boca abierta. En 2007, en Satanás, realizó un papel memorable al lado de Damián Alcázar. Entretanto, no ha descuidado su formación profesional. Estudió en The Central School of Speech & Drama en Londres; en Madrid recibió clases de Juan Carlos Corazza y después se fue a París a estudiar filosofía en La Sorbona, pero no ha terminado. Actuó en los largometrajes Amar a morir, Rabia, No eres tú, soy yo, La mosquitera y Biutiful, y pronto se estrenará en España La cara oculta, un thriller psicológico. "Es mi primera incursión en este género, mi favorito, y estoy muy contenta con esta película", asegura desde España. Mientras vive entre Francia, España, México y Colombia, Martina dice que ahora está trabajando en un proyecto personal en París, y a finales de este año promete estar nuevamente en una producción en Colombia. Por lo pronto dice que como la película, "todo es cuestión de método, de intuición y algo de suerte".

Tomado de la Revista Semana, 8 de agosto de 2011 


 


La cara oculta: "Para mi papel, busqué en mis propios miedos"

por Sofía Gómez G.

En diciembre pasado, Martina García (Bogotá, 1981) se apartó por unos días del rodaje de la que será su siguiente película. Operación E -al lado de la estrella española Luis Tosar-, para hablar con ESKPE acerca de La cara oculta, que le apuesta al suspenso, un género casi inexistente en la filmografía local.

"Es una historia sobre las pasiones humanas, una visión fatalista del amor. A partir de un juego de interacción entre las personas, se dispara un drama", adelanta García, que le da vida a Fabiana, una atractiva mesera que termina enredándose con Adrián -un español que vive en Bogotá y es el director de la Orquesta Filarmónica- después de que su esposa, Belén, desaparece.

"Fabiana, en sí misma, es un contraste, porque parece una mujer fuerte, por su manera de vestir un poco masculina; pero, en el fondo, es una niña mimada, que se asusta con todo", revela García sobre su personaje, que se enfrenta a un dilema moral al tener que decidir si hace lo correcto y lo pierde todo.

"Para hallar el punto clave del papel busqué en mis propios miedos, sobre todo, en el hecho de estar sola en una casa desconocida. Soy un poco claustrofóbica y le temo a la soledad extrema, a perder a las personas que amo, incluso más allá de mi propia muerte", confiesa Martina, que estudió en el Central School of Speech & Drama, de Londres.

Con una carrera que empezó en la TV colombiana en 1999, y que se disparó con la telenovela Amor a la plancha, dirigida por Mario Ribero, su mayor reconocimiento lo logró en el 2004, cuando debutó en el cine como ‘Quica’, una prostituta, en Perder es cuestión de método, de Sergio Cabrera.

Ahora, García es considerada una de las actrices colombianas más cotizadas en el exterior, gracias a su participación en proyectos como Biutiful (2010X de Alejandro González Iñárritu; la versión mexicana de No eres tú, soy yo, de Alejandro Springall; Amar a morir, de Fernando Lebrija; Rabia, de Sebastián Cordero; La mosquitera, del español Agustí Vüa, y Satanás, en la que compartió por primera vez con Baiz.

"Trabajar con él fue clave, y pensó en mí désde el comienzo. Es creativo y frenético, siempre ves sus pensamientos como una maquinita", dice la actriz, que estuvo a pun

to de perder su papel en La cara oculta -que se desarrolla al interior de una casa- debido a la coincidencia con Rabia (su anterior película, que también sucede en una vivienda). "Por eso, se buscó un cambio físico tan radical", agrega Martina, quien, en esta cinta luce un peinado con mechones de color castaño y capul.

Martina confiesa que, después de actuar, lo que más ama es dormir. "Puedo estar acostada hasta 20 horas de seguido al terminar un rodaje". Esta vegetariana, que sueña con grabar un álbum como cantante, seguirá en busca de "su personaje para lucirse".

"Amo mis papeles, pero casi siempre me pasa que me encanta el de mi coprotagonista. Todos son un reto, si no, para qué hacerlos, pero hay algunos para brillar. El mío no ha llegado todavía".

Tomado del periódico El Tiempo, 20 de enero de 2012 


   

 

Martina García se robó los flashes en Cannes // La actriz colombiana Martina García hace su aparición en la alfombra roja del Festival de Cannes durante la presentación de la película española "Biutiful"(AFP PHOTO | ANNE-CHRISTINE POUJOULAT)

Martina Garcia con Jean Paul Gaultier

 
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