Flora Martinez

Canada

Actores, Cantantes

Personaje

 


Flora Martínez 

http://www.floramartinez.net/ 

actriz, cantante

 
 

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http://www.redyaccion.com/Floramartinez.htm

http://www.fapatur.com/2007/11/flora-martinez-de-rosario-tijeras.html

  http://www.loscolombianos.com/mujeres-bellas/flora-martinez.html

   
 
Canadá, raíces colombianas

Actriz - filmografía
(2000s) (1990s)

  1. Frida Kahlo (2016 - Teatro)
  2. Alias El Mexicano (2013 - TV) ... Isis Cardona
  3. El monstruo de los naranjos (2013)
  4. The Lithium Conspiracy (2011 - Italia)
  5. Vecinos (2008) ... La doctora Tatiana
  6. Retratos de un mar de mentiras (2008)
  7. Mujeres asesinas (episodio María, creyente, 2007)
  8. Canciones de amor en Lolita´s club (2007) actor
  9. Tuya siempre (2007)
  10. Downtown: A Street tale (2006)
  11. Rosario Tijeras (2005)  .... Rosario Tijeras
  12. Soplo de vida (película)
  13. Violeta is not dead (pelicula)
  14. Breathless (pelicula)
  15. The secret lives of Dentists (pelicula)
  16. Downtown, (pelicula)
  17. Im with Lucy (película)
  18. Violeta de mil colores, película en inglés de Harol Trompetero (2004)
  19. La Saga: oficio de familia (2004)
  20. La ley del silencio
  21. Downtown: A Street Tale (2004) .... Maria
  22. Secret Lives of Dentists, The (2002) .... Female Patient
  23. Im with Lucy (2002)
    ... aka Autour de Lucy (2002) (France)
  24. Proof of Life (2000) .... Linda
  25. Soplo de vida (1999) .... Golondrina/Pilar, the dead woman
    Estado civil: divorciada (1999)
  26. "Otra mitad del sol, La" (1996) TV Series .... Isabel - Premio Simón Bolívar como actriz revelación
  27. "Leche" (1995) TV Series .... Imelda
  28. "María Bonita" (1995) TV Series .... Imelda
  29. "Mambo" (1995)
  30. "Divorciada"
  31. "Mambo" (1994)

 

 
 
Información parcial cortesía The Internet Movie Database. Con permiso
 
 
 
Después de año y medio fuera del país, Flora regresó y muy pronto también a la televisión. Estuvo en Nueva York, donde fue a estudiar teatro y de paso trabajó como mesera y algún tiempo haciendo tapetes para poder costearse su estadía allí. La actriz no les vio ningún problema a estas labores, pues lo que le interesaba era sostenerse. Aunque a esas alturas ya tenía ganas de regresar, en cierta forma se sentía contenta porque necesitaba separarse de todo y de todos los que fueron su mundo.

Si bien acostumbrarse a la nueva ciudad fue un poco difícil, ella asegura que le gustó: Fue como volver a nacer, tener una nueva familia, empezar todo de nuevo». 

Su estadía en Nueva York le ayudó a mirar su trayectoria en televisión desde fuera, ya sin halagos ni presiones. Pese al paso del tiempo, Flora, que ahora tiene 21 años, se resiste al cambio y asegura que aún es la chica consentida de siempre, la misma que a gente se acostumbró a ver en jean y morral al hombro. «Mi estadía en Estados Unidos me enseñó a ser más consciente de mí y de mís actos, a darme cuenta de cómo voy por la vida. Pero todavía soy !a misma en esencia, soy muy sencilla, sólo que ahora sé que hay cosas que debo cuidar; me asumí como la mujer que soy, me acepto y disfruto la vida». 

Como antes, Flora es reservada con su vida privada y no quiso hablar de ese aspecto. Sobre si tiene a alguien ahora o si dejó un amor en Nueva York, sólo asegura que su corazón está muy bien y tranquilo (luego de una pícara sonrisa). Dice que aprendió a esquivar la fama (aunque siempre la ha esquivado) y asegura que nunca la desestabilizó: «A cualquier edad, la fama es un peligro. Cuando uno llega a un tope alto, hay un temor a seguir explorando más y a caer. Ser una estrella es elogioso porque uno le está llegando a mucha gente, pero cuando lo ensalzan tanto, hay que bajar de las nubesy saber quién eres, o si no la fama te aplasta». 

Para la actriz, volver a Colombia fue muy bello, sobre todo por el recibimiento tan inesperado, ya que después de tanto tiempo, ella no creía encontrar la calidez que halló en el público y entre sus propios compañeros. «Siento que soy de aquí, que me interesa ir más allá, ir a otros países y conocer el mundo, pero aquí me siento abrigada y querida». 

Tomado de la Revista TV y Novelas, No.240, mayo 10 de 1999


 

Los labios carnosos de Flora Martínez son los encargados de ocultar su especial sencillez. Sólo los más intrépidos y afortunados en escucharla saben que de esa boca lujuriosa afloran palabras con inteligencia y ternura. Su tez blanca enmarca en un vivo contraste sus ojos oscuros. Es amable y desprevenida ante la mirada penetrante de los hombres que se aturden con su belleza en la ciudad.

En Rosario Tijeras quedó plasmada la fuerza actoral de una mujer que no descansa hasta lograr lo que se propone, una jovencita que refleja una actitud física imponente. Muestra del verdadero rostro de la seducción son los papeles que ha representado. Aunque Flora nació en Canadá, de corazón se siente muy colombiana, pues desde pequeña vivió en el país.

Enciende pasiones. Su erotismo desbordante sale a flote como Rosario, una asesina a sueldo muy atrevida, así como en sus personajes en Soplo de vida y ahora en Violeta de mil colores.

La cámara la adora y ella le devuelve sus mejores expresiones, pensando secretamente en ese hombre atrevido y sin inhibiciones que algún día conquistará.

Tomado de la Revista Cromos - Solteros y solteras - 2006
Bendecida por el rating y por el amor

Por Marta Bruges

La suya es una relación de vieja data con Robinson Díaz. No se pueden contar con los dedos de una mano las aventuras profesionales que han acometido juntos, entre ellas La otra mitad del sol, María Bonita, el seriado Milena, la película Soplo de vida, la primera temporada de La saga, negocio de familia y ahora Vecinos. Todas, llenas de éxito. Sin duda, a la hora de tomar la decisión de regresar a trabajar en una telenovela en Colombia, el nombre del coprotagonista influyó bastante. "Sí, me daba seguridad el hecho de compartir el reparto con Robinson, porque lo admiro mucho. Es un gusto trabajar a su lado", dice Flora. No se equivocó. Esta telenovela del Canal Caracol, desde el comienzo, se situó en los primeros lugares del rating y ahí se ha mantenido. ¿Es posible vislumbrar el futuro de una producción? "Con el tiempo, uno aprende a ver qué cosas pueden funcionar, aunque son varios los elementos determinantes. El libreto es esencial, pues a un mal libreto no lo salva nada". Cree que el encanto de la doctora Tatiana, la elegante ejecutiva de una inmobiliaria, y de Óscar, el taxista, radica en la unión de dos personajes  que pertenecen a estratos sociales tan diferentes, pero tan comunes en un país como el nuestro, donde coexisten el mundo de los ricos y el de los pobres. Esto motiva al televidente a involucrarse en la historia. "Los personajes están muy bien diseñados. Existe un equilibrio entre Óscar, un gocetas que se gasta la plata de la lotería en una semana, y ella, que en apariencia lo tiene todo, es cuidadosa, responsable, pero está sola y necesita alegría".

ESTABILIDAD EMOCIONAL

Desde 1999, cuando terminó de grabar la serie Leche, se fue a estudiar actuación a Nueva York. Ha vuelto esporádicamente a Colombia para trabajar en televisión y cine, como en la película Rosario Tijeras, filmada en las entrañas de las comunas de Medellín, donde ella interpretó a la protagonista.

Le gusta su país y reconoce los cambios. "Hoy existe un interés renovado por el cine, crece la industria y apoyan mis proyectos. Eso yo lo agradezco mucho". Además, aquí vive su familia paterna, con quien suele compartir sus momentos libres. "Siempre me hace falta Colombia, salir de Bogotá y sentir el olor a tierra, a montaña, ir a un río, encontrar climas cálidos, disfrutar de su comida. Siento que viviendo aquí, nos perdemos todo eso y sólo lo valoramos cuando estamos lejos".

Hace tres años se radicó en España. Un balance rápido de sus 31 años de vida recién cumplidos le permite afirmar que la adolescente independiente, intensa, que quería explorarlo todo y llegar al fondo de las cosas ha dado paso a una mujer que, mediante sus personajes, ha conocido muchos mundos y ha hecho bastante de lo que ha querido. Ahora es el momento de la estabilidad emocional. "Tengo a mi esposo, que también es mi mejor amigo. ¡Lo amo! Junto a él, siento que podemos construir bellos proyectos, como un disco que pensamos lanzar en 2009".

LA MAGIA DEL AMOR

Él, un importante compositor y pianista uruguayo, se llama José Reinoso, tiene 37 años, desde hace nueve reside en España y desde hace tres es la pareja de Flora. La relación más larga que ha tenido ella. El pasado junio se casaron por lo civil, en Barcelona, la ciudad donde residen.

Se conocieron a comienzos de 2006 en el rodaje de la película Tuya, siempre (del director Manuel Lombardero); él compuso la banda sonora y, además, prestaba sus manos a uno de los personajes, un pianista envejecido y cansado, de quien ella (Lola) se enamora. "Apenas nos presentaron, yo quedé totalmente flechada. Imaginé que el compositor sería un viejo arrugado, barbudo, gordo, y cuando lo vi tan joven y tan churro, me impactó; más aún al oírlo tocar". Así se fueron conociendo y acercando. La música siempre ha sido importante para Flora. Hace años estudió piano con Teresita Gómez; solía ir a visitarla a Medellín con Adriana, su mejor amiga e hija de la pianista. También estudió este instrumento en Nueva York.

En Tuya, siempre, la pareja comparte una escena muy emotiva en la que a cuatro manos improvisan una melodía en el piano. Cuando la filmaron, ya la química entre ambos era inocultable.

Para la actriz no deja de resultar mágico que en diciembre de 2005, poco antes de conocerse, ambos estaban en Punta del Este (Uruguay): ella leyendo el guión y él preparando la banda sonora; aunque en ese lugar no coincidieron. "Ese 31 de diciembre, yo no estaba muy feliz; buscaba a alguien, y creo que se lo pedí a las estrellas porque, después, se me dio".

Tomado de la Revista TV y Novelas, No. 523, 20 de noviembre de 2008

 


 
 
Flora Martínez ¡¡Fuaaaaaaaa!!

por Daniel Samper Pizano

El mensaje en que Fernán Martínez, agente de Flora Martínez, me concretaba la entrevista con la actriz decía: "Talentosa, bella, número 1 en rating en Colombia, en la película no le tocó empelotarse, ni hacer de puta, mula o sirvienta sudaca indocumentada. Y sus parlamentos son en inglés".

Flora estaba de paso por la península ibérica como un efímero ventarrón del trópico: estreno en Lisboa de su última película, El arte de robar y, 24 horas después, visita de una sola noche a Madrid. Aquí presenció "uno de los conciertos más lindos a los que he asistido en mi vida", donde tocaban el jazzista brasileño Iván Lins y el marido de Flora, el pianista uruguayo José Reinoso.

Contra lo que auguraban quienes la creen temperamental e imprevisible, Flora asistió a la cita para la entrevista con puntualidad de tren suizo. Toda de negro hasta los pies vestida, fue durante hora y media encantadora, inteligente, divertida y "resencilla", como dicen los argentinos.

(Ella reconoce hoy que sí, que era muy temperamental, y agrega una sarta de ideas afines: brava, animal, visceral, emotiva, insaciable, pasional...)

Supe de Flora hace 12 años, en 1996, cuando fue escogida para la telenovela paródica Leche. Era entonces una actriz muy joven y casi desconocida, a pesar de que llevaba cuatro trabajando en papeles de reparto. Al observar los videos de prueba de aspirantes al elenco, el luthier Jorge Maronna, coguionista de la serie junto con Bernardo Romero Pereiro; y el autor de estas líneas, exclamó: ¡Si está es la Flora, cómo será la Fauna!

Desde ese día nos cautivó a todos los que participamos en la creación de la teleserie. Ahora, al cumplir 31 años, la láctea sardina que interpretó a Susana en Leche acumula muchas experiencias más en la televisión y nueve largometrajes, casi todos tormentosos. En varios de ellos se desnudó, hizo de puta, sicaria, mula o drogadicta, como afirma el mensaje de Fernán Martínez. Ahora, en la última, le correspondió un papel cómico en el que no mata a nadie ni tiene que quitarse la ropa. Es una comedia policiaca con leves toques esperpénticos dirigida por el portugués Leonel Vieira.

"Estoy feliz haciendo comedias -dice Flora-. Antes me esmeraba en desempeñar tragedias, dramas y papeles donde había que regodearse con el dolor. Me sentía más actriz si mi personaje era pobre, tuerto y manco. Pero cumplir los 30 años te marcan un antes y un después y ya estoy en el después".

El después significa que la antigua bogotana, explosiva y fogosa, que vestía como gamina y despreciaba el maquillaje, se ha sosegado. Antes era incapaz de terminar un libro y ahora es aficionada a la lectura. Procura ser ama y señora de sus pensamientos y sus emociones. Hoy es más internacional (figura en su página web como "actriz colombo-canadiense", lo último por parte de madre). Cuida su aspecto externo (empezó la entrevista exhibiendo una cachucha sofisticada, zapatos de tacón zancudo con sótanos transparentes y mitones de ciclista que habrían envidiado por igual Lance Armstrong y Madonna, y luego se cambió por un traje frutal). Pero sigue prefiriendo "lo de adentro a lo de afuera".

Un nuevo amor, el micrófono

Parte de lo de adentro que intenta lanzar afuera es la música. Ha compuesto más de veinte canciones en inglés y español con letra y música suyas y arreglos de su marido. Ambos cocinan un disco a fuego lento entre Barcelona y Bogotá; Flora aún se muestra indecisa acerca de si escogerá solo canciones en castellano o incluirá algunas en la lengua de su segundo apellido: Prowse. Lo cierto es que está feliz cantando.

"Cantando he descubierto una nueva intimidad -comenta-. En el cine estás rodeada de mucha gente, incluso en las escenas de cama: técnicos, directores, camarógrafos... En el canto, en cambio, eres tú y el micrófono, sin intermediarios. Pero cantar exige soltarse poco a poco y yo he vivido a borbotones, así que tengo que trabajarlo con cuidado".

Aún no se ha presentado como intérprete ante un auditorio vivo. Sueña con hacerlo y aguarda el momento "con entusiasmo y con temor".

También ha vuelto a las telenovelas -está actuando en Vecinos- y quiere hacer teatro, ojalá dirigida por Víctor Mallarino. Las pocas horas que pasó en Madrid entre el 4 y el 5 de noviembre salió a buscar en las librerías algunas obras de teatro para adaptar en Colombia. En la Plaza de Colón tropezó con una obesa escultura de su compatriota Fernando Botero. Busca cosas nuevas. Aunque no descarta ningún papel ("Soy enemiga de decir que algo no debe hacerse"), prefiere explorar personajes distintos a los que ha interpretado en pantalla y que la han puesto en peligro de encasillarse en un estereotipo.

Su mayor éxito fue Rosario Tijeras, película de la que está orgullosa porque reconoce que en varias escenas "logré transmitir algo al espectador". Pero husmea otros temas o, por lo menos, otros aires.

¿Dónde está el humor colombiano?

"No creo que haya que hacer el cine a imitación del de Estados Unidos -dice-. La cuestión no es de presupuesto, sino de nuevos ángulos, de nuevos personajes. Yo me pregunto, por ejemplo, ¿dónde está el humor colombiano?"

Respuesta: en sus mejores telenovelas y sus mejores películas. Tal vez por eso, en este después que acaba de empezar y pasado un antes de sangre, polvo y pólvora, Flora se arrima a la sombra del árbol amable de la sonrisa. Ella sabe que tiene talento para cualquier género y que ya ha hecho papeles cómicos con todo éxito.

- ¿El después implica convertirse en diva?

Flora hace con los labios un gesto.de qué va. Pero luego lo piensa mejor y agrega:

"Quizás algún toque de diva forme parte del oficio. Sin embargo, los artistas verdaderamente grandes parecen poca cosa lejos de los reflectores. Yo los he visto: son gente sencilla y tranquila que están por ahí a la sombra; de pronto entran en escena y ¡ jfuaaaa!!"

Sin saberlo, Flora Martínez acaba de hacer su propia definición. Lo mismo si interpreta el papel de una adolescente ingenua, una puta medio mañosa o un ama de casa atareada con cuatro hijos, ella es una de esas artistas que cuando aparecen en la pantalla.... ¡¡fuaaaa!! .

De Imelda a Tatiana

Flora define en pocas palabras algunos de los personajes que ha encamado en la televisión y el cine:

Imelda (telenovela María Bonita, 1995): Buenos recuerdos".

Susana (pseudotelenovela Leche, 1996): "Me enternece".

Violeta (película experimental Violeta mil colores, 2003): "Loca, desaforada. Quiero mucho a Harold Trompetero, el director; por eso peleamos tanto".

Rosario (película Rosario Tijeras, 2005): "Ahí dejé todos los frenos y todos los juguetes".

Milena (película Canciones de amor en Lolitas club, 2007) "Me produce como rabiecita.  No la recuerdo como una experiencia agradable"

Lina Yepes de Aguilar (segunda temporada de la teleserie Amas de casa desesperadas, 2008): "Madre moderna y luchadora por excelencia, sabe, sin embargo, que no se puede tener todo en esta vida".

Lola (película El arte de robar): "El comienzo de un después".

Tatiana (telenovela Vecinos, 2008): "Nos parecemos mucho. Soy confiada y busco la parte buena de la gente, como ella.

Tomado de la Revista Alo, No.521, 19 de diciembre de 2009

 

 
 

 

"Una buena bruja tiene que ser bella"

por Guido Hoyos

De ahí quizás sale esa imagen hechizante que se siente solo con oír su nombre en el set de grabación, en Medellín. "i Ya llegó Flora!", dicen. Unas gafas oscuras son lo único llamativo de su atuendo. Un silencio muy corto en el lugar indica que todos saben que ella está ahí. Sin mirar mucho, llega a un cuarto casi escondido para empezar su ritual de maquillaje, que toma tiempo. Es una diva que nadie califica así. Para que no haya resquemores, le justifican cualquier actitud como una simple cuestión de personalidad.

Sus dedos tocan frasquitos y tubos para mojarlos con líquidos que ella misma unta con cuidado en su piel muy blanca. Parece que su cara se iluminara. Está lista, el pelo ahora es el de Amanda, se ve más alta y de lejos conserva esa imagen de Lolita que tuvo en sus comienzos. Bajo las luces es otra. Mira la cámara, al actor, luego actúa y el misterio  queda develado. Su capacidad de cambiar, su versatilidad, vuelven a ser su hechizo.

Eso sorprende siempre al público, lo impresiona tanto que les cuesta recordar las telenovelas en las que ha trabajado durante 16 años. Y son muy pocas si se compara con la experiencia de otras actrices que no se detienen y, sin embargo, no arrojan un balance entre su popularidad y sus horas en pantalla. Flora ha hecho solo cinco telenovelas: Mambo, María Bonita, La ley del silencio (que se vio en Estados Unidos pero sin éxito), La saga, negocio de familia y Vecinos. Sus series son cuatro: La otra mitad del sol, Leche, Divorciada y ahora La bruja.

La cuenta en cine sí es más grande. Ha hecho doce películas aunque se han visto solo dos en Colombia. Debutó en la pantalla grande en 1999 con Soplo de vida, de Luis Ospina, y luego se acercó a Hollywood mientras vivió en Nueva York. Allí se fue a estudiar en el año 2000, huyendo de la fama, cansada de no tener privacidad y también para cerrar una etapa loca y muy intensa que había comenzado en su adolescencia.

Hizo papeles pequeños en Cinco hombres para Lucy, Prueba de vida, La vida secreta de un dentista y Downtown: a street tale. También protagonizó en Nueva York Violeta de mil colores, del colombiano Harold Trompetero, una película que terminó guardada y sin opción de verse por un lío legal entre ella y el director.

En 2005 le llegó la historia de Rosario Tijeras, el filme que rebautizó a Flora Martínez. La empezaron a llamar simplemente Rosario y la imagen de la asesina sensual nunca se borró de las mentes de sus seguidores. Otros la descubrieron y sufrieron el mismo efecto. La causa volvió a ser la misma y esta vez el encanto tenía la marca de una asesina sexy que mataba por amor.

"Rosario Tijeras marcó a todo el mundo, fue muy importante. Hasta hoy no sabría decir si es algo bueno o malo. Cinematográficamente fue un personaje exquisito, pero creo que fue muy llevado a la parte sexual y de ahí para adelante han explotado esa parte física, me ofrecen el papel de prostituta, de mujer extrema. Todos quieren ver a Rosario en otros entornos y eso es frustrante porque hay miles de expresiones de otro montón de cosas".

Con eso ha lidiado en España, donde ha hecho sus otras películas: Tuya siempre y Canciones de amor en Lolitas Club, de Vicente Aranda; y El arte de robar. El año pasado participó en el cortometraje Lastrain y en Di Di Hollywood, del director Bigas Luna.

Con La bruja se libra un poco del estereotipo. Es más, afirma que para ser hechicera no es un requisito ser fea. "Una buena bruja tiene que ser bella, hasta en sus pactos ellas regalan belleza". Así lo han contado desde tiempos remotos, cuando las mujeres que embrujaban con su físico también podían hacerlo con otros encantos que nadie entendía entonces: intuición e inteligencia.

Ahora Flora quiere llevar su embrujo a otro nivel. "Me gustarían papeles más buena onda, de amantes, de madre, en novelas románticas, esos que me hacían pegarme a una telenovela cuando estaba chiquita. ¡Y siempre me ofrecen algo como para reventarse!".

Pero no le será fácil liberarse de su imagen sexy. Ahí radica también gran parte de su magia. Hace años le aterró cuando el diario El Espacio publicó una foto suya en bikini, en la época de la telenovela María Bonita, y el titular la nombraba "símbolo sexual a los 17 años".

"Me parecía espantoso que lo miraran a uno con cara de colchón. Lo peor es que eso se ha convertido en meta de muchas mujeres, salir en una revista y mostrar las tetas y el culo gratis dizque para ser más famosa. Si te quieres desnudar no pasa nada, yo me he desnudado dentro de una historia. Pero me doy cuenta de que este medio lo manejan hombres a los que les interesa que las mujeres seamos eso. Lo triste es pensar que no tenemos más para ofrecer".

Pero no se queja, lo dice sin rabia, es sólo una opinión

Tomado de la Revista Cromos No.4810, 20 de mayo de 2011 

 

 

 

 

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