Diego Cadavid

Medellin, Antioquia

Actores, Fotografos

Personaje

 


Diego Cadavid


actor, fotógrafo

 
 

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Medellín, Antioquia, 1975

Actor - filmografía
(2000s) (1990s)

  1. Contra el tiempo (TV - 2016) ... Daniel Uribe
  2. El señor de los cielos (2016) ... Pepe Cadena
  3. La ronca de oro (2014) ... Alvaro Jose Salas
  4. Cinco viudas sueltas (2013) ... Robin Ruiz
  5. La lectora (2012)
  6. La Pola (2011) ... Ambrosio Almeida
  7. El encantador (2010)
  8. Contra el tiempo (TV - 2016) ... Daniel Uribe
  9. El cartel 2 La guerra total(2010) ... Pepe Cadena
  10. "La guaca" (2009) ... Jenny
  11. "Sin retorno" .... Daniel (1 episode, 2008)
        - Cruces (2008) TV episode .... Daniel
  12. "Cartel de los sapos, El" .... Pepe Cadena (1 episode, 2008)
        - Episode #1.1 (2008) TV episode .... Pepe Cadena
  13. "Tiempo final" .... Almeida / ... (3 episodes, 2007-2008)
        - Bomba 3 (2008) TV episode .... Almeida
        - Día perverso (2008) TV episode .... Miguel
        - Venenosos (2007) TV episode .... Ladron
  14. Esto huele mal (2007) .... Guzmán
  15. "Las profesionales a su servicio" (2006)
  16. Soñar no cuesta nada (2006) .... Lloreda
    ... aka A Ton of Luck (USA)
  17. "El baile de la vida" (2005)
  18. Dios los junta y ellos se separan (2006)
  19. "La saga: negocio de familia" (2004)
  20. "Mesa para tres" (2004) TV Series .... Alejandro "Alejo" Toro
  21. Carro, El (2003)
  22. "Amor a la plancha" (2003) TV Series .... Jose Chipatecua
  23. Te busco (2002) .... José
  24. "Maria Madrugada" (2002) TV Series .... Juan Solo
  25. "Juan Joyita quiere ser Caballero" (2001) TV Series .... Roberto
  26. "Se armó la gorda" (2000) TV Series .... Felipe Galan
  27. "Yo soy Betty, la fea" (1999) TV Series .... Román
  28. "Conjunto cerrado" (1996) TV Series .... Sarahs Husband
  29. "Padres e hijos" (1992) TV Series .... Diego Montoya (1995-2000)
  30. "Yo amo a Paquita Gallego"
  31. "La tele"
     

 

 
 
Información cortesía The Internet Movie Database. Con permiso
 
 
 

He madurado ...

Después de probar los sin sabores de la fama, Diego Cadavid ya no quiere dejarse afectar más por la popularidad. A sus 24 años, com prende que los ídolos están de paso y que ser estrella es más complicado que estar en el anonimato. Hoy se siente orgulloso de sus progresos en la actuación, y si decae, siente que tiene la fortaleza suficiente para volver a levantarse. 

Hace dos años, el protagonismo lo llevó al psiquiatra cuando sus aspiraciones de ser la estrella en Se armó lagorda se desmoronaron por el bajo rating de la telenovela. Sin embargo, después de desaparecer por un tiempo de la mirada de sus admiradoras y de limpiar su mente y su espíritu, Diego regresó con más fuerza que nunca para demostrar que tiene talento y que su verdadera esencia es la humildad. "Darme totazos me ha hecho en tender que hay millones mejores que yo. Aunque el ego todavía me afecta mucho, tengo a mi familia, que es mi polo a tierra".

Para superar los problemas que acarrea la fama, Diego se apegó a la vida espiritual. El chamanismo (creencias y prácticas de los indígenas) le ha ofrecido nuevas alternativas para ver la vida con más sencillez. Hoy entiende que es sólo un ser humano en busca de la felicidad. Todos los días recuerda lo que alguna vez escuchó del famoso actor de Hollywood, Brad Pitt: "Para ser galán, hay que romper con el galán". 

El actor es consciente de que se mete demasiado en la piel de sus personajes y que eso muchas veces afecta sus emociones. Aunque no lo ve como un defecto, pues gracias a esa compenetración, logra que el público sienta realmente su papel. 

CON PIE DERECHO 

Con Juan Solo, su caracterización en María madrugada, ha demostrado su madurez profesional y personal. Su personaje es un joven de es casos recursos, drogadicto, pero con nobles sentimientos, que busca superarse en la vida. "Estoy muy agradecido con este personaje, pues ha permitido que me limpie del estereotipo de Padres e hijos y Se armó la gorda. "Construí a Juan Solo a partir de un animal (un perro callejero) y de unos zapatos (unas botas militares). Estuve en la calle de El Cartucho, en Bogotá, varias veces, estudiando e investigando sobre el consumo de basuco". En un principio, los libretistas de la telenovela no querían que fuera Diego quien interpretara este personaje; sin embargo, Telemundo insistió en su participación, y con su papel, se ganó la confianza y admiración de Dago García, que le propuso actuar en su nueva película Te busco. 

La música también le ha servído de respiro en medio de las dificultades. Es algo que está latente en él desde hace varios años, pero hasta ahora sus proyectos comienzan a tomar forma, tanto en la percusión como en el canto.
Su idea de ser galán también ha cambiado: ya no busca el protagonismo para sobresalir, sino para abrirse puertas. "También es una ventaja ser reconocido en los sitios públicos, porque te evita hacer filas largas en ciertos lugares": La desventaja de estar en la mira de todos es no poder expresar sus sentimientos libremente. "A veces tengo ganas de llorar, y no puedo, porque la gente me está viendo; o cuando salgo a rumbear, no puedo pararme en una silla a bailar".
Su proyección no va más allá de los próximos cinco minutos, pues ha decidido que no quiere chocarse con sus sueños. Le gustaría hacer cine y viajar al exterior para prepararse más: "Al público no hay que engañarlo, hay que tenerle respeto, y por eso hay que estudiar".

Tomado de la Revista TV y Novelas, No.333, julio 7 de 2002


 
 

La historia desconocida

La de Diego Cadavid es una historia de perseverancia. De creer que se puede conseguir lo que se desea. Y así la cuenta. A pesar de ser el actor de moda de la televisión colombiana y de enloquecer adolescentes en centros comerciales, no olvida cómo llegó de Medellín, siendo un niño, al lado de su madre y de su hermano, a construir, sin saberlo, la vida que ahora tiene.

Su primera casa en Bogotá fue una pieza en la calle 22 con carrera 3a. No le hizo falta la autoridad paternal porque el empuje paisa de su mamá fue suficiente para ponerlo en la ruta adecuada, y nunca permitió que el ambiente pesado de un barrio en el centro de la capital lo descarrilara.

Dormían los tres en una cama sin colchón y desde entonces aprendió que a la vida había que hacerle frente y comenzó a trabajar. Hizo el curso completo de mesero en varias discotecas en La Calera y en Bogotá.

Todas esas experiencias le han servido para hacer creíble sus papeles en la televisión. El último de ellos como Alejo Toro en la tele novela Mesa para tres, donde interpreta a un humilde aseador pero con dotes y conocimientos de chef.

Mas lo de Diego fueron siempre las artes. Con lo que ganaba en propinas -mil pesos diarios- pagó sus primeros cursos de música (interpreta la batería) y alcanzó a tomar algunos cursos de percusíón en la Javeriana y la Nacional. Sin alejarse de artes y humanidades estudió Comunicación Social, en La Sabana.

Fue en el Teatro Libre de Bogotá donde volvió a encontrarse con lo que le interesaba: trabajar en televisíón. Llegar no fue fácil. Durante meses su rutina fue dejar hojas de vida en las programadoras a la espera de que alguien lo descubriera, pero todos sus esfuerzos parecían ser en vano. En RTI Televisión dejó al menos seis, hasta que descubrió que el portero las botaba a la basura.

Un día decidió él mismo entregarla a la primera persona que tu viera cara de ser alguien importante. No se equivocó. Después de esperar más de seis horas vio salir a Humberto Rivera -actual jefe de castíng del Canal Caracol- quien lo llamó para hacer un breve papel en Conjunto cerrado.

Así comenzó. Luego estuvo durante dos años en Padres e híjos, como extra, hasta que por fin de tanto ver lo los libretistas decidieron darle parlamento a un personaje que después se convirtió en coprotagonista y estuvo al aire durante año y me dio. Estuvo en Paquíta Gallego, Yo soy Betty, la fea, y de ahí saltó como protagonista en Se armó la gorda. Estaba en el lugar que quería. Sin embargo la novela no funcionó.

"Superar ese ímpasse fue tenaz, pero gracias a Dios llegó María madrugada como un regalo del cielo, y tuve excelentes maestros trabajando conmigo, pero Dago no me quería y eso de alguna manera me daba más verraquera, y empecé a volverme de alguna manera el personaje, camellador y guerrero, para demostrar que sí podía".

Con el tiempo el propio Dago García reconoció su talento y lo llamó para un papel pequeño en la película Te busco, y un año después para su filme El Carro. Actualmen te hace de gay en Amor a la plancha y protagoniza Mesa para tres.

A sus 25 años, Diego sabe que todavía le falta mucho por recorrer y aprender, pero está dispuesto a seguir dando la batalla, con el mismo empeño con el que un día se dedicó a repartir hojas de vida, hasta conseguir que pasaran más allá del cesto de la basura.

Tomado de la Revista Cromos No.4495, abril 12 de 2004


 


El actor detrás de ella

por Luz Adriana Velasco

Diego Cadavid, amante del buceo, fotógrafo apasionado, y conquistador de algunas de las más bellas del país, ha hecho carrera paso a paso.

Hace 13 años, cuando Diego Cadavid tenía 17 de edad, llegó a su casa después de una larga caminata y le dijo a su mamá que no quería seguir estudiando comunicación social, porque se iba a dedicar al teatro.

Completamente derrumbada y con los ojos húmedos, ella le pidió a su hijo que no lo hiciera porque ese era "un medio de drogadictos".

Su papá, a quien hacía dos años el destino se lo había devuelto, se lo dijo brevemente: "Yo siempre he creído que estás para que lo entrevisten y no para entrevistar: siempre he creído que eres un artista. El problema es que es la tercera carrera que escogés y no lo la vamos a pagar, así que si querés estudiar teatro, te la tenés que pagar".

 Después de 13 años en series, cine, telenovelas y teatro, es uno de los actores más cotizados del país y se da el lujo de escoger minuciosamente las propuestas.

Primero se inclinó hacia la música, que le gustaba desde los 12 años. Aprendió batería, percusión, guitarra y piano, pero se cansó. "Es un medio muy jodido", admite. Y empezó a ver en la actuación un camino más viable.

Por eso, cuando decidió ser actor comenzó a tocar con su grupo en bares los fines de semana y con eso se costeó la carrera en el Teatro Libre de La Candelaria, que no terminó. No tenía roscas ni conocía a nadie, y le tocó empezar de la manera más difícil. "Lo único que hacía era levantarme a trotar; luego cogía el directorio, buscaba Cenpro, RTI, Caracol, Producciones Jes, y le pedía a mi hermano que me tomara fotos y que me hiciera una hoja de vida, y me iba tocando puertas", recuerda

Hasta que un día "se le apareció la Virgen" y lo llamaron de Padres a hijos, Conjunto cerrado y Paquita Gallego. "No lo podía creer; en el fondo sabía que me lo merecía, porque había jodido mucho", dice.

A los dos meses se compró un Sprint. Su mamá fue la más asombrada. "Siempre me imaginé a Diego en los noticieros. Hoy soy la más orgullosa y lo siento realizado", cuenta.

Su ingreso a la TV ha avanzado con pasos de gigante. Comenzó en La Tele, siguió en Padres a hijos, Conjunto cerrado, Paquita Gallego, Yo soy Betty, la fea, Se armó la gorda, María Madrugada, El baile de la vida, Amor a la plancha, Mesa para tres, La saga. En el cine, participó en Te busco, El carro, Dios los junta y ellos se separan, Esto huele mal, Soñar no cuesta nada. Actualmente graba un personaje para la nueva serie de Caracol De eso tan bueno no dan tanto.

Hoy pone como condición en sus contratos que le dejen tiempo libre para su profesión de fotógrafo, se da el lujo de exigir y hasta ha abandonado el set cuando se siente irrespetado profesionalmente. Un día, en una escena en la que tenía que echarme una llorada la berraca, Colombia hizo un gol y la gente se alborotó; se olvidaron del trabajo. Yo me puse la ropa y me fui. En otra ocasión, con Aura Cristina Geithner, en Las profesionales, teníamos que grabar y ella no se sabía el texto: yo le dije al director que me avisara cuando ella se aprendiera la letra. Yo soy muy juicioso con el trabajo y me gusta que haya respeto por el tiempo de todos", dice.

No es cuestión de ego. A Diego la fama lo tocó con el dinero; es su satisfacción más grande. "Pero empiezas a entender que eso hace parte del camino y que hoy tienes plata y quizás mañana no".

Juan, su único hermano, socio de la empresa de fotografía, dice que "se ha dado los lujos normales: apartamento, carros... pero nunca nada ostentoso". Dice que heredó el lado soñador y aventurero de su padre, que los dejó por varios y reapareció cuando el actor tuvo 15 años.

Hoy su padre no solo está completamente recuperado del alcoholismo, sino que maneja fundaciones y ha escrito tres libros sobre el tema.

De esa época, Diego solo recuerda confusión. "A él eso lo marcó, tuvo épocas de rebeldía", dice su mamá. Hoy, tiene 30 años. Ya sabe para dónde va. Sabe que es impaciente y estricto. "No asume un personaje si cree que no le da el tono. Es demasiado perfeccionista", asegura su amigo del alma, Beto Cuevas, a quien conoció cuando prestaban servicio militar.

Mucho de esto es visible en su papel de Jenny, en La guaca, personaje que lo llevó a sentir como mujer: "Aprendí a manejar los tacones, aguantar largas jornadas de maquillaje, a adelgazar la voz, a usar faja, a tener uñas postizas y mis grandes referentes fueron mi novia y mi mamá. Me lo gocé bastante".

Picarón y coqueto desde chiquito

Su naturaleza conquistadora siempre  ha estado ahí. Para la muestra: Ana Lucía Domínguez, su primer gran amor de telenovela. Luego aparecieron en su vida Ángela Vergara, Catalina Maya, Zharick León, Lina Marulanda y ahora Carolina Guerra, quien parece haberle dado estabilidad. "Siempre lo admiré, pero, cuando empecé a conocerlo, esa admiración se potenció al mil por ciento porque descubrí a un hombre inteligente, trabajador, berraco y perseverante", dice ella. 

Y él asegura: "Empecé a andar con Carolina y cada que nos veíamos le decía Yo no quiero tener novia y quiero ser claro con eso. Su mejor respuesta fue: Yo tampoco, así que relájese. Esa frescura me empezó a enloquecer".

Tomado del periódico El Tiempo, 12 de abril de 2009

   
   

  "TODO LO HE CONSTRUIDO PASO A PASO"

Infancia solitaria

Diego Cadavid nació en Medellín y parte de su infancia la vivió en la Ciudad de la Eterna Primavera. Era un niño de barrio que disfrutaba de estar correteando con sus amigos pero, debido a la separación de sus padres, tuvo que trasladarse a Bogotá y vivir en el centro de la capital. “Cuando llegué a Bogotá, viví en un apartamento del centro, en una zona bastante insegura, por lo que no salía mucho, y este fue un cambio bastante duro en mi vida, porque vine a vivir a un barrio donde no podía salir a la calle y, por consiguiente, casi no tenía amigos”.

Diego cadavidOdió la fotografía

“Estudié fotografía, porque mi papá y mi hermano la estudiaron. Los dos son publicistas y me causaba curiosidad cuando hablaban de ella. De niño me pusieron a estudiarla, lo cual odié porque no me gustaban las clases. Tenía 12 años y yo qué iba a saber de fotografía. El cuarto oscuro y el laboratorio como que no me mataban. Quería más tocar y, más adelante, tuve un bache en la actuación y entré a un curso de fotografía. Me fui a trabajar con Mauricio Vélez, de quien aprendí mucho. Luego, conformé la empresa con mi hermano y ya llevo nueve años haciendo fotografía”.

 Apasionado por la música

“En el colegio siempre fui extremadamente juicioso, muy nerd con las materias. Salí a los l5B años y decidí estudiar música en la Pontificia Universidad Javeriana. El instrumento que siempre me llamó la atención fue la batería Recuerdo que, cuando era muy niño, armaba mis propias baterías con los muebles y las ollas."

Once grupos musicales

“Tuve 11 grupos musicales y he tocado con 12 orquestas. De niño, lo que más toqué fue salsa, cumbias y merengue en las orquestas. Estuve en un grupo de regué, uno de Ska e, incluso, llegué a tocar metal en otro. The Mills claramente es el más grande, el más conocido y el mejor formado hoy en día”.

No le gusta quedarse quieto

“Tengo un defecto de naturaleza y es que me aburro muy fácilmente. Por eso, soy una persona que necesita estar moviéndose haciendo cosas, porque me aburro y quiero salir corriendo. Entonces, por eso, me gustan las tres carreras - música, actuación y fotografía- y, con esta última, hoy en dia me la paso haciendo cursos y viajando, para aprender cada día más”.

Su mejor compañía

“Tengo un bulldog norteamericano y me gusta llevarlo a todas partes. Muchas veces lo llevo a grabaciones. Me encanta pasear con él y disfrutamos juntos los paseos a la montaña, ya que la frecuentamos, así como el ejercicio. Él siempre va a mi lado”.

Herencia de su padre

A su padre le heredó el gusto por los libros sobre temas de espiritualidad, a pesar de que no sienta ninguna devoción por un santo, la Virgen ni por Jesús. No va a misa, pero sí tiene claro que hay algo que lo rige. “Para mí, la base de la espiritualidad está en la tranquilidad y en el ser agradecido siempre. He tenido como creencia que ayudar a la gente es el primer paso para que el universo me ayude a mí. Siempre he sido un ser muy agradecido todo el tiempo. Leía muchos libros de la India, leía el Corán y siempre he sido muy curioso con estos temas".

Estudió Comunicación Social

“Me retiré de la Universidad Javeriana por dos motivos: el primero, porque me empezaron a decir que la música no pagaba bien, que no iba a surgir, que era muy difícil, y la segunda fue por el tema del dinero, porque me dije: ‘Quiero tener plata’ y me metí a estudiar Comunicación Social en la Universidad de la Sabana, hasta que, finalmente, también la abandoné”.

Talón de Aquiles

“Las mujeres toda la vida han sido mi debilidad, mi talón de Aquiles. Hace un año, me hice el tatuaje de una mujer en Berlín. Este ha sido uno de los más dolorosos que me he realizado, porque está en el antebrazo y es una zona extremadamente sensible. Además, se demoró unas cuatro o cinco horas y, cuando salí del lugar en bicicleta, el frió me ocasionó un dolor muy fuerte por tres días”.

Rogó y tocó puertas

“Yo mismo pegaba los carteles de nuestras presentaciones musicales, por la noche, a escondidas con mis amigos, porque no teníamos la plata para pagarle a alguien más. Hacíamos vaca para todo y les rogábamos a los bares que nos dejaran cantar. Tocamos muchas puertas, y di serenatas de todos los tipos para ganar plata”.


Tomado de la Revista VEA, Edición 0104, 15 de abril de 2016