Luis Eduardo Vieco Ortiz

Medellin, Antioquia

Pintores (Grabador, publicista,musico)

Figura, Figura Humana, Retrato, Costumbrista, naif, primitivista

 

Luis Eduardo Vieco

 

Luis Eduardo Vieco Ortiz

Pintor, grabador, publicista, músico

 
 


Medellín, 1882 - 1954

Por: JOSÉ GUTIÉRREZ GÓMEZ

Para presentar la vida y la obra de Luis Eduardo Vieco, nacido en Medellín en 1882, considero que es de rigor aludir al conjunto de una familia cuyos miembros han sobresalido en el terreno del Arte en todas sus manifestaciones. 

En la familia Vieco se han registrado artistas prominentes, que han legado un valioso aporte en óleos, acuarelas, ilustraciones, etc. 

No es exagerado decir que el caso de esta familia antioqueña es único en aportar tal número de creadores, maestros y artistas en general, de extraordinario talento. Al diseñar un árbol genealógico de la familia Vieco, indicando la especialidad de cada uno de sus miembros, se forma un conjunto de unidades sobresalientes en las bellas artes que no se ha registrado en ningún otro caso en el país. 

Es un hecho reconocido que varios participantes de ese grupo familiar fueron precursores de labores artísticas que, desde principios de siglo, han dejado profunda huella en la vida antioqueña. Luis Eduardo Vieco, sus padres y hermanos, sus hijos y nietos, merecen ocupar puestos de honor en la historia del arte nacional. 

Concretando este escrito a la personalidad y obra de Luis Eduardo Vieco Ortiz, se debe comenzar por la afirmación de que fue un artista polifacético, que brilló como pintor en óleos, acuarelas y dibujos; además como decorador logró imprimir su buen gusto y refinamiento. En el proceso de transformación urbana de Medellín, Vieco exhibe una historia honrosa con sus trabajos para litografía nacional y la Revista El Tráfico, convirtiéndose en uno de los dibujantes de mayor prestigio. Promotor de actividades artísticas, vale la pena destacarlo como el fundador de la Sociedad de Artistas Decoradores y de la Galería Nacional de Arte, Director de la Escuela de Pintura en el Instituto de Bellas Artes de Medellín; y en toda su vida ejercitó una labor docente en pintura al óleo y acuarela. Igualmente sobresalió como ilustrador de libros y revistas, y en general como autor de diseños publicitarios, escenografías para compañías de teatro y espectáculos líricos. 

Luis Eduardo Vieco fue un maestro, no solamente, a través de sus enseñanzas en escuelas e institutos, sino también por conducto de su variada obra, enriquecida por la fuerza creadora de su talento y de su consagración a esa clase de actividades, debido a un don natural de su privilegiada personalidad inclinada hacia cualquier manifestación artística, pues a la vez que pintor y dibujante de la más alta calidad, fue amante de la música, campo en el cual se destacó como gran conocedor. 

Debe revelarse su participación en la publicación del Himno Antioqueño en asocio de Don Gonzalo Vidal, autor de la obra, cuyos derechos de autor se los cedió al maestro Vieco. 

En la primera parte del siglo  descollaron en Medellín un grupo de artistas que .legaron una obra muy hermosa para Antioquia y el país. Bajo la dirección incomparable del maestro Francisco Antonio Cano y rivalizando con los pintores de vanguardia liderados por Pedro Nel Gómez, en concursos y exposiciones, aparecieron creaciones como las de Eladio Vélez, Humberto Chaves, Horacio Longas, Gustavo López, y muchos otros, entre quienes figuró en primera línea el Maestro Vieco.  Él hizo parte de la famosa exposición celebrada en el Club Unión en 1939 y del IV Salón Anual de artistas colombianos al lado de los ya mencionados y de Débora Arango, que hizo por esos días su primera presentación. 

El Maestro Luis Eduardo Vieco fue compañero de estudio con su hermano Bernardo; en la Escuela de Bellas Artes de Medellin, de Pedro Nel Gómez, Ricardo Rendón, José Restrepo Rivera, Horacio Longas y Eladio Vélez; y sus más directos maestros fueron Humberto Chaves y Gabriel Montoya, quienes enseñaban dibujo, composición y color. Vieco fue un artista tan distinguido en su época como sus compañeros de estudio y sus maestros; de los cuales podemos decir que Chaves pasó a la posteridad como uno de los grandes acuarelistas del país, y Gabriel Montoya como un pintor clásico muy valioso en su ejercicio artistico, aunque menos conocido en la actualidad. 

Sobre el Maestro Pedro Nel Gómez hay amplia información en la órbita nacional porque con sus murales inspirados en la historia de Antioquia deslumbró como pintor de vanguardia, revolucionario y de gran avanzada. Su Casa Museo tiene una colección de un valor inapreciable y es muy frecuentada por todas las personas que visitan o viven en Medellín y que saben apreciar sus cualidades artísticas. 

Pues bien, Luis Eduardo Vieco fue un compañero muy ligado a esos otros artistas contemporáneos suyos, y como ellos tuvo la fortuna de atender las lecciones de un gran pintor belga, Georges Brasseur, de tendencia clásica que dejó una gran huella de su permanencia en Medellin; en ese grupo figuró también Carlos Correa, quien participó en el Club Unión en 1939 con acuarelas de gran calidad y se distinguió por su simbolismo y su tendencia mística. 

Al lado de Ricardo Rendón, uno de sus mejores amigos, incursionó en el campo de la caricatura, y sin que haya alcanzado el maestro Vieco el alto nivel de Rendón si puede figurar entre los mejores. Son admirables los bocetos a lápiz y acuarela con figuras muy conocidas en la sociedad de entonces, obras llenas de gracia. 

Aparte de las caricaturas publicadas en su primera época, Luis Eduardo Vieco trabajó en escenografía para los -espectáculos del Teatro Bolívar y como dibujante de la litografía de Jorge Luis Arango, en el diseño de carátulas, ilustraciones y etiquetas. En los años 1913 a 1919 se distinguió junto con Humberto Chaves, por las ilustraciones de revistas y libros, retratos a plumillas y en general dibujos publicitarios que lo llevaron a Santafé de Bogotá al servicio de la Litografía Colombia donde realizó ilustraciones para Cromos, El Tráfico y El Espectador. Después fue contratado por la Litografía Nacional para diseñar títulos y valores hasta convertirse en uno de los dibujantes mas prestigiosos del país. En 1919 creó su taller de fotograbado el cual prestó servicios por muchos años en Medellín. 

A partir de 1921, participó en varias exposiciones de pintura y escultura. Debido a la crisis de 1929-1930 la Escuela de Bellas Artes estuvo a punto de cerrarse por dificultades económicas, Luis Eduardo Vieco trabajó por 10 años en forma gratuita en el curso de dibujo. En esos años participó en varias exposiciones organizadas por la Sociedad Amigos del Arte y Tejicóndor. 

A pesar de que en 1953 aparecieron los primeros síntomas de una enfermedad en su garganta, adelanta en su tipografía numerosos trabajos de material didáctico que fueron muy usados en la enseñanza local. En 1955, a la edad de 73 años murió en Medellín, ocupado hasta última hora por el retrato de su hijo Luis Camilo que quedó inconcluso. 

Esta es una descripción a grandes rasgos de la labor artística de una persona que se distinguió por su sencillez, por su devoción a una amplia gama de actividades artísticas, que merecieron conceptos tan expresivos como el de Abel López Gómez que lo calificó como el primer pintor del país y de Eduardo Serrano muy conocido crítico de Arte que no vaciló en llamarlo como el "PIONERO DEL PAISAJISMO URBANO". 

Medellín, abril de 1996
Jose Gutierrez Gomez
Tomado del libroDos Maestros Antioqueños
Quimica Amtex S.A., Litografía Especial 

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  Luis Eduardo Vieco: El convento de La Mansión

 

 

Pintor, escultor, grabador, dibujante publicitario, caricaturista, escenógrafo, Vieco es acaso el artista con más amplia gama de intereses en el Medellin de su época. Alumno de Cano y de Gabriel Montoya en el Instituto de Bellas Artes, y eterno estudioso de técnicas y posibilidades expresivas, es sin duda uno de los artistas de mas sólida formación académica entre el llamado grupo de "la vieja guardia" antioqueña. Formación que aplicó también al campo de la publicidad y las artes gráficas, como dibujante y diseñador pionero de ese naciente medio en su ciudad natal.

Dentro de la temática del paisaje, muy importante en su obra, es Vieco quien primero comprende la posibilidad estética de una nueva perspectiva urbana, e incluso la urgencia de llevar a la tela las imágenes de una ciudad en plena formación cuyos recodos, calles, edificios y plazas captó en óleos, acuarelas y dibujos de gran valor artístico y documental.

Jesús Gavina Catálogo El Arte en Suramericana 1994 
Tomado del folleto Arte Colombiano, Cuatro decadas de la Coleccion de Suramericana, 2013

 

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