FAUNA FAUNA

Fauna (Aracnidos, aves, batracios, crustaceos, peces, mamiferos, insectos, mariposas, reptiles)

Fauna

 

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  Aves del Llano, de Villegas Editores

Aves de Colombia. grabados iluminados
del siglo XVIII, de Villegas editores 

http://www.proaves.org 

 
 

Cada hora desaparecen del planeta cerca de 2.300 hectáreas de bosques vírgenes arrasados por el hombre, que con la tala y quema destruye una diversidad enorme de plantas y animales, algunas perdiéndose para siempre de los "bancos genéticos" del mundo, mientras que otras son empujadas sin remedio hasta los límites de la extinción. Para el 2.050, de continuar el ritmo de este asalto a la naturaleza, se estima que bosques y selvas tropicales serán poco más que un recuerdo, y las especies animales del mundo se habrán reducido a solo una fracción de las que hoy existen.

Esta inquietud nos ha hecho conscientes de que mientras el hombre moderno, cada vez más alejado de su condición animal, no conozca y respete las formas de vida que habitan el planeta y recorren con él su tránsito estelar, será difícil que las cuide y las proteja. Nunca antes la diversidad de la vida se había visto tan amenazada por una sola especie, el hombre moderno (Homo sapiens sapiens), que como dice Vicente Uribe, en su libro El Prodigio de la Evolución (2001), es "el único animal pensante que, a pesar de su maravilloso cerebro, tiene que admitir que no es más que el integrante de una de las 4.000 especies en que los zoólogos dividen la población de mamíferos que siguen vivos sobre la faz de la Tierra".

En los últimos 10.000 años el hombre ha llevado a la extinción a millones de especies, muchas de ellas desconocidas y que nunca fueron clasificadas por científico alguno. Y en los últimos 50 años, esta devastación se ha incrementado llegando a límites dramáticos, que han alterado incluso las condiciones atmosféricas y ambientales de nuestro pequeño y singular planeta azul. Dice Richard Leakey en su libro The Sixth Extintion (1995), "Hemos llegado tarde al escenario de la evolución, en el momento en que la vida ofrece la mayor diversidad de su historia... y equipados con la capacidad de destruir esa diversidad a donde quiera que llegamos, dejando una estela de devastación en todos los ambientes que hemos colonizado en tiempos históricos, amenazando nuestro propio bienestar, en forma que parece reñida por completo con nuestro nivel de inteligencia".

A pesar de este dramático enfoque, todavía la inteligencia del hombre puede convivir en armonía con el medio natural. Pero se hacen necesarias políticas frescas y más creativas, y tal vez pensadas a más largo plazo, que den como resultado la conservación de las especies en sus ambientes originales.

En un mundo tecnológico centrado en la economía del lucro, resulta prioritario buscar la manera de poner a rentar los recursos naturales. La premisa no puede ser la de "mirar y no tocar", que ya no funciona en el mundo superpoblado que nos sostiene. Sería mejor adquirir mayores conocimientos de la forma como funcionan estos ambientes; de qué especies están compuestos, cómo se entreteje en ellos la vida y cuáles especies podrían generarnos nuevas utilidades que redunden en beneficios económicos. En este sentido, el potencial de las especies primigenias neotropicales es incalculable. Ya nos hemos acercado a cifras enormes que conoce muy bien la farmacología, que con los principios medicinales encontrados en un buen número de plantas, típicas de estos ambientes, han producido cuantiosos dividendos.

Por supuesto, a corto plazo no se podrán investigar todas las formas vivas; tendrán que ser descubiertas y estudiadas en forma paulatina, para que en el futuro inmediato puedan ser utilizadas y saber cómo y qué explotar de manera racional, para que el recurso perdure en el tiempo.

Y mientras salen a la luz las investigaciones, podría ser oportuno aprovechar estos portentosos "bancos genéticos", incrementando el ecoturismo, con políticas ambientales dirigidas a la conservación prioritaria de los sistemas originales y poco intervenidos -los muy escasos que van quedando en el planeta-, como lo es la región chocoana del litoral pacífico colombiano, cuyas veladas riquezas están casi todas esperando ser reconocidas.

Para dimensionar la riqueza del trópico americano, vale la pena mencionar algunos datos que tengo a la mano. La región neotropical alberga en su seno buena parte de la biodiversidad del mundo. En el caso de la flora, el Ecuador posee un estimado de 13.000 especies de plantas vasculares, que es más que todas las que crecen en Europa continental; y su vecino, Colombia, llega ya a las 50.000, como quien dice, cerca de la quinta parte de toda la flora existente en el planeta.....

En cuanto a la diversidad de la fauna no menos variada, podemos citar algunos grupos. En los vertebrados, por ejemplo, Colombia ocupa un primer puesto con 3.374 especies; Brasil el segundo con 3.131; Ecuador el cuarto con 2.606, y Perú el quinto con 2.586. En reptiles, México ocupa el segundo lugar con 717 especies conocidas, después de Australia con 755; Colombia es tercero con 520; y Brasil quinto con 468. En relación con los anfibios, Colombia es nuevamente puntero con 583 especies clasificadas, seguido por Brasil con 517, Ecuador con 402, y México con 284. En mariposas, el neotrópico encabeza de nuevo la lista, con Perú y sus 3.532 especies, seguido por Brasil con 3.132, Colombia con 3.100 y Bolivia con 3.000. Con respecto a las aves las posiciones vuelven a repetirse, con Colombia a la cabeza con 1.815 especies diferentes, seguida por Perú con 1.703, Brasil con 1.622 y Ecuador con 1.559. Estos datos deberían ser suficientes para promover la protección de nuestros ambientes primigenios. ....

Retornando a las aves, existen en los países desarrollados miles de asociaciones de observadores de pájaros, cuyos millones de aficionados gastan fortunas en la contemplación de esta fauna alada. Si los países megadiversos incrementaran las políticas encaminadas al ecoturismo podrían conservar sus bancos genéticos, mientras los ecosistemas prístinos que los sostienen continuarían siendo estudiados por los científicos, volviéndolos rentables al mismo tiempo, y ayudando a las poblaciones pobres que los habitan, generándoles nuevas fuentes de ingresos. El trópico americano es demasiado rico en flora y fauna, como para no tomar consciencia de las riquezas que nos tocaron en suerte y no aprovechar de manera productiva esta fortuna velada. .....

Preocupados con los angustiosos párrafos que encabezan este escrito, pero no por ello descorazonados,. nos hemos impuesto la tarea de mostrar algunas pocas de las muchas especies de aves que comparten con nosotros la vida en la Tierra, presentándolas en todo su esplendor y belleza. Creemos así, despertar la admiración de muchos que querrán unirse a la causa de la preservación y cuidado de las múltiples forman vivientes de nuestra maravillosa cápsula espacial. Es responsabilidad de los que tienen el conocimiento trasmitirlo de manera fácil y grata, y queremos sumarnos a esta causa. El pequeño grano de arena que hoy ponemos en sus manos, tal vez cumpla una minúscula función en esta meritoria labor. Si la cumplimos, el trabajo de 10 años que está plasmado en sus páginas, quedará más que bien recompensado.

Cristina Uribe Hurtado
Tomado del Prólogo del libro Los Colores del Aire, Aves de Colombia y del Trópico Americano, 2003
Mejor libro del año y Mención de Excelencia, Concurso Andigraf "Lo mejor del año"


 
 


Invasión de aves migratorias

por Javier Silva Herrera, redactor de El Tiempo

A pesar de que en Colombia está haciendo mucho frío, los pibíes boreales, pájaros que viven en Alaska (E.U), están llegando por estos días al país para huir del duro invierno de Norteamérica.

Deben volar más de 9 mil kilómetros, guiados por las estrellas. Se mueven casi siempre de noche, para que el sol no agote sus energías y el vuelo termine sin novedades en algún humedal de la Sabana de Bogotá.

La travesía está más que justificada. De no hacerla, estas aves tendrían que enfrentar temperaturas por debajo de los cero grados centígrados durante los próximos cuatro meses.

Por eso, a pesar de los aguaceros que están cayendo todos los días en el país, el alivio climático que el ave percibe al llegar a cualquiera de los 32 departamentos, equivale al que sentiría un cachaco al bajarse de un avión en Cartagena.

El pibí se comporta inteligentemente para escapar de la nieve y es imitado por otras 169 especies, también boreales. Todas se convierten en protagonistas de la temporada de aves migratorias que comenzó en septiembre y vive su plenitud en este mes.

Estos son los pocos seres vivos del planeta que no ven a Colombia como un destino peligroso y por eso aterrizan en municipios como Génova (Quindío), Roncesvalles (Tolima), San Lorenzo (Magdalena) y en las zonas rurales de Bolívar y la Sierra Nevada de Santa Marta. También se ven en Jardín (Antioquia) y San Vicente de Chucurí (Santander).

Casi 70 especies de ese total, tal vez menos atléticas o a lo mejor más cómodas, se quedan en San Andrés y Providencia, una isla que, aparece en medio de la nada cuando están atravesando el Caribe y justo cuando el estado físico comienza a agotarse. En el archipiélago sé pueden observar desde pájaros carpinteros hasta aves acuáticas como chorlitos.

Tienen brújula Interna

Las aves comienzan a prepararse para su migración hacia Suramérica cuando notan que el alimento, sobre todo insectos, comienza a escasear por el bajón en la temperatura. Y como si nacieran con una brújula interna, sienten la atracción de los polos magnéticos de la Tierra. Por eso, cuando están en pleno vuelo, muchas se dejan impulsar por corrientes de aire y nunca se pierden.

La bandada es comandada por un `líder o, en otros casos, por un pájaro `adulto que ya tiene experiencia y buena memoria para usar lagos, desiertos o montañas como referencia.

En algunos lugares del país esta temporada de aves migratorias es como una fiesta. En Manizales, por ejemplo, están llegando los gavilanes cuaresmeros. Se calcula que más de 100 mil ejemplares pueden sobrevolar la ciudad durante la temporada.

Para los pescadores de la Ciénaga Grande de Santa Marta, estos meses también representan un espectáculo por la cantidad de patos barraquetes que se posan en los manglares.

También es la mejor .época del año para la Red Nacional de Observadores de Aves, que reúne a más de 500 ornitólogos que hacen un censo anual en diciembre.

Por su parte, la Fundación Proaves está liderando el Festival de Aves Migratorias en 14 regiones del país, como El Tambo (Cauca), Junín (Nariño), Puerto Boyacá y Puerto Pinzón (Boyacá), para enseñarles a sus pobladores a conocerlas y a cuidarlas.

"Pero no todo es alegría. Álgunas están en peligro de extinción y podrían desaparecer en menos de 20 años", explica David Caro, ecólogo de Proaves. La más amenazada, según la World Wildlife Fund (W WF), es la reinita cielo azul o cerúlea, que llega desde Missouri y Wisconsin (Estados Unidos).

Las otras tres son la remita de Canadá, la reinita alidorada (también de los Estados Unidos) y el pibí boreal o de Alaska, que en ocasiones se puede ver en las copas de los árboles de algunos parques de Bogotá  o en municipios como Sopó y Fúquene (Cundinamarca).

Pero a pesar del riesgo que enfrentan, en estos días no es extraño observar a campesinos, biólogos o estudiantes armados con binóculos para tratar de captar el momento en que algún cardenal revolotee de una rama a otra.

Al fin y al cabo, no se ven sino durante cuatro meses al año y se convierten en visitantes ilustres.

Tomado del periódico El Tiempo, 9 de noviembre de 2007


 
 
 

 

Colombia se afianza como potencia en aves

El 2013 se inició con el hallazgo de 11 aves: una fue redescubierta y diez no estaban en los registros. Aquí viven 1.898 especies, el mayor número del planeta

por Javier Silva Herrera, Redacción Vida de Hoy

Colombia siempre se ha sentido orgullosa de decir que es el país en el que vive la mayor cantidad de especies de aves en el mundo.

Un paraíso para la ciencia a la que no se le agotan fácilmente las fuentes de investigación y el edén para los ornitólogos, que disfrutan recorriendo las selvas para observarlas en vida silvestre.

Y esa condición de potencia biodiversa se acaba de afianzar con la identificación, en el último año, de once especies más. Algunas son nuevas. Y otras tienen la característica de que aunque se sabía de su existencia en otros países de la región, como Ecuador o Perú, se constata ahora que también viven en el país. Una más fue redescubierta.

Con esto, comenzamos el 2013 con el récord de 1.898 especies contabilizadas. Por detrás de Colombia se ubican, Perú, con 1.834 especies, y Brail, con 1.785, este último país con un territorio siete veces más grande que el nuestro.

Los descubrimientos fueron liderados por los investigadores colombianos Juan Carlos Luna y Alonso Quevedo, director de la fundación Proaves, y los británicos Thomas Donegan, Paul Salaman y Miles McMullan, este último, uno de los dibujantes de aves más importantes del mundo e ilustrador de la primera Guía de Aves de Colombia. McMullan siempre ha dicho que el país es el mejor lugar del planeta para ver aves, porque, explica, no es necesario buscar demasiado. "Muchas se te aparecen mientras estás sentado en un restaurante o mientras recorres cualquier carretera", dice.

Según él, la sierra nevada de Santa Marta es tal vez, dentro de Colombia, el lugar ideal para apreciarlas. "Encuentras siempre lo que jamás has visto", agrega.

Y precisamente fue allí, en la sierra nevada, donde se logró concretar uno de esos hallazgos que nos están situando en el mundo como el hogar predilecto de las aves, ese tipo de animales que se originó a partir de los dinosaurios carnívoros bípedos del Jurásico, hace más de 200 millones de años.

cucarachero de Santa MartaSe trata del cucarachero de Santa Marta, un ave endémica, es decir, que solo vive en el país. Ha sido nombrada científicamente como Troglodytes montícola.

De ella se lograron fotografías inéditas, las primeras en su hábitat natural, que significaron su registro o redescubrimiento, ya que no se veía desde hace décadas por estar en peligro crítico de extinción. Esto está ocurriendo por la deforestación que ha sufrido su entorno natural, según registros de la organización Bird Life International.

Hoy se tiene menos del 15 por ciento de la cobertura forestal donde habita y de la que depende para reproducirse y alimentarse, y pese a la existencia del Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta, que resguarda la formación montañosa litoral más alta del mundo, la colonización humana y la expansión de muchos cultivos, algunos de ellos ilícitos, han deteriorado el lugar.

Asimismo, la tala de árboles para leña se ha consolidado como una práctica insostenible a largo plazo.

Allí sobrevive este cucarachero, un animal extremadamente raro y que se encontró en una pequeña zona de páramo, a 3.250 metros sobre el nivel del mar. Fueron detectados 17 ejemplares.

Tangara punteadaOtros dos hallazgos sobresalientes de aves fueron los de la pavita roja -Haematoderus militaris- y la tángara punteada -Tangara punctata- que se vieron por primera vez en territorio colombiano durante una expedición en la serranía del Naquén (Guainía), dentro del macizo guyanés.

Es una región en donde hay elevaciones de no más de 950 metros de altura, bañada por ríos como el Guainía, Aquio, Inírida, Atabapo, Isana y Cuyarí. Con esto se amplía el rango de distribución de las dos aves, que se pensaba estaba restringido a Brasil, Surinam, Guyana, Guayana francesa y Venezuela.

Pero tal vez el mejor resultado fue la descripción de dos aves nuevas para la ciencia: un cucarachero paisa identificado como Thryophilus sernai, que habita en Ciudad Bolívar, un municipio situado a tres horas de Medellín y que ha sobrevivido al avance de la urbanización.

A él se sumó una mirla bautizada como Turdus sanchezorum, en Leticia (Amazonas) que fue reconocida como nueva especie por grabaciones que se hicieron a su canto y que permitieron saber que era diferente a las ya estudiadas. Por análisis moleculares se pudieron identificar otras especies que antes se confundían con otras: la paloma Geotrygon purpurata, del occidente colombiano entre Nariño y Cauca. Un hojarasquero, Hyloctistes virgatus, que habita en el Chocó Biogeográfico, y tres pájaros hormigueros: (Drymophila klagesi) del Perijá, Norte de Santander; Drymophila striaticeps, de las cordilleras Central y Occidental de Colombia y Drymophila hellmayri, de la sierra nevada de Santa Marta. De esta última región aparece también, para completar los descubrimientos, un atrapamoscas conocido como Zimmerius minimus. Estos hallazgos, más allá de engordar nuestra biodiversidad, permiten definir proyectos de conservación para sitios como los mencionados o en los que generalmente hay pocos proyectos académicos. "Algunas de las expediciones que logramos las hicimos en sitios inéditos, casi inexplorados y que permiten que las investigaciones sean muy provechosas. Esto demuestra que en Colombia hay muchos lugares que nos permitirán encontrar muchos más ejemplares desconocidos", explicó Alexánder Monsalve, director científico de Proaves. "Creo que en poco tiempo llegaremos a las dos mil especies para el país", explicó.

Tomado del periódico El Tiempo, 12 de enero de 2013