Adolfo Enrique Cifuentes Porras

Bucaramanga, Santander

Pintores

Figura Humana, Figura

Adolfo Enrique Cifuentes

pintor

Recuento
 


Vea ensayo sobre Arte Joven por Ana María Escallón

 


CRITICA 

I: Utopía y distopía

Si en los años ochenta el prefijo neo se constituyó en partícula aglutinante alrededor de la cual se estructuraron sus principales movimientos artísticos (neo-expresionismo, neo-pop, neo-figuración) el prefijoo RE podría ser considerado en la década de los noventa como aquel que ha ayudado a establecer lo que, quizás sin exageración, podríamos denominar una conciencia de época: RE-intrepretar, Re-contextualizar, RE-visitar" parecen ser sólo algunos de los RE que subyacen a muchas de sus estrategias operativas predominantes. La figura Jano se vuelve aquí inevitable: apenas despertando de esa larga promesa de futuros y mañanas que implicaba la noción misma de progreso instaurada en el corazón de la modernidad, lo pos se define a sí mismo como un después de que apuntalaría la contraposición de nuestra época al antes de inscrito tácitamente en los manifiestos fundacionales de las vanguardias, las cuales concebían su hoy como una promesa de mañanas y utopías por construir.

Minorías étnicas nacionales, homosexuales, mujeres, cada cual esculca y reconstituye así su propia historia, obteniendo como resultante- una fragmentación de los conceptos mismos de Historia y Cultura, dando paso y relevancia a nociones como pluralidad, lo calidad, regionalidad, particularidad y memoria: cultura e historias que negarían la imposición hegemónica escondida detrás de las máscaras de Universalidad y Objetividad..

Lo que está en crisis y llegaría a su fin es el dominio de occidente, dicen, pero lo que estaría realmente en crisis, lo que llega a su ocaso, sería más bien su ilustración y su Siglo de Luces..., es decir, una versión y un período específicos de la cultura de occidente y por lo tanto, su capacidad misma (es decir la nuestra) de regeneración y autocrítica.

II: LA MIRADA ADELANTE (Un futuro posible)

La guerra contra el planeta: «Hoy en día es poco menos que imposible frenar la gran máquina que come recursos naturales y expele sustancias tóxicas contaminantes». (Cambio 16 No. 211 «La Nueva Ley de la Selva).

Cada segundo cien árboles son derribados en el planeta, cada año, solamente en Sudamérica, deforestamos una zona equivalente al tamaño de la antigua Alemania Oriental. ¿Qué espera esta civilización para emprender un verdadero e impostergable cambio de dirección?

El modelo y la Utopía de la modernidad han hecho implosión, pero las fuerzas que ella desató quizás sean por eso mismo aún más peligrosas: En términos de eco-cultura, nuestros páramos andinos, destruídos para sembrar amapola, están pagando la crisis existencial heroinómana de los adolescentes norteamericanos y nuestros bosques tropicales pagan la factura de la febrilidad cocainómana de las estrellas de Hollywood y Wall Street.

Tomado del folleto Después de la Modernidad, Museo de Arte de Pereira, 1997