Gustavo Vejarano

Houston, Estados Unidos

Pintores

Abstracto, Figura Humana

Gustavo Vejarano

pintor

   
 
Gustavo Vejarano propone sobre la tela un enigma, que "se mueve y no se mueve. Está lejos y está cerca. Está dentro de todo esto y está fuera de todo esto": sus "Mandalas". 

Gustavo Vejarano, pintor - fotografía por Olga Lucía JordánEn un principio, el pintor representaba la naturaleza figurativamente. Pero, al llegar a París y encontrarse con la descripción astrofísica del mundo, descubrió un universo energético, dinámico, de constante movimiento y transformación; el mundo de estructuras de energía que actualmente representa en acrílico, óleo y collage sobre papel de seda. 

Algunos de quienes conocían la etapa figurativa de Gustavo, que inició cuando su abuela lo ponía a dibujar y moldear en plastilina cristos, y que más tarde estudió con David Manzur, quedan sorprendidos con esta nueva fase: el encuentro con el abstraccionismo, que ha llevado al artista a involucrarse con el budismo. 

żCuál es la intención de sus mandalas?

"Enfrentarse a uno mismo y meditar. Ser consciente de que las cosas son vivas y tienen un significado para uno y por lo tanto son parte del hombre y el hombre es responsable de ellas. Me interesa lo sagrado, el equilibrio entre haber y ser, pues hoy hemos olvidado el ser". 

Esta obra de Vejarano, quien vive en París, está ex puesta en la Galería El Museo.

Tomado de la Revista Alo No.89, septiembre 19 de 1991

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Pinturas con buena energía

María Cristina Pignalosa
 
Redactora de El Tiempo

Para el artista Gustavo Vejarano la energía de la tierra y su unión con el cosmos, es motivo de investigación y estudio, pero también de disfrute. Es la llave para descifrar el mundo y el eje de su obra pictórica.

Luego de una larga estadía de 24 ańos en Bélgica y Francia, Vejarano regresó a Bogotá, su ciudad natal. Resultado de esto es la alegría con que trabajó de sol a sombra en el taller Arte Dos Gráfico y la felicidad que transmite al mostrar cada una de las obras que componen las series Mandalas, Templos y Portales, exhibidas en la galería Sextante.

Con un par de antenas de metal, el artista mide la energía de las personas, de los lugares donde trabaja, de los colores que utiliza y de sus obras. Ubica espacios invisibles y de acuerdo con estos realiza un cuidadoso montaje de su trabajo, inspirado en los templos sagrados que ha recorrido por el mundo. "Los templos son espacios que concentran y dirigen la energía", dice.

La serie Templos se compone por doce serigrafas, impresas sobre madera, en ediciones limitadas a 33, que semejan planos misteriosos de rutas desconocidas. La serie se divide en paneles agrupados de seis en seis, empacados en cajas que contienen instrucciones para colgarlas. La intención, dice el artista: "Es que el dueńo de una serie pueda construir o armar su propio templo de acuerdo con su gusto y recepción de las energías que dichas obras emanen". La serie Portales, que une conceptos en tres serigrafías de gran formato impresas sobre tela, replica formas de antiguas mandalas orientales. La escritora Renata Durán, autora de un artículo que acompańa el catálogo de la exposición dice que la tarea del arte es "introducirnos en una mayor conciencia de la vida y de su belleza y eso es lo que experimentamos ante los mandalas de Vejarano"

Tomado del periódico El Tiempo, 29 de agosto de 2004

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Templos inspiran el arte de Gustavo Vejarano

Los templos y lugares consagrados son los lugares que el pintor Gustavo Vejarano toma de punto de partida para sus pinturas dibujos y esculturas.

Una búsqueda de los sitios sagrados que lo lleva no solo por iglesias, sino también por pagodas o santuarios del hinduismo y que en esta exposición está agrupada con el nombre de El plano del templo.

"Mi cabeza está llena de imágenes; de los inmensos templos del sur de la India, grandes como ciudades. De los templos de mármol de Rajastan tallados hasta los últimos rincones. De las cuevas y las ermitas, austeras y aisladas, vibrantes del silencio de los hombres que en ellas buscan a Dios", dice Vejarano.

El artista ha vivido varios ańos en el exterior, aunque su obra también hace parte de colecciones como las de la Biblioteca Luis Ángel Arango y del Museo de Arte Moderno de Bogotá.

Ha expuesto, además, en Alemania, Francia, Holanda y Estados Unidos. Desde hoy, a las 7 p.m., expone más de treinta obras en el Centro Cultural Skandia, de Bogotá.

Por supuesto, también influyeron en él las catedrales góticas y románicas del catolicismo. Sus luces y su oscuridad. "Me interesa, a través de mi obra, investigar la energía, las vibraciones de un mundo en donde todo ocurre simultáneamente", comenta el artista.

La geometría se vuelve la base de su trabajo. "Miré el plano como un sitio de exploración. Dejé que la geometría me guiara. Mezclé y sobrepuse las alzadas y los cortes, las proporciones y las secuencias", explica.

Además encontró en el hierro el material para sus esculturas, el cual pintó y soldó. "Construí torres como plantas, flores como torres, oratorios y pagodas abiertas".

Tomado del periódico El Tiempo, 26 de junio de 2007

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Sobrevuelo / 30 ańos



por María Elvira Ardila
Curadora del Museo de Arte Moderno

Sobrevuelo es una exposición que hace alusión a la vida, nacimiento, viaje, búsquedas profundas del ser, contemplación, meditación, objetos de poder como son: los mándalas y las arquitecturas sagradas de los templos, investigación pictórica y goce de la vida en los acontecimientos cotidianos. Volar es un verbo con una conjugación en estado presente, una acción en la que se tiene que estar perceptivo y en alerta y receptividad, cuando volamos podemos mirar desde arriba, sobrevolar la vida, los territorios conocidos, ocultos o desconocidos. Análogamente el vuelo se intuye cuando se bucea, en ese momento percibimos la superficie desde el fondo del mar.

 

Gustavo VejaranoEn Sobrevuelo se descubre  30 ańos del proceso artístico  de  Gustavo Vejarano,  que se divisa  desde  una misma curvatura de la tierra. Para el artista la vida y el arte  fluyen, todo cambia, pero su motivación inicial, su búsqueda y la satisfacción de su práctica  artística,   se mantiene  por medio  de la  curiosidad  que  le abre nuevas betas  en su exploración  y  estas  las que activan en el andar. Es el asombro el que le  permite la capacidad de crear, imágenes, con  una actitud abierta e inocente, libre de  expectativas.  Así  Sobrevuelo  es  una  avanzada y un axioma que: El arte es instrumento de conocimiento, frase que  ha sido el motor para Vejarano y una  herramienta de observación del mundo, como  un medio de búsqueda personal y artística.

 

En tres décadas pasan los temas y las imágenes,  hay balanceos extremos, en los que se crea una especie de vacío, de crisis, de pérdida, para estos momentos el  artista  emplea el  dibujo como recurso para   volver a empezar,  retornar e  inventar el lenguaje  plástico.

De acuerdo a estas premisas la exposición se ha delimitado  en cuatro ciclos, lo que facilita al espectador adentrarse en los universos simbólicos del artista. El primero denominado los Espíritus del bosque,  una serie de esculturas en hierro realizadas en los últimos ańos, una evocación a las primeras vanguardias del siglo XX. Sus formas alargadas, sinuosas y sus cabezas  en forma de luna creciente, nos invita a explorar lo femenino,  la vida vegetal, ensenadas, cuevas, quebradas, riachuelos,  picos de  árboles,  hasta las copas infinitas de los árboles  que ocultan el sol.

 

En el bosque están implícitas  la penumbra y las sombras, como sí  este espacio nos convocara a adentrarnos en la naturaleza, en la madre tierra,  en los trayectos del inconsciente. El bosque  incita al caminante a perderse, mirar el cielo, celebrar a Dionisio, realizar sacrificios.  La luz en  las noches  encarna lo oculto, y exterioriza  esas sombras que nos atemorizan o nos hacen danzar bajo el fuego.

 

Vejarano  habla del  espíritu del bosque,  el cual pide tomar forma con una intensa lucidez, en el presente. Esta es la primera puerta que se abre en la exposición, y es el bosque  lo que permite comenzar  otra esfera. Después de pasar la noche con nuestros miedos, mirando las estrellas, celebrando  y combatiendo  lo desconocido, el recorrido nos permite adentrarnos en  el segundo ciclo que nos guía  a Los caminos del agua. 

A través de estas  rutas fluidas encontramos los  Océanos,  su más reciente obra pictórica, una  epifanía para el artista.  Esa revelación  le  da la dirección a la esencia del mundo abstracto: fluidez, interacción, energía, simultaneidad del tiempo: pasado, presente y futuro, cualquier cambio que aparezca, hace  cambiar la pintura, si bien los elementos que utiliza son iguales. .

 

Es ese  instante  cuando el artista  remaba sobre el mar de colores en Taganga, que dejó de lado toda racionalidad,  lejos quedó la geometría, y las plantas rigurosas de sus templos para  colocar acento en sus nuevas pinturas.  El  agua le da la bienvenida a formas libres y como  arquetipo del  nacimiento de la vida en el planeta, del  ser en el  vientre, de Venus que emerge de la espuma del mar como una célula, como un óvulo que propicia fecundidad; así estos océanos se repiten como una partitura en sus lienzos, como sonido que se propaga a través de ondas. Hay  una nueva geometría, la  de la naturaleza,  la de los  fractales que  apresa suavemente las ondas, recordando la repetición de un mantra, una frecuencia,  imágenes vibratorias,  intangibles, una  recurrencia de repeticiones periódicas,  singulares e infinitas, los colores  vibran y producen sonidos en resonancia con el universo.

 

Las frecuencias se renuevan circularmente, la fricción del viento con el agua da lugar a las transmisiones que  se propagan en una espiral infinita en un movimiento cristalino, sinestésico e hipnótico en el que una onda se asemeja a una partitura. Una sola forma se asimila a un microorganismo unicelular, que nos invita a entrar en trance, en comunión con un mundo inmaterial.

 

En su estudio con bosques frutales y animalitos de tierra caliente que  intervienen en su  obra, cuando extiende sus telas en el suelo de su taller, aparecen en los lienzos  huellas impresas  de pisadas de insectos, lagartijas y hojas. El cuerpo del artista se funde con la pintura de  manera activa  y es acá cuando él abraza el mar por segundos con sus colores y composiciones, con el  deseo de atrapar  con su pintura  lo que ha observado en el mar   con  los cientos de tonos que  dan los peces, las plantas  y la  brisa. En los Caminos del agua también se encuentran algunas piezas de  la serie de los elementos, el agua  con furia, las tormentas que no se controlan.  La pregunta que se hacia el artista era żcómo pintar algo no  tangible?   Cómo pintar el aire, el agua, el fuego?

 

Primero está lo que se ve, después van las cualidades visibles de las energías, para crear una sensación de movimiento y de actividad. Las llamas aparentemente expansivas y luego se entienden como una fuerza reductora, más que pintar la llama es como pintar lo etéreo.  Con estas inquietudes vendrá un proceso de abstracción en el que todo el espacio pictórico será activo, sus primeros ensayos fueron completamente formalistas. Pero su deseo iba más allá y era la de capturar las modalidades de acción de estas fuerzas: la fluidez, densidad y profundidad del agua.  Sin embargo, la tragedia de Armero lo sacudió ese noviembre de 1985, un volcán explotó, la avalancha se llevó a todo un pueblo, la impotencia ante las fuerza de la naturaleza y estar lejos del país, estas imágenes habitaron su pintura, era la naturaleza desencadenada.

Sobrevuelo es  una exposición temporal, más que espacial, se  mueve entre la  fina intuición y los razonamientos que dan una investigación con reglas establecidas  a través de muchos ańos.   En consecuencia, llegamos al  tercer y cuarto ciclo: Templos  y  Objetos de poder. El artista afronta el caos, pero también la creación de sí mismo, explora diversas fuentes del conocimiento tanto a nivel físico como en el ocultismo. En ese trayecto aparecen en su pintura: jardines, mándalas, templos. La práctica espiritual deviene arte y conocimiento en un mundo complejo, racionalista y  binario

 

En estas etapas para Vejarano  él pintar  obedece a un proceso de  manifestación de la oscuridad hacia la luz, el color,  la forma y el silencio. Examina los mándalas, esas ruedas del universo, las rosas, el calendario mexicano, la gran flor de loto, estructuras geométricas, espacios concentrados, cuadraturas del círculo que poseen elementos encerrados y a las que se les atribuye una fuerza poderosa y armónica. De esta manera,  traslada los objetos de poder a su pintura recurriendo a la creación de sus propios   mándalas, con el principio que afectan positivamente  al ser y producen en el espectador un estado de conciencia.

 

A partir de investigar y recorrer algunos lugares sagrados en del mundo, encuentra proporciones matemáticas demostrables para la ciencia.  Con la ayuda de geomancia y radiestesia y sus antenas evidencia  los campos energéticos de los espacios y los puntos de alto poder para construir: ?El mundo velado de las energías, de los campos de fuerza, de las ondas de forma, de los niveles vibratorios, se abrían ante mí. La radiestesia fue mi brújula, el instrumento para descifrar el secreto escondido detrás de las piedras, para visualizar lo invisible y desentrańar las sutiles vibraciones que exaltan el alma?.

 

Vejarano se pliega ante las iglesias góticas, ante sus vitrales que brillan, comprende algunos de los misterios que están más allá de la materia, su ser se conmueve con la luminosidad y la ingravidez del lugar, gárgolas que vigilan, puntas tratando de alcanzar el cielo, piedras como observatorios que marcan las estaciones, el efecto de luz en las altas naves de las catedrales, todo un microcosmos y el sonido silencioso que habita en las iglesias románicas fueron los puntos de encuentro que le permitieron lanzarse en la construcción del templo, en un sentido pictórico y místico.

 

A partir de esta experiencia tomó de referentes los templos para crear sus propias arquitecturas imaginarias, pinturas con un aliento del Futurismo, se basan en planos reales y contienen numerosos detalles arquitectónicos, así expresa este sentimiento: ?Hay que construir el templo, para construirme a sí mismo?como un hombre ciego caí en la enorme tradición de lo sagrado.?  Su travesía lo lleva a viajar y encontrar diferentes lugares sagrados del mundo, en los que encuentra los sonidos del silencio de la montańa, la inmensidad del cielo, la resonancia del agua, la respiración de dios y encuentra también arquitecturas forjadas en cada detalle con el fin de relegarse ante la naturaleza y comprender el interior de cada uno: ?Llegué ayer al atardecer, bajo un cielo frío y nublado, después de dos días de viaje desde las planicies del Ganges. Vengo a visitar y estudiar el santuario, un hermoso templo, al lado del río y atravesado por tres corrientes subterráneas de agua caliente, a donde vienen los peregrinos a bańarse. Badrinath, santuario a Vishnu, dios de la preservación, alto en los Himalayas?.

 

Regresando del sur del Tamil Nudu  tiene un sentimiento de impotencia ante la inmensidad y magnitud de los templos que ha visto, żcómo realizarlos en pintura? Una noche Raju dueńo de un  hotel pequeńo cerca del Taj Mahal, había construido con su familia un templo pequeńo donde su abuelo realizaba la oración de todos los días. Vejarano se sorprendió con esta construcción: ?todas las líneas de fuerza, la progresión vibratoria, las corrientes de agua subterránea, la dirección de las puertas con los puntos cardinales, tal como en los grandes templos?, todo era perfecto y comprendió que todo era una cuestión de escala.

 

De nuevo, París en invierno, su investigación, sus viajes, sus peregrinaciones de más veinte ańos se vuelcan a su pintura. Pensaba no soy arquitecto, no sé de planos, pero lo que sí puedo hacer es pintarlos: ?Mezclé y sobrepuse  las alzadas y los cortes, las proporciones, las secuencias, los números y los ritmos para que interactuaran entre ellos. Bastaba dar el primer paso, un punto, una línea, un círculo y como por arte de magia aparecían formas complejas que se generaban unas de otras, estableciendo nuevas relaciones, nuevos ritmos, nuevas posibilidades?.

 

Así surgieron, arquitecturas ideales, pinturas, bocetos y maquetas que se conectaban con sus estudios radiestésicos y sagrados: pirámides, cúpulas, patios, fuentes, columnatas, atrios, bóvedas, mosaicos, torres, minaretes y sus contrapartes energéticas: las líneas telúricas, corrientes de agua, campos de fuerza, niveles vibratorios, era los templos visitados en una escala menor, pero con la  misma energía. El templo es el pequeńo cosmos es la justa proporción, el altar está  libre de emanaciones, descubrió las estructuras y fuerzas de la naturaleza, el doble cuadrado, el motor desconocido  que da energía  pero brinda la posibilidad de encontrar la propia capacidad de expresión. La pintura le resulta insuficiente y comienza una serie de delicadas maquetas que  le darán la bienvenida a lo tridimensional a la escultura: ?Construí torres como plantas, flores  como torres, oratorios y pagodas  abiertas a la mirada, a los aires del mundo, maquetas del  templo a construir.?

 

Después de vivir durante más de veinte ańos en Paris, la ciudad imaginada, la de los impresionistas, la bohemia, la  de Cortazar, la de la luz y  conocimiento, la de sus Retratos de Sociedad, pinturas referenciadas  a esa sociedad mafiosa que se estaba generando en Colombia a finales de los 80.  La de Los Brujos que detona su inquietud por lo místico e inexplicable, la de las iglesias góticas, la del grupo entrańable  de artistas e intelectuales con los que comprendió a Latinoamérica.  Hoy después  de sus viajes, de su experiencia y sus travesías   por templos,  Gustavo Vejarano reside hoy entre Bogotá y en su taller en Taganga, goza con el carnaval de Barranquilla con la sonrisa de Flavia,  las enseńanzas y prácticas de su  Maestro Sri Shyamji Bhatnagar relativas a la influencia del sonido como agente de transformación de estados de consciencia, las cuales están expuestas hoy en Sobrevuelo,  sólo le  queda por empezar un nuevo ciclo.

 

Texto suministrado por el Museo de Arte Moderno de Bogotá, 2014 

 

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Los caminos y el arte de Gustavo Vejarano

 

por María Alejandra Toro Vesga

 

El artista expone, en el Museo de Arte Moderno, esculturas y cuadros realizados en tres décadas.

“El arte ha sido siempre un instrumento de investigación, no solamente de expresión y que sirve para generar conocimiento”, dice el pintor y escultor Gustavo Vejarano refiriéndose a su obra, que se puede ver en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, en la exposición Sobrevuelo / 30 años.

Gustavo VejaranoDividida en cuatro grandes temas, esta exhibición, que consta de 68 trabajos, no es solo un repaso por su producción artística durante 30 años. Es también una evidencia tangible de las motivaciones y los cambios de técnicas que ha tenido el artista, quien vivió en Europa desde 1980 hasta hace un par de años, cuando decidió volver a Colombia.

Su obra temprana fue figurativa, con series como Retratos de sociedad, en donde Vejarano mostraba la violencia que manchó la historia del país durante los 80. Sin embargo, hubo un cambio en su mentalidad y en su obra, cuando se fue a vivir a Francia, en 1982. “Allá era un extranjero que no hablaba bien el idioma, estaba recién llegado y desvinculado de la gente, de mi tierra y de mi familia y eso hizo que tuviera un proceso de interiorización”.

Fue así como cambió los cuadros sobre mafiosos y prostitutas por pinturas más abstractas, para investigar sobre temas como el sicoanálisis o el chamanismo. Sin embargo, notó que en sus cuadros empezaron a aparecer imágenes oscuras, miedosas.

Decidió investigar sobre los elementos de la naturaleza y se metió de lleno en la geometría y en el estudio de la radiestesia, que a partir de técnicas y elementos como los péndulos permite percibir la energía tanto de personas como de lugares. “Me di cuenta de que tenía que volver a empezar, reducir mi paleta, entrar a lo más básico”.

Comenzó a dibujar árboles y poco a poco empezó a trabajar, no desde la imagen sino desde las cualidades de los elementos. Y se dedicó a viajar por el mundo, visitando templos en India, México y otros países. Esos trayectos alimentaron varios de los cuadros de la serie Templos, que también se exhibe en el MamBO. Pinturas con triángulos, representaciones de templos y que son realizados en collage, entre otras técnicas.

Cuando regresó a Colombia, hace unos años, se reencontró con el lugar donde vivió cuando se fue de su casa, a los 17 años: la bahía de Taganga, en el departamento del Magdalena.

Y cuando lo hizo, ‘le cambió’ de nuevo la pintura, puesto que, de los templos y la geometría comenzó a pintar “la fluctuación y la fluidez del mundo”, que para él da cuenta de “la naturaleza plástica que tiene la mente, de tomar formas”, finaliza.


Tomado del periódico El Tiempo, 6 de mayo de 2014 

 

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