Amparo Adames

Ceramistas

Varios, Visual

 
AdamesA00.jpg (32304 bytes)

Amparo Adames
Ceramista - réplicas de precolombinos

AdaAsem01.jpg (42982 bytes) Anexo

 Viaje al Fondo de La Tierra

 Amaparo Adames
hace reproducciones de
cerámica con arcillas,
colores, herramientas
y técnicas precolombinos.
Su trabajo abre la
posibilidad de llevar a otros
paises nuestro exótico
patrimonio cultural,
conservando intactas las
piezas originales,
como lo hacen todos
los museos del mundo.
 

Estudié antropología en la Nacional y entré al Museo arqueológico, en la Casa del marqués de San Jorge, a clasificar la colección de cerámica precolombina original del Banco Popular, la más grande que hay en Colombia. Millones de piezas compradas a guaqueros, sin soporte de datación ni de procedencia. Durante doce años, Vidal Antonio Rozo, con su experiencia de toda la vida andando por las zonas arqueológicas de Colombia, me enseñó cómo era la formación de las pastas, sus características de dureza, textura y color, las técnicas de elaboración de los indígenas de cada zona y a diferenciar un original de una reproducción.

"Estudié museología, curaduría , me especialicé en clasificación y en catalogación de material arqueológico.

"Vi que en el Museo de la Civilización del Canadá todas las colecciones de animales pleistocénicos: dinosaurios, saurios, mamuts, y de armas para cazar estas especies monumentales de hace 40.000 años, eran reproducciones. Los originales estaban guardados y cuidados en las reservas del museo. En sus inmensos laboratorios tomé unos cursos, con la idea de que la Casa del Marqués hiciera lo mismo con sus cerámicas, pero fue imposible.

"Me fui al Valle del Cauca, a Nariño, y conocí familias enteras que hacían la cerámica masivamente. Descubrí que unas arcillas se dejaban trabajar más que otras. En Guatavita encontré pigmentos minerales de todos los colores, aprendí cómo era el desgaste de las cerámicas, si en la zona había humedad, si en las tumbas había acidez.

"Tenían una colección de herramientas con diferentes formas y tipo de piedra según su función.

Lograban ese brillo tan maravilloso de los platos de Nariño, con pulidores de jade y cornalina sobre la arcilla húmeda.

"Estudié cómo cocinaban la arcilla y diseñé con Jorge Pérez mi primer horno, grande y con dos puertas para poder meter piezas crudas de gran tamaño, como un ánfora que es un cántaro muy alto, y que dos personas pudieran manipularlas entre el horno sin dañarlas. De gas, con fuego, para hacer trucos con la temperatura interna del horno, y con varias entra­das de oxígeno para lograr piezas claras, oscuras o quemadas.

Abrí la fábrica hace tres años, con mi esposo Gabriel Zamora, siete empleadas y Darío que hace los moldes. Hacemos toda la cerámica con arcillas naturales de la respectiva zona arqueológica, la cocinamos y la pintamos con pigmentos minerales, como los precolombinos lo hacían.

Exportamos el noventa por ciento de lo que hacemos, entre cajas de icopor preformado, especificando la datación, zona arqueológica, forma y uso de la pieza, en español y en inglés.

"Los que no tienen veinticinco millones de pesos para comprar una urna funeraria original, pueden con­formarse con una reproducción idén­tica que vale setenta y seis mil. Sólo un experto, con bagaje y conoci­mientos, podría diferenciarlas, y en Colombia hay muy pocos".

LAS REPRODUCCIONES

“Selecciono piezas de colecciones privadas y pido que me las presten para reproducirlas.

"Frente a la pieza original, cojo un bloque de barro y comienzo a copiarla de abajo hacia arriba. Voy formando el cuerpo, después le pongo una bola en la cabeza y la voy modelando, sigo con los brazos, y cuando ya tengo un boceto en barro, modelo las facciones, los atuendos, adornos y todos los detalles, hasta que quedan idénticas. Se la paso a Darío y él hace el  molde con herramientas y técnicas autóctonas. Cada molde es un rompecabezas de tantas piezas como entrantes, salientes, curvas y recovecos tenga la figura.

"El molde húmedo se coloca encima o a los lados del horno hasta que se seca. Se llena de arcilla fresca, de barro, se cocina, se deja enfriar y se sacan las piezas.

"Se ensamblan las partes, se pintan, se brillan y les hago la patina de antigüedad, todo a mano, con un acaba­do de vejez diferente para cada cerá­mica, con texturas, brillantes, mates, amarillas o negras, según la zona.

"Cada molde sirve para reproducir doscientas piezas".  

LOS PRECOLOMBINOS  

"Hay muchos grupos indígenas, pero sólo se han investigado algunas zonas arqueológicas del lado de la cordillera.

"A los precolombinos les interesaba el presente y el futuro, todo el tiempo se prepararon para lo que seguía, para el día en que se irían. Hacían sacrificios rituales para obtener algo.

"La guerra no era de exterminio. Era de poder, como filosófico, el que más lograra asustar al otro era el mejor. Era el manejo de la energía del contrincante para purificarse ritualmente. El guerrero sacrificaba a su enemigo y bebía la sangre de la víctima o se comían su corazón, para tomar la fuerza de él y envestirse con todo ese poder.

"Poco se sabe, porque el avasallamiento de los españoles fue bruto,  arrasaron con todo. En los cateos arqueológicos en el bajo Magdalena salen treinta y cuarenta urnas funerarias de un entierro. La población era inmensa.

"Las tumbas son gigantescas, salones donde iban enterrando a su gente en distintos momentos históricos, como mausoleos. Se moría el uno, el otro y el otro y todos iban a parar al mismo sitio.

"La cerámica tiene toda una simbología que dice mucho, pero nadie sabe qué".    

Vea ILUSTRACIONES

Artículo de Camándula en la Revista SEMANA, Mujer Activa, No. 23, noviembre de 1994