Tunja Ciudad Capital Boyaca

Tunja, Boyaca

Ciudades y sitios (Capital Boyaca, Ciudad historica, Iglesias, paisaje urbano, Aguinaldo Boyacense)

Figura, Varios, Visual

Tu171036.jpg (53976 bytes)

TUNJA

La Catedral

por Alfredo Iriarte

Lo que mas sorprende al visitante de la Catedral tunjana es la soberbia portada renacentista ,  comenzada en 1598 y concluida en 1600 por el insigne maestro Bartolome Carrion, y calificada por Enrique Marco Dorta como "la mas bella obra que el Renacimiento produjo en Colombia". El portal esta flanqueado por cuatro magnificas columnas estriadas, cuyos capiteles corintios ostentan, en vez de los tradicionales caulículos, figuras estiIizadas de aves. En el friso del entablamento alternan triglifos y metopas. Las enjutas del arco presentan una bella decoración imbricada.  En ambos intercolumnios, el artista labro hornacinas en forma de veneras, encima de las cuales hay sendas inscripciones latinas que han sido atribuidas a Castellanos. En el centro del segundo cuerpo hay una hornacina encuadrada por dos columnas corintias y una venera en la parte superior. A lado y lado, las estatuas de los apóstoles Pedro y Pablo.

La Capilla de la Hermandad del Clero, la más espaciosa de cuantas se han agregado al cuerpo principal del templo, data de mediados del siglo XVII. Su importancia radica esencialmente en el retablo mayor, que consta de cinco calles y tres cuerpos. Las dos calles laterales están compuestas de dos bajorrelieves cada una, los cuales representan el nacimiento de la Virgen, la Presentación en el Templo, los Desposorios y la Inmaculada Con­cepción. Estos cuatro relieves flanquean seis hornacinas destinadas a albergar tallas. Las calles están separadas entre sí por sendos pares de columnas corintias, mientras que el cuerpo superior esta flanqueado por veneras planas en forma de abanico y la hornacina central del mismo cuerpo por dos cariátides. Vale destacar la importancia del bajorrelieve que representa la Inmaculada Concepción de Maria, composición armoniosa y de notable valor estético en la que apare­cen Joaquín y Ana cuando, al besarse frente a la Puerta Dorada de Jerusalén, Dios Padre obra el milagro de la concepción de la fu­tura madre de Jesús exenta del pecado original.

Fue el prosifico poeta gongo­rino Hernando Domínguez Camargo quien costeó y patrocino la bellísima capilla que hoy lleva su nombre, la cual consta de un testero profusamente ornamentado con tallas fitomorfas en las que predominan sarmientos y racimos de vid y en cuyo centro hay una hornacina. El arco toral esta ejecutado a base de jambas manieristas. Frente a la capilla de Domínguez Camargo esta el sepulcro del capitán Suarez Rendon, tallado por el escultor Olinto Marcucci para la celebración del IV centenario de la ciudad, en 1939.

Muy notable es la celebre Capilla de los Mancipes, consi­derada como la capilla particular más rica de la actual Colombia. Posee un artesonado imponente y muy original. Es una obra con marcadas reminiscencias mudéjares elaborada a base de carpintería y herrajes y enriquecida con dorado y pinturas. La composición consta de casetones octogonales y espacios romboidales decorados con florones. Alberga también esta capilla un ma­jestuoso Calvario sevillano con las figuras del Crucificado, la Virgen Maria, San Juan y Magdalena.

Especialmente digno de verse y admirarse es el colosal exposito­rio de madera dorada, cuya profusa ornamentación, unida a determinadas características de estilo han sido causa de que se atribuya su paternidad al famoso entallador Pedro Caballero, soberbio exponente de un barroco tardío, del cual ha­blaremos mas adelante. Este tabernáculo monumental, que debe ser observado con máximo detenimiento, fue en buena hora retirado del presbiterio, donde sus enormes dimensiones ocultaban buena parte del retablo mayor, y ubicado en una estancia lateral, donde el visitante lo puede admirar mas a gusto. El magnifico retablo mayor consta de cinco calles y tres cuerpos. Estos últimos están separados por frisos barrocos y las calles por partes de columnas corintias.

Entre otros tesoros que al­berga la Catedral tunjana sobresa­len un impresionante retablo en el que proliferan los atlantes mesti­zos, y cuya hornacina esta flan­queada por tres columnas a cada lado y cubierta por un bellísimo arco rebajado. Es notable también el Retablo de la Inmaculada. Guarda también la Catedral dos lienzos muy valiosos del italiano Angelino Me­doro: un Descendimiento y una Oración en el Huerto.

La presencia de Angelino Medoro en el Nuevo Reino revistió una gran trascendencia por haber sido este artista portador de una serie de técnicas de estirpe renacentista que ejercieron un importante influjo dentro de este ámbito. Medoro nació aproxi­madamente en 1567 en Roma y siendo muy joven (1587) llega a Santa Fe, donde inmediatamente fue contratado por los dominicos para pintar varios cuadros con destino al templo y al convento. En 1588 pinto una Anunciación con destino a la iglesia de Santa Clara, de Tunja, a donde viajo en el ano siguiente.

El desplazamiento de Mejoro a Tunja obedeció de manera fundamental a su compromiso de ejecutar la decoración de la celebre y riquísima capilla que la familia Ruiz Mancipe encargo para la Catedral. Allí el artista pinto Ios dos cuadros mencionados; Además decoran la tribuna y las puertas del coro y de la sacristía.

También han sido atribuidas en algunas opor­tunidades a Angelino Mejoro las pinturas de la casa de Juan de Vargas. Sin embargo, dicha hipótesis no prosperó debido esencialmente a la ostensible superioridad técnica que muestran las pinturas autenticas del italiano sobre las del artista anónimo que realizo las que decoran la techumbre del Escribano Real.

En 1599 Mejoro viaja a Cali, donde realizo varias obras para el convento franciscano. En 1600 sé traslado a Lima, donde permaneció hasta 1623 y forjó  la mayor parte de su obra pictórica. Hacia 1629 con­cluyo su largo periplo indiano con el regreso a Sevilla, ciudad en la que murió en fecha no determinada, después de 1631.

Alfredo Iriarte

Tomado del libro: Tesoros de Tunja
El Sello Editorial, 1989