Tunja Ciudad Capital Boyaca

Tunja, Boyaca

Ciudades y sitios (Capital Boyaca, Ciudad historica, Iglesias, paisaje urbano, Aguinaldo Boyacense)

Figura, Varios, Visual

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TUNJA

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Una maravillosa intimidad

Por Alfredo Iriarte

Suele el visitante que llega a Boyacá pasar derecho al llegar a Tunja, cometiendo así el pecado mortal de dar la espalda a uno de los mas deslumbrantes tesoros artisticos que pueden ofrecerse en Colombia a un viajero culto y refinado. Es que muchos de los que pueden reputarse como tales llegan hasta ignorar, parcial y a veces totalmente, la existencia y la magnitud de las maravillas que guarda Tunja. Por ello, es proposito esencial del presente libro (Tesoros de Tunja, El Sello Editorial, 1989) abrir los ojos de nacionales y foraneos y corregir el rumbo de su ruta boyacense, de tal manera que su aguja magnetica apunte hacia esta ciudad sobria y en apariencia indiferente, que mira pasar, desde la atalaya de sus pardas alturas, las jubilosas caravanas que transitan, raudas, hacia otras comarcas vecinas.

Cual ha sido la causa de que haya arraigado tanto en el animo de las gentes este absurdo preconcepto frente a Tunja? No dudamos en pensar que, ademas del clima riguroso aun para los bogotanos ha sido factor determinante de tal fenomeno el hecho de ser Tunja una ciudad de interiores; una ciudad que mira hacia adentro; una urbe que, con algunas excepciones muy contadas (costado oriental de la Plaza de Bolivar, portadas de la Catedral y San Ignacio), no deslumbra al viandante con sus exteriores.

Como el maximo contraste con Tunja en este aspecto, debemos citar a ese otro soberbio tesoro colombiano: Cartagena de Indias. Esta ciudad de baluartes y castillos que pasman al visitante; esta urbe que fue el cerrojo petreo del Imperio Español en America, es un majestuoso conjunto de exteriores: su imponente sistema defensivo; sus bellisimas andanas de balcones; sus templos que mas parecen fortalezas que moradas de culto y oracion. Interiores? Algunos. Los espacios armoniosos de las casas donde la sabiduria de los antiguos alarifes creo unos oasis increibles en medio de las inclemencias caniculares de las calles. Pero lo cierto es que la casi totalidad de las maravillas de Cartagena estan afuera, sobre las vias, al alcance de la vista.

En Tunja se da el caso contrario. Para disfrutar de sus tesoros, el viajero tiene que traspasar umbrales y zaguanes de templos y casas. Solo asi entrara en contacto con gran parte de las obras maestras que produjo el arte virreinal en el Nuevo Reino de Granada. Los tesoros de Tunja no estan a la vista. Es menester adentrarse en casonas, templos y monasterios para hallarlos y gozarlos. Esta presentación  es una exhortacion entusiasta y cordial para que todo viajero que tenga la suerte de aproximarse a Tunja, penetre con paso moroso y mirada prolija en su intimidad maravillosa,  

Alfredo Iriarte 

Tomado del libro Tesoros de Tunja
El Sello Editorial, 1989