Museo del Oro

Bogota

Museos

Varios, Visual


Museo del Oro, Bogotá
Banco de La República 

http://www.googleartproject.com/es/collection/museo-del-oro-bogota/

Museo
Colecciones de arqueología (prehispánica)

 

El Museo del Oro, uno de los 25 mejores museos del mundo

El Museo del Oro del Banco de la República fue aclamado como uno de los 25 mejores del mundo por los usuarios del sitio web de viajeros y turismo TripAdvisor.

Museo del Oro200 millones mensuales de usuarios web deben tener razón y su reconocimiento nos llena de orgullo, al Banco y al Museo, por una labor realizada para beneficio de todos los colombianos.

Estamos en el mismo grupo con instituciones como el Museo Metropolitano de Nueva York, el Instituto de Arte de Chicago, Orsay y el Louvre en París, el British en Londres y el Prado en Madrid, o el Museo Nacional de Antropología de México, uno de los decanos en el cuidado y divulgación del patrimonio arqueológico de nuestro continente.

Quien lo dice son los miles de personas que ponen "estrellitas" en una página web donde unos viajeros satisfechos recomiendan a otros que viajarán luego lo que mas les ha gustado. Los mismos que suelen ser bastante duros con lo que no les gusta, y que no regalan ningún concepto.

Si usted ya ha visitado el Museo en Bogotá, renovado totalmente por el Banco de la República desde 2008, o si no lo ha hecho, puede contarle a su familia (a su novio, al abuelito) lo que dicen del Museo del Oro; tal vez este será el inicio de un delicioso plan familiar, o de muchos días de descubrimiento y disfrute de un patrimonio y una historia que nos pertenece a todos. Esto dicen: 

“Experiencia agradable”

Se puede visitar en compañía de los niños, quienes a pesar de ser pequeños, disfrutan interesados en la exposición y su significado.

“Increible!”

El Museo es impecable. Tiene colecciones sumamente valiosas. Yo tomé una audioguía que me relataba cada sala y el contenido de la misma. La entrada es económica en relación a la calidad del Museo, que no tiene nada que envidiarle a los museos europeos.

“Maravilloso”

Desde Perú

El museo del oro es un "must" en la lista del qué hacer en Bogotá. Excelente curaduría, gran variedad y muy buen estado de conservación y restauración de las piezas. ¡Imperdible!

“Interessante”

Desde Italia

Anche se non siete unamante delloro e della storia, questo museo vi lascerà a bocca aperta! Lingresso è gratuito dalle 10 alle 16 di domenica. (Aún si no eres amante del oro y de la historia, ¡este museo te dejará sin palabras! La entrada es gratuita de 10 a.m. a 4 p.m. cada domingo).

“Great museum”

Desde Phoenix, Arizona

Entrance fee is only $1.50 per person. Very well organized displays. Can spend hours walking around and seeing all the artifacts. There is a dark room that closes and all the gold artifacts light up. A must see in Bogota. (El precio de la entrada es de sólo $ 3.000 por persona. Las exhibiciones están muy bien organizadas. Se puede pasar horas caminando y viendo todos los artefactos. Hay una sala oscura y cuando se cierra todos los artefactos de oro se iluminan. Una visita obligada en Bogotá.)

Texto suministrado por el Banco de la República, 2014


 

 
Bogotá

El gran legado de las culturas precolombinas, conformado básicamente por las piezas de orfebrería, cerámica y oro, que los pobladores de nuestro territorio utilizaban, ya en la vida cotidiana, ya en las ceremonias rituales, es lo que constituye el extraordinario acervo del Museo del Oro del Banco de la República.

Fundado en 1939, el Museo del Oro ha tenido un activo desarrollo en el cual, a la vez que ha enriquecido notablemente su colección, ha alcanzado un alto grado de progreso museológico. De las 335 piezas que conformaban la colección original a las 33.000 piezas en metal (circo y aleaciones) y las 12.000 de cerámica, hay toda una historia de descubrimientos, de desarrollo de las ciencias antropológicas, y del planteamiento de nuevas hipótesis que echan luz sobre nuestro pasado. Los conocimientos que se han acumulado en torno a estos vestigios de nuestras culturas arcaicas han sido integrados a la exhibición de las piezas como muestra de un saber que el Museo revela integralmente con los diversos aspectos expuestos de estas culturas.


HISTORIA

Desde 1936 el Banco de la República adquiere piezas de oro precolombino; una de las primeras en ingresar a la colección es el poporo Quimbaya. En el año de 1939 decide crear el Museo del Oro cuya misión es preservar el patrimonio arqueológico y evitar su salida al exterior. Para cumplir esta misión se adquirieron piezas de orfebrería precolombina pertenecientes a coleccionistas particulares y en 1946 se da inicio a la colección de cerámica.

En la década de los años sesenta, el Museo del Oro es reconocido por su prestigio artístico y cultural y se erige como el primero de su género en el mundo. La sede actual del museo se inaugura en 1968.

Para continuar con la labor de conservación, investigación y difusión de la colección actualmente el Museo cuenta con aproximadamente 33.500 piezas de orfebrería, 13.200 de cerámica, 3.300 líticos y numerosos objetos de concha, hueso y textil, representativos de antiguas culturas como la Sinú, Tairona, Urabá, Muisca, Quimbaya, Calima, Cauca, Nariño, Tumaco, Tolima, San Agustín, Tierradentro y Malagana; piezas que expresan la idiosincrasia de los pueblos prehispánicos

La labor de difusión del Museo implementó una política de descentralización, estableciendo museos en distintas partes del territorio nacional que recogen las raíces prehispánicas de cada región: Santa Marta, oro Tairona; Cartagena, oro Sinú; Manizales, Pereira y Armenia, oro Quimbaya; Pasto e Ipiales oro Nariño; Cali, oro Calima y Leticia, museo etnográfico.

Esta política descentralizadora se ve igualmente reflejada en el programa de exposiciones nacionales e internacionales; así como también, en el. conjunto de actividades informales y de educación que convierten a los escolares en uno de los objetivos principales de atención. Para ellos se creó el programa de préstamo gratuito de maletas didácticas y videos.

LA EXPOSICIÓN PERMANENTE

Esta se inicia en el Segundo Piso allí el visitante es acogido por un cacique de la cultura Calima con su atuendo de oro: es la invitación para realizar un recorrido por el territorio colombiano cuando éste fue ocupado por culturas indígenas que trabajaron el oro. Tumaco, Calima, San Agustín, Tierradentro, Nariño, Tolima, Quimbaya, Sinú, Tairona y Muisca son las áreas arqueológicas que se visitan para conocer aspectos de la vida de esos magníficos antiguos habitantes: su organización social en cacicazgos, su producción de alimentos y manufacturas la tecnología orfebre, las creencias sobre la muerte y el más allá.

El área de exhibición del Tercer Piso es una bóveda de seguridad. Tras sus puertas de acero se encuentran las mejores piezas de la colección, en una presentación que expresa el sentido ritual que les otorgaron las culturas indígenas: el oro era para los antiguos americanos el metal sagrado en el cual se condensaba el poder fertilizador de los rayos del Padre Sol, quien creó todo lo que existe. El oro no era apreciado por su valor material, sino por ser emblema de la vida y de la creación.

Al finalizar el recorrido en el Museo, se reserva una sorpresa para los visitantes. 8.000 piezas de oro reunidas en un pequeño salón expresan el concepto del oro como metal sagrado: es el "Salón Dorado", un lugar de ofrenda, de respeto. En una sola vitrina continua de forma oval está Reproducida la laguna de Guatavita. Este espacio misterioso donde el público se deja guiar por los sentidos transporte al visitante en el tiempo para comprender el valor simbólico del oro.

Los objetos que algún día lucieron sobre las gentes nativas, hoy son huellas de razas antepasados que convivieron en nuestro territorio y reflejan sus tradiciones,mitos, jerarquías y creencias.

PRIMER PISO:

• Taquilla

• ALMACÉN: Ofrece - publicaciones sobre tenías relacionados con arqueología, antropología, metalurgia, Historia, sitos bellos e interesantes dé Colombia, en diferentes  idiomas; afiches, ,audiovisuales, postales, diapositivas, réplicas de orfebrería certificadas por el Museo.

• SALA DE EXPOSICIONES TEMPORALES: en ella se exhiben exposiciones temporales nacionales e internacionales que visitan el Museo y exposiciones temáticas desarrollados por  éste para la difusión de las culturas arqueológicas.

• BAÑOS

SEGUNDO PISO:

• INFORMACIÓN Y GUÍAS

• PANEL DE LA METALURGIA EN- EL MUNDO

• MAPA DE LAS CULTURAS ORFEBRES: Ubica cada cultura dentro del territorio colombiano con piezas en oro y cerámica representativas de cada región.

AUDITORIO: Se realizan proyecciones diarias en español e inglés con temas antropológicos y arqueológicos de Colombia. Los miercoles a las 12:00 m.. se proyectan  películas relacionadas con otros países.

·SALA DE EXHIBICION: Ubicación, Y explicación de cada cultura, su cronología técnicas de orfebrería, tipos de entierros, uso de los objetos.

TERCER PISO:

  • COMPUTADORES INTERACTIVOS
  • SALA DE EXHIBICIÓN: Se da importancia al oro como metal sagrado, principio Máximo de fertilidad. La simbología y la mitología conforman el contenido expresado en las piezas expuestas
  • SALON DORADO: Alegoría de la ceremonia del Dorado en la laguna de Guatavita.
  • SERVICIOS EDUCATIVOS: Entrada por la calle 16 No. 5-41. Teléfono. 3421111 Extensión 5417.

CUARTO PISO:

OFICINAS : Entrada por la calle 16 No. 5-41 Reservación visitas para instituciones escolares. Tel.: 3421111 Ext. 5412.


 

El Museo del Oro Cambia de Casa, 2004

por Rodrigo Campos Lopez, Redactor de El Tiempo

Hace más de 36 años, cuando el arquitecto Germán Samper comandó un equipo que diseñó el edificio sobre el Parque Santander que ha ocupado desde entonces el Museo del Oro del Banco de la República, preguntó dónde se iban a poner los elementos de la colección que no fueran de oro. "A nosotros no nos venga con cacharros -recuerda Samper que le contestaron, refiriéndose a la cerámica-. Acá solo va a haber oro".

A las 2:30 de la tarde de hoy, ese edificio será cerrado para adecuarlo al nuevo, que abre sus puertas el próximo domingo y que gracias a la nueva visión contendrá en sus vitrinas mucho más que metales preciosos.

El guión del museo, que responde a esa revaluada concepción de la antropología, la arqueología y la historia, tendrá cinco capítulos, que permitirán a los visitantes entender el proceso de la metalurgia, no solo en América sino en todo el mundo, y comparar los significados que para diversas culturas tuvo el tratamiento del metal, desde su descubrimiento hasta el perfeccionamiento de la orfebrería.

Y las salas permitirán apreciar, además de oro, cerámicas, objetos de madera, huesos, telas y ornamentos que ayudarán a poner en con texto las piezas doradas, y a realzar su belleza y su valor histórico.

Obedeciendo a teorías nuevas acerca de los museos, "nosotros sugerimos cosas y el visitante se encarga de armar su propio discurso", dice el jefe del equipo de museografía, Efraín Riaño. Su misión como museógrafo es la de montar la `escenografía sobre la cual las piezas `actúan.

De los cinco capítulos del museo, que se completarán cuando termine la remodelación del `viejo edificio en el 2007, el nuevo contiene el tercero y el último: `La gente y el oro en la Colombia prehispánica y `E1 vuelo chamánico y la ofrenda, respectivamente.

En el `capítulo tres está el recorrido geográfico del oro colombiano, en el que la nota negativa está en que solo unas pocas piezas tienen información arqueológica, debido a que muchas llegaron a la colección tras procesos de guaquería.
Es decir, que al no haber profesionales excavando y desenterrando las piezas, a pesar de mantener su belleza, información como el año en que se fabricaron, o el tipo de ritual en el que se utilizaban se pierde para siempre.

Y el `capítulo cinco es una sala que recoge la carga simbólica de este metal en las culturas nacionales, rematada por una espectacular vitrina redonda -la sala de la ofrenda- que más parece un cuento de hadas, con un pozo sin fondo repleto de oro.

El edificio inaugurado en 1968, y diseñado por la firma Esguerra, Sáenz, Suárez, Samper, recibió el primer premio en la IV Bienal Colombiana de Arquitectura de 1970.

Y Germán Samper, miembro de ese equipo, recibió tres décadas después la misión de construir un edificio nuevo que permitiera la ampliación del museo. "Quisimos conservar la idea del original -afirma- y `desarquitecturizar el espacio".

Es decir, agrega Riaño, arquitecto también, que no se trataba de hacer un Guggenheim de Nueva York --diseñado por Frank Lloyd Wright- o uno como el mismo Guggenheim pero de Bilbao -de Frank Gehry-.

Se buscó más un espacio "sobrio, hecho en función de lo que contiene. Es diferente diseñar un museo de arte que uno de antropología", asegura Samper.

Sin embargo, queda debiéndole el diseño al visitan te un poco de espacio. La oferta visual se ve saturada por unas alturas poco generosas, atribuidas por Samper al hecho de tener que `encajar un edificio del 2004 con uno de 1968.

Pero no solo se debe pensar en la estética y la comodidad. La seguridad es también una prioridad en esta edificación, y por eso los pisos abiertos al público no debían tener ventanas, entre otras necesidades estructurales y de diseño.

Y esto debía ser tenido en cuenta también al momento de la `puesta en escena de las colecciones. "Cada vitrina de tres metros pesa una tonelada y se puede manejar con el dedo meñique -asegura Riaño-. Hay mucha tecnología en la exposición y parte del éxito es que no se nota".

El museógrafo afirma, orgulloso, que los soportes de las piezas, hechos a la medida de cada una, "parecen esculturas". Y, por su diseño, en algunos ángulos se ve como si las piezas flotaran.

Casi 65 años después del comienzo de la colección de piezas de oro del Banco, que se remonta a la adquisición del famoso poporo quimbaya el 22 de diciembre de 1939, el museo inicia con este traslado y su remozado guión su transformación hacia las necesidades de un público diferente.

Y esto se convierte en la excusa perfecta para volver a visitarlo. Y para seguirlo haciendo muchas veces ya que cada visita será diferente, y como dice Samper, "cada uno se irá formando su propio Museo del Oro".

Tomado del periódico El Tiempo, 12 de diciembre de 2004


 

LÁGRIMAS DEL SOL

La nueva cara del Museo del Oro resplandece hoy en el corazón de Bogotá

por Vicky Santana

Hoy no son sólo parte de la historia nacional. Están aquí, en su pasado, pero también en su presente, y podemos verlas en una exposición monumental, ha permanente por más de sesenta y cinco años y que hoy se constituye en Patrimonio Nacional de los colombianos.

El Museo del Oro, ubicado en pleno centro de Bogotá, ha cambiado su rostro. Quienes lo conocieron hace muchos años siendo estudiantes, como parte de una tarea asignada por el maestro de historia, tienen un buen motivo para volver a él. Hay mucho más que la balsa muisca -un icono del museo-, la momia, el poporo o las narigueras y pectorales que vimos alguna vez en aquella primera y desprevenida visita.

Más de 50.000 objetos de oro, cerámica, piedra y textiles constituyen hoy la colección que ha logrado ser preservada durante siglos para que una generación tras otra puedan comprender las costumbres, los mitos y la vida que nos precedió.

Las culturas Tumaco, Muisca, Nariño, Calima, Quimbaya, Tairona, Zenú, y las de Tierradentro, San Agustín, Cauca y Tolima se ven aquí representadas en los delicados objetos de oro, en las fibras textiles y en las piezas de cerámica trabajadas por estas sociedades prehispánicas.

La nueva visión del Museo del Oro del Banco de la República toma hoy una nueva dimensión con la renovación y ampliación de las instalaciones, que se inició en 1998. En diciembre de 2004, tuvo lugar la entrada en funcionamiento del nuevo edificio, en el que se pueden apreciar salas más generosas, una colección ampliada y un guión científico que permite entender en su total dimensión el carácter social y ritual de la Colombia prehispánica. En el año 2007, se abrirá al público el antiguo edificio renovado en su totalidad. Serán 13.000 metros cuadrados de construcción, con cuatro salas temáticas de exposición permanente. En el recorrido, el visitante podrá conocer el guión científico en el que han trabajado los arqueólogos y demás investigadores del museo, y que muestra el ciclo de la metalurgia antigua del país. No se trata de ver piezas sueltas. Aquí cobra dimensión el momento en que el oro se extrae, la manera en que fue trabajado, el uso que se le dio, y la forma en que se simbolizó y ofrendó. Cada pieza nace como un material amorfo del seno de la tierra y vuelve a ella convertido en una maravillosa obra que involucra la visión de la cosmogonía de cada una de las sociedades que poblaron la geografía colombiana. Es la ofrenda a la vida, a los dioses, a los orígenes.

Los avances tecnológicos y nuevos conocimientos en museografía se han involucrado para una más adecuada y estética presentación de las delicadas piezas que constituyen la colección del Museo del Oro. Estanterías climatizadas, archivos rodantes, vitrinas cerradas y protegidas con modernos mecanismos de seguridad, sistemas de regeneración de aire, además de un impecable control ambiental, permiten que las muestras antiguas y las recientemente incorporadas se preserven de la mejor manera.

El recorrido por cada una de las salas permite seguir una secuencia y observar con detenimiento cada cultura y su producción artística. Todo desemboca en la Sala de la Ofrenda, corolario de la exhibición. En este lugar, que puede percibirse como sagrado, el espectador queda literalmente atrapado: las puertas se cierran, y la música que evoca nuestro pasado indígena invade totalmente el espacio. Los objetos, suspendidos por un soporte invisible, flotan y cobran movimiento gracias ala luz que se desplaza. Ella los recorre mágicamente, los resalta, los acaricia. Se detiene en sus formas. Todo brilla de pronto, con más intensidad, y no hay más remedio que regocijarse en cada imagen, rendirse ante esta visión mágica, estética, sublime.

Además de la exposición permanente, se han dispuesto salas contiguas con apoyos audiovisuales que exhiben con periodicidad películas y documentales sobre la colección. Los recorridos por las salas cuentan con audioguías en español, inglés y francés para los visitantes de otros países.

Nuevos servicios hacen parte de la remozada imagen del Museo del Oro, como el auditorio en el cual se desarrollan actividades relacionadas con la investigación de la historia mítica de la cultura precolombina, y el proyecto de Maletas Didácticas, un novedoso programa creado para que los niños de los colegios de Bogotá y de 27 ciudades del país puedan acceder a una muestra itinerante del museo. Con 14 títulos diferentes, dichas maletas contienen muestras de cerámica y orfebrería, y réplicas bañadas en oro de los objetos origina les que se exhiben en el museo, para que los pequeños puedan sentir de cerca estos míticos elementos.

Un café-restaurante y una tienda que brinda una atractiva colección de recuerdos, libros, postales y accesorios sobre el museo complementan la oferta.

Éste es un lugar al que vale la pena volver, una y otra vez, porque cada visita permite una mirada diferente. Quizás ese oro convertido en un reflejo de la vida de los indígenas orfebres que podemos apreciar aquí, en cada pieza, no sean las lágrimas del sol. Mejor aún, son destellos de sus rayos que se han quedado en esas salas deslumbrantes de un museo viviente, testimonio de una cultura que es nuestra, y que los avatares de la vida que hoy llevamos a cuestas no deberían permitirnos olvidar.

Tomado de la Revista Verus No. 1, octubre de 2005


 


El circuito dorado

Mamo Menjabin y Femando Curaca miraban en silencio las piezas que conforman la sala circular de La Ofrenda. Allí, gran cantidad de piezas precolombinas están dispuestas en una vitrina de tal manera que evocan el día y la noche, así como las formas del sol, la luna, los árboles y los pájaros. En el piso del centro de la sala, una vitrina circular con objetos de oro evoca las lagunas sagradas. Una pieza musical compuesta por Ricardo Escallón y cantos sagrados de los mamos de la Sierra Nevada complementan el juego de luces que evocan el amanecer, el momento de las ofrendas. Mientras sonaba la música. ellos observaban el círculo de vidrio del centro de la sala, que evoca una laguna sagrada, como si se tratara de una ceremonia a sus dioses. 

Esta es apenas una délas novedades que presenta el Museo del Oro en su remodelación. Porque no solamente se readecuaron las salas y se modernizaron las herramientas tecnológicas para exhibir los saberes de las culturas precolombinas, sino que el museo ahora está organizado de tal manera que el visitante sigue el proceso de la metalurgia y la manera como los indígenas se han relacionado con la naturaleza. Son cinco salas: El descubrimiento de los metales. El trabajo de los metales. La gente y el oro en la Colombia prehispánica. Cosmología y simbolismo, y La ofrenda. Como señala Clara Isabel Botero, directora del Museo.

"Esta manera de exhibir las piezas muestra el ciclo de cómo el oro sale de la tierra hasta que regresa a ella". Así, los visitantes descubren que para los indígenas el oro es símbolo de poder (un poder que emana la sabiduría, no de la codicia) y un puente para entrar en contacto con sus dioses.

En el Exploratorio, una sala didáctica, no sólo los niños sino el público en general se familiarizan con la antropología y la arqueología. El resultado de este esfuerzo de 10 años por modernizar el Museo del Oro está abierto al público desde el 2 de noviembre de 2008. ■

Tomado de la Revista Semana, 3 de noviembre de 2008