Rodrigo Callejas

Medellin, Antioquia

Pintores

Bodegón, Figura, Paisaje

Rodrigo Callejas

CRITICA

Por EDUARDO SERRANO 

Los paisajes de Rodrigo Callejas tienen pocas relaciones con las vistas panorámicas que por regla general se asocian con este tipo de pintura. Tampoco son una transposición exacta de la naturaleza, ni acuden a expresivas distorsiones, ni acusan estilizaciones idealistas. Son más bien sensibles interpretaciones de parajes, de lugares mesurables, de encuadres de la tierra; y su intención no es convencer de la existencia del lugar ni en el otro extremo adentrarse en la abstracción, sino principalmente comunicar ricas sensaciones extraídas de la observación consciente de los bosques. 

Callejas sitúa al observador dentro del área representada (alertando con ello todos los sentidos), y con la vista al frente y baja, evitando ese recurso, ese apoyo, esa constante en la historia del paisaje: el cielo. Previene así el artista de distracciones ecológicas y místicas, al tiempo que concreta la atención sobre los troncos de los pinos, y especialmente sobre esa especie de alfombra o de colchón de paja seca que forman estos árboles en su crecimiento. Es decir, en sus trabajos también carecen de importancia la niebla, el horizonte y la luz dorada del ocaso, adquiriendo en cambio destacada significación el suelo, pero no como topografía, ni como evocación simbólica, sino como motor de hondas y duraderas impresiones. 

Porque lo importante es que Callejas logra hacernos revivir ante sus obras la sensación de sombra y de humedad, el penetrante olor silvestre y la sensualidad del suelo muelle que experimenta quien camina por plantaciones de esa especie; y que logra proyectar dichas sensaciones con pintura, de la buena, es decir, de la que no se pierde en los detalles haciendo en cambio manifiesta una aguda percepción y un poder natural de selección y de simplificación que unidos son la causa de su ostensible libertad creativa.

El artista aplica el color que de por sí es tostado seco y sobre lienzos levemente preparados, consiguiendo en esa forma una textura, una aspereza, que hace contrapeso al carácter pastoral y silencioso de sus obras. La naturaleza se toma en su trabajo como un todo y no como la suma de diversos elementos; y así también se toma la pintura, unificada por la correspondencia de los tonos, por su oscura vehemencia y también por su presencia en ocasiones prácticamente monocroma. Pero en su obra cada aspecto está subordinado a comunicar o a revivir la experiencia de los bosques. Y al conseguir ese objetivo a través de calidades, de formas, de colores, es decir, de fenómenos visuales, Callejas no sólo hace palmaria su particular visión del arte como motor de sensaciones, sino que hace evidentes sus conocimientos, ambiciones y talento de pintor. 

Tomado del Catálogo PAISAJE Y PROCESO EN LA OBRA DE RODRIGO CALLEJAS, Biblioteca Pública Piloto, Medellín, julio 1 0 - agosto 3 de 1985.