Jorge Enrique Diaz Palacios

Medellin, Antioquia

Pintores

Abstracto, Figura

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Jorge Enrique
Diaz Palacios

DiaJyy41.jpg (57934 bytes) Recuento

CRITICA

de Germán Rubiano Caballero

Recordando a Will Grohmann, la pintura de Jorge Díaz Palacios, puede entenderse como un arte imaginista, es decir, como una creación en la que el pintor ha transformado la naturaleza antes incluso de empuñar el pincel. Reconocemos el tema, vemos el paisaje, distinguimos claramente los elementos, pero al mismo tiempo caemos en cuenta de que se trata de una representación en la que la realidad aparece transfigurada, convertida en un mundo poderoso, de formas categóricas y controladas. La naturaleza no es propiamente así, pero el artista nos la muestra de esta manera: intensa, imponente, alejada del caos. Completamente antagónica a la que observamos en ciertos cuadros de Van Gogh y en la mayoría de los óleos de Soutine.

Si tenemos en cuenta que Díaz Palacios consideraba sus lienzos como "cuadros apacibles tratados con fuerza" es evidente que el vigor que los gestaba sigue incólume, pero que ahora se involucra en la imagen representada haciendo que sus pinturas sean menos tranquilas. En ellas, como ya se dijo, hay orden, pero también hay tensiones, ambiguedades y, sobre todo, una latente sensación de zozobra. Con una contundente excepción que confirma abiertamente lo que se está señalando: "Grito reflejo", una pintura en la que se ve en primer plano una de las figuras más dramáticas del arte de esta centuria: la mujer aullante de "El grito de Munch".

Esta exposición de Díaz Palacios (1999, Puertos, Ciudad) demuestra que ha sido preparada con disciplina. Por eso el conjunto de los lienzos tiene enorme coherencia, no solo en cuanto a lo que el pintor manifiesta y que acaba de anotarse, sino en cuanto al tratamiento de cada uno de los cuadros en los que se destacan los empastes, las pinceladas enérgicas, los regados, los colores bien entonados y las composiciones balanceadas. El artista quien tiene una larga y sólida trayectoria de grabador, evidentemente trabaja con fruición, sabe lo que está haciendo y confirma que el arte colombiano tiene todavía una larga lista de muy buenos pintores.

 

Germán Rubiano Caballero.

 

Centro Colombo-Americano Santafé de Bogotá, julio de 1999
Coordinación: Departamento Cultural - Fotografia: Jorge González