Sandra Bermudez

Chicago, USA

Pintores

Figura

Sandra Bermúdez

pintora, fotógrafa

Recuento
 


Vea ensayo sobre Arte Joven por Ana María Escallón

 


Un cuerpo provocador 

Fotos que cuestionan el concepto de la feminidad en la sociedad conforman una exposición que juega con el pensamiento y el punto de vista del espectador.

Sandra Bermúdez fotografía su cuerpo, lo manipula digitalmente, le suprime partes o lo duplica. Lo muestra desnudo, juega con él, destaca u oculta, provocando en el que lo ve diferentes reacciones.

Sus fotos con acercamientos a pliegues y labios; vellos y maquillajes juegan con el equívoco y se valen -muy a . propósito- de técnicas que evocan el porno.

-Al fin y al cabo su cuerpo es suyo- dirá seguramente, sí se le pregunta por qué hace esos raros `autorretratos. Los mismos que exhibirá en `Flora, exposición que se abre el jueves en la galería Good Man Duarte.

Bermúdez, de 36 años, vive entre Miami y Bogotá. Es clara en la razones por las que abordó la obra.

"El interés empezó en Italia cuando estudiaba diseño. Tuvo que ver con vivir en dos países machistas (Italia y Colombia) donde todo el mundo opina en cada esquina del tamaño de tus senos, de tu pelo, de tu rostro. Es una invasión a tu privacidad. Hay que oír las barbaridades que los hombres les dicen a las mujeres. Ellos dicen que es con cariño, pero yo creo que ese es un espacio de poder, no de amor. Me pregunto si le hablarían así a sus hijas. No creo".

Por eso de sus fotos borró sus pezones, eliminó sus genitales y creó con sus manos formas que podrían ser lo que antes borró. Claro, cada cual ve lo que quiere, ya sea que le guste le incomode o escandalice...

"¿Qué nos escandaliza? ¿Qué nos da miedo de la piel? No vemos las cosas como son, sino como somos, decía la escritora Anais Nin", dice.

Y parece ser cierto, porque se ven muchas cosas en las fotos de esas pieles viscosas o en en su serie de bailarinas de cabaret que son ella misma duplicada y formando una orquídea.

"Cuando fotografío mi cuerpo tengo el poder de mostrar o no. Y si uso mi cuerpo es para que la gente opine en otro con texto, para entablar un diálogo. Sí, hasta cierto punto digo: querían ver un cuerpo? ¡No hay nada!" dice.

Ver con otros ojos Off sight: steadily intently and with fixed attention es el libro editado en Nueva York por Art Press, y hecho en Colombia, que contiene una profundización de la obra de Sandra Bermúdez. Generoso en tamaño, es planeado para impactar a los sentidos. Contiene una impresión en tela de la obra Silk Showgirls, un inserto para transferir de su trabajo Skin paper y una flor troquelada con aroma, inspirada en la instalación Orquídeas. La sobrecubierta se puede transformar en un afiche de la foto Orquídea blanca. Trae tres pequeños libros con secuencias de sus videos. Los textos son escritos por José Ignacio Roca, Mercedes Vicente y Julia Platt Ferzberg.

Tomado del periódico El Tiempo, 23 de agosto de 2005

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La atención fija en el cuerpo femenino

por Sara Araújo Castro

Mujeres perfectas gracias al Photoshop, famoso bisturí digital que corrige los defectos en las fotos; imagen de mujer que ven de su cuerpo; imagen del cuerpo femenino brillante, sugestivo, sexual. La mujer, en la pornografía y en la publicidad son las claves del trabajo de Sandra Bermúdez, artista colombiana que expone su obra en la galería Good Man Duarte y que lanza un libro editado por Art Press, editorial de arte norteamericana.

El eje que sostiene el trabajo de Bermúdez desde hace ocho años es el cuerpo y la estética femenina. No es de sorprenderse, proviene del mundo de la moda, estudió diseño en la reconocida escuela Marangoni de Milán y en esta ciudad empezó a trabajar. Sin embargo, según ella misma explica, "me desanimó del sector de la moda que el prototipo con el que se trabaja no se parece a las mujeres verdaderas. No me identificaba". Esto la llevó a buscar través de la fotografía en su propio cuerpo. "Me di cuenta de que la imagen física de la mujer se ha movido históricamente sólo a través de la publicidad o de la pornografía. Es imposible no acercarse a cualquiera de estas dos". Por esto empezó a explorar este campo.

Lo primero fueron imágenes de su cuerpo y su piel. Lo siguiente fue un acercamiento a la estética porno que condujo a una serie donde con aceites y vaselina lograba los brillos, la saturación de los colores y el acercamiento a los pliegues de la piel que sugieren imágenes pornográficas.

Bermúdez no es la primera artista en criticar o en tomar una posición frente a la explotación de la imagen femenina, en este sentido la colombiana sigue los pasos de Barbara Kruger, artista norteamericana proveniente del mundo de la publicidad y la moda, sin embargo lo hace a su modo. Primero con una mirada cerrada de primeros planos al objeto final del deseo: la genitalidad sugerida. Luego, a medida que se desarrolla su trabajo, toma distancia del cuerpo hasta que en Wallpaper llega a unas pequeñas bailarinas de revista musical con el físico retocado que se muestran alegremente forman do orquídeas sobre papel de colgadura y luego sobre jardines japoneses.

Con esto último, es decir Wallpaper, fue seleccionada en el pasado salón nacional de artistas. Un trabajo que visto de manera aislada, podría no tener la contundencia de una protesta o una crítica real al mundo de la publicidad o la comercialización del físico femenino. No obstante, la artista explica: "He empezado a abordar otros temas. A través de las niñas de Las Vegas -como ella les llama- trabajo esa estética norteamericana exportada a todo el mundo, que cabe incluso en un jardín japonés".

El libro, con textos de José Ignacio Roca, Julia Herzberg y Mercedes Vicente, evoca los libros para niños donde se encuentran figuras de armar y desarmar, recorta y pega, es un recorrido por todo este mundo en donde la mujer es protagonista y objeto.

Tomado del periódico El Espectador, 3 de septiembre de 2005

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ARTISTA DE MOSTRAR

Sandra Bermúdez es el más reciente descubrimiento de la editorial neoyorquina ART Press, una empresa que tiene en su catálogo libros de artistas como el cubano Félix González Torres, la estadounidense Anne Russinof y reconocidos fotógrafos como David Armstrong, Laurie Simmons, Jimmy De Sana y Builder Levy. 

Hija de colombianos, Bermúdez nació en los Estados Unidos, pero sus raíces, y el hecho de haber vivido en Colombia durante 16 años, la llevan a presentarse bajo nuestra nacionalidad, algo que no muchos reconocerían pero que a ella le dio el impulso para convencer a los directivos de la editorial de que podían imprimir en Bogotá un libro de arte a un precio mucho menor.

A pesar de que sus inicios estuvieron muy lejos del arte (a los 20 decidió dejar el país para irse a estudiar diseño de modas en el Italia), cansada de una imagen idealizada de la mujer decidió renunciar a su carrera y viajó a Nueva York. "Aproveché el cambio para desarrollar algo que había pensado tiempo atrás, quería ser artista".

Realizó una maestría en Bellas Artes en la Universidad de Columbia y un posgrado en educación artística en la Universidad de Nueva York. Originaria del mundo de la moda, la fotografía, el concepto de belleza y el cuerpo, su propio cuerpo, se convirtieron en las bases de su arte. "Me cuestionaba sobre cómo se representaba la mujer. En el mundo sólo hay 10 top model, que son las que se parecen entre sí, y cumplen con ese modelo que nos quieren vender, las demás somos mujeres comunes y corrientes".

Decidida a expresar sus inquietudes y a tener una vida como artista comenzó a tomar fotos de sí misma, fotos de una mujer normal, con imperfectos, luego, amplió su análisis a la representación de la mujer no sólo en el mundo de la moda, sino también en la publicidad y la pornografía, realizando imágenes de manos y pies, cubiertas de fluidos.

Sin embargo, antes de que su trabajo fuese aceptado y que obras suyas comenzaran a formar parte de las colecciones de museos como el de Arte Contemporáneo de Nueva Jersey, debió enviar reproducciones de sus fotografías por todo el país, hasta que el Museo de Arte Contemporáneo de Delaware la in vitó a formar parte de una muestra colectiva. Desde entonces ha expuesto en Estados Unidos, Inglaterra, y Colombia.

Su más reciente exposición, en la Galería Good Man Duarte de Bogotá (colgada hasta el 30 de septiembre), le ha servido para presentar su libro: "Off Sight: Steaddily Intently and with Fixed Attention", comentado por el curador José Ignacio Roca y las críticas Mercedes Vicente y Julia Platt, y que, gracias a su persistencia, fue editado en Nueva York pero diseñado e impreso por colombianos.

Actualmente prepara una exposición colectiva en Ohio, una individual en Nueva York y una exhibición de arte público en Manhattan. Ha logrado que sus inquietudes sean escuchadas y reconocidas como una artista que conmueve explorando su propia feminidad.

Tomado de la Revista Cromos No.4567, 5 de septiembre de 2005

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La trasescena de los obsceno

Esta artista se acerca a la piel desnuda para crear una noción iconoclasta de lo pornográfico.

Sandra parte de su propio cuerpo para hacer arte. Toma como base la fotografía y el video para aproximarse a su cuerpo de una manera total, y convertirlo en la base temática de sus instalaciones, papeles de colgadura, collages, pinturas y esculturas, entre otros: "Desde que empecé a experimentar con la fotografía, percibo un desarrollo conceptual y de forma, y un crecimiento, pues he leído y me he informado sobre otros artistas, y lo que hago ya no es fotografía, ni collage, ni pintura, es sólo lo que yo hago".

Empezó tomando fotos de sus manos, de sus dedos, de su cara, a hacer acercamientos que produjeron imágenes fragmentadas para la interpretación del observador. Ella manipula áreas reducidas de su piel para crear superficies que evocan un cuerpo femenino y que tienen una connotación sensual y sexual, escenas sugeridas cuya consumación nunca se ve, sólo se anuncia.

Luego se tomó desnudos fotográficos y quitó de ellos elementos como los pezones, el vello púbico y los labios vaginales, y dibujó un papel de colgadura que a simple vista es una recreación de ramas de árboles, flores y otros elementos de-la naturaleza, pero que muestra el desnudo femenino sin sus marcas sexuales. Despojando a su obra de un marco de referencia, adentrándose en los códigos de lo pornográfico, sitúa al espectador en terrenos que fluctúan entre lo obsceno y lo permisible.

Expuso recientemente, en la Galería Good Man Duarte, de Bogotá, y en febrero de 2006, en la galería Rocket Projects, de Miami, exhibirá una escultura de madera que a medida que da la vuelta empieza a bostezar.

Tomado de la Revista Fucsia No.66, 2005