Diego Arango Arango

Manizales, Caldas

Pintores

Objetos

Diego Arango Arango

pintor

AraD1179.jpg (43685 bytes) Recuento

CRITICA

de Ana María Escallón

Diego Arango es un antioqueńo arquitecto que insiste en la pintura. La pintura para construir formas, la pintura para conversar con símbolos, la pintura para expresar el alma humana. Siempre ha estado con la obsesión de incluir en su trabajo de formas el misterio de una referencia infantil. Aquella que le permite despojarse de complejos, de seguir de alguna forma algo del "automatismo" surrealista que se combina con "la poesía ingenua y la poesía sentimental" de Paul Klee.

En su trabajo se trata de enfrentar el mundo con pocos elementos, de ver las imágenes bajo un posible matiz donde no existen prejuicios visuales, ni inhibiciones. Arango hablaba de unos símbolos que se unen a un planteamiento lírico del color y a una atmósfera cristalina que se respira.

Interpretó durante un tiempo unas casas evocadoras que presentían una especial personalidad y expectativa, después siguió una historia de objetos, animales y signos de la época. Cada uno visto a través del prisma de un dibujo liviano y un tratamiento sutil del color. Todas fueron imágenes que armaron una nueva historia de lo transitorio, de aquello que por su ingenuidad tiene carácter indefinido y que, como el tiempo, agota la inocencia.

Con su nueva serie de "Cabezas" parecería que Diego Arango ha renunciado, no sabemos si temporalmente, a esos ojos inocentes y a la posibilidad de observar el mundo bajo la información precaria e infantil de las formas y ha entrado en una etapa en donde el caos del país se le filtra en sus días. Es una realidad lejana, ausente, vista desde donde reside en Galilea, Mallorca.

Él bien lo anota en una carta. Las muertes de cada día hacen de cada "cabeza" un día. Con el cambio que nos da el tiempo tenemos que descubrir que en nosotros nace una persona diferente y muere otra. Ésta es la idea del optimismo, de la fuerza de vencer al tiempo con una posible riqueza espiritual pero, también, Arango se abandona a un sentimiento trágico. Por eso las "Cabezas" rígidas no presentan la expresión de un gesto sino la posibilidad de un "rictus". En ellas se respira un encierro. El tema se desarrolla a través de una geometría sencilla que se integra a una arcaica referencia de máscara, tal vez funeraria... En ellas insiste de una manera obstinada. La repetición seguramente se refiere a una obsesión. Como si quisiera agotar hasta el cansancio la monotonía. La monotonía de la violencia.

Las "Cabezas" pueden ser muchas cosas: banderas totémicas, paisajes o simplemente formas abstractas. Y aunque existe en ellas una restricción formal de su lenguaje, sigue manteniendo los azules evocadores de paisajes, del cielo límpido, de la casa. Y dentro de la geometría, las diagonales y verticales vuelven a recrear lo que alguna vez fue una rayuela perdida, un avión en un aire sin gravedad, una bandera simple

Diego Arango está atrapado en un mundo incesante y recurrente donde se despoja también de algunas posibilidades poéticas del color para hablar directamente, casi de manera agresiva. Se deshace de lo decorativo para insistir en un reiterativo sentimiento que tiene eco. El eco de la vida y la muerte.

Ana María Escallón

Tomado del Folleto: Diego Arango

horizontal rule

 

Ritos cotidianos

por María Margarita García

Diego Arango es otro emigrante que ha pasado casi dos décadas en tierras espańolas. Cuando aterrizó en el aeropuerto de Barajas en Madrid tenía la seguridad de que regresaría al trópico para admirar el paisaje antioqueńo. Pero necesitaba confrontar su trabajo con el de artistas de otras nacionalidades. Llegó a ese país con el entusiasmo de conocer a fondo la técnica del grabado en la Universidad Complutense de Madrid, oficio que aprendió y le dejó la magia de la combinación de los colores y de trabajar a partir del accidente. Cuando se encierra en su estudio, en Mallorca, une el pasado y el presente, la figuración y la abstracción, los juegos infantiles y los tiempos prehispánicos, la vida cotidiana, los mitos y los ritos. Toma el pincel para expresar ese sentimiento surgido desde el fondo de su ser. "Trato de llevar a la tela o al papel los impulsos del inconsciente y del subconsciente, de la fantasía y de las sensaciones de los hechos que me ocurren a diario". En medio de los cambios climáticos, del sofocante calor o del frío que cala los huesos, han surgido obras que se debaten entre lo figurativo y lo abstracto, algunas en las que se percibe la línea del dibujante y los planos que permiten al espectador recordar el arte del grabado.

En ellas se advierte la frescura de un trabajo limpio en el que la expresión ágil recuerda los trazos infantiles con los cuales sumerge al espectador en una recreación fantástica de la vida diaria.

Su serie Mitos y Rituales condensa su actividad plástica de casi dos décadas. El color y la forma constituyen su universo plástico y son signos que invitan a interpretaciones que van desde el concepto del hombre de la ciudad hasta los conflictos inherentes al ser humano. En algunas se percibe su interés en las creaciones precolombinas. "Me interesa el arte primitivo y dentro de éste todas las formas precolombinas. Pertenecen a nuestra cultura, guardan una ideología y una manera particular de entender la figura humana. Este proceso de abstracción de nuestros indígenas me apasiona".

Tomado de la Revista Diners No.385, abril de 2002

horizontal rule

 

En el umbral de la Memoria

por María Margarita Garcia

Cuando se encierran en sus estudios, ubicados a miles de kilómetros de distancia el uno del otro

-Diego Arango en Espańa y Elsa Zambrano en Colombia-, se detienen en las huellas del pasado, en sus recuerdos, en la memoria y, a veces, en los juegos de infancia. Ambos toman el pincel para expresar ese sentimiento surgido desde el fondo de sus seres. Sin saberlo, quizás, han pasado por etapas similares, recorrido sutilmente el lenguaje abstracto e interesado por el grabado.

Estos dos artistas, de generaciones diferentes, se han preocupado por la cotidianidad y tocado la historia desde sus perspectivas personales y de la vida diaria.r Han tomado su pincel para hacer sus trazos característicos y sumergirse en el mundo del color.

Diego Arango llegó a Madrid en la década pasada. Viajó para estudiar grabado en la Universidad Complutense de Madrid, pero resolvió quedarse unos meses más. Envió por su familia, y entre pintura y pintura han pasado once ańos. Ahora vive en Mallorca, lugar donde su inspiración produce obras llenas de fuerza y de color. Con su estilo particular recuerda la expresión plástica infantil.

En Mallorca no han cambiado su trabajo ni su acento paisa ni la profunda nostalgia por lo autóctono. "Me interesa el arte primitivo, y dentro de éste todas las formas precolombinas. Pertenecen a nuestra cultura, guardan una ideología y una manera particular de entender la figura humana. Este proceso de abstracción de nuestros indígenas me apasiona", dice. Por eso, en sus trazos se advierte algo de las culturas pasadas y sobre todo la aparente ingenuidad infantil iniciada cuando dejó parcialmente el grabado. "Empecé trabajando con un lenguaje abstracto hasta que me encontré en un callejón sin salida. Entonces me preocupé por la significación, por el proceso de arte y de la comunicación". Fue por medio del grabado que se interesó en el objeto pictórico y empezó a salirse de la abstracción para encontrarse con la figuración. "La figura era tan importante para mí como el resto de los elementos plásticos".

Aquel mundo infantil refleja su admiración por Miró, Klee y Picasso. "En realidad no es influencia, es cierta simpatía hacia la producción pictórica de otros artistas. Me llama la atención Miró por su posición frente a la naturaleza, por el color y la forma. Además, porque ha tenido la influencia tanto del mundo infantil como del primitivo. Este último fue también motivo de investigación para Klee y para Picasso", afirma.

En sus cuadros, donde las referencias a la naturaleza y a los animales saltan a la vista del público, surgen los colores primarios y a veces los grandes contrastes. "El manejo del color pertenece al proceso de producción de mi obra, pues cuando empecé a pintar me preocupé también por el laboratorio, por lo que algunos llaman cocina; es decir, por la organización del material y la relación con los pigmentos. Este modo de trabajar no lo he dejado nunca", dice categóricamente.

Así, los trazos y los juegos infantiles se advierten en cada una de las obras realizadas durante los últimos dos meses. Se trata de 15 pinturas, la mayoría de pequeńo formato, que siguen los parámetros del arte moderno.

Maria Margarira Garcia

Tomado de la Revista Diners No. 340, julio de 1998

horizontal rule

 

1989 - La Nueva Pintura

por Plinio Apuleyo Mendoza

DIEGO ARANGO

El juego y la magia

Sus barcos, casas, globos, cometas,  bicicletas y paraguas parecen en su encantadora simplicidad pintados por un nińo. pero detrás hay toda la astucia, la destreza y el buen sentido del color de un inteligente discípulo de Miró y de Klee El fácil candor es un sabio engańo, una recreación de todo el imaginario de la infancia conseguida con oficio. Diego Arango. antioqueńo. arquitecto de formación, residente en Mallorca, tiene su mundo, un mundo deformas y grafismos que le pertenece tan íntimamente como sus barbas y sus lentes de relojero.

A él le ha incorporado la luz marina de Mallorca, donde vive y trabaja, y todas las cosas que guarda en los desvanes de la memoria y que de algún modo remiten a un inconsciente colectivo sepultado en cuadernos escolares o dibujado con tiza de colores en el asfalto de un patio.

En este abanico de propuestas que abre la nueva pintura colombiana, a él le ha correspondido el juego y la magia, la poesía de la simplicidad. _Por qué no, si sabe hacerlo?

Tomado de la Revista Diners No. 227, febrero de 1989