Pepe Gonzalez

Medellin, Antioquia

Pintores

Figura

PEPE GONZALEZ

pintor

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CRITICA

Una realidad que no es devenir.  

Consagrado a su oficio de pintor, José Antonio González -Pepe González - trabaja reiteradamente objetos de comedor y algunos juguetes en espacios reducidos y silenciosos.  Solo de manera excepcional presenta un exterior, una plaza, por ejemplo, rodeada de muros con arcos y en el centro un monumento escultórico.  

Este cuadro aludido nos sirve para comentar cómo la obra de este pintor se puede relacionar con la llamada Pintura Metafísica -encabezada a principios del siglo por Giorgio De Chirico- que contemporáneamente con el Futurismo, el movimiento que exaltaba la velocidad, las máquinas y todo lo moderno, prefirió referirse al mundo clásico de la antigüedad a partir de unas imágenes tan estáticas como misteriosas.  

En los trabajos del italiano el tiempo se ha detenido y la noción de que intuimos una realidad que no es devenir nos perturba profundamente.  Algo semejante ocurre en la pintura de J. A. González, no solamente en el lienzo de la plaza.  En su producción, particularmente en la de los últimos años, hay una extraña sensación de inquietud, como si detrás de todo lo inmóvil hubiera una calma chicha inefable, una soterrada intranquilidad.  Tal vez porque las representaciones parecen o animadas, es decir como si los objetos tuvieran vida propia, o recordadas con admiración.  

Como varios naturalistas del siglo XX, J. A. González comenzó pintando muy cerca de la abstracción y solo lentamente se fue orientando hacia un arte de espacios más reales que pronto incluyó la presencia de figuras más concretas, del mundo de lo cotidiano.  

Aunque la historia de la pintura abstracta ya tiene una larga trayectoria, nuestro pintor sintió la necesidad de tener un espectro de conocimientos históricos más amplio y por eso ha estudiado la obra de varios artistas desde hoy hasta el pasado, esto es: desde William Bailey y Armando Morales hasta clásicos como Charlin, Zurbaran y Vermeer.  Al fin y al cabo, José Antonio González cree fervientemente en la nobleza del arte, en la importancia de la pintura y en la creación ardua y disciplinada.  

Germán Rubiano Caballero

Folleto exposición en Quinta Galería, Noviembre, 1999

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El título de esta nueva exposición de José Antonio -Pepe - González, obedece a los diversos temas que se presentan. Empero, la obra sigue siendo homogénea y muy consecuente con todo lo que previamente ha realizado el artista, tanto en términos formales como de contenidos.

Cada cuadro de este pintor es el resultado de un largo proceso por lograr lo mejor en cuanto a la composición o balance de las figuras representadas, la calidad de la superficie de los lienzos que exhiben una fina pasta texturada, el cuidadoso equilibrio de luces y sombras y los colores matizados producto de varias imprimaturas. De esta manera todos los elementos formales mencionados hacen visibles la sensibilidad del artista, su manera de observar la realidad y, en pocas palabras, su estilo reflexivo y ponderado. Es decir, lo que Lionello Venturi definió como los contenidos, que en los mejores casos -como en las pinturas de José Antonio- se identifican plenamente con las formas.

De todas las pinturas de esta exhibición tal vez la más afortunada sea la basada en el cuadro de Jan Vermeer Joven con jarra de agua, un óleo de 1664-65. Sin embargo, e título de este lienzo viene de la novela La joven de la perla de Tracy Chevalier, un libro encantador que resume la manera cuidadosa y sistemática que empleaba el holandés para realizar sus impecables composiciones plenas de orden y silencio. Algo que constantemente busca José Antonio y que en su versión de la pintura citada alcanza a plenitud. Este cuadro de buen formato, sin la presencia de la muchacha, destaca el muro del fondo con su bella luz tamizada y la jarra puesta aquí sobre una mesa tan sencilla y escueta como la ventana
moderna de la izquierda que evidentemente hacen pensar en el pequeño taller del colombiano.

Entre el surtido de trabajos de esta muestra también hay que señalar los óleos preparatorios para el cuadro El parque de la naturaleza dócil, de 2001, un lienzo que participó en el concurso internacional de pintura organizado en Santiago de Chile por Enersis y que obtuvo una Mención especial de la Corporación Amigos del Arte del país citado, "por su técnica impecable al servicio de la temática propuesta". Esta tenía que ver con "Energía y
vida" y en efecto José Antonio se refirió explícitamente a la conquista de las fuerzas de la naturaleza desde estadios bien remotos de la vida humana.

En los variados motivos que presenta, el artista nos aproxima en algunas ocasiones a las superficies de los objetos, a sus contornos, texturas y colores; nos abre espacios fácilmente identificables o muy poco ubicables dentro de una arquitectura común y corriente y nos enfoca de cuando en vez la figura humana, especialmente la infantil con su aura de ternura. En breves palabras, los temas más recurrentes de la historia de la pintura figurativa, pero vueltos a trabajar en estos cuadros con la convicción absoluta de que la pintura puede
seguirse practicando dentro de los parámetros de las obras de los grandes maestros y, además, sin ningún temor de resultar anticuado o pasado de moda. José Antonio González tiene bien asimilada la siguiente anécdota contada por Gombrich
-infortunadamente recién desaparecido- al final de su famosa Historia del arte: ".... Un periódico advertía a sus lectores que no se perdiesen la exposición de cierto artista, si querían seguir la `carrera del arte. No hay tal carrera, pero de haberla, haríamos bien en recordar la fábula de La tortuga y la liebre".

Germán Rubiano Caballero.