Marco Tobon Mejia

Santa Rosa de Osos, Caldas

Escultores

Figura Humana

Marco Tobón Mejía

pintor, dibujante, escultor

Recuento
 
Muchos, talentosos y aprovechados discípulos tuvo Cano, así en pintura como en es cultura, de los cuales el más antiguo fue su coterráneo Marco Tobón Mejía, diez años menor que él y bajo cuya dirección. inició sus estudios en 1886, en Medellín, y a la edad de veinte años. Al sobrevenir en 1899 la guerra civil, Tobón abandonó el taller de su maestro para alistarse como soldado, pero cerca de un lustro más tarde, finaliza la con tienda y de regreso Cano a Medellín, reanudó sus estudios por algún tiempo hasta que deseoso de conocer otros países se dirigió a La Habana de donde prosiguió su viaje a Paris, la ciudad a la cual iba a vincularse por el resto de sus días, hasta su muerte ocurrida en febrero de 1933. 

Con Radin 

Dotado de un temperamento más ambicioso al propio tiempo que más dúctil y ecléctico que el de su maestro, Tobón trabó amistad con varios escultores franceses, Rodin entre ellos; logró exponer sus obras en los grandes salones parisinos, en uno de los cuales, el Anual de Artistas Franceses, obtuvo medalla de bronce en 1922 y de plata un lustro después. 

La obra 

Ya radicado definitivamente en la Ciudad Luz, produjo así para bronce como para mármol, una obra variada por su género y temática, de la cual son buena prueba los desnudos femeninos de tamaño mayor que el natural y las placas y medallas en bronce que conserva el Museo Nacional de Bogotá, reveladoras unas y otras del gusto estético y del concepto plástico de su autor, gusto y concepto mucho más avenidos con las modalidades imperantes veinte a treinta años antes de la primera guerra mundial que en los años de su mayor actividad (1918-1933). Pues aún cuando el arte no debería estar sujeto al efímero capricho de la moda, es lo cierto que los estilos y los gustos se renuevan, que lo inusitado produce interés y lo nuevo suscita admiración y que coda época trae consigo nuevas inquietudes a imprime al arte sus propios peculiares acentos. 

Fenómenos transformadores 

Un tanto al margen de las grandes inquietudes que informaron su época permaneció Tobón Mejía, demostrando con ello una curiosa impermeabilidad a las corrientes que pugnaban por imponerse, como el expresionismo, el cubismo, el dadaísmo y los influjos primitivistas del arte negro e indoamericano, que precisamente  en París más que es cualquier lugar libraban formidable batalla. Aquellos fueron precisamente los años en que moría Amadeo Modigliani, tras de haber plasmado en media docena de extrañas esculturas nuevas soluciones decorativas obtenidas mediante el tratamiento de vólúmenes esenciales, de riguroso origen primitivo. Y eran también los años en que, sin ir tan lejos, otros escultores como Antoine Bourdelle o Aristi de Maillol adoptaban posiciones francamente rebeldes contra sus maestros respectivos, el primero al preconizar un dechado de recia contextura plástica frente a las sutilezas, virtuosismos y genialidades de Rodin, y segundo al devolverle a la forma su simplicidad esencial pero henchida de sana, dura y juvenil vitalidad. 

Ninguno de estos fenómenos transformadores logró conmover pero ni siquiera interesar al espíritu de este hijo de la montaña antioqueña, tan profundamente anclado en el Paris de fin de siglo que no pareció haber experimentado la más minima curiosidad ante el ambiente estético, inquieto y polemizante en que se debatía la Europa de post guerra, y en el que los  nombres de los adalides de la corriente innovadora como los de los rusos Archipenko y Zadkine, los de los españoles Julio González y Pablo Gargallo, el del rumano Constantín Brancusi y los de los franceses Henri Laurens y Duchamp Vuillaume sonaban como un grito de combate, incitando a la revuelta. 

El medallismo 

Precisamente uno de los aspectos del arte de Tobóri Mejía que permite apreciar con mayor claridad su retrógrada pero desde luego muy sincera posición, fue el medallismo, , género este, propio de la pequeña escultura,  en el cual el genio francés produjo desde  tiempo atrás obras de acabada perfección y al que nuestro escultor consagró cuidado especialísimo, Pero lejos de tomar como modelos los especímenes paradigmáticos de la medallística de todo los tiempos gue nos dejaron los cuatrocentistas italianos Pisanello, Filarete y Domenico Veneciano, como lo hicieron los mejores maestros franceses de fines del siglo Chaplain Charpentier, con sus figuras de netos contornos y austero mod lado destacadas .sobre el duro plano del fondo, Tobón se dejó seducir por quienes como Roty ó Dupui hicieron de la medalla y la plaqueta un campo de la narrativa histórico o de la expresión sentimental y poética, apelando a sutilezas de ejecución, a recursos pictóricos y a esfumados y evanescentes efectismos, todo lo cual había quedado ya muy atrás superado por un diferente concepto a un tiempo mismo muy nuevo y muy arcaizante, impuesto por un grupo de concienzudos cultores y reformadores del género, y entre los años 20 y 30, precisamente cuando Tobón producía las más esmeradas obras de esto su especialidad. Ante cuales, como ante sus desnudos marmóreos, debemos situarnos para lograr comprenderlos y apreciarlos en cuanto ellos poseen de admirable, teniendo en cuenta que fueron realizados por un maestro, que por haber profesado el principio de que la belleza es una y eterna, sin complejidades y poliformismos, tuvo el valor o la prudencia de colocarse al margen de las grandes corrientes a inquietudes que comenzaron a convulsionar el mundo artístico en que transcurrieron los mejores años de su vida. 

Luis Alberto Acuña.
VII Salón de Artistas Contemporáneos Colombianos, Medellín